
No me refiero a la frase graciosa, estúpida o exagerada.
No voy a mentar a JJ Santos, Maldini o Camacho.
Para mí, ese debate ya está cerrado. Y ha dejado momentos inolvidables en el Ambigú. Sobre todo, para mí, esa de Maldini que ha repetido tanto MarioSila.
Me quiero referir a una frase "seria". A la mejor frase de verdad del Mundial.
Situémonos: los éxitos del Barça y ahora también de España, han entronizado un estilo determinado.
Estilo que , como muy bien dice Clemente, hay muy pocos jugadores capaces de utilizar bien. Jugadores que además están casi todos en el mismo equipo.
Los que juegan a otra cosa (el 99% del resto de equipo) somos unos trogloditas.
No se analiza que no nos cabe otra. Simplemente porque nuestras plantillas no pueden competir, en el caso de nuestra liga, con Barça y Madrid, favorecidos por un sistema económico, mediático y social que abre cada vez más la brecha entre esos equipos y el resto, cada vez más igualados entre sí por abajo.
La evolución de nuestra liga equivale a una especie de cambio social en el que las clases medias desaparecen: sus patrimonios son engullidos por los ricos mientras ellos pasan a engrosar las filas de un proletariado cada vez más numeroso, anónimo y despersonalizado.
Charlot podría hacer una nueva versión de "Tiempos Modernos" en el que cualquier equipo, cualquier afición, acaba alienada cumpliendo siempre sin salirse de su papel en una cadena de montaje futbolística en la que en el fondo nadie espera que haga nada diferente, y en la que es perfectamente reemplazable.

En ese mundo alienado, nosotros somos el único verso suelto, que además comparte con los dos socios capitalistas la condición de haber estado siempre en la fábrica.
Pero me he salido del tema.
El tema es que cuando uno de esos equipos trogloditas se enfrenta contra uno de los "galácticos", no solo tiene peor plantilla. No solo tiene menos medios de todo tipo. No solo suele tener en contra al árbitro. Es que encima los medios, que deberían ser imparciales, ejercen una presión bestial para que no intenten, ni por un momento, plantar cara a los dos protagonistas de esta película con extras pero sin actores secundarios: al lumpemproletariado se le niega, en nombre del fútbol, el derecho a utilizar las armas a su alcance. O se suicidan jugando a lo mismo aunque el sistema les niegue los medios para prepararse para ello, o serán víctimas de los medios y de los árbitros por ellos azuzados.
Medios y árbitros. Ese es el quid. Para que no quede ningún resquicio a la posibilidad de que uno de los grandes pierda, hay que protegerles de la presión, la agresividad, etc.
Recordad el tratamientro que se dió de la agresión de Ronaldo al defensa del Málaga, por ejemplo.
No os extrañe si al paso que vamos el subcampeón pasa de los 100 puntos y habiendo perdido solo uno o dos de los partidos jugados contra el campeón. A los demás, solo se nos pide que les hagamos el pasillo y no fastidiemos "el espectáculo".
Pues en este contexto, un ex-jugador de fútbol escribió durante el Mundial, concretamente el 21 de junio, lo siguiente:
Cuando la más simple disputa se castiga con tarjeta se ataca el alma del fútbol.
Y haciendo balance del Mundial, repetía ayer:
No puede ser que se saque una tarjeta amarilla cada vez que alguien tose ligeramente.
Por eso, por decir estas cosas, yo le concedo el premio a la mejor frase del Mundial a ese ex-jugador. Que no es Goyo Benito ni Iselín Santos Ovejero. Se trata del Kaiser: Franz Beckenbauer.





