
Hace algún tiempo abrí una entrada sobre los paralelismos (y diferencias) que veía entre Laporta y Lamikiz.
Ahora, los últimos acontecimientos vividos en Camp Barça vuelven a poner sobre el tapete las similitudes y diferencias que hay entre ambos personajes y, sobre todo, en como han afrontado sus legados sus respectivos sucesores.
El asunto me parece jugoso, no por lo que me importe el Barça, sino por las enseñanzas que podemos sacar para lo que nos importa en el Ambigú: nuestro Athletic.
La reformulación de cuentas
La primera semejanza no es tanto entre Lamikiz y Laporta como entre Lamikiz y Rosell. El primero trató de reformular las cuentas de Ugartetxe-Uría sin conseguirlo. Rosell ha triunfado donde fracasó Lamikiz y ha conseguido reformular las cuentas de su antecesor.
En el Athletic, hasta un personaje muy conocido en los ambientes más elitistas del mundillo económico local salió al estrado casi llorando para pedir que no se aprobaran las nuevas cuentas, dando un espectáculo que hubiera preferido ahorrarme. Pero se salieron con la suya. De lo cual me alegré en su momento.
En Barcelona, Laporta no ha llorado sino que se ha defendido de forma agresiva. Tal vez tenga algo que ver la tranquilidad que le da la póliza de responsabilidad civil que le cubre en gran parte, póliza pagada por los socios del Barcelona.
En cualquier caso no ha podido evitar que con los cambios aprobados las cuentas digan que deja al Barça en pérdidas en lugar de beneficios, con lo que deja la puerta abierta a las acciones de responsabilidad. Aquí emerge otra comparación: Lamikiz negó que lo que intentó hacer fuera a perjudicar a los directivos salientes. Ya vemos que no es así. Y además si Lamikiz fue algo hipócrita diciendo que la puñalada que intentó dar no iba a generar sangre, Rosell lo ha sido de otra manera, disparando al aire en el pelotón de fusilamiento por él preparado. Porque eso fue su voto en blanco, que no evitó que al cuerpo de Laporta llegara suficiente plomo como para llevarle a los tribunales.La gran mentira
Lo sucedido en Barcelona deja en evidencia las mentiras que nos hemos tenido que tragar en Bilbao sobre cuentas y responsabilidad. Sería largo y tedioso hacer historia de todas las falsedades de prensa y directivos sobre el asunto, pero está claro que el ordenamiento aplicable a los clubes deportivos permite las acciones de responsabilidad, y que éstas son independientes de que las cuentas pasadas hayan sido aprobadas o no. Es algo previsto en la legislación deportiva directamente aplicable, y también en la legislación mercantil aplicable por analogía.
También queda en evidencia esa visión apocalíptica según la cual remover estas cosas puede llevar a la conversión en SAD, el fin del club, la imposibilidad de gobernarlo, y demás zarandajas que tuvimos que escuchar en Bilbao cuando AthleticEup y algún que otro compromisario, ante la inacción de la directiva de Macua, trataron de exigir responsabilidades a Lamikiz. Según mis noticias, nada de eso ha pasado entre los culés.
La acción de responsabilidad
Hay que reconocer sin embargo que lo curioso de la acción de responsabilidad blaugrana es su causa. Me explico.
He dicho que estas acciones están previstas de forma directamente aplicable en la legislación deportiva y también en la legislación mercantil.Por lo que he entendido de la lectura de los periódicos, la responsabilidad en los clubes de fútbol, prevista en su normativa específica, es exigible por malos resultados (perdidas), independientemente de que haya o no dolo o negligencia grave.
A Laporta no le llevan a los tribunales por malversar, sino por perder dinero (con arreglo a las nuevas cuentas aprobadas)
Lamikiz, en cambio, con sus piruetas contables (Zubiaurre) y el traspaso de Del Horno, creo que cerró el conjunto de sus ejercicios sin pérdidas contables. Eso no quita para que, no me cansaré de repetirlo, la acción de responsabilidad era perfectamente posible, y me atrevo a decir que hasta obligada para una directiva más pendiente del bien del Club que del corporativismo entre directivos.
Aviso a navegantes
Lo sucedido en Barcelona es algo de lo que deben tomar nota todos los que sean o intenten ser directivos de un club de fútbol.
Todos sabemos que los ingresos de un club dependen básicamente de permanecer en la LFP y de entrar en competiciones europeas.
Un mal resultado deportivo, no achacable necesariamente a una mala gestión de la JD correspondiente, puede producir una debacle económica y situar a directivos probos, honrados y prudentes frente a una posible acción de responsabilidad que les arruine, acción prevista específicamente en la legislación deportiva.
A mí me parece tremendo, pero es lo que hay. Y mientras tanto, las acciones por dolo (Zubiaurre, por ejemplo) son perseguibles a través de las más sinuosas vías de la analogía, lo que permite a los enterados de las tertulias -y de Ibaigane- decir sin pestañear que intentos como el de AthleticEup son imposibles. Hay que jorobarse.
El que no se mueve, sale retratado.
Pero hay más. En El Mundo, un artículo firmado por un abogado especializado en derecho deportivo aclara otro aspecto: no vale decir “yo no sabía nada”. Todos los directivos son responsables, tanto si sabían como si no. Las excusas de los Erkorekas, Palomares, Delgados y demás no sirven de nada ante un tribunal. ¿Estabas dentro? Pues eres responsable, querido. Deberían tomar nota los directivos-florero que admiten los estilos presidencialistas tan habituales en Ibaigane. Decide uno, pero pagan todos. O pagarían, si no tuviéramos esa cultura de no enredar, de que lo que importa solo es la pelotita.
Por cierto: llama la atención la diferencia entre El Correo y El Mundo. Éste, a las primeras de cambio, ha invitado a sus páginas a un experto en derecho para que aclare los conceptos. Aquél ... a lo que más llegó en su momento es a poner la firma de JOL a lo que le JD quería que leyéramos.
Volviendo al tema, la crisis culé ofrece también la solución: la póliza de responsabilidad civil.
Lo que ofrece un tema de debate: ¿es inmoral que todos paguemos una póliza así? ¿o es el precio que tendremos que pagar para poder tener directivos?
Falta aclarar el papel que juegan los avales. No me quiero extender, pero la plusvalía que ha aflorado por la permuta de terrenos de San Mamés plantearía un caso curioso: los avales no van a ser necesarios gracias a esa plusvalía, pero si en 2011 entra una nueva directiva y reformula las cuentas de Macua ofreciendo pérdidas (y con la caja de Pandora que debe ser la Fundación, no creo que esto sea imposible) los directivos serían responsables sin el colchón de los avales.O eso entiendo a la espera de que expertos en derecho (que los hay aquí en el Ambigú) se manifiesten.
Impugnación
Ambigú Press acaba de saber que Joan Laporta ha anunciado que va a impugnar la Asamblea que ha aprobado la acción de responsabilidad.
El renano estará encantado. ¡Con lo que le gustan a él los Impugnators!










