
Se preguntan en el ciclotímico si la semifinal contra el Sevilla fue un partido histórico.
MarioSila ya lo ha dejado claro: la afición lo convirtió en histórico.
Yo he añadido que lo histórico es lo bajo que hemos puesto el listón.
Pero al hilo de ese post, y en vista de que a la espera de que se reanude la liga parece que esto está un poco decaido, quiero hacer una reflexión crítica sobre nuestra capacidad de autoengaño. Y eso que admito que probablemente no sea el momento, pero es que no se me ocurre otro tema.
Y el tema es que este es el año de las tres falsedades:
1.- Un recibimiento en el Ayuntamiento sin haber ganado nada. O sea: un falso recibimiento.
2.- Una final reservada a los campeones de Liga y Copa que hemos jugado sin haber ganado ni Liga ni Copa. O sea: una falsa final.
3.- Una plaza en la UEFA reservada para equipos bien clasificados en la Liga y para el campeón de Copa, que hemos ocupado sin haber quedado arriba en la Liga ni haber ganado la Copa. O sea: una falsa clasificación para Europa. Aunque luego la hemos convalidado con la gesta de Tromso (¿otro partido histórico?)
Se me dirá que todo ello ha sido positivo para el club. Y yo, salvo en el caso de la UEFA, lo negaré.
1.- El recibimiento, se dice, ha proporcionado una fuente de sentimiento rojiblanco para la "generación perdida" que no sabía lo que era un recibimiento. En mi opinión, siguen sin saberlo. Y encima se han hecho una idea equivocada de lo que es este Club. Para cultivar ese sentimiento, ya era suficiente con el ambiente que hubo en toda Vizcaya antes de la final. Lo del Ayuntamiento fue un falso recibimiento, un autoengaño, que no puede haber enseñado nada bueno.
2.- La Supercopa nos ha exhibido como equipo pequeño, acomplejado, e ignorante de su historia.
Lo de la UEFA es diferente. Aunque se haya ofrecido mal juego, hemos pasado a la liguilla, con lo que eso tiene de positivo para las arcas, para nuestra imagen e incluso como asidero para nuestra ilusión. A ver qué pasa.




