Nunca falla. Como el famoso turrón en Navidad, vuelve la Liga. Aún no hemos entrado en la última semana del mes de agosto y el Athletic ya está a las puertas del segundo partido de competición de la temporada. El campo malagueño de La Rosaleda será, a partir de las siete de la tarde, el punto de partida la competición liguera, un campeonato que, según confesó el entrenador rojiblanco al inicio de la pretemporada, es el objetivo prioritario de esta campaña. No es menor, sino justo lo contrario, la consideración que para Valverde tiene el torneo de la regularidad que hoy arranca.
Este partido frente al Málaga llega en medio de los dos choques de la clasificatoria para la fase de grupos de la Champions League y se enmarca en un medio ambiente en el que el aficionado tiene puestos casi todos sus sentidos, esperanzas e ilusiones en esa eliminatoria europea frente al Nápoles. Y es cierto que sacar adelante dicho play-off constituye en sí mismo un objetivo extraordinario por todo lo que supondría para el Athletic a todos los niveles, desde lo puramente deportivo hasta lo económico, pasando por un nada despreciable subidón a la autoestima de la afición, pero tan magno objetivo no parece que sea para Txingurri causa de distracción respecto a lo que él mismo ha planteado como el punto al que quiere que llegue este equipo al final de la temporada: hacer una buena Liga y dar así el segundo paso para conseguir que las presencias del Athletic en Europa gocen de cierta regularidad.
La convocatoria de dieciocho jugadores para este partido refrenda todo lo dicho anteriormente. Son los mismos que se vistieron en San Paolo el pasado martes (recordemos que viajaron veintiuno y tres de ellos, Kepa, Etxeita y Viguera presenciaron el partido desde la grada y no parece que vaya a diferir sustancialmente de la que que hará frente al partido de vuelta contra el Nápoles el próximo miércoles en San Mamés. Si a estos tres choques le sumamos un cuarto, el que supondrá el debut en Liga en casa, ante el Levante, el próximo fin de semana, tenemos una tetralogía que, probablemente, haya que considerar en la práctica como un todo antes del parón de dos semanas en las competiciones de clubes debido a las necesidades del calendario FIFA de selecciones nacionales. Esta tetralogía entraña una gran dificultad, en parte por la competitividad de los rivales y en parte porque se habrá solventado aún sin acabar el mes de agosto, un momento de la temporada en el que el nivel físico, técnico o táctico del equipo aún no ha alcanzado su potencial y en el que concurren otros factores ambientales como puede ser el calor, por ejemplo. El premio (o el castigo) de hacerlo bien (o mal) en este bloque de partidos también es grande y es posible que esta sea la razón por la que, en contra de una opinión más o menos generalizada entre la afición, el entrenador no vaya a hacer una gran revolución en Málaga, basada en la búsqueda de una supuesta frescura que quizás podría faltar a los que jugaron en Nápoles. Al revés, Valverde parece que ha encontrado un grupo de jugadores que en este momento son los que mejor pueden competir (ya se verá más adelante, porque el curso es muy largo) y en ellos ha confiado en el primer choque europeo, en ellos confía en el primer encuentro liguero y, muy probablemente, en ellos seguirá confiando, en tanto no medien lesiones o sanciones, en los dos próximos partidos. Los cambios en el once titular, de haberlos, probablemente sean mínimos.
Llama la atención la presencia en dicha lista de dos cachorros en trámite de convertirse en leones: Unai López y Guillermo. En el primero se atisban grandes condiciones futbolísticas, las que lo han llevado en los dos cursos precedentes a convertirse en titular indiscutible en el Basconia, primero, y en el Bilbao Athletic, después, cuando aún no había terminado su etapa como juvenil. Dicen quienes siguen habitualmente a la cantera que un jugador muy joven puede tener excelentes cualidades futbolísticas pero que la adaptación en el plano físico a categorías superiores es lo que realmente acaba marcando su progreso. Parece ser que lo sorprendente de Unai no es simplemente que tiene mucho futbol en sus botas, sino que con esa carrocería tan, aparentemente, frágil no ha tenido el menor problema para adaptarse sucesivamente al nivel físico de la Tercera y a la Segunda División B sin mayores problemas. En vista de que la confianza en él parece plena, parece que Txingurri ha entendido durante esta pretemporada que Unai está capacitado para dar con garantías el salto a la Primera División. Por otra parte, si recordamos el inicio de la temporada pasada fueron varias las pruebas que hizo Valverde en el centro del campo hasta que dio con la combinación Iturraspe / Rico / Herrera que formó habitualmente durante el resto de la campaña. La marcha de Herrera parece abrirle las puertas de la titularidad a Beñat en ese puesto que no exactamente una media punta y sí más bien un interior algo adelantado, que ha quedado vacante. La medida de la confianza del entrenador en Unai podría establecerse en la posibilidad de que el chaval llegue a disputar al exbético la titularidad en ese puesto... y no descartemos, en absoluto, que esto llegue a producirse.
Respecto a Guillermo, su elección como segundo delantero parece sorprendente cuando daba la sensación de que por delante de él había tres más y que, por tanto, acabaría saliendo cedido. Que Ernesto no confía en Toquero y Sola parece claro. El caso de Viguera seguramente requiera una lectura más pausada y su ausencia en las dos primeras convocatorias oficiales no signifique que no cuente para el entrenador. Sabido es que Valverde busca cierta versatilidad en sus jugadores de ataque y para ello basta ver evolucionar a Aduriz sobre el campo: no es una mera referencia arriba que se dedica a rematar lo que le llegue desde las bandas. Un delantero en este Athletic es algo más y así debe participar en la creación del futbol de ataque, debe ofrecer apoyos en las bandas, debe participar de la presión colectiva frente a la salida del balón del equipo rival, etc. Parece evidente que Sola, fichado hace un año como alternativa a Aduriz, no ha llegado a adaptarse a ese juego y la novedad de esta campaña, Viguera, es muy posible que aún se encuentre en fase de adaptación al concepto futbolístico de este equipo. Todo ello por no hablar de que Guillermo tiene más experiencia, desde las categorías inferiores, que el riojano a la hora de jugar como extremo, si las circunstancias del partido así lo requeririeran.
En cuanto al rival, el Málaga se presenta en esta Liga con pocas novedades en su plantilla pero, parece ser, con un cambio sustancial en su banquillo. Javi Gracia, otrora cachorro, tras su fiasco en Osasuna, se ha hecho cargo de la dirección técnica del equipo malacitano y se asegura que su forma de trabajar difiere sustancialmente de la del discutido Schuster, su antecesor en el cargo. Alerta Valverde de que los equipos dirigidos por Gracia cuentan con una importante variedad de jugadas a balón parado y describe el juego de este Málaga como el de un equipo que trata de jugar el balón desde atrás y que busca presionar arriba a su rival. El entrenador zurigorri prevé un partido rápido e intenso y considera que el Athletic está preparado para afrontarlo con garantías.





