Dedicado a BienzobasAnoche viendo un rato Bilbovisión presencié un breve debate sobre la figura del Director Deportivo (DD)
En el mismo se vertieron ciertas opiniones que conectan con algunas de mis reflexiones al respecto, lo que me anima a escribir algo sobre el tema.
Los orígenes
Esto del DD tiene su origen, en su formato moderno y en nuestra liga, en clubes "globales" como el Real Madrid. Y a la vez son una especie de copia del "manager" de los clubes ingleses, diferentes del entrenador que se sienta en el banquillo.
Moviéndose en mercados tan amplios, y manejándose con la élite del fútbol mundial, parecía necesario un profesional que pudiera sentarse con los cracks, sus agentes, y los representantes de los megaclubes con los que había que negociar; tratarles de igual a igual, o incluso tener un aura de respeto ganado tanto en los despachos como previamente en las canchas. Debía tener también criterio para planificar la plantilla a medio o incluso largo plazo.
Por otro lado, ese DD estaba también llamado a imponer su autoridad a un vestuario de millonarios y al entrenador, generalmente también millonario y laureado.
Todo esto le venía grande a un directivo de turno, generalmente un empresario de lo que fuera, sin pedigrí futbolístico y que todos sabían que en el fondo estaba de paso y al que no había que tomar demasiado en serio.
En este contexto, los presidentes de los megaclubes comenzaron a delegar estas tareas en los Directores Deportivos. Jorge Valdano, por ejemplo, creo que fue de los primeros.
El DD llega al Athletic
En el Athletic, en la época predemocrática en la que no había vaivenes significativos en las directivas ni en los modos de dirigir, se había ido formando por selección natural una especie de grupo de sabios que sin cargos altisonantes tenían a su cargo las funciones que en aquella época -mucho más simple que esta- podían equivaler a las de un embrión de DD, adaptado a las necesidades de este club. La figura más destacada puede ser Piru Gainza. Ese esquema duró por inercia unos años más. Y a él pertenecen, creo, nombres como el citado Piru, Garay, Aranguren, Sáez ...
Luego el club comenzó a modernizarse. Todo se empezó a encajar en organigramas cada vez más complejos, con cargos sonoros, y despachos. Pero el esquema, en el fondo, seguía siendo simple: básicamente había un coordinador de Lezama, que se ocupaba del fútbol base y trabajaba a largo plazo, y un entrenador del primer equipo, que trabajaba a corto plazo.

Llegó Uría (q.e.p.d.) y nos vendió la moto de la modernidad, la profesionalización y demás. Y nos encajó a Zubizarreta como DD. Con un sueldo de la leche.
Y ahí empezaron mis dudas. Y también una crítica bastante demagógica por parte de la afición.
Mis dudas se pueden resumir en una: ¿un club de cantera necesita copiar una figura nacida y desarrollada en clubes que pescan en todo el mundo? ¿Era necesario añadir un profesional tan caro para planificar una plantilla tan limitada y controlar, contratar y negociar a los jugadores vascos?
La crítica demagógica pronto vino con los rumores de lo que ganaba Zubi. Y encima pronto se empezó a acusar a Zubi de todo lo que salía mal. Ya sabemos como acabó aquello, cuan quemado quedó el de Aretxabaleta, y con él la propia figura del DD.
Pasan los años, y nos encontramos con que, a primera vista y a riesgo de parecer injusto, uno se encuentra con el organigrama de los últimos años, en el que por un lado tenemos:
1.- Un entrenador al que se le contrata con un equipo completo de colaboradores: segundo entrenador, preparador físico, entrenador de porteros ... y últimamente también segundo preparador físico y nutricionista. Todo ello forma un equipo aislado del pasado, presente y futuro de Lezama.
2.- Un Lezama en el que abundan los títulos universitarios, los expertos en planificación y organización, pero en el que se ha reducido sensiblmente lo que en tiempos fue una extensa nómina de personajes que se notaba que eran de fútbol solo con oir sus nombres, sin necesidad de rebuscar en sus inflados curriculos, a veces con lupa y mucha manga ancha, una conexión con el balompié.
Como esto ha coincidido con la peor época deportiva que se recuerda, se ha sembrado el terreno para denunciar la falta de planificación y de continuidad en la gestión deportiva como responsables claras de nuestra situación. Y algunos claman por la figura de un DD como solución. Incluso en este blog un forero llamado Bienzobas ha insinuado algo en ese sentido en alguna ocasión, si no recuerdo mal.
¿Neecesitamos un DD?Si lo que buscamos es continuidad, lo dudo. El DD es un cargo de responsabilidad máxima, y por lo tanto de confianza. Los presidentes que generamos en los últimos años son incapaces de trabajar en equipo con gente que no sea de los "suyos" (e incluso a veces ni eso). Es triste, pero es cierto. Pretender que por crear esa figura vamos a generar mágicamente un trabajo profesional a largo plazo en lo deportivo, me parece ilusorio.

Antes bien nos arruinaríamos. Para tener autoridad sobre entrenador, jugadores y agentes, hace falta a la vez tener peso y parecerlo. Y en esta sociedad y en este mundillo del fútbol, es difícil encontrar a alguien que tenga peso que no sea caro. Y parecer de peso sin ganar una barbaridad, es imposible.
¿A qué nos lleva esto? A contratar a alguien carísimo, y por lo tanto polémico desde el primer día, al que habría que indemnizar cada vez que cambiara el inquilino de Ibaigane. Para mí: una ruina sin sentido.
Por no hablar de que un DD para negociar el contrato de Amorebieta, y seguir a los chavales del Chantrea o del Avirón, me parece matar moscas a cañonazos. Aunque esto es una opinión muy personal.
Entonces, ¿qué?Pues yo creo que sin ánimo de resucitar a Piru Gainza, hay que volver un poco a la sencillez.
Un coordinador de Lezama, y que además de saber de cantera tenga carnet de entrenador nacional y que tenga experiencia en primera.
Un entrenador del primer equipo que no venga con una corte de cargos de confianza, que aproveche lo que tenemos aquí (con lo que tendríamos un grupo de profesionaloes que garantizarían la conexión primer equipo-Lezama más allá del periodo del entrenador) y que como mucho se venga con un segundo, salvo en casos excepcionales por el prestigio del contratado. Y esa excepcionalidad debería ir acompañada por objetivos excepcionales también: no necesitamos cracks de los banquillos que parecen una multinacional solo para conformarnos con no descender.

Y por encima de ellos, alguien que sea de confianza del presidente, que sea hombre de fútbol y que no nos cueste un duro. ¿Cómo? Eso es lo difícil. Yo sueño con un ex-jugador y ex-entrenador que sepa lo que es jugar y entrenar, que quiera al Athletic, y que merezca el respeto de los profesionales a los que tiene que mandar; que les pueda hablar de igual a igual. Un tipo que después de haber trabajado cobrando para el Athletic (y otros equipos) durante años, se le ocurra regalar cuatro años de su vida siendo vicepresidente del Athletic con mucho mando en plaza. Un Saez, un Rojo, un Goiko. ¿Imposible? Lotina hace poco que dijo que le gustaría ser directivo del Athletic, luego la idea puede ser practicable.
Eso es lo que necesitamos y no un DD caro, polémico, y sometido al vaivén de las elecciones. Para eso que sea directivo, insisto.
Pero para eso hace falta generosidad por parte de los posibles candidatos y humildad de los presidentes para saber delegar. ¿Existen esas cualidades en esos colectivos?