lunes, 24 de abril de 2017

Europa en juego


Esta noche a las 20:45 el Athletic visita la noble villa armera de Éibar, en lo que se presenta como el más importante de los seis partidos que nos quedan para dar por finiquitada la temporada.

Teniendo en cuenta que se trata de uno de los rivales con los que mantenemos un pulso más apretado por el objetivo de entrar en la UEL, esa importancia que se atribuye al choque parece justificada. Sin negar ese hecho evidente, quiero hacer notar no obstante que ni una derrota ni una victoria tendrían carácter definitivo: al acabar el partido de hoy quedarán 15 puntos en juego, un mundo tanto si ganamos como si perdemos.

Lo digo para que no demos el trabajo por concluido si obtenemos la victoria ni tiremos la toalla si perdemos; para que en un caso u otro consigamos mantener a raya nuestra habitual bipolaridad de aficionados al fútbol.

Pero hecha esta advertencia, hay que recordar que una victoria dejaría al Éibar a seis puntos y al Espanyol a siete, lo que nos dejaría cierto margen de error para lo que queda de liga. Aunque el objetivo debería ser no dejar las cosas al albur -aunque probable- de que el Barcelona gane la copa y pensar más bien en superar a la Real para hacernos con el 6º puesto o -incluso- al Villareal y quedar quintos.

Ese enfoque más ambicioso sí que parece pasar por una victoria hoy. Pero no será fácil: el bajo rendimiento del equipo fuera de casa no invita al optimismo, y menos ante un rival que busca el mismo objetivo que nosotros, que está haciendo una magnífica temporada y que además, por cuestiones socio geográficas, seguro que tendrá una motivación especial.

Tenemos además el antecedente reciente de la visita a Villareal, partido de características bastante similares y del que volvimos con una derrota.

El buen antecedente que sin embargo representaría la reciente goleada a la UD Las Palmas no me vale: no sé que les pasó a los insulares, pero su falta de competitividad en ese partido le quita validez al partido, al menos desde el punto de vista de las conclusiones aplicables a un enfrentamiento como el de hoy, que será mucho más intenso.

El Athletic afronta este partido sin bajas sensibles; casi como el Éibar, al que solo le faltará el central Lejeune.

Arbitraje: Del Cerro Grande

viernes, 31 de marzo de 2017

A por la txanpa final


Comienza la cuenta atrás: diez, nueve, ocho… Llega la txanpa final de la Liga, el tramo de la temporada en el que se decide todo. Las veintiocho jornadas disputadas han servido para establecer los objetivos reales de cada equipo, ahora cada uno de ellos deberá demostrar tiene la capacidad para alcanzarlos. El Athletic (7º con 44 puntos) llega al momento clave del curso con cuatro puntos de desventaja respecto a los puestos que clasifican para la próxima edición de la Europa League, un handicap perfectamente salvable si el equipo consigue alcanzar el buen nivel competitivo con el que acabó las últimas tres ligas.

El sábado, en El Sadar y con el arbitraje del andaluz Munuera Montero, el Athletic tratará de sortear el primer escollo de los que deberá superar de aquí al final para intentar lograr su objetivo europeo. A bote pronto, podría decirse que es el rival más flojo de cuantos le quedan y, a priori, serían los tres puntos más asequibles de obtener en los próximos dos meses. Un Osasuna hundido en el fondo de la clasificación con 11 raquíticos puntos no parece que debería asustar a nadie y menos a un equipo, el rojiblanco, con la aspiración de alcanzar plazas uefas. Los números osasunistas son pavorosos: sólo ha ganado un partido en toda la liga -ninguno en su propio campo- y sólo ha conseguido rascar ocho empates. Sin embargo, mal harían los leones en confiar su suerte a la superioridad estadística y clasificatoria: por flojo que sea el rival, la realidad es tozuda y la experiencia dice que ganar un partido sin apearse del autobús no es posible. Más bien todo lo contrario, la tropa zurigorri deberá viajar muy concienciada de que el choque será intenso, posiblemente bronco y con toda seguridad muy disputado. La experiencia del partido de la primera vuelta -donde los rojillos lograron uno de los pocos puntos que han cosechado- debería estar grabado a fuego en la conciecia de los jugadores del Athletic porque si algo cabe esperar mañana de un Osasuna en situación angustiosa es, como mínimo, idéntico grado de pelea. Pocas tablas a las que agarrarse les quedan ya a los navarros y esta, un derby, un partido de la máxima rivalidad -al menos allí- es claramente una de ellas.

