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miércoles, 21 de agosto de 2013

La Catedral cumple cien años


Miguel de Unamuno publicó en 1913 Del sentimiento trágico de la vida en los hombres y en los pueblos. Escribe el filósofo bilbaino en esta obra que 'todo lo vital es antirracional, no ya sólo irracional, y todo lo racional, antivital'. Aseguran los expertos que para escribir este libro Unamuno bebió en las fuentes de eminentes figuras del pensamiento como Søren Kierkegaard o de la espiritualidad como San Ignacio de Loyola. No obstante, quizás hubiera que buscar entre sus influencias algo mucho más prosaico: el futbol, o, para ser más precisos, el Athletic.

Sin el menor sustento documental que avale dicha hipótesis, supongamos que bien pudo ocurrir que hasta Salamanca, en cuya universidad era rector, a Unamuno le llegaban, procedentes de su villa natal, noticias en torno a la pasión (antirracional) que un deporte llamado football levantaba entre jóvenes y mayores, entre burgueses y proletarios. Yendo un poco más allá, podemos imaginar que en la hipotética misiva, le contaban que su sobrino Rafael Moreno Aranzadi, a quien todos llamaban Pichichi, formaba parte de la plantilla de jugadores de esa locura llamada Athletic Club de la que sus paisanos no paraban de hablar. 'Efectivamente', debió pensar don Miguel mientras doblaba la carta en la que era puesto al corriente de aquel estado de embriaguez colectiva en que dicho club sportivo había sumido a los bilbaínos, 'todo lo vital es antirracional'.

La vitalidad de la afición al futbol en Bilbao era un hecho en los inicios del siglo XX. Desde que fuera fundado el Athletic Club, no había dejado de crecer el número de personas que acudían al campo de Lamiaco a presenciar los partidos. El desplazamiento desde la Villa, de donde procedía el grueso de la afición, se hacía largo y, a pesar de que en 1905 se introdujo alguna comodidad, como la posibilidad de comprar conjuntamente la entrada para el futbol y el billete de tren, el viaje suponía algún que otro riesgo añadido y es que, al no haber allí estación o apeadero alguno, no eran pocos los que se bajaban del tren en marcha. La necesidad de encontrar un campo en Bilbao, que evitara todos los inconvenientes a los que se enfrentaban aquellos cinco millares de espectadores que solían acudir hasta Lamiaco, fue perentoria después de ganar la Copa de 1910. El campeonato iba acompañado de la responsabilidad de organizar la edición del año siguiente y se consideró que aquel campo, además de lejano y mal comunicado, se quedaba pequeño ante el enorme crecimiento del número de aficionados. A lo máximo que pudo llegar el Athletic en ese momento fue a alcanzar una solución provisional: el campo de Jolaseta, con mayor aforo, aunque también alejado para aquella ingente cantidad de devotos futboleros. Pero la determinación por conseguir un campo de futbol en Bilbao era grande, tanto como para desembocar en una decisión histórica. El 10 de diciembre de 1912, en Junta General Extraordinaria del Athletic decide que esa perseguida aspiración se haría realidad en los terrenos del antiguo Convento de San Mamés.

Manuel María Smith, renombrado arquitecto de la época, se hizo cargo del proyecto, que inicialmente se presupuestó en la nada despreciable cantidad de 50.000 pesetas. Era tan poderoso el anhelo por construir un nuevo campo que fueron muchos los que contribuyeron a sufragarlo. Mediante suscripción popular se cubrió buena parte del presupuesto original, concretamente 40.770 pesetas, y con un préstamo que algunas personalidades relevantes de la sociedad bilbaina concedieron al club se cubrió el coste total de la construcción, que finalmente se cifraría en torno a las 80.000 pesetas. Las obras comenzaron el 20 de enero de 1913. El campo constaba de dos tribunas, una principal cubierta y otra, enfrente, sin techo, para cobijar a 10.000 espectadores. Un campo grande, muy cercano a lo que por aquel entonces se proyectaba como el  ensanche de Bilbao, pero a la vez, a decir de quienes lo conocieron entonces, elegante y enclavado en medio de un entorno pintoresco: rodeado de campas trufadas por algún que otro caserío y situado entre la Casa de Misericordia y el Convento de Capuchinos. La inauguración del nuevo campo de futbol de San Mamés tuvo lugar entre gran expectación y ambiente. He aquí un extracto de la crónica que publicaría El porvenir vasco al día siguiente:
Como único número en los festejos figuraba ayer en el programa la inauguración del campo de football del Athletic Club, y puede decirse que ha sido de los que con mayor brillantez se han celebrado. Puede ufanarse hoy el Athletic Club de tener un campo de football magnífico, elegantísimo, en el que están atendidas admirablemente todas las necesidades que esa clase de campos requiere, y como no habrá otro en España. Un gran acierto de la simpática sociedad sportiva ha sido la construcción de este campo, pues así dará más facilidades al público bilbaíno, en el que cada día reina más afición al football, para presenciar los interesantes matchs que organicen y en los que siempre harán un lucido papel los equipiers del Athletic. Además supieron elegir muy bien el campo, puesto que este está situado en uno de los sitios más pintorescos de la Villa. Como se esperaba, dadas las grandes simpatías de que goza el Athletic y la atracción del partido, la inauguración de dicho campo de football resultó brillantísima. Allí se dió cita toda nuestra buena y elegante sociedad. La concurrencia fue verdaderamente extraordinaria, por lo que el campo presentaba un animadísimo y encantador aspecto.
A las cinco horas y veinte minutos de aquel jueves 21 de agosto de 1913 el balón empezó a rodar por vez primera sobre el césped de San Mamés. Disputaban el choque inaugural el campeón de España, el Racing Club de Irún, y el anfitrión, el Athletic Club. A los pocos minutos de iniciarse el partido, Pichichi marcó el primer gol. El primero que celebrarían alborozados los espectadores de San Mamés. El primero de los miles de goles que serían ruidosamente festejados a lo largo de los cien años siguientes.


