viernes, 9 de noviembre de 2007

Arrate y la tercera ley de Newton

Por cada fuerza que actúa sobre un cuerpo, éste realiza una fuerza igual pero de sentido opuesto sobre el cuerpo que la produjo.



Lo de echarle la culpa a Arrate de gran parte de lo que está pasando, está teniendo una reacción que hasta cierto punto, en aplicación de la 3ª ley de Newton, se puede considerar lógica.

Como síntomas de esa reacción se han podido leer estos días frases como:

“Solo falta que se le acuse de ser el autor intelectual del 11-M.”
“Nos llevó varios años a Europa y no estábamos mal económicamente. En el fondo lo que se le echa en cara es su ideología política.”

Ambas afirmaciones tienen su parte de razón, pero exageran. Voy a tratar de explicar por qué pienso que hay algo de cierto en eso pero sin que por ello Arrate deje de ser un personaje negativo para el Athletic y por lo tanto criticable.

Arrate no mató a Manolete

A Manolete le cogió un toro. Arrate no me pareció en su día un mal presidente. Es cierto que se equivocó con Stepi. Pero también es cierto que acertó con Luís Fernández, pese a que lo estropeó con la extraña secuencia renovación-cese que se vivió al final del ciclo de el de Tarifa.

Pero esos fallos y aciertos no se salen de lo que es normal en la gestión deportiva. El equipo tuvo unos resultados con altibajos, pero razonables, y pese a que se gastó mucho en fichajes, no nos parecía que nos estuviéramos arruinando. Había mucho dinero fresco y teníamos la psicosis de que había que fichar lo que pudiéramos para contrarrestar los efectos de la Ley Bosnan. Y máxime teniendo en cuenta que en aquella época no jugar la UEFA era un fracaso y todavía se soñaba con disputar un título.

Pero los errores de Arrate existieron, aunque fueran de los que pasan desapercibidos en el momento (al menos así pasaron para mí) y no se notan hasta pasado un tiempo.

Una lección de economía

Primer error: pensar que la lluvia de dinero de las televisiones iba a darnos un salto cualitativo y que el dinero no iba a ser problema. En un sistema económico relativamente cerrado como es el fútbol profesional, el aumento del dinero se trasladó casi instantáneamente a los precios, por lo que la situación real de riqueza o pobreza, en el mejor de los casos, se quedó igual.

Y digo el mejor de los casos porque el riesgo estaba claro: marearse con las cifras y empezar a gastar como un nuevo rico sin darse cuenta de que la situación era ficticia por ese efecto inflacionario que he mencionado.

Eso le pasó a Arrate. La única forma de sacar tajada a largo plazo y hacer músculo financiero para cuando llegaran las vacas flacas hubiera sido no perder la cabeza en el gasto deportivo y mantener el no-deportivo en los mismos niveles. No le voy a echar la culpa de los fichajes fallidos. En otros se acertó. Pero está claro que el gasto no deportivo se disparó, sin que hubiera otra justificación que el que había más dinero para gastar y “nos lo podíamos permitir”.

Así entramos en una dinámica que nos ha llevado hasta hoy. Fondos propios y Fondo de Maniobra negativos, y un gasto no deportivo equivalente a todo el presupuesto de la Real, por ejemplo. Y el presupuesto creciendo a un 15% anual pese a saber que los ingresos no dan de sí aunque malvendamos la camiseta y castiguemos a los socios.

Arrate me recuerda pues a Gabino Moral, protagonista del "Gabinazo", el mayor premio cobrado hasta entonces en la historia de las quinielas (30 millones de pesetas de las de 1968) del que la leyenda urbana dice que malgastó tanto su dinero, y tantos gorrones se echaron sobre él, que terminó peor de lo que estaba cuando acertó su pleno. Que por cierto fue fruto no de sus sapiencia, sino del azar: rellenó sus dos columnas con un dado. El paralelismo es notable.

Y los demás presidentes han colaborado dejándose llevar por la inercia. El presupuesto de Macua, también.

Política, sí, pero con “p” minúscula

No es la política, sino el politiqueo. De Arrate no molesta que sea nacionalista. Al menos a mí. No me molestó en su día. Ni tampoco que lo fueran Uría (al que voté) o Lamikiz (había otras cosas de él que sí me molestaban). Nacionalistas son la mayoría social de este país, la del Athletic, y la de mis amigos. Es lógico que la mayoría de presidentes y directivos también lo sean.

El problema es otro. El problema es que se utilice la protección de la política para eludir responsabilidades de gestión. Y creo que si a Arrate no se le exigen responsabilidades es por miedo a unas siglas que le amparan. Y no entiendo por qué. Si yo, que no soy del PNV, tengo un enfado con Arrate de 8 en una escala de 8 a 10, pienso que un jeltzale que viera como se utiliza al partido para fines personales y tener inmunidad, debería tener un enfado de 10. Pero ellos sabrán por qué tragan con este tipo de cosas. (Los que lo hagan: sé que algunos no, aunque callen)

Y hay otro politiqueo que es incluso peor: el politiqueo a nivel de club. El querer convertirse en un poder fáctico en el Athletic, dijeran lo que dijeran las urnas. Solo así se explican los contratos blindados, y el placet que da en cada elección a una de las candidaturas de turno. Quiere mandar de por vida, y esa megalomanía la ha estado pagando con nuestro dinero. Me parece un asunto serio.



La familia al completo


El que dude de lo que digo no tiene más que ver esta foto. De tres presidentes electos que ha habido después de él, dos salen en la foto. Y el tercero lleva de vicepresidente segundo a otro que también sale.

Aquel día los socios creían haber elegido una directiva para cuatro años y lo que habían hecho fue designar a un clan para toda la eternidad, si alguien no lo remedia.

Falta decir que el gastar en demasía y blindar la influencia en el equipo son dos fenómenos que interactuan y se alimentan el uno al otro. No necesito explicaros cómo.

Y todo ello aunque Arrate no matara a Manolete.

Vale

(Por cierto: a Manolete no le mató Arrate, pero tampoco Islero. Este dio la cornada, pero la muerte la produjo una transfusión mal hecha. Espero que el médico encargado de curar la cornada que nos ha dejado Arrate no equivoque el tratamiento)

2 comentarios:

totus tuus dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
totus tuus dijo...

Siguiendo con tu símil torero bien se podría decir que en cuestión de cornadas ..... Arrate es el daño interno que produce la cornada, ese que solo se ve con la prudencia y la tranquilidad del que lo analiza y pasado un tiempo, no recien corneado y con la sangre brotando .... mientras que Lamikiz es la propia cornada, esa que te deja tocado ....

Lo malo de todo esto no son las cornadas y sus efectos sino que no viene ningún torero a sustituir a lo anterior y son sus subalternos los que quieren acabar con la corrida .... y asi nos va.

Un placer

P.D. El otro comentario lo eliminé porque me equivoque en su contenido.
Disculpad las molestias