En la primera vuelta, Osasuna complicó las cosas al Athletic en San Mamés
La semana rojiblanca, a pesar de que el partido se jugará mañana a partir de las 16:15 horas, comienza un poco antes, a las 13:00 horas. Antes de que bilbainos y pamploneses den inicio a la que se prevé una dura batalla en el cesped, en El Madrigal se enfrentarán Villarreal (5º con 48 puntos) y Eibar (8º con 41 puntos). Dando por supuesta la importancia per se de ganar a Osasuna, no se puede obviar que lo que suceda en Villarreal podría aumentar el valor de una eventual victoria de los leones. Si bien es cierto que significaría seguir mirando a los armeros por el retrovisor con algo de desasosiego, un triunfo del Eibar ante el Submarino Amarillo sería muy alentador para la misión zurigorri. Sin menospreciar la dificultad del siguiente reto, el próximo martes en San Mamés ante el Espanyol, lo cierto es que el viernes de la semana que viene -por obra y gracia de esas mentes preclaras que confeccionan el calendario liguero- el viaje a Villarreal se afrontaría con una ilusión y unas expectativas enormes para todo el universo zurigorri. Pero no adelantemos acontecimientos, antes de pensar en ponernos a correr, demos el primer paso para empezar a andar.

Berenguer salió conmocionado del Insular tras un fuerte golpe en la cabeza
Petar Vasiljevic, tercer entrenador que se sienta en el banquillo osasunista en lo que va de curso, recupera a Fausto Tienza y, tras el traumatismo craneal sufrido en Las Palmas, a Alex Berenguer. El extremo de Barañain -del que tanto se habla en el entorno zurigorri desde hace más de un año- tiene opciones de jugar en el once de inicio. En cambio, pierde a Jaime Romero y a Roberto Torres, uno de los futbolistas más importantes del equipo. Desde la capital navarra se informa de que el entrenador serbio  está valorando reforzar defensivamente el equipo para recibir al Athletic, para lo cual esta semana ha estado entrenando un sistema con tres centrales, dos carrileros, tres centrocamistas y dos delanteros. 

Algunos datos pueden dar una idea de por qué Vassiljevic tiene in mente un esquema así. Osasuna es el equipo más goleado de la liga. En las veintiocho jornadas disputadas, ha recibido la escalofriante cifra de 67 goles, así que no es extraño que su entrenador piense en la necesidad de abrigarse atrás. Una de esas estadísticas muy siginficativas de la realidad osasunista en esta liga es que del total de tiros que recibe, un 41,97% va entre los tres palos (la media de la liga es de 36,92% y, por ejemplo, el dato del Athletic es del 32,45%). Es decir, se trata de un equipo que concede a los rivales más oportunidades de gol de la cuenta. La hipotética elección de un esquema reforzado atrás y en la linea de medios para dejar arriba a dos delanteros que está ensayando Vasiljenic puede tener también su lógica ofensiva, a la luz de un aspecto altamente esclarecedor: es el equipo de la liga que más pases en largo realiza hacia los últimos treinta metros. Si hay alguien que prescinda de la combinación en el centro del campo y apueste claramente por el juego directo, ese es Osasuna. Si las hipótesis de partida se confirman, el Athletic se enfrentará a un once muy arropado atrás que, en cuanto recupere el balón, intentará buscar el espacio a la espalda de la defensa rojiblanca mediante pases largos. Un detalle estadístico más: el navarro es el equipo de la liga que más goles encaja en los diez primeros minutos. Si hay un momento propicio para meter mano al que se prevé sea un sistema defensivo muy cerrado, es nada más comenzar el encuentro.

Yeray entrenó ayer con un apósito
sobre su nariz rota
A diferencia de su rival, que tiene media docena larga de bajas, alguna de ellas bastante importante, el Athletic sólo tiene una, la de Yeray. Recien salida del horno la convocatoria rojiblanca, el temor de que el central no podría llegar a tiempo para este partido se ha consumado. Han pasado muy pocos días desde que Yeray recibió un codazo en el partido Italia - España de la categoría sub21 y parece que su maltrecha nariz no está en las condiciones mínimas como para disputar un partido. La baja, sin duda sensible por el rol que el de Barakaldo ha alcanzado esta temporada en el equipo, es, sin embargo, el único contratiempo al que Ernesto Valverde ha tenido que hacer frente esta semana para preparar el partido. El resto de la plantilla está perfectas condiciones para jugar y a la disposición de las decisiones técnicas que tome el míster, principalmente la obligada sustitución de Yeray por  Bóveda o Etxeita y quizás algún retoque en la posición de extremo izquierdo, bien con Lekue más pegado a la banda, bien con Muniain con mayor tendencia a moverse hacia el medio. En cualquiera de los casos, el once que salte al cesped del Sadar será en principio lo suficientemente competitivo como para sacar adelante el partido. Si todos los puntos son necesarios, estos tres son, además, imprescindibles. Partiendo de un respeto máximo a un rival que en partidos así, y especialmente ante el Athletic, se reactiva, pinchar en Pamplona no debería ser una opción.