A partir de la misma fecha de la inauguración, San Mamés ha estado asociado en todo momento a la sensación de que el campo se quedaba pequeño. Dicha impresión existía en 1923, cuando se inicia una primera remodelación que concluye con una ampliación del aforo hasta las 16.000 localidades, y siguió existiendo durante muchos años, hasta que en 1953 se acometió una reforma estructural que no sólo dotó a San Mamés de mayor capacidad, sino que, además, aportó a la historia del Athletic uno de sus símbolos más reconocibles: el imponente arco de hierro que se alzaba sobre la misma tribuna principal cuyo peso soportaba. La construcción del resto de las tribunas en 1956 (sur), 1962 (norte) y 1972 (este), dando cobijo a un número de aficionados cada vez mayor, no fue, sin embargo, el remate final a la evolución de un campo que ya era comúnmente conocido como La Catedral.


Con motivo de la elección de Bilbao como una de las sedes del Campeonato del Mundo que se disputaría durante el verano de 1982, San Mamés vive su última gran remodelación y que junto a algunas reformas menores posteriores, ha dado forma a La Catedral en esta última etapa de su longeva vida.

Para un espectador neutral estas reformas no han sido otra cosa que una evolución a base de hormigón, hierro y plástico de aquella obra que hoy hace cien años que se inauguró. Una adaptación racional al discurrir de los tiempos. Sin embargo, hace apenas un par de meses, multitud de aficionados del Athletic experimentaron en sus propias carnes esa mezcla unamuniana de irracionalidad y vitalidad al despedirse de San Mamés a pocos días del inicio de su demolición. Más que de un inmueble, más que de un enorme y vetusto objeto inanimado, parecía que fuera la despidida de un familiar o de un amigo muy cercano. La Catedral, por alguna causa alejada de la razón, se ha convertido en un gigantesco contenedor de sentimientos. Durante aquellos días, en los que proliferaron los reportajes en la prensa, los programas de televisión o los documentales sobre la casi centenaria historia de San Mamés, pudieron leerse o escucharse infinidad de testimonios de personas que trataban de explicar qué había significado para ellos el campo del  Athletic: muchos recordaban a su padre o a su abuelo, con quien fueron por vez primera a La Catedral, otros repasaban los momentos de gloria deportiva allí disfrutados, un partido, una jugada, un gol,... pero si hay que quedarse con un testimonio que encierra la verdadera esencia de la vitalidad antirracional posiblemente sería el de un espectador que, sensu contrario, no habla de lo más sencillo de recordar, los familiares, los triunfos, sino que echa la vista atrás y suspira: 'Es que San Mamés ha sido muy especial y mira que aquí hemos sufrido más que la órdiga...' 

Sam Mamés cumple cien años. Así es, los cumple porque hoy aún resiste un pequeño vestigio de las que fueron sus gradas. Y también los cumple porque, de forma análoga al origen de la bíblica Eva, que fue creada a partir de una costilla de Adán, el nuevo estadio de San Mamés nace de una parte del terreno del viejo campo. Es por ello que La Catedral no sólo cumple hoy un siglo de existencia, sino que aún le queda una larga vida por delante.



Anexo: Aquí os dejo esta aplicación en la que se puede rememorar lo que fueron las gradas de San Mamés hasta hace pocos meses. Pinchando sobre la imagen, esta va girando y utilizando la herramienta de la izquierda, se puede acercar o alejar. Ahora que esas gradas ya no existen, una buena forma de recordarlas para los nostálgicos.

martes, 4 de junio de 2013

El archivo cinematográfico del Ambigú (IX): Athletic Club - Real Sociedad

Bilbao 1982: Inglaterra-Francia
Llegó el Mundial de 1982 y dijimos adiós a San Mamés ... Sí: habéis leido bien; a San Mamés le hemos dicho adiós muchas veces.

Mi aita dijo adiós a la vieja tribuna en la que vió el 12-1 al Barcelona, dió la bienvenida a la General, para despedirla en los 70. Dió la bienvenida a la actual Tribuna Principal y al célebre arco, vió como el busto de Pichichi cambiaba varias veces de ubicación ...

La remodelación del Mundial del 82 hizo decir adiós entre otras cosas a los bancos corridos de madera y a los palcos de las dos columnas de la tribuna y de la esquina sureste. Por no hablar del marcador simultáneo "Dardo".

Señales de identidad, todas ellas. Sobre todo la General, cuya supresión es probablemente el cambio más importante que ha sufrido el campo en sus 100 años de historia, porque además de un cambio arquitectónico supuso un cambio de mentalidad, una mutación del alma de San Mamés.

Estamos venga hablar del "adiós" a San Mamés cuando el estado inaugurado en 1913 se parece menos al actual que lo que el actual se va a parecer al nuevo. Hemos optado por definir como fin de un estadio a lo que podríamos haber enfocado como una nueva remodelación que, además de tirar y levantar tribunas como en otras ocasiones, también va a llevar consigo un giro de 90º en el terreno de juego. Esa es la única diferencia fundamental con respecto a los múltiples cambios anteriores, diferencia que, como ya he dicho, es menos trascendental que la que supuso la supresión de la antigua general en cuanto a cambiar la esencia del estadio.

Pero me salgo del tema.

