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viernes, 20 de abril de 2018

Quid est veritas?

Eso le preguntó Pilatos a Jesús, según el evangelio de San Juan, y eso me pregunto yo después de ver los tres últimos partidos del Athletic: ¿Qué es la verdad? Aunque sería más exacto decir: ¿Cuál es la verdad? ¿La de Villareal y Madrid? ¿O la de San Mamés ante el Deportivo?

Lo que se presentaba como un final de liga anodino mira por donde cobra un cierto aliciente: ver si el Athletic, al igual el gallego del aforismo, está subiendo o bajando las escaleras, como el gato de esta imagen viral. A primera vista es difícil saberlo, desde luego.

Sospecho que en algún lugar hay un entrenador mirando esta cuestión con más interés que nosotros... Porque supongo que el entrenador del Athletic en la temporada 2018-2019 ya sabe que lo será. ¿Será Berizzo, como adelantan varios medios? ¿Será otro?

Claro que igual estamos todos equivocados. Igual la pregunta es qué pasaría si la mejoría se confirma en las próximas jornadas. ¿Se le daría un año más a Cuco? No lo creo, por la confluencia de dos razones: creo que San Mamés ya ha emitido un veredicto inapelable, y en año electoral no veo a la directiva desoyendo ese veredicto.

lunes, 6 de noviembre de 2017

¿Hora de aplicar las sanguijuelas?

Ellos parecían volar...

La escena ha sido popularizada por el cine y la literatura. En una época en la que la medicina estaba en mantillas, las sangrías eran prácticamente el único remedio que conocían los médicos. Daba igual que se tratara de una neumonía, de una hepatitis o de un cáncer: cuando el enfermo estaba tan mal como para llamar a un galeno, este enseguida pedía las sanguijuelas o sacaba el escalpelo. Hasta para tratar una anemia.

Y curiosamente, de vez en cuando el paciente se curaba.

En el ínterin entre el partido del jueves y la debacle de ayer me dio por pensar si los aficionados de barra de bar (o de Ambigú) no somos un poco como los médicos de entonces; nos faltan conocimientos y ante una enfermedad que parece grave pedimos el único remedio que conocemos: cambiar de entrenador. En plata: que me dio por pensar que seguramente los males del Athletic no son tan sencillos como para solucionarlos simplemente cambiando al míster.

Pero claro: llega un partido como el de ayer, en el que por seguir con el símil médico ves que el paciente se te está yendo y piensas "igual no es la solución, pero ¿voy a dejar que el paciente se me muera sin probar el único remedio que tengo a mi alcance?"

Vamos: que os envidio. Me refiero a que algunos (Erebai, Contini, Legolas, Alelore...) tenéis clarísimo que hay que reemplazar a Cuco, mientras que casi otros tantos (Tao, el Maestro, Taoteking...) parecen inclinados a pensar que el hombre en el banquillo no es el problema, y que cambiándolo no solucionaríamos nada.

Yo soy un mar de dudas...  Pero me cuesta seguir a la cabecera del enfermo sin hacer nada, esperando solo a que las defensas del cuerpo reaccionen y venzan la enfermedad.

martes, 24 de octubre de 2017

Crisis en el banquillo: empiezan los síntomas


¿Cómo que empiezan? os preguntaréis algunos al ver el título. Llevamos casi toda la temporada dando síntomas de un juego paupérrimo. Cierto, pero no me refiero a la crisis de juego si no a la parte que pudiéramos llamar "institucional".

El Correo y Telebilbao no siempre tratan los asuntos del Athletic con la mayor de las objetividades, pero son los medios escrito y audiovisual que más siguen a los leones y más cobertura diaria les dan. Eso les lleva a veces a no saber con qué llenar los espacios y a extender noticias o rumores tal vez no del todo contrastados. Pero tampoco hay que echar en saco roto todo lo que dicen. Ni mucho menos.

En menos de veinticuatro horas hemos podido ver dos hechos ilustrativos.

El primero es que en El Correo, en primera página, se reitera el apoyo de la Junta Directiva al entrenador. Cosa que, como todo el mundo sabe, suele ser el primer paso antes de su cese o dimisión. ¿Lo será también ahora? No lo sé. Nuestro presidente es, digamos... "atípico" para estas cosas. El tiempo lo dirá. Pero que esto sea noticia de primera página es significativo, por supuesto para mal.