jueves, 16 de marzo de 2017

Llega el ____ : Athletic Club - Real Madrid

Un partido de toda la vida
De unos años a esta parte, a los partidos entre el Madrid y el Barcelona se les llama "clásicos". También lo será, digo yo, el enfrentamiento de uno de ellos con "el otro" que les ha acompañado siempre en primera.

Pero parece que no.

Otra palabra que se podría utilizar para referirse a choque del sábado es el de "Derby"; pero estae término hoy en día parece limitado a su acepción de partido entre vecinos. Además, los de la RSOC se mosquean mogollón si les discutes esa forma de referirse a los enfrentamientos entre zurigorris y txuriurdines. También lo hacen los athleticzales que son víctimas del síndrome de EiTB y se han tragado lo de "La Gran Fiesta del Fútbol Vasco", por cierto.

Así que mira por donde se ha creado un vacío para referirse a partidos como el que origina esta entrada. De ahí el hueco en el título, que dejo para que los clientes de este indigno local lo rellenen a su gusto. Adelanto que a mí me gusta "Derby" pero lejos de mí querer dar la impresión de ningunear a la entrañable RSOC.

El partido creo que nos llega en buen momento: los merengues no están en su mejor momento, mientras que nosotros deberíamos habernos cargado de confianza tras el buen partido de Sevilla y la victoria de Anoeta. Todo ello no quiere decir que ellos dejen de ser favoritos, pero sí que la posibilidad de hincarles el diente no parece tan lejana como en otras ocasiones.

Desde luego yo estoy esperanzado y deseando que llegue el sábado para con el corazón en un puño (y la comida en el esófago) dirigirme a San Mamés.

Como habéis dicho en la entrada anterior, en su crisis de juego el Madrid está encontrando un salvavidas en el balón parado con un Sergio Ramos estelar, lo que añadido a cierta fragilidad defensiva nuestra en ese campo, obliga a limitar el relativo optimismo que mencionaba.

Pero con Ramos o no, yo tengo el presentimiento de que podemos ver un buen y disputado partido.

Sábado, 16:15 con arbitraje de Jaime Latre.

viernes, 10 de marzo de 2017

Matinée en San Sebastián

Decidiendo los horarios
Los hados que, caprichosos, deciden los horarios de la LFP han determinado que este año el partido del año de Anoeta se juegue un domingo por la mañana. No es la primera vez: en la primera temporada de Bielsa ya se produjo esa circunstancia y ganamos, a pesar del espectacular zambombazo que nos coló Iñigo Martínez desde una distancia inverosímil, y que significaba el empate a uno en un partido que finalmente ganamos 1-2.

No vi el partido: salió un día magnífico y me fui con la familia a pasar la mañana en un agradable pueblo vizcaíno del interior. Pero vi el empate donostiarra en un bar en el que entramos a tomar el aperitivo antes de volver a comer a casa, y me enteré del gol de la victoria por la radio. Pese a la natural simpatía que uno siente por los vecinos y su obsesión con estos partidos (significan más para ellos que para nosotros), tengo que reconocer que me alegré: el nuevo entrenador no había entrado con buen pie y no habíamos ganado ningún partido de los cinco disputados en lo que llevábamos de liga.

Cito el dato porque estos partidos de cierta rivalidad regional suelen ser atípicos. Otro ejemplo lo tenemos este año: no solo ganamos a la RSOC en San Mamés, sino que nos los comimos en una espléndida segunda parte; pero sin embargo desde entonces nosotros hemos caído en una especie de indefinición futbolística, en la que sumamos puntos, sí, pero haciendo un juego digamos un tanto deficiente, eliminación ante el Apoel incluida. Y sin embargo ellos, desde ese partido, han ido hacia arriba como un cohete.

Por eso, pese a que la clasificación y el nivel de juego actual de ambos equipos apuntarían a un claro favoritismo de los txuriurdines, creo que el pronóstico es mucho más equilibrado por ese grado de imprevisibilidad que acompaña a este tipo de partidos. También hay un precedente que apunta, sino al optimismo, si al menos a no caer tampoco en el pesimismo: parecía que el Sevilla iba a comernos con patatas y sin embargo no fue para tanto y aún perdiendo, hicimos un buen partido que al menos a mí me sorprendió favorablemente

Parece que puede volver Aduriz.