Decía que de cara al Mundial San Mamés sufrió su penúltima reforma. La última llegaría unos años después al sentar a las localidades de a pie de los fondos.

Al poco de esta penúltima reforma, vivimos días de gloria: las dos ligas de 1983 y 1984, completadas con la copa de 1984.

¿Será el nuevo cambio que estamos afrontando el preludio de nuevos títulos? También entonces veníamos de dos finales pérdidas unos pocos años antes ...

Tal vez el partido más completo de esta era fue aquel famoso contra el Espanyol en un San Mamés nevado, pero por su significación he preferido poner aquel Athletic-Real que significó el octavo -y hasta ahora último- título de liga del Athletic.

Os dejo con unas imágenes de un partido que supongo que la mayoría vivimos -¡y cómo!- en el propio San Mamés.

martes, 28 de mayo de 2013

El archivo cinematográfico del Ambigú (VIII): Athletic Club - Juventus

Reanudamos nuestra modesta serie de homenaje a la historia de San Mamés.

En la última entrega veíamos ya el campo con el aspecto que tenía antes de su última remodelación. Repetimos época arquitectónica para despedir los 70 con uno de los partidos más importantes que se han disputado en San Mamés: aquella final de la UEFA de 1977 que nos enfrentó a doble partido con la Juventus de Turín.

En la ida en Turín perdimos 1-0 por un gol de Tardelli. Resultado corto pero que, al no haber marcado fuera, complicaba una remontada que sin embargo entraba dentro de lo posible.

Pero en la vuelta, en San Mamés, ese marcador a cero de la ida pasó factura y perdimos la final ganando el partido 2-1, por aquello del valor doble del gol marcado fuera de casa. FInal igualda frente a una gran Juve que contaba con grandes jugadores del fútbol italiano como Zoff, Scirea, Gentile, Tardelli, Bettega ... entrenados por Trapattoni.

Se adelantó muy pronto la Juve con un gol de Bettega que nos obligaba a marcar tres bacalaos (min. 7) y aunque empatamos pronto (Irureta min. 11) el segundo gol zurigorri (Carlos) no llegaría hasta el minuto 78, siendo la Juve capaz de aguantar el resultado hasta el final.

Aquel año el fútbol fue cruel con uno de los mejores Athletics que recuerdo. También perderíamos la final de copa ante el Betis en la tanda de penalties.

Para las historias del "¿Qué hubiera pasado si ... ? el entrenador del Athletic, Koldo Aguirre, ha confesado más de una vez que tal vez se equivocó alineando de salida en San Mamés a Amorrortu en vez de a Carlos. El actual DD fue un adelantado a su tiempo, en mi opinión, en el sentido de que era algo que ahora está de moda: esos jugadores que no sé sabe muy bien dónde ponerles y a los que se les llama "falsos nueves" o "mediapuntas". Ojo: fue un buen futbolista. Pero igual llegó demasiado pronto a´un fútbol en el que tal vez no llegó a desplegar todo el potencial que sin duda tenía. Por contra, Carlos, el último Pichichi rojibalnco, era un 9 tradicional y goleador, que tal vez para un partido en casa en el que había que remontar hubiera sido más adecuado.

Antes de dejaros con el video del partido, os pongo dos enlaces interesantes:
  • El partido de ida de la final (incluye un breve resumen de la vuelta)
  • La glosa de mi ex-socio Pistongorri sobre la manera en la que eliminamos al AC Milan. Los veteranos ya la recordarán, pero los clientes más recientes del Ambigú tal vez no la conocen y se merecen disfrutar de esta joya.
Finalmente, he aquí el video.

viernes, 22 de marzo de 2013

El archivo cinematográfico del Ambigú (VII): Athletic Club - Atlético de Madrid

Estamos en pleno parón liguero por los partidos de la Selección Española.

Aunque no descarto que el partido contra Francia despierte un cierto interés, creo que es un buen momento para meter otra de las entregas de nuestra modesta serie de homenaje a San Mamés.

Saltamos en el tiempo y nos presentamos en los comienzos de los 70. En un partido en el que puede que alguno de vosotros ya estuviera presente aunque fuera en pantalón corto.

Desde luego, es una temporada que yo recuerdo muy bien.

Ese año la liga fue cosa de dos: el Athletic y el Atlético de Madrid. Después de 14 años sin ganar una liga estuvimos toda la temporada acariciándola en dura pugna con los colchoneros.

En esas circunstancias, el antiguo filial visitó San Mamés muy avanzada la segunda vuelta. El choque se presentaba apasionante, como una final anticipada ... Desgraciadamente, no fue así. Pero eso es otra (triste) historia.

Quedémonos con el partido, en el que podemos ver como era San Mamés cuando algunos de nosotros empezábamos a acudir a la Catedral. Y en el que también podemos reconocer a jugadores que llegamos a ver en activo.

Para los que quieran ahorrarse los reportajes sobre el trasvase Tajo-Segura o la cría de patos en Alemania, recomiendo pasar directamente al minuto 5:32.

jueves, 14 de marzo de 2013

El archivo cinematográfico del Ambigú (VI): Athletic Club - Barcelona

Antes de saturar la entrada anterior, y a falta de tiempo para un ladrillo sobre la Champions, el Seis Naciones o la conveniencia de adoptar el sueño del Renano (avisar de la aprobación o no de las cuentas anuales mediante la adición de productos químicos ad hoc a los compromisarios incinerados para que estos produzcan humo blanco o negro según el caso), os cuelgo otra imagen de la Catedral en los 50.

