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viernes, 7 de diciembre de 2007

A por ellos!... desde el tejao!... (by Peibolin)

Mi señora, que trabaja en un manicomio, loquería , hospital psiquiátrico, -o como querais llamarlo-, y "entrena" en casa con el que aquí escribe, me comenta que el 87% de los internos varones son amantes del heavy metal, género no muy estilado en este distinguido ambigú, pero del agrado de este pobre "tarado" llamado Pablo.

En estas líneas, he intentando una vez más salirme de lo comúnmente establecido, me propongo hacer un comentario de texto de un poema urbano de Soziedad Alkoholika (grupo que veis en la foto) con un triple propósito:

1.-Mostrar cómo una idea o pensamiento reflejado por escrito en una canción, en un dibujo, pueden inspirar cosas o imágenes muy distintas a sus creadores y a sus receptores.

2.-Hacer ver que la inspiración, la creatividad o la rienda suelta a la mala hostia que se nos crea día a día puede venir y enfocarse de cualquier manera, hasta presentándose a las elecciones del Athletic.

3.-Desestigmatizar a gente de opciones musicales "extremas" que, con formas quizá difíciles para el común de los mortales, a veces tienen una profundidad y un sentimiento que llega a muchos de nuestros jóvenes y que no tiene que ser por extensión siempre malo.


Esta canción en concreto del grupo que os he comentado, -titulada En el tejao-, expresa los sentimientos de un preso que se ha subido a la azotea de la prisión en una revuelta carcelaria.


Paso a comentaros párrafo por párrafo cómo ella me inspiró en nuestra fugaz y fallida precampaña electoral.

Por un momento casi lo he olvidado
el aire limpio entra dentro de mi.
Me devuelve la vida,
poco a poco me da calor,
me siento medio humano
me siento mejor.

¿No véis?.¡Estoy akí!
Subido en lo más alto,
hoy sí que soy feliz.

¿No véis? ¿No queréis ver?
Mirarnos a los ojos y no nos olvidéis.




Así nos sentíamos una vez decidido que había que hacer algo. Macua era el poder del dinero, Ercoreca más de lo mismo. Había que devolver el club o los socios…o por lo menos intentarlo ! Era la aparición de Athletic Eup! en los medios. Un grito al cielo.


Esas malditas rejas no las veo,
delante de mis ojos no las veo
tengo enfrente solamente el horizonte,
y creo, casi creo que puedo volar,

¿No veis?¡Estoy akí!
Subido en lo más alto,
hoy yo si ke soy feliz.

¿No véis? ¡No queréis ver!


Nos sentíamos socios presos por el “stablishment” luchando por su identidad, su libertad, una verdadera revolución!

Nunca podréis arrancarnos el corazón,
no impediréis que salga al exterior
toda nuestra fuerza ¡nunca lo impediréis!


Vamos,... que impediremos que se carguen el Athletic como sea!. Veíamos que había gente que está con nosotros, que no es el sueño de cuatro locos… y en nuestra inocencia nos sentíamos capaces de retar a la cruda realidad.


Todas esas malditas rejas no las veo,
delante de mis ojos yo no las veo,
nos da valor para estar todos juntos akí,
me da valor pensar que tú estas junto a mi.


El mérito de la infumable gestión de Lamikiz es haber conseguido esto. Y efectivamente, algo ha cambiado, intentan ignorarnos, no a Athletic Eup, sino al socio con posibilidades de movilizarse, pero estamos en movimiento y ya no podrán pararnos.

Han intentado mil maneras para anular
nuestros sueños de libertad,
y sólo han conseguido que nos unamos más,
y sólo han conseguido que nos unamos más.
Hemos sufrido ya demasiao,
por eso hemos subido al tejao,
hemos sufrido ya demasiao,
nadie podrá ignorarnos ¡no podrán!.

Encerrados en un sucio matadero humano,
nuestros cerebros necesitaban aire sano,
nos han cagao, nos han meao, nos han pateao,
nos han cagao, nos ha meao, nos han torturao,
hemos sufrido ya demasiao,
por eso hemos subido al tejao,
todos nos han visto y nadie podrá ignorarnos.

A por ellos!...




