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jueves, 1 de marzo de 2018

jueves, 12 de mayo de 2016

Gurpegui se corta la coleta




 
Antiguamente los toreros presumían de serlo también fuera de la plaza, y era normal que se les identificara a la legua en cualquier ambiente por su vestimenta, su forma de ser y estar, y su coleta. Esa coleta cuyo corte, generalmente en público, simbolizaba su retirada de los ruedos.
Con la modernidad los toreros prescindieron la coleta y la sustituyeron por un pequeño añadido artificial de quita y pon que cumple una doble función simbólica y práctica, ya que además de recordarnos la vieja coleta y usarse para el ritual de la retirada, también sirve de tope a la montera.

Dicen que el hábito no hace al monje, pero observando a algunos toreros de hoy en día cabe dudar de tal cosa, ya que parece que algunos también son toreros de quita y pon, que recuerdan su condición de tales solo cuando se enfundan en el traje de luces, lo que a veces no resulta bastante para ser lo suficientemente torero en la plaza. Claro que cabe preguntarse qué fue primero, si el huevo o la gallina: la pérdida de sensibilidad torera o la pérdida de la coleta. Dejo para otro día elucubrar si esto tiene algún paralelo con la adopción por parte del clero de la vestimenta civil, que esta entrada ya se ha apartado demasiado de su propósito inicial que no es otro que homenajear a un grande: Carlos Gurpegui.

Porque Gurpegui se retira, se corta la coleta.
Gurpegui, que nunca fue un exquisito del fútbol, que no ha deslumbrado por su clase, que no ha sido objeto de deseo de ningún otro club, que no ha tenido carrera internacional, que aparentemente no ha sido más que un jugador de club más o menos apañado. Y sin embargo…

Sin embargo aquí debe haber algo más. Los aficionados zurigorris tenemos la sensación de que se nos va algo con él. Los antiguos compañeros se amontonan para elogiarle, ex entrenadores compiten en dedicarle cumplidos que van mucho más allá de la educada corrección típica de estos casos.
¿Qué tiene Gurpegui que hace que se le quiera y se le valore tanto, con esta rara unanimidad?

Los que han tenido la suerte de convivir con él en el vestuario del Athletic hablan de su nobleza, de su integridad, de su sencillez, de su sentido del humor… Será verdad. Yo, como aficionado que no le ha tratado personalmente escucho y acepto todo eso. Pero eso no explica mis propios sentimientos, que –hora es ya de decirlo- son de afecto y admiración. ¿Qué ha sido Gurpegui para mí, que no le he tratado y que no he tenido otra relación con él que la de un espectador de su desempeño en el campo, digno, pero no especialmente destacado?
Aquí tengo que abusar de vuestra paciencia y volver al símil taurino.

Se torea como se es
La frase es un tópico del ambiente taurino. ¿Y cómo torea Gurpegui? Ambigú Press ha tenido acceso a una jugosa anécdota de la era Caparrós. Un jugador del Athletic que celebraba una despedida, no tuvo mejor ocurrencia que organizar una capea. Parece ser que fue flipante comprobar cómo se tomaron el evento los navarros (al fin y al cabo, el toreo a pie hunde sus raíces en Navarra) que debieron comportar como unos majaras, disfrutando como niños; y con Gurpegui a la cabeza. El de Andosilla demostró tener unos huevos fuera de lo normal, sufriendo múltiples revolcones, levantándose una y otra vez, y volviendo siempre a la cara del astado. Caparrós, que asistía a la capea, debía estar de los nervios con la paliza que le estaban dando a Gurpe, que sin embargo seguía y seguía…
Levantarse y acto seguido, “sin mirarse”, volver a la cara del toro, se ha valorado siempre como un gesto de valor de los toreros. Pues va a ser verdad que se torea como se es ya que esa ha sido la vida futbolística de Gurpegui: un frecuente sufrir revolcones, y un constante levantarse y volver a ponerse delante. Y otra vez. Y otra. No voy a enumerar las cosas que le han pasado, porque las tenéis en mente y no quiero manchar este recuerdo al capitán con cosas tristes. Pero eso ha sido lo que, al menos a mí, me ha cautivado de Carlos Gurpegui. Ese valor ante la adversidad, ese no rendirse ante los contratiempos, ni ante la dolorosa inquina de algunos públicos.
Abundando en esa frase taurina, parece ser que Rafael de Paula fue algo más extenso: “Se torea a compás, como se baila y se canta, a compás; pero también como se vive, o ha de vivirse, a compás”

Admiro y aprecio a Gurpegui porque ha sabido torear su accidentada vida zurigorri “a compás”, y porque parece un tipo de una pieza que también sabe vivir su vida en general “a compás”. Espero que el Athletic sepa aprovechar en un futuro no lejano ese saber vivir “a compás” de Gurpegui.
La Zopfabschneidungscorrida de Gurpegui

Bombita el día de su retirada
Cuando en 1913 Europa, con Francia y Alemania a la cabeza, se asomaban al abismo de la Gran Guerra, Poincaré (que fue sucesivamente primer ministro y presidente de Francia y encarnaba la línea dura frente a Alemania) visitó España coincidiendo con la retirada de los toros de una gran figura de la época: Ricardo Torres “Bombita”.

Cierta prensa alemana ridiculizó el viaje diciendo que los españoles estaban más pendientes de la “Zopfabschneidungscorrida” (corrida de cortarse la coleta) de Herr Bombita que de la visita de Poincaré. Exageraron tanto la trascendencia de la retirada del torero andaluz, que en un artículo de la prensa de Madrid se ironizaba con que iba a ser imposible para un español encontrase con un alemán sin que este le preguntara: ¿cómo es que está usted tan alegre? ¿es que no sabe que Herr Bombita ha celebrado su Zopfabschneidungscorrