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jueves, 13 de octubre de 2011

Historias de fútbol - Jinky, la pulga voladora.

"Escuché un silbido que venía de la oscuridad. Vi a Jimmy Johnstone incendiando la noche.”

Llueve con insistencia en esta primavera escocesa. Las gabardinas caladas, los cuerpos húmedos. Las gotas suenan al otro lado del cristal. Es un sonido escapado del tiempo el que acompaña este agua trasparente que desde el cielo ennegrecido llega a las ventanas de un pub cualquiera. Es el sonido de las campanas que tañen, una y otra vez, en el Glasgow católico un 13 de Marzo.

Trece de Marzo. Para muchos, seguro que, es una fecha más. Para la afición del Celtic se trata de un día para el recuerdo, para la nostalgia, para la veneración de uno de los mitos que más le han hecho vibrar. El 13 de Marzo es el día en el que un legendario extremo falleció, hace ya un puñado de años, aunque su recuerdo será eterno. Y para todo el Glasgow católico hoy es el día propicio para contar una historia. La historia de “Jinky”.

“He quedado aquí solo, cerca de Celtic Park, con este día de lluvia, con esta taza de té y un poco de tu recuerdo, Jinky”.

Era bajito, muy bajito. Era pelirrojo, sumamente pelirrojo. Era rápido….extremadamente rápido….en realidad era una auténtica centella. Algo así como la hormiga atómica. Visto y no visto. Ah!....y era escocés…absolutamente escocés….y del Celtic…rabiosamente Celtic.
Su nombre….Jimmy….Jimmy Johnstone….aunque todos le llamaban “Jinky”. Jimmy había nacido en el condado de Lanark en plena Segunda Guerra Mundial, quinto hijo de una familia católica, y ya de pequeño los médicos le advirtieron que tenía un problema de crecimiento y que no lograría pasar del metro sesenta. Se esforzó, eso sí, por convertir esa “debilidad” en su mayor fortaleza.

Todavía le colgaban los mocos cuando Jimmy ya practicaba en el jardín de la modesta casa de los Johnstone…..colocaba un montón de botellas vacías y contaba los segundos que tardaba en marearlas con un balón en los pies sin tirarlas….ida y vuelta…una vez y otra…cada vez más veces…cada vez más rápido. Si no podía entrar al choque para llevarse el balón en los recreos con ese patio de colegio lleno de niños altos, pecosos y corpulentos intentaría ser tan veloz con la pelota cosida al pie que sus compañeros no pudieran darle caza nunca.

Sus amigos, pronto, comenzaron a llamarle “Jinky” por la rapidez con que se movía. Para su sorpresa el Celtic le aceptó en sus categorías inferiores aunque su futuro no parecía especialmente halagüeño.

Pasaron los años….tenía ya 21 y todavía jugaba en el equipo reserva. Hasta que llegó aquella mañana. Mañana de lluvia fina. Se enfrentaban, en un amistoso, los equipos reservas del Celtic y el Hibernian. Al partido acudió Jock Stein entrenador del primer equipo del Celtic. En el descanso Stein entró en el vestuario para echar una de sus épicas broncas. Su aire de “generalísimo” hizo un nudo en la nuez a más de un jovencito…..a “Jinky” le provocó una reacción distinta….en medio de la bronca sintió, primero un escalofrío, luego un retortijón de esos que revientan una tripa aunque no esté a más de dos palmos del suelo….y en presencia del mismísimo mariscal y sin mediar palabra tuvo que salir pitando al baño, más veloz que nunca, a desahogarse…..lo que sucedió en ese momento nadie lo podía imaginar…

“Para mi sorpresa, Jock me siguió hasta el lavabo y, una vez allí, mientras yo hacía mis cosas, me espetó: ‘¿Se puede saber qué hace usted con los reservas? A partir de mañana haga sus necesidades en el cuarto de baño del primer equipo y demuéstreme qué otras cosas sabe hacer”.

Así que puede decirse que todo comenzó, de forma seria, en un baño. Era Marzo de 1965. Sí, otra vez Marzo. Quién iba a decir entonces que en aquel baño estaba sentado el que sería considerado como mejor jugador de la historia del Celtic y el más carismático de los famosos “leones de Lisboa”, campeones de Europa en 1967.

Como jugador es posible que “Jinky” fuera el extremo más desequilibrante que haya dado el fútbol británico, a la altura de Stanley Matthews. Era un auténtico diablo. Este genio pelirrojo y diminuto era un regateador puro, eléctrico, de una velocidad extraordinaria, que hizo del regate una sinfonía…salía por los costados, amagaba, frenaba…y arrancaba de nuevo….“la pulga voladora” le llamaba su entrenador…..un tormento para cualquier defensa….más si eras del tipo “cintura de hierro” que tanto abundaban entonces. Y le adornaba, además, un delicioso trato de balón.

Pero la afición Celtic se entregó completamente y terminó adorando no solo a un magnifico jugador sino a un tipo que se hizo querer, un ser amable, educado, simpático y sensible que se ganó el corazón de todos los que le conocieron. Así era “Jinky”.

Año 1967….final de la Copa de Europa en Lisboa…una legendaria final aquella, la que enfrentó al Celtic de Johnstone, Lennox, McNeill, Simpson…..conocidos después como “los leones de Lisboa” al poderoso Inter de Milán de Helenio Herrera que era claramente favorito. Nada más saltar al campo “Jinky” experimentó por primera vez en su vida complejo de inferioridad. El propio “Jinky” lo explicaba con su habitual simpatía:

“Los miraba y allí estaban todos. Domenghini, Facchetti, Sarti, Corso, Mazzola, Cappellini…me parecía que medían dos metros, tenían la piel bronceada, un cabello perfecto y bien cortado, olían a rosas e incluso tenían una sonrisa de anuncio. Tuve la impresión de que parecían más actores de cine que futbolistas, y luego observé cómo nos miraban a nosotros. Supongo que cuando me vieron a mí, pensaron que era una pulga o una atracción de feria. O cuando Ronnie Simpson les devolvió la sonrisa, con su boca desdentada, no sé, creo que pensaron que nosotros éramos gente recién salida del circo”.

Así no extrañó que los italianos se adelantaran en la primera mitad gracias a un gol de Sandro Mazzola de penalty. En el descanso, Stein, tras animar a sus futbolistas para la segunda mitad, se quedó un segundo a solas con Johnstone. Jock sabía que gran parte de sus posibilidades para ganar el título pasaban por lo que hiciera Jimmy. Por ello, el entrenador, al que le caracterizaba su fuerte carácter y sus gritos, se acerco a Jinky de manera sigilosa y le dijo con voz sosegada: “Si juegas con el corazón, nadie olvidará a este equipo. Sólo juega”.

Sus palabras calaron hondo, pues pese a que no marcó, el extremo fue uno de los protagonistas de una segunda mitad en la que el Celtic, con la maravillosa partitura de fintas, amagos y frenadas imposibles de su genio pelirrojo hizo un nudo al catenaccio italiano, y remontó el resultado para acabar imponiéndose por 2-1. Por ello, Stein al finalizar el choque se volvió a dirigir al Jimmy y le dijo muy orgulloso: “Has sido un héroe ahí fuera hijo, has ganado una guerra”. La victoria hizo que a aquel equipo se le apodara como “los leones de Lisboa” y se convirtieron en la escuadra de moda del Viejo Continente.

Para que nos hagamos una idea de cómo fue aquel partido basta decir que el Celtic tiró a puerta 39 veces y el Inter solo 2. Un detalle formidable de aquel Celtic es recordar que todos los jugadores que se proclamaron campeones de Europa habían nacido a menos de 48 km a la redonda de Glasgow. ¿Envidia zurigorri?....un poco sí.

Tanto impactó aquel equipo en Europa que el Real Madrid lo invitó para participar en el partido de despedida de su mayor mito, Alfredo Di Stéfano. Era un 7 de Junio de 1967. Lo cierto es que el protagonista del partido terminó siendo, no la “saeta” blanca sino aquel extremo pelirrojo que enloqueció a todo el campo con sus jugadas jalonadas por unos interminables “olés”. Jimmy estaba en su plenitud y armó el taco. En una de sus maravillosas arrancadas desde el centro del campo dejó tirados a dos, tres, cuatro madridistas, llegó a la media luna del área y ahí se inventó un magnífico pase para Lennox que supuso el 0-1 final para los escoceses. El partido terminó con “Jinky” fiel a lo suyo….mareando merengues. Como sería el asunto que al finalizar el partido el publicó obligó a “Jinky” a salir al medio del campo y saludar.

Después llegó la final de la Intercontinental….y ahí Jimmy descubrió, por primera vez, el concepto del fútbol que tenía Panadero Díaz y sus colegas Basile y Perfumo. El Racing de Avellaneda era un equipo de esos, digamos….canalla…. y Panadero masacró por primera vez, que no última, al pobre “Jinky”. El árbitro abrió la puerta y por ella entraron toda clase de salvajes argentinos en estampida dispuesto a “compensar” su inferioridad técnica.

