Pretendía colgarlo hoy.
Además tenía en mente una pequeña reflexión de un par de párrafos sobre el femenino, para dar un poco de vidilla a ese apartado del blog también entre semana.
Pero no hay manera.
La prensa se empeña en marcarme la agenda.
Hoy, nuevamente, uno no sabe por donde hincar el diente a la actualidad.
Me voy a limitar a mencionar algunos temas y, de momento, solo me voy a mojar en uno, el más espinoso, por cierto.
Azkuna y el nuevo campo
El alcalde ha dicho en una entrevista a Punto Radio que entre todos van a convencer al Diputado General para hacer un polideportivo en San Mamés. Entre otras cosas, añade, porque "La Ley del Suelo dice lo que dice"
Iker MuniainParece que la lesión no era para tanto, y podría estar a punto para entrar en la convocatoria contra el Barça. Otra cosa, añado yo, es que sea conveniente que entre. ¿Qué opináis?
El Castellón se interesó por Vélez
Ion Vélez rechazó, hace un par de semanas, una oferta del Castellón para ir cedido.
Selección española y Vuelta
Cuando el diablo no tiene que hacer, espanta moscas con el rabo. Eso me decía el otro día el amigo Rote en relación con otro tema.
Y eso digo yo sobre la ocurrencia de los políticos de PP y PSE-PSOE de invitar a la selección española y a la Vuelta a venir a Euskadi. Con el agravante de que uno pensaría que con la que está cayendo, los políticos SÍ que tienen qué hacer.
Un concejal del PP incluso ha manifestado su deseo de que "La roja" inaugure San Mamés.
¿Qué opino yo, constitucionalista de pro, de este asunto?
En primer lugar, creo que hay que distinguir tres grados.
Primer grado: la Vuelta. Las grandes vueltas presentan desde hace años un carácter extraterritorial que se ha consolidado.
Así el Tour "invade" España, Italia, Bélgica e incluso Inglaterra con cierta frecuencia. El Giro entra en Francia de vez en cuando, y la Vuelta acaba de disputar sus primeras etapas en el Benelux. Con gran éxito de público, al parecer.
En ese contexto, no entiendo muy bien la cerrazón de una parte de esta sociedad a que la Vuelta nos visite. El paso de esa prueba por nuestro territorio no prejuzgaría nada sobre soberanía, autodeterminación, derechos históricos, etc. Mi incomprensión se acentúa sobre todo teniendo en cuenta la gran afición al ciclismo que hay en este país.
Por eso me uno al deseo de que la Vuelta nos visite, aunque siempre y cuando eso no sirva de pretexto para que se monte un pifostio. En ese caso, la culpa sería sobre todo de los que lo monten.
Aunque la cosa es más compleja: la forma en la que esta petición se ha manifestado, a iniciativa de los dos partidos constitucionalistas, ¿acaso no saca el debate de la lógica deportiva que yo he expuesto y lo mete de lleno en el enfrentamiento político? ¿acaso no sería lógico que algunos lo interpretaran como una provocación?
Tal vez si lo que de verdad se busca es que la Vuelta pase por aquí con normalidad habría que haber hecho las cosas de otra forma.
Segundo grado: la selección. A nadie le gustaría más que a mí que la mayoria social nacionalista de este país entendiera de una vez que no están solos, y que entre el 40% y el 45% de este país no es nacionalista.
Si esa cultura estuviera arraigada, tal vez reinaría en "vive y deja vivir" y no habría tanta gente que se rasgase las vestiduras por ver la bandera española en el Ayuntamiento o incluso porque viniera la selección española a jugar a San Mamés, Anoeta o Mendizorroza. El que no quiera que no vaya y punto.
Pero, ¡ay!, no vivimos en ese país idílico. En parte también porque el marco jurídico no puede contentar a todos y estamos forzados a convivir con una sensación de agravio hacia "el otro" que nos impone símbolos o estructuras políticas que no nos gustan. Sensación de agravio que produce que haya susceptibilidades a flor de piel
En ese contexto, me parece un error la petición de que venga la selección española a jugar a Euskadi. Eso sí que carece de toda lógica deportiva y solo puede ser interpretado como una provocación, fruto de una prepotencia artificial basada en una mayoría parlamentaria reciente y puede que efímera.Los partidos constitucionalistas deberían elegir mejor sus batallas y no desgastarse ellos ni desgastar a la sociedad creando frentes en todas partes. Deberían buscar soluciones a los problemas existentes, no crear problemas nuevos. Y que la selección no juegue en un campo en el que tendría poco apoyo (por utilizar un eufemismo) no es ningún problema real.
A los que les votamos nos preocupan cosas serias como la educación. Al menos en mí caso es casi lo único que me preocupa de verdad, y asisto con estupor a como en vez de centrarse en cuestiones como esas se busca el enfrentamiento y la provocación en peligrosos brindis al sol como el que nos ocupa.
Y aunque no soy un hincha acérrimo de la selección española, me pongo en el caso de que lo fuera y pienso: ¿qué gana esa selección viniendo a jugar rodeada de polémica a donde va a ser mal recibida? Nada en absoluto.
Trabajemos la educación, la busqueda de consensos, la bajada de la tensión en la sociedad y si por ese camino algún día se dan las condiciones, ya vendrá la selección española a jugar a San Mamés o a donde sea. Pero esta iniciativa es inoportuna, contraproducente y extemporánea. Es poner el carro delante para que tire de los bueyes.
Si tuviera que resumir todas estas reflexiones en tres palabras, diría: "Peligrosa estupidez inoportuna"
Pero hay un tercer grado en el que la idocia, la estulticia, y el sentido de la inoportunidad de los políticos llega a un grado supino: pedir que San Mamés no lo inaugure el Athletic sino la selección.
Al sorete -con permiso del renano- que ha dicho eso, deberían practicarle una lobotomía fulminante. Creo que en el estado al que ha llegado su descomposición neuronal, cualquier tratamiento menos agresivo está condenado al fracaso.
Bueno. Mañana colgaré el ladrillo estatutario. Ahora la carnaza está servida, y es que los temas políticos como este suelen crear polémica incluso entre interlocutores calmados y educados como el renano.
Aunque si hubiera más réplicas sobre Muniain que sobre estas chorradas políticas, me sentiría muy reconfortado.