Soziedad Alkoholika... "Cuando nada vale nada"...

http://www.youtube.com/watch?v=pnP6dx12S2E&feature=related (si preferis descarga directa)

jueves, 6 de diciembre de 2007

El niño zurigorri que no debió crecer... (by Peibolin)

Siempre a un auténtico zurigorri comprometido, en un momento de su vida, le asalta una duda. ¿Y yo por qué soy del Athletic?. Te das cuenta de la sinrazón, y cuando lo analizas objetivamente, se te cae el alma a los pies. Os voy a contar mi historia.

Aunque decían que Bertol era primo de la amama, y un presidente zurigorri se apellidaba como yo, -o más bien yo como él-, mis relaciones directas con el Athletic no pasaban más que por haber nacido en Bilbao centro, y vivir concretamente en la calle Pozas.
El hecho de vislumbrar todas las mañanas el escudo al salir de casa (ahora también se ve la marca comercial de la entidad financiera de todos los vizcaínos al servicio de unos pocos) supongo que reforzaría mi inicial sentimiento de pertenencia a nuestro amado Club.

De todas formas, desde pequeño, yo ya apuntaba detalles de esta posesión “zurigorri” que me hacía irme a la cama sin cenar si el Athletic perdía, y me pegaba con cualquier niño que dijese que Gisasola no era el puto amo.

Me reconfortó ver que en mi familia había casos parecidos; de hecho, mi amama le rezaba el rosario a Sarabia, y ya, bastante más tarde, mi hermano dejó de comprar un piso en Basurto, un auténtico chollo, porque desde la ventana no se veía el arco de San Mamés.

Creo que esta enfermedad, común en Bilbao y alrededores, que podemos denominar a partir de ahora como AZG (Adicción ZuriGorri) es de carácter incurable, y el padecerla no carece de cierto regusto sadomasoquista. Es muy difícil comprender cómo un equipo de un deporte que a algunos nos gusta incluso menos que otros (en mi caso, el rugby) puede ser un importante referente de muchos de nosotros, de modo que somos capaces de dedicarle tiempo, dinero, broncas maritales y hasta salud.

Todavía cuando voy a visitar a mi amatxu a Pozas, veo en mi antiguo cuarto el bollo hecho en la pared a cabezazos tras la derrota contra el Sporting de los Churruca, Castro y compañía. Corría el año 1976, 2-5, tras haber ganado en el Molinón 0-2, fuera de copa a las primeras de cambio.
¿Cómo podía ser?. ¿Cómo podían mis "héroes" hacerme algo así? Aquél día fue mi aita el que me castigó sin cenar por gilipollas.

Pero voy a empezar desde el principio.

Con siete años, yo pensaba que un balón de reglamento era algo que sólo los dioses podían chutar. Para pertenecer a la casta de seres que entraban en un estadio a jugar un partido había que estar tocado por una varita mágica, tener poderes sobrenaturales. Aquel noviembre de 1975, aparte de la muerte de Patxi, ocurrió algo más que iba a cambiar mi vida. Javier Eraña, de mi clase de 2º EGB, trajo el balón de reglamento que le habían comprado sus aitas. Yo no me lo creía. !Por fin iba a poder catar uno!. Estaba seguro de que no podría ni cogerlo, porque debía pesar más de 20 kilos, pero sólo verlo…

Ya en el patio, lo sacó de su bolsa, y al primer bote, sentí el irrefrenable deseo de patearlo… corrí como un poseso, patadón, y…lo mandé a 40 metros!. Eso sí, a tomar por saco de la portería,... !pero era lo que menos me importaba!. Por un lado experimenté la sensación gozosa de ser como mis admirados, pero por otro lado… si eso lo puede hacer cualquiera!. El mito había empezado a caer.

Bastantes años más tarde, con la enfermedad en vena y dinerito en el bolsillo para gastar siguiendo al Athletic por todo el universo conocido, empecé a conocer el ambiente de los jugadores, a los que ya sabía mundanos, pero seguía estimando como a una especie de sumolaris heróicos que habían dejado sus necesidades terrenales para pelear por nuestros colores.