Domingo 12:00 en Anoeta con arbitraje de Sánchez Martínez, colegiado que, como apunta el Mundo Deportivo, tiene unos antecedentes un tanto preocupantes. Ya veremos, pero no nos pongamos la venda antes que la herida. ¡A por ellos!

lunes, 6 de marzo de 2017

¿UEFA posible?


Nos encontramos en medio de uno de esos momentos inciertos en los que es difícil dilucidar si somos carne o pescado. El equipo está haciendo llorar a las piedras con su juego, pero sólo está a cuatro puntos de poder visar el pasaporte europeo para la próxima campaña. Y digo 'sólo' porque el Villarreal, que es quien nos precede y por ahora ocupa esa plaza 'continental', es uno de los rivales con los que hay que medirse de aquí al final de la liga. Algo similar ocurre con la Real Sociedad, ahora quinto y siete puntos por delante: si el domingo al mediodía se produce esa conjunción astral que nos permita volver a ganar un partido fuera de casa un porrón de lunas después, se reducirían a cuatro y mucha tela aún por cortar en la liga.

Como estoy algo espeso mentalmente y confío más en el buen juicio de los parroquianos del Ambigú para interpretar los datos, me limito a reproducir aquí varios elemntos de juicio y analicen sus señorías si, como diría el recordado Howard Kendall, 'UEFA is posible' o no.

En primer lugar, para delimitar el terreno de juego en el que nos vamos a mover, disputadas 26 jornadas, partimos de esta clasificación...


...y de aquí al final nos quedan estos partidos...


En segundo lugar, una recopilación de varios tipos de datos de las últimas temporadas: los puntos sumados en la jornada 26 y al final de la liga, así como los logrados en las últimas doce jornadas (que en la práctica es el tercio final de la competición) y la clasificación. Mi intención inicial era comparar la situación actual con la misma fecha de la temporada pasada. Me fui liando y seguí profundizando una temporada más, otra más y así sucesivamente. Como en algún momento había que parar, establecí el criterio de reunir los datos correspondientes a lo que podríamos llamar genéricamente 'el Athletic en el siglo XXI'. Por situar un tope (además que así se puede vertambién cómo fueron las cosas en la primera etapa de Valverde como entrenador rojiblanco), nada más que por eso. Ahí van los datos...


Con todo esta materia, Uds que son gentes reflexivas e inteligentes dirán: ¿UEFA posible?

martes, 28 de febrero de 2017

Próxima estación: Sevilla

Un rival que impone respeto
Comentaba alguno de vosotros que el calendario nos había sido propicio al hacer que después del varapalo de Nicosia nos esperara un rival tan endeble como el Granada.

El panorama que nos espera en la próxima jornada, que se juega este jueves a las 21:30, es mucho peor: el Sevilla, tercero en discordia de la liga, nos recibe en su campo, con arbitraje de Ocón Arraiz, debutante este año en primera y que no nos ha pitado nunca. Ojalá tengamos un buen estreno.

Lejos queda aquel encuentro de vuelta de la UEL del año pasado, en el que aunque fuimos eliminados jugamos un gran partido. Hoy en día, el equipo aparenta ser incapaz de repetir una actuación que se acerque a aquella, por lo que la jornada tiene un claro favorito, que es el Sevilla de Sampaoli.

Lo malo es que el calendario también se presenta duro en los compromisos posteriores: si bien el Málaga, que nos visita en San Mamés el domingo, no da más miedo que el que podamos tenernos a nosotros mismos, la siguiente salida a San Sebastián y la posterior visita a la Catedral del Real Madrid dibujan un futuro complicado.

Cuatro partidos y ¿tres puntos? Eso dando por hecho que ganemos al Málaga.

No son suficientes, si queremos seguir peleando por la 6ª o 7ª plaza. Hay que asegurar los tres puntos contra el Málaga, pero además hay que luchar para rascar algo en los otros tres partidos difíciles. A Sevilla hay que ir sin vernos derrotados antes de saltar al campo.

Escribía KROMA el otro día que con lo mal que estamos solo nos queda margen de mejora. A ver si es verdad y en Sevilla empezamos a ver la cara buena del equipo. Que haberla, hayla. ¿Hace falta recordar que de los cuatro partidos que lleva perdidos el Sevilla, uno fue en San Mamés?