El segundo es que anoche en TeleBilbao (siglos hacía que no lo veía) se habló abiertamente de que le están haciendo la cama al entrenador, y que dos "vacas sagradas" del vestuario han tenido sus más y sus menos con el míster en algún entrenamiento. ¿Será verdad? Pues no lo sé. Pero le concedo cierta verosimilitud, por dos razones. La obvia es que por mucho que estemos acostumbrados a empezar mal los grupos UEFA y hacer malos partidos como el de Leganés de vez en cuando, hay un cúmulo de cosas raras en esta crisis que se explicarían por ese supuesto boicot: es difícil entender que, aparte de jugar mal, una buena parte del equipo esté tan pasota.

Además esto me recuerda una anécdota que le conté el otro día al Maestro. Hace unas semanas, cuando la cosa no parecía estar tan mal, me encontré con una persona que conozco que está muy al tanto de lo que ocurre en el Athletic. Es muy discreto y no me suele contar nada jugoso. Aparte de que si me dijera algo confidencial yo luego no lo repetiría aquí. Pero si creo que puedo comentar una cosa que me dijo que supongo que es del dominio público y la impresión subjetiva que saqué sobre cómo me lo dijo.

Esta persona en cuestión me comentó un par de pequeñas variaciones en la rutina del equipo que ha introducido Ziganda. Nada del otro jueves. Pero al contármelo añadió una reflexión "Lo que no sé es cómo se les habrá sentado esto a los pesos pesados del vestuario"

El comentario me dejó pasmado no por lo que decía, sino por lo que sugería: que un simple cambio de rutinas no solo podría sentar mal a ciertos jugadores (lo que habla de un acomodamiento supino) sino que hasta era posible que eso pudiera ocasionar algún tipo de reacción. No me lo dijo así, pero yo interpreté que estaba implícito.

Vamos: que si relaciono lo de anoche en Telebilbao con esta impresión (que no fue otra cosa, lo admito) y encima me acuerdo de lo que se cuenta de Mendilibar con el hielo, me viene a la cabeza una película que es eso: una película, pero que tiene la virtud de darme una explicación.

Claro que hay otra explicación más natural y menos conspiranoica: que simplemente la plantilla se ha ido empobreciendo, que es un problema de planificación, y que en la medida que ese empobrecimiento va unido a un enriquecimiento económico sin precedentes, el problema no es tanto de entrenador o de supuestas conspiraciones en el vestuario, como de falta de previsión en los despachos.

Llegados a este punto, el camarada KROMA me decía ayer que la posibilidad que a tantos indigna (que el problema sea la tacañería de la Junta) en el fondo sería la que el prefiere, ya que la otra le aterraría: que no es un problema de que la directiva no quiera traer, sino de que no hay jugadores que quieran venir.

¿Puede ser cierto esto?

A los jugadores que podemos fichar el Athletic les ofrece:
  • Cercanía geográfica y cultural.
  • Buenos sueldos que además se pagan puntualmente.
  • Un club que pese a todo sigue teniendo solera y prestigio.
  • Participación europea prácticamente garantizada, al menos si nos fijamos en los últimos años.
  • No existe el riesgo de que te llegue un fichaje de Camerún o Uruguay que te quite el puesto.
Si fuera cierto que no quiere venir nadie. ¿Cuál puede ser la razón?

A este respecto tengo que rescatar mi opinión sobre la forma en la que se gestionó el "Caso Llorente". En su día no me gustó. Luego me retracté en parte, dejándome convencer parcialmente por la teoría de que al menos, a cambio de un año traumático y de perder tanto el dinero de la ficha como el de un posible traspaso "razonable", sentamos el precedente necesario para que todo el mundo sepa que la cláusula es la cláusula. Pero al hacerlo olvidé lo que yo mismo había opinado sobre eso y es que también tiene un lado negativo: el que los posibles fichajes vean que venir aquí es como entrar en una secta que te abduce para siempre, o de la que al menos resulta traumático salirse: cláusula total, posibilidad de un año en blanco, maltrato por parte de la opinión pública...

Así que resumo esta entrada lanzando cuatro preguntas para las que no tengo respuesta:
  • ¿Corre peligro Cuco a corto plazo?
  • ¿Será verdad que le están haciendo la cama?
  • ¿Es cierto que hemos dejado de ser un club atractivo para venir?
  • Si es así ¿por qué?
Bueno: para una sí tengo respuesta. Me atrevo a contestar a la primera que no, que Cuco contaría de verdad en Ibaigane con los apoyos necesarios para seguir aunque hubiera sendas debacles ante Formentera y Barcelona. Lo que no sé es si eso es bueno o es malo, aunque empiezo a pensar a mi pesar que es malo.