Mc Neill, capitán del equipo escocés lo cuenta asi …“Le hicieron una defensa de terroristas….pensé que le mataban”. Fueron tres asaltos “sangrientos”. El Celtic había ganado la ida (1-0) y cayó en Buenos Aires (2-1)….llegó el desempate en Montevideo…..Jimmy, hastiado, cansado de cardenales y heridas terminó expulsado. Aquella fue la madre de todas las batallas. Antes del partido, el portero titular escocés, Ronnie Simpson, fue agredido con un objeto y no pudo jugar. A los 25 minutos, el árbitro paraguayo Rodolfo Pérez Osorio tuvo que parar el juego y amenazar a los dos capitanes con suspender el choque si no había tregua. De armisticio nada….. una bárbara entrada de Rulli a Johnstone a los 37 minutos derivó en una gresca total que obligó a intervenir a la policía. Tras un parón de cinco minutos, Basile y Lennox fueron expulsados. El primer tiempo acabó con 34 faltas de los argentinos. A los tres minutos de salir de la ducha, Martín cazó a Johnstone, que se revolvió y vio la tarjeta roja, como luego Cárdenas, John Hughes, Rulli y Bertie Auld. Jamás hasta ese día, con un club británico profesional de por medio, había habido tantos expulsados en un mismo duelo. Los argentinos se impusieron (1-0).

Pasaron los años y llegó el momento para ese leve recuerdo de niñez que algunos poseemos de Jimmy…..la semifinal de Copa de Europa que en 1974 se celebró entre el Celtic y el Atletico de Madrid. Creo recordar que se jugó un Miércoles de comienzo de Semana Santa. Los del oso y el madroño tenían un equipo magnífico con los Gárate, Adelardo, Luis, Irureta, Ayala…..pero estaban embrutecidos con gente como Panadero Diaz (otra vez él, Jimmy!!!), Iselin Santos Ovejero (alias el “Cacique del Area”, un auténtico asesino), Melo, Eusebio, Cachito Heredia, Benegas…una cuadrilla de matones…aquel partido fue una auténtica salvajada….a la retransmisión debieron ponerle los míticos “dos rombos”. Con el tiempo en España se ha construido una leyenda sobre ese partido que me parece absolutamente falsa. Ha quedado la idea de un Atletico de Madrid que resiste con nueve hombres en medio del infierno de Celtic Park con un árbitro turco, Babacan, asustado y casero. Nada más lejos de la realidad….los demonios eran los que vestían de rojo y blanco.



Pocas veces se habrá visto violencia semejante en un campo de fútbol, con una defensa colchonera que campó a sus anchas durante todo un primer tiempo con la complicidad de un árbitro, asustado sí, pero que consintió autenticas salvajadas. Panadero Diaz sometió a Jinky a tortura continuada… era como si Panadero no quisiera que siete años más tarde, otra vez, aquella pulga se le escapara viva… entre él y Eusebio, otro defensa al que recuerdo desgarbado y pegador, le dejaron las piernas forradas de cicatrices. De hecho, una entrada de Eusebio obligó a la policía a salir al césped y evitar un linchamiento general entre los dos equipos. Hay una jugada que lo define todo…. Johnstone es cerrado en la banda por dos defensas….Panadero, uno de ellos, le da una y otra vez……Jinky sienta a ambos con una maniobra genial…..pero al cruce aparece como un mercancías Benegas que le descerraja un tiro en la rodilla…..sí, un tiro….un tiro en forma de patada salvaje cuando el balón está ya muy por delante……..Las tarjetas solo aparecieron en el segundo tiempo….fueron expulsados Panadero, Quique y Ayala…..pero a Jimmy le pararon a golpes….al terminar el encuentro (0-0) se organizó una monumental tangana que solo la intervención de la policía logró controlar….con una afición que asistía a los hechos absolutamente encendida. Angelitos colchoneros los de aquella época a los que nosotros nos enfrentábamos un mínimo de dos veces al año.

El Celtic llegó a plantearse no acudir a Madrid para jugar la vuelta pero el miedo a una sanción para el recuerdo lo evitó. Ahí el Atletico fue superior (2-0). Johnstone saltó al campo, magullado y asustado, y apenas apareció. En una de sus últimas entrevistas antes de morir recordó aquel primer partido para decir “Madre mía, las patadas que me dieron aquel día”.

En definitiva…..autor de 130 goles en 515 partidos con el Celtic. Ganó nueve títulos de Liga y lo más importante, levantó la Copa de Europa de 1967, siendo el primer equipo británico en conseguir el máximo galardón europeo. Fue 23 veces internacional con Escocia. No extraña que en el año 2002, Jimmy fuera elegido mejor jugador del Celtic de todos los tiempos.

En Marzo de 2006, el dia 13 de ese mes con 61 años Jimmy Johnstone fallecía víctima de una maldita esclerosis lateral amiotrófica, una enfermedad degenerativa, que le fue detectada cuatro años antes. El funeral tuvo lugar el 17 de Marzo, Dia de San Patricio, recordando el origen irlandés del Celtic….acudieron decenas de miles de aficionados para verle volar, como una centella, por última vez.

Pero todavía en Celtic Park los hinchas, de vez en cuando, siguen cantando la canción que Simple Minds convirtió en un homenaje a “Jinky”, ese “Dirty old town” que dice ….”I heard a whistle coming from the dark……I saw Jimmy Johnstone setting the night on fire”….y es que su recuerdo es y será imborrable.