Me preocupó casi tener que llevar a casa en estado de grave melopea a varios de ellos, pero lo que me marcó y no me resisto a dar nombres fue lo que voy a narrar a continuación:

Sábado-domingo de madrugada en el Comics, calle Ripa, las seis de la mañana nos encontramos con el Gallo (entrañable) y un riojano que luego nos abandonó para conseguir títulos. Tras saludar a Etxebe al que conocía de amigos comunes, y debido a la ingesta de licores varios, que sino, me lo hubiera ahorrado, les comenté que cuando vamos fuera, por ejemplo a Trondheim (habíamos estado allí animando dos semanas antes), aunque se pierda, es un bonito detalle venir a saludar.

El riojano, después de mirarme con desprecio y decir, “¿Qué crees,.. que no nos jode perder?"... y se dio la vuelta con esa chulería que muchos conoceréis para meter puntos con una grupie. No recuerdo si habían jugado o tenían partido al día siguiente, pero si la opción era la segunda , estuvo a punto de no jugarlo. Algunos amigos, que no mi templanza, me detuvieron antes de partirle la cabeza. A fin de cuentas, el riojano éste era mi empleado, alguien que tiene que mostrar cierto respeto y deferencia a los socios…¿o no?

Posteriormente, muchos hechos como estos, vividos en primera persona, o contados por gente de confianza me devuelven a la triste certeza. Los jugadores (o al menos algunos) son personas con una madurez discutible, una profesionalidad dudosa, y una mentalidad egocéntrica que los aleja de mi soñado estereotipo. Vuelta a la realidad.

Me quedaba algo a lo que agarrarme. Esos seres supremos, desinteresados, que gobiernan, perdiendo su tiempo y dinero la nave zurigorri ejerciendo con indiscutible generosidad su labor.

Luego conocí al lechero y compañía, y supe de las actuaciones de Arrate, Ochoa…Presencié, aterrorizado el auge y caída de Fernandito I de Busturia. Me relacioné con periodistas, representantes, peñistas, federativos y correveidiles varios.

Qué os voy a contar!

Lo del club ganador, lo del espectáculo, lo de la raza, son razones que se han ido cayendo por su propio peso en el intento de explicarme por qué soy del Athletic.

Y después de todo esto, soy del Athletic en cuerpo y alma. Hasta las cachas. Hasta me tatué el dantzari en el 2006. (Eso tiene explicación, necesitaba diferenciarme “visualmente” mientras paseo mis lorzas por la playa de Ondarreta).

¿Por qué?. ¿Por qué somos del Athletic?.
Al márgen de que mentes lúcidas como las de cónsules y sires, dueños y señores del blog en el que se publica esta pequeña historia, puedan dar sus explicaciones, las mías las dejo para una segunda parte: Batzen gaituna, - Lo que nos une-.

Zarra rematando con un par en Atocha

miércoles, 28 de noviembre de 2007

El tesoro de los zurigorris (I): La oportunidad... (by Peibolin)

Hasta nuestro Ambigú ha llegado un papiro con este sugerente cuento para disfrute y goce de toda nuestra selecta clientela


16 de marzo de 2007. Sábado a la noche, Partido en La Catedral contra Osasuna. El Athletic hecho unos zorros con el agujero negro de la Segunda División abierto de par en par. El barco a la deriva, una Señora que parece tener buenas intenciones, y da bien en la foto, no sabe si reir o llorar en el palco. Dos de nuestros actuales jugadores (Muñoz y Lopez-sentimiento Athletic 100%) reventándonos la portería y la esperanza aquella jornada 27 de Liga para olvidar. En descenso, con 26 puntos y 13 partidos perdidos. Todas nuestras carencias destapadas, el alma marchita, y un grito impotente desde el exilio de Villabona.

Algo hay que hacer!,... dice, mirando cariacontecido la televisión en la que ha malsoportado el triste espectáculo y al charlatán de feria con pajarita, un pobre socio rojiblanco desesperado que al día siguiente aguantará la mofa y befa de sus vecinos rojillos y blanquiazules.

El caldo de cultivo es perfecto para la revolución. Un club centenario, de los socios, que lo hemos interiorizado hasta sentirlo parte de uno mismo pero lo hemos pasivamente dejado como modo de divertimento y enriquecimiento de las castas dirigentes de nuestra provincia, es ahora un juguete roto.

Ahí está LA OPORTUNIDAD. Y el principio del cuento.

Siempre que hay un tesoro, nuestro Athletic, el oro del socio, del pueblo, aparecen caudillos, corsarios, aventureros, piratas y algún que otro inconsciente. Esta fortuna, por cierto, es peligrosa como el anillo de Frodo y compañía, y muchos de los que lo han poseído no viven (con la salud mental necesaria) para contarlo.

