Más allá del resultado final, la primera cita mundialista en África, además de muchas otras connotaciones sociales, económicas y políticas, plantea la cuestión de si será éste el mundial del futbol africano. Desde hace años los futbolistas africanos se encuentran presentes en las mejores ligas mundiales y en algunos casos se han erigido en los auténticos líderes de equipos de primerísima linea. Sus selecciones, sin embargo, no acababan de convencer en las competiciones mundiales. Es por esta razón que el campeonato sudafricano tiene uno de sus alicientes en observar si alguna de los combinados del continente es capaz de dar un salto cualitativo en el escalafón internacional.
Los comienzos de la Copa del Mundo de Sudáfrica están siendo desiguales para las selecciones africanas y aún es pronto para ver su verdadera dimensión. Por esas paradojas que tiene el futbol, la que parece ser la selección más potente del continente, Egipto, cayó eliminada en la fase de clasificación, mientras que sí están presentes otras selecciones cuyo declive futbolístico es notorio.
El anfitrión, Sudáfrica, está ofreciendo una discreta participación. No es sencillo para una selección con escasos mimbres hacerlo bien en casa, superar la presión y obtener resultados, pero lo cierto es que no se esperaba más de ella. Hasta ahora, con su clasificación para la siguiente fase prácticamente imposible, su papel se ha correspondido más o menos al nivel que tiene. Algo similar a lo que está haciendo Argelia, que está cumpliendo con el rol, mostrando un juego aproximado al del potencial que su plantilla posee. Su mal comienzo ha sido enmendado en parte con su empate frente a los ingleses, lo cual les ha dado ciertas opciones en un grupo muy igualado.
La selección africana que mejores resultados ha cosechado después de disputarse las dos primeras jornadas ha sido la de Ghana, que encabeza su grupo con un a victoria y un empate. Sin su gran figura, Essien, quien no ha podido llegar al torneo por una lesión, los ghaneses están cumpliendo en cuanto a los resultados aunque su juego no alberga demasiadas esperanzas de que su trayectoria se alargue mucho en esta Copa del Mundo. El próximo partido frente a una de las favoritas, Alemania, además de dirimir la clasificación final del grupo, servirá para ver el nivel real del equipo ghanés.
Camerún protagonizó ayer uno de los grandes fiascos del campeonato, al caer ante Dinamarca y dilapidar cualquier opción de clasificación. Aún contando con figuras de la talla del interista Etoo o del gunner Song y un puñado de buenos jugadores de complemento, su futbol es un compendio de lo que no debe ser el juego de equipo. Once señores campando a su aire por el terreno de juego, dinámicos y verticales, sí, pero con unas carencias estructurales en la defensa y en el medio del campo atroces. No es de extrañar que el viejo zorro danés Morten Olsen les batiera tácticamente de la forma que lo hizo: con orden defensivo y salidas fulgurantes buscando los huecos que los cameruneses dejaban atrás. Un intercambio de golpes desequilibrado, en el que los leones indomables trataban de hacer daño con sus poco afilados colmillos mentras que los vikingos lo hacían de verdad. Y es que los problemas de Camerún no empezaron en Sudáfrica. Al mundial acudieron planteando muchas dudas respecto a su juego y en una espiral de declaraciones cruzadas entre una figura legendaria, Roger Milla, y su actual estrella, Etoo, que estuvo a punto de comprometer la participación de éste en el torneo.
La pregunta que cabe hacerse es por qué algunas de estas selecciones, como es el caso de Camerún, están ofreciendo un nivel tan bajo, especialmente si tenemos en cuenta que cuentan con algunas individualidades de las que podríamos esperar mejores prestaciones. Se podría especular con mil argumentos sobre el por qué el futbol africano no acaba de despegar, teniendo como tiene buenos jugadores en las diferentes selecciones.
Estaremos atentos al comportamiento de Costa de Marfil frente a Brasil esta noche. En este momento, tras el buen partido que hicieron ante Portugal y en función de su plantilla, pasa por ser la gran esperanza del futbol africano en este mundial.