El partido es un Athletic - Barcelona de la temporada 1954-1955. Ese año la liga constaba de 16 equipos, quedando campeón el Real Madrid de Di Estéfano y compañía (46 puntos) segundo el Barcelona (41 puntos) y terceros nosotros (39)

Bajaron Racing y Málaga. Espanyol y Real Sociedad tuvieron que jugar una promoción pero consiguieron quedarse en primera.

En las imágenes se ven muy bien aquellas famosas torres que flanqueaban la Tribuna Principal, con sus curiosos balcones. Hay quien ha dicho que cuando se tiraron esas torres para la última remodelación (la de los 80) sintió tanta nostalgia como la que algunos sienten ahora con el arco. Otros la sintieron con la desparición de la vieja general, otros con ... Pero la vida sigue. Y afortunadamente, no siempe para mal.

El resumen del partido empieza en el minuto 7:19. Antes hay otro reportaje interesante. En el minuto 1:10 se informa de los planes blaugranas para construir un nuevo campo (Camp Nou) que sustituyera a Las Corts. Se ve brevemente un croquis en el que hacen una comparación del proyecto con Chamartín y ... ¡San Mamés!

He aquí el video:

jueves, 7 de marzo de 2013

El archivo cinematográfico del Ambigú (V): El famoso partido de la nieve ...


Aún no me he recuperado del disgusto de ver que también en Europa si algo le va mal al Madrid ahí habrá un árbitro para solucionarlo.

Pero el caso es que el verle a Manchester United el otro día me trajó varios recuerdos. El primero que hace un año éramos nosotros los que estábamos en Old Trafford ganando y jugando bien en el que ha sido el mejor partido del Athletic en muchos años. Nostalgia en estado puro. Parece que han pasado mil años. Y encima ayer era el PSG, al que dimos un baño en San Mamés, el que pasaba a cuartos de la Champions. En fin ...

El segundo recuerdo que me suscitó el verle al United fue que uno de los partidos que esperaban turno para este pequeño hueco para la nostalgia que es esta serie de despedida de la vieja Catedral era el famoso partido de la nieve jugado en San Mamés en 1957.

Así que aunque no respete el orden cronológico (tengo otro partido de los 50 jugado en 1954), como pequeño homenaje a la injusta eliminación del Manchester os dejo con aquel famoso partido de el 16 de enero de 1957. El resumen comienza en el minuto 7:10 de este video.


martes, 26 de febrero de 2013

El archivo cinematográfico del Ambigú (IV): Selección de México

Tengo pendiente publicar alguna reflexión sobrevenida a posteriori de la pasada asamblea, pero no está el horno para bollos ... Esperaré una ocasión más propicia.

Si creo sin embargo que puede ser momento para distraernos de nuestro acojono con un nuevo vistazo al archivo del desván de Piston.

Y además, siempre es buen momento para practicar obras de misericordia. Una de ellas es enseñar al que no sabe.

Ayer JOL publicó un artículo en El Correo en el que adelantaba algo sobre el partido que servirá de cierre al viejo San Mamés. Comentaba que está practicamente descartado que el equipo invitado sea una selección, y aludía al historial de enfrentamientos del Athletic con selecciones nacionales, que remontaba solo al partido homenaje a Rojo (Inglaterra) y al choque contra Brasil cuando celebramos el centenario. No recuerdo si aludía también al reciente choque contra Paraguay (2010) para recaudar fondos para el fútbol base.

Me quedé perplejo, y corrí a rebuscar entre algunas de las grabaciones que había deshechado.

Enseguida encontré lo que buscaba: el partido que se jugó en San Mamés el 30 de noviembre de 1949 contra la selección de México. Mi frágil memoria, por una vez, no me había engañado.

Pero por si acaso el etiquetado de la película estaba equivocado, he hecho una exhaustiva investigación por internet. Mi fértil imaginación y la enorme amplitud de mis recursos informáticos me han llevado a un sitio insospechado (la web oficial del Athletic) en el que se da razón de los partidos que se han jugado en San Mamés contra selecciones nacionales, anteriores al citado choque contra los paraguayos (que perdimos 1-3)

20-04-1924 - Athletic Club 1 Uruguay 2

21-04-1924 - Athletic Club 0 Uruguay 2

30-11-1949 - Athletic Club 6 México 3

23-03-1982 - Athletic Club 1 Inglaterra 1

04-05-1982 - Athletic Club 1 Polonia 4

31-05-1998 - Athletic Club 1 Brasil 1

En vista de esto, he decidido rescatar las imágenes del partido contra los mexicanos. Lo había descartado porque ya había colgado varias imágenes de los 40, y se trata de dar una imagen de San Mamés a lo largo del tiempo, por lo que pensaba saltar a 1957. Pero el desliz de JOL me ha hecho cambiar de opinión.

El partido del Athletic se puede ver a partir del minuto 6:31.  

miércoles, 13 de febrero de 2013

El archivo cinematográfico del Ambigú (III): Sporting de Portugal

Pensaba escribir a lo largo de la mañana una entrada con una miscelánea de temas pendientes, con las dos jornadas disputadas del Seis Naciones a la cabeza, pero veo que estáis hasta los topes en la entrada anterior, así que abro esta para airear el local.

El año pasado se dudaba de si el Sporting de Portugal había jugado ya en San Mamés. Lo hizo: en 1948 visito San Mamés como campeón de Portugal en un partido amistoso.

El reportaje, que comienza en el minuto 05:04 del video, no tiene sonido. Pero se ve muy bien el San Mamés de la época y su público.


miércoles, 23 de enero de 2013

El archivo cinematográfico del Ambigú (II): Athletic Club - Valencia

Aprovechando el hueco entre el empate ante el Betis y el partido del domingo frente a nuestro antiguo filial, rescato otra grabación del desván de Guriezo.