Vamos a analizar los personajes.

Nos encontramos con el actual “dueño del tesoro”, un Gollum protegido por el poder, herido y con dificultad para mantener su posesión. No se merece el tesoro y deberá pasar cuatro años de hambre y sed para recuperar su belleza y hacerse acreedor a el.

Se aferra con dureza, porque el poseedor del tesoro conoce también su secreto. El tesoro está sucio, lleno de lodo y desechos provenientes de su desatención. Gollum no quiere que esto se sepa.

En segundo lugar está El Príncipe, una especie de Juan Sin Tierra, conocido y a la vez admirado y temido por el pueblo.

Es astuto y tiene sabios asesores y brujos que ocultarán su fealdad y avaricia durante 40 días, y siempre que aparezca en el Coliseum. Su única ansia es poseer el tesoro, porque sabe que tiene la propiedad de hacerte más poderoso si lo usas para tu interés. No le importa que el tesoro esté sucio.


En tercer lugar aparece El Corsario; sabe que puede robar el tesoro si actúa rápido y con mano firme.

Ha visto que los guardianes están dormidos pero no se fía de su tripulación, reclutada por las tabernas y lupanares del universo zurigorri. Esa lucha en solitario y con el único objetivo de ser recordado en los libros de historia en su fracaso será su final.

En cuarto lugar están Los Durmientes, seres que debieran poseer el tesoro y cuidarlo con cariño para el pueblo, pero son demasiado pusilánimes, y Gollum y El Príncipe les han adormecido con sus brebajes.

El quinto protagonista es el que os escribe. Todavía vive, aunque algo machacado por la primera pelea de la que no salió bien parado. Es un ladronzuelo de poca monta, como Abu, el adolescente vivaracho que sobrevive por las callas de Bagdag, y que se esconde en una tinaja cuando le persiguen los guardias del sultán, pero de buen corazón, y que quiso robar el tesoro, limpiarlo, y dárselo al pueblo que es su auténtico dueño.

Ve el hueco para llegar al tesoro. Nunca ha estado tan fácil. Se echa a correr en compañía de sus colegas de correrías, los únicos en los que puede confiar, disfrazados para penetrar en los palacios de Gollum y El Príncipe. Pero este disfraz, que les permite vivir, también les juega una mala pasada: El pueblo, como el falso dueño y el pretendiente, no les distingue como lo que son, parte de su corazón.

Por ello, nuestro pícaro, enseguida ve que para saltar los grandes muros de los palacios de Gollum y El Príncipe, y atravesar las áridas llanuras dónde vive el pueblo que recela de él, se necesita tiempo y una doble táctica. No puede luchar a campo abierto. El Elegido deberá ser fuerte como un titán y quitarse cualquier trapo que oculte su rostro para que el pueblo realmente confíe en él. Pero el ladronzuelo ha tenido suerte, ha despertado a algunos aldeanos nobles que lucharán para que el tesoro quede limpio y vuelva a su dueño y los usurpadores del tesoro no han acabado con él que es lo que debieran haber hecho.

Hay otros dos protagonistas. El sexto, El Bufón. Quiere afear la conducta del ladronzuelo mofándose de el, pero está ya caduco y sus bromas ya no hacen gracia a nadie.

Y por fin el protagonista principal, El Pueblo, dueño legítimo del tesoro, adormilado desde el año orwelliano de 1984, y entregado a los opiáceos que le suministra "el Gran Hermano" a través de los pajes de Gollum y el Príncipe, y que quizá algún día despierte.



Es la clave para que este cuento termine bien,... pero ¿se da cuenta de ello?....


Tras una batalla campal, Gollum lame sus heridas y ahora el Príncipe tiene el tesoro. ¿Qué hará con él?. No lo sabemos.

Lo que estoy seguro es que, sino lo limpia y lo da al Pueblo, su dueño, esta vez no será un pequeño rapazuelo el que quiera devolverlo, sino el Elegido que derrotará a todo el que no tenga ese fin.

Sí... Habrá otra OPORTUNIDAD,... siempre que El Pueblo despierte pronto de su sueño.

Y yo, Pablo, alias Peibolín, todavía creo en los finales felices…