Hoy doy un salto atrás. Y es que aunque voy a intentar seguir un orden cronológico, las grabaciones más antiguas no tienen sonido; y como la semana pasada quise dar comienzo a la serie "en condiciones", me salté ese orden con la primera grabación con sonido que encontré.

Deshechada la grabación más antigua que he encontrado (una de 1947 del mítico partido frente al San Lorenzo de Almagro) por su mala calidad y porque es bastante incompleta, nos vamos a febrero de 1948, cuando el Valencia (que acabaría la liga como subcampeón por detrás del Barcelona) visitó el viejo San Mamés: el de la "General" descubierta y la tribuna anterior a la de el famoso arco.

Como he adelantado, la grabación ha perdido sus sonido original, pero los jugadores de esa era histórica son reconocibles: podréis ver a los Zarra, Gainza ... Sin embargo, ese no debió ser su año: terminamos la liga (de catorce equipos) en un discreto sexto lugar. Descendieron Real Gijón y Real Sociedad.

Mal año tuvo también el Real Madrid: quedo en décimo primer lugar, con 21 puntos. Solo dos más que la Real, que con 19 acompañó al colista Gijón el el descenso.

Os dejo con el video. Los no interesados en hacer un estudio sociológico del franquismo, podéis ir directamente al minuto 6:40.

miércoles, 16 de enero de 2013

El archivo cinematográfico del Ambigú (I): Athletic Club - River Plate

El otro día me perdí en la mansión del Zar de Guriezo.

Buscando el jacuzzi pequeño, ese en el que uno puede atreverse a internarse con un barco de solo 30 pies sin miedo a zozobrar, no sé cómo pero acabé en un ático.

Entre lo que parecían los recuerdos de su abuelo (una camisa azul, una boina roja, una foto dedicada del "Teniente Coronel Franco") me tropecé con unas latas de viejas películas del No-Do perfectamente etiquetadas. Y entre una serie de inauguraciones de pantanos y actuaciones de "coros y danzas", encontré algunas viejas filmaciones del Athletic.

Como este año estamos de despedida del entrañable San Mamés (me pregunto si lo que nos está pasando no será fruto de que los "dioxes del norte" a los que invoca a menudo Txabiri se hayan mosqueado con nuestra apostasía) me parece una buena idea desempolvar alguna de esas grabaciones para rellenar estos días que no tenemos ni copa ni UEL que echarnos a la boca. Asó podremos recrear lo que ha sido el ambiente de la Catedral a lo largo de los años.

Inauguro la serie con un amistoso contra los "millonarios" del River Plate jugado en diciembre de 1951. Lo que nos interesa, con sonido de la época, comienza en el minuto 7:37. Aunque la exhibición de algo que evoca levemente al judo que lo precede -sin sonido- no tiene desperdicio.

Es curioso, pero parece que la única parte que ha salvado el sonido original es la de el Athletic.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Hace cincuenta y un años

Somos muchos los que hemos estado estableciendo paralelismos entre la final de Valencia y la que jugamos contra el Barça en 1984.

Incluso, llevados del inquebrantable optimismo bilbaíno, somos muchos los que sospechamos que Toquero está llamado a ser el Endika de esta final, y que derrotará con su gol a los Messi, Eto'o y compañía, al igual que Endika fue el verdugo de Schuster y Maradona.

Pero desde el 2-6 que los culés consiguieron en Madrid, mi referencia ha cambiado y lo que me viene a la cabeza de forma recurrente son las viejas historias escuchadas a mi aita en relación con la final de 1958.

Situémonos: el Madrid, liderado en el campo por Alfredo Di Estéfano, y en los despachos por D. Santiago Bernabéu, tuvo probablemente su edad de oro en la segunda mitad de los años cincuenta. Fue entonces cuando ganó de forma consecutiva cinco copas de europa (de 1956 a 1960), algunas de ellas con una superioridad incontestable, como la de 1960, en cuya final se impuso al Eintracht de Frankfurt por un contundente 7-3, la mayor goleada lograda jamás en una final de la Copa de Europa.

En la mitad de ese glorioso lustro, en la temporada 1957-1958, el Real Madrid avanzaba imparable por España y Europa. En España ganó la liga, entonces de 30 partidos, con 76 goles a favor y 26 en contra, y 45 puntos. Eso sí: solo tres por delante del Atlético de Madrid que fue segundo. (El Athletic fue sexto en aquella liga de dieciseís equipos, con 32 puntos, y un discreto balance de goles de 56 a favor y 48 en contra)

En la Copa de Europa, los merengues jugaron siete partidos, con un balance de cinco ganados, uno empatado y uno perdido. El balance de goles fue de 25 a favor y 7 en contra. Di Estéfano fue el máximo goleador con 10 goles y en la final, jugada en Heyssel (Bruselas) se impuso en un reñido partido al AC Milan, que plantó cara a los blancos adelantándose dos veces en el marcador. Pero dos veces los de Madrid igualaron el partido: los noventa minutos terminaron con empate a dos (Di Estéfano y Rial por el Madrid; Schiaffino y Grillo por el Milan) Gento, en la prórroga, marcó el 3-2 definitivo.

En visperas de la final, la euforía blanca era comprensible: con el doblete en el bolsillo solo el Athletic les separaba del triplete.

Y el Athletic no era tan temible como antes. Es cierto que hacía dos había logrado un doblete, pero los rojiblancos no vivían su mejor momento como atestigua su discreto sexto puesto en la liga.

Además, los antecedentes no invitaban al optimismo: en liga, los blancos golearon al Athletic en el Bernabéu con un contundente 6-0 y ganaron cómodamente en San Mamés 0-2. No: el Athletic no estaba en su mejor momento.

Para más inri, el partido se jugaría, no en un campo neutral, sino en el propio Bernabéu. Enrique Guzmán, entonces presidente del Athletic, batalló lo indecible para cambiar el escenario de la final. Le asistían la razón y el sentido común. Pero estamos en 1958, el Madrid es el equipo del régimen, que viene de reivindicar a las españas en el concierto mundial con su tercera Copa de Europa consecutiva y no era cuestión que estos tipos de una "provincia traidora" vinieran a aguar la fiesta. El General Camilo Alonso Vega, ministro de Gobernación y uno de los "duros" del franquismo, intervino personalmente para que Guzmán dejara de dar la vara.

Por cierto: se le atribuye al mismo Alonso Vega haber despachado a un propio al vestuario del Barcelona en el descanso de un Barça-Madrid para hacer ver a los culés lo inconveniente de que el Madrid perdiera la liga y con ella la posibilidad de volver a pasear el nombre de España por Europa: el Madrid ganó el partido en la segunda parte.

Pero volvamos a la final de 1958. El triple campeón de Europa y campeón de liga recibe en su campo a lo que se presenta como un equipo de aldeanos al que en la liga le han cascado un resultado acumulado de 8-0.

A favor del Athletic solo juegan dos factores: su historia (Rey de copas) y que en aquella época los extranjeros no podían jugar la copa, por lo que Puskas y Kopa no pudieron jugar. Sí lo hicieron otros extranjeros nacionalizados con la bendición del régimen: Santamaría, Rial y el considerado hasta ese día el mejor jugador del mundo: Alfredo Di Estéfano. Y digo hasta ese día porque ese mismo 29 de junio en Suecia, Brasil ganaba su primera copa del mundo frente a los anfitriones con un joven jugador de 17 años que asombró al mundo: Pelé.




Tampoco Gento fue de la partida por una inoportuna lesión.

Pese a esas bajas, el Madrid presentaba en su estadio un equipo temible y todo estaba preparado para una fiesta merengue, festejando en su campo y ante su público un histórico triplete.

Pero como dijera años más tarde un entrenador merengón, fútbol es fútbol y gol el gol. El choque empieza trabado y de repente, en el minuto 20, Arieta I, humilde sucesor del mítico Zarra como ariete rojiblanco, se zafa del marcaje del Uruguayo Santamaría y de disparo cruzado bate a Alonso, cancerbero madridista.

El desconcierto hace presa en público y jugadores, y sin tiempo para rehacerse del sorprendente gol zurigorri, tan solo tres minutos después Mauri engancha una volea que significará el 2-0 definitivo, trayendo la sorpresa y una desbordante alegría.

Mi aita era un veterano del Athletic. Presenció el 12-1 al Barcelona (record), vivió los dos dobletes consecutivos de Mr. Pentland (otro record), y varias finales, incluída la que se la ganó al Valencia en Barcelona y en la que su hermano -veterano del ejército de Euskadi- casi llora de rabia e impotencia cuando rodeados de varios cientos de "flechas" venidos de Valencia tuvieron que levantar el brazo al principio del partido. Mi tío acabaría efectivamente llorando, pero de alegría al terminar, porque pese a la injusta expulsión de Zarra (la única de su carrera) un gol de Iriondo en el descuento significó el 3-2 que permitió traer la copa en propiedad.

Pues bien: de todos esos momentos de gloria, para mi aita no hubo nunca otro mejor que el de aquella final de 1958. Y creo que fue, especialmente, por el contínuo bombardeo de todos lo medios acerca de la incontestable superioridad del considerado "mejor equipo de mundo" y de como tanta prepotencia se estrelló contra los once vascos que saltaron esa tarde al Bernabéu. Recordémoslos: CARMELO, ORUE, GARAY, CANITO, MAURI, ETURA, ARTECHE, AGUIRRE, ARIETA, URIBE y GAINZA.



Cincuenta y un años después, la historia lleva camino de repetirse. Esta vez el campo es neutral y no hay ministros de Gobernación intimidando a nuestro presidente. El Barça todavía no será campeón de Europa, pero después del 2-6, tan seguido del 4-0 que le endosó hace poco al Bayern, hacen que las loas a la superioridad blaugrana sean parecidas a las de entonces.

Nosotros tenemos peor equipo que el de los cincuenta, y el Barça podrá alinear a toda su artillería. Pero si una lección hay que aprender de 1958 es que los partidos no se ganan sin jugarlos. Habrá que jugar, y allí estaremos para verlo. ¿Verdad Piston?

¡Ah! Y Tao ha prometido una de sus impagables crónicas. La leeremos a nuestra vuelta de Valencia.

jueves, 6 de diciembre de 2007

El niño zurigorri que no debió crecer... (by Peibolin)

Siempre a un auténtico zurigorri comprometido, en un momento de su vida, le asalta una duda. ¿Y yo por qué soy del Athletic?. Te das cuenta de la sinrazón, y cuando lo analizas objetivamente, se te cae el alma a los pies. Os voy a contar mi historia.

Aunque decían que Bertol era primo de la amama, y un presidente zurigorri se apellidaba como yo, -o más bien yo como él-, mis relaciones directas con el Athletic no pasaban más que por haber nacido en Bilbao centro, y vivir concretamente en la calle Pozas.
El hecho de vislumbrar todas las mañanas el escudo al salir de casa (ahora también se ve la marca comercial de la entidad financiera de todos los vizcaínos al servicio de unos pocos) supongo que reforzaría mi inicial sentimiento de pertenencia a nuestro amado Club.

De todas formas, desde pequeño, yo ya apuntaba detalles de esta posesión “zurigorri” que me hacía irme a la cama sin cenar si el Athletic perdía, y me pegaba con cualquier niño que dijese que Gisasola no era el puto amo.

Me reconfortó ver que en mi familia había casos parecidos; de hecho, mi amama le rezaba el rosario a Sarabia, y ya, bastante más tarde, mi hermano dejó de comprar un piso en Basurto, un auténtico chollo, porque desde la ventana no se veía el arco de San Mamés.

Creo que esta enfermedad, común en Bilbao y alrededores, que podemos denominar a partir de ahora como AZG (Adicción ZuriGorri) es de carácter incurable, y el padecerla no carece de cierto regusto sadomasoquista. Es muy difícil comprender cómo un equipo de un deporte que a algunos nos gusta incluso menos que otros (en mi caso, el rugby) puede ser un importante referente de muchos de nosotros, de modo que somos capaces de dedicarle tiempo, dinero, broncas maritales y hasta salud.

Todavía cuando voy a visitar a mi amatxu a Pozas, veo en mi antiguo cuarto el bollo hecho en la pared a cabezazos tras la derrota contra el Sporting de los Churruca, Castro y compañía. Corría el año 1976, 2-5, tras haber ganado en el Molinón 0-2, fuera de copa a las primeras de cambio.
¿Cómo podía ser?. ¿Cómo podían mis "héroes" hacerme algo así? Aquél día fue mi aita el que me castigó sin cenar por gilipollas.

Pero voy a empezar desde el principio.

Con siete años, yo pensaba que un balón de reglamento era algo que sólo los dioses podían chutar. Para pertenecer a la casta de seres que entraban en un estadio a jugar un partido había que estar tocado por una varita mágica, tener poderes sobrenaturales. Aquel noviembre de 1975, aparte de la muerte de Patxi, ocurrió algo más que iba a cambiar mi vida. Javier Eraña, de mi clase de 2º EGB, trajo el balón de reglamento que le habían comprado sus aitas. Yo no me lo creía. !Por fin iba a poder catar uno!. Estaba seguro de que no podría ni cogerlo, porque debía pesar más de 20 kilos, pero sólo verlo…

Ya en el patio, lo sacó de su bolsa, y al primer bote, sentí el irrefrenable deseo de patearlo… corrí como un poseso, patadón, y…lo mandé a 40 metros!. Eso sí, a tomar por saco de la portería,... !pero era lo que menos me importaba!. Por un lado experimenté la sensación gozosa de ser como mis admirados, pero por otro lado… si eso lo puede hacer cualquiera!. El mito había empezado a caer.

Bastantes años más tarde, con la enfermedad en vena y dinerito en el bolsillo para gastar siguiendo al Athletic por todo el universo conocido, empecé a conocer el ambiente de los jugadores, a los que ya sabía mundanos, pero seguía estimando como a una especie de sumolaris heróicos que habían dejado sus necesidades terrenales para pelear por nuestros colores.

Me preocupó casi tener que llevar a casa en estado de grave melopea a varios de ellos, pero lo que me marcó y no me resisto a dar nombres fue lo que voy a narrar a continuación:

Sábado-domingo de madrugada en el Comics, calle Ripa, las seis de la mañana nos encontramos con el Gallo (entrañable) y un riojano que luego nos abandonó para conseguir títulos. Tras saludar a Etxebe al que conocía de amigos comunes, y debido a la ingesta de licores varios, que sino, me lo hubiera ahorrado, les comenté que cuando vamos fuera, por ejemplo a Trondheim (habíamos estado allí animando dos semanas antes), aunque se pierda, es un bonito detalle venir a saludar.

El riojano, después de mirarme con desprecio y decir, “¿Qué crees,.. que no nos jode perder?"... y se dio la vuelta con esa chulería que muchos conoceréis para meter puntos con una grupie. No recuerdo si habían jugado o tenían partido al día siguiente, pero si la opción era la segunda , estuvo a punto de no jugarlo. Algunos amigos, que no mi templanza, me detuvieron antes de partirle la cabeza. A fin de cuentas, el riojano éste era mi empleado, alguien que tiene que mostrar cierto respeto y deferencia a los socios…¿o no?

Posteriormente, muchos hechos como estos, vividos en primera persona, o contados por gente de confianza me devuelven a la triste certeza. Los jugadores (o al menos algunos) son personas con una madurez discutible, una profesionalidad dudosa, y una mentalidad egocéntrica que los aleja de mi soñado estereotipo. Vuelta a la realidad.

Me quedaba algo a lo que agarrarme. Esos seres supremos, desinteresados, que gobiernan, perdiendo su tiempo y dinero la nave zurigorri ejerciendo con indiscutible generosidad su labor.

Luego conocí al lechero y compañía, y supe de las actuaciones de Arrate, Ochoa…Presencié, aterrorizado el auge y caída de Fernandito I de Busturia. Me relacioné con periodistas, representantes, peñistas, federativos y correveidiles varios.

Qué os voy a contar!

Lo del club ganador, lo del espectáculo, lo de la raza, son razones que se han ido cayendo por su propio peso en el intento de explicarme por qué soy del Athletic.

Y después de todo esto, soy del Athletic en cuerpo y alma. Hasta las cachas. Hasta me tatué el dantzari en el 2006. (Eso tiene explicación, necesitaba diferenciarme “visualmente” mientras paseo mis lorzas por la playa de Ondarreta).

¿Por qué?. ¿Por qué somos del Athletic?.
Al márgen de que mentes lúcidas como las de cónsules y sires, dueños y señores del blog en el que se publica esta pequeña historia, puedan dar sus explicaciones, las mías las dejo para una segunda parte: Batzen gaituna, - Lo que nos une-.

Zarra rematando con un par en Atocha

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Cosas de nuestro Athletic


BILBAINO Y ROJIBLANCO ( K-TOÑO FRADE)

¿Por qué soy del Athletic? Porque soy bilbaino. Y siendo bilbaino ya se nace con el amor a los colores rojiblancos.... Ademas soy del barrio de "La Casilla", barrio que vivio la apoteosis del Athletic el 13 de mayo de 1923, cuando gano la final de la Copa por 1-0, jugando contra el Europa en las Corts, siendo "El heroe de la tarde" el portero del Athletic, Manolo Vidal, que a su vez lo era del casillero Club Abandotarra que, ademas de club de futbol, fue "universidad" de bilbainos "tremendistas". Manolo Vidal fue "prestado" por el Abandotarra al Athletic para jugar la mencionada final. Luego, es natural, se quedó en nuestro primer club, siendo indiscutible durante muchas temporadas.

No vean como estaríamos los chavales del barrio famoso con nuestro héroe y vecino Manolo Vidal. Por eso, aquella espléndida tarde del día 10 de junio de 1923, en que el Athletic celebraba su 25 aniversario, todo el barrio se fue a San Mamés para ver a "su Manolo" defendiendo los colores del Athletic contra un combinado formado por jugadores de otros equipos como Zamora, Vallana, Arrate, Samitier, Santiago Bernabeu. Gano el Athletic por 2-1. Tenía yo en aquella fecha 9 años, y al partido me llevo mi vecino e inolvidable amigo Jesus Urtiaga Madariaga, que fue durante muchos años popular agente vendedor, y luego jefe comercial de Chocolates Bilbainos.

Para el acontecimiento mi buena "amatxu" me vistio "de punta en blanco". Parecia un don Tancredo, pero era un chaval. Me puso una banderita de papel, con los colores del Athletic en la mano... !Y a San Mames!. Cuando yo me vi "oficialmente" como espectador en la general de "La Catedral" fue el no va mas. Pero mi amatxu al ponerme "de punta en blanco" no habia contado con la escarabilla de la localidad y a que yo era bastante inquieto.... !Y no vean como regresé a casa!... parecía un escarabillero de Simondrogas!... Y así fue "mi debut oficial" como espectador de San Mamés en su famosa general de escarabilla.

Porque mi debut como jugador en "La Catedral" tiene "su miga". Los chavales de "La Casilla" teníamos un equipo denominado "Abando Txiki". La plaza nos servía como campo, otras veces "la campa de los ingleses".


En "nuestro campo" jugaban también, como estudiantes de ingenieros que eran,y por estar allí en la escuela, Ramon Lafuente, Ignacio Aguirrezabala, "Chirri II", "Chitin", Castellanos, Anatol,... todos famosos jugadores del Athletic,... y Jose Luis Isasi "Boby", hijo de don Tomas Isasi "Rolando, famosos cronista "Futbolero" de "El Liberal". El bueno de "Boby" escribia "Ecos de Sociedad" en el diario deportivo Excelsior y, a su vez, estaba muy metido en el Athletic, siendo manager del "Athletic junior", y el fue quién concertó el partido entre su equipo juvenil y el Abando Txiki.

Era la tarde del 13 de mayo de 1928 cuando el "Abando txiki" saltó al cesped de San Mam´´es luciendo su camiseta morada con pantalón blanco, menos el portero que lucía un jersey verde hierba, que abría el apetito a la vaca inapetente. El portero era yo. Debo de advertir que este partido de juvenil se jugó "como aperitivo" del partido Athletic-Cette de Francia. En este partido, el Athletic probó como delantero centro a José Zuazo, tambien de La Casilla, y que jugaba en el Indautxu.
Y comenzó el partido. Yo en la "portería de Capuchinos" y a los pocos minutos ya me habían colado un "chicharro". Y luego otro... y otro. Así hasta cuatro. Y a cada "chicharro" que me colocaban, dos espectadores que estaban justo detras de mi, me increpaban diciendome: !A la Misericordia,hijo!... Al cuarto "chicharro" ya no me pude contener y de forma airada me volví hacia ellos y les dije:"A la Misericordia va a ir su madre!". La que se armo "fue manca". Menos mal que a los pocos minutos terminó el primer tiempo.

En el segundo tiempo me sacaron de medio, permutando el puesto con Rafa Marina; le colocaron dos "chicharros" mas.
El resultado fue de 6-1 a favor, claro, de los juniors del Athletic. Rafa Marina fue luego durante muchos años pintor industrial del Athletic.
Las señoras que se metieron conmigo fueron dos "forofogoitias" muy populares, siempre con sus bufandas rojiblancas.Tuvieron una confitería famosa en calle famosa.
El poco público, por coincidir con la estancia del circo Krone en la Campa de los Ingleses, y para presenciar tan monumental espectaculo circense acudían verdaderas multitudes.

!Ah!... Y ahora para terminar me marcaré "un farol".

¿Cuántos como yo pueden decir que estuvieron en el 25, 50 y 75 aniversario de la fundación de nuestro querido Athletic? !Ahí queda eso potxolos!. Un abrazo.

P.D.: Gracias a Gorka (Bender para los amigos) por hacerme en su día partícipe de esta historia. Tengo varias mas, las cuales, creo que merecen la pena ser leídas ..... otro día

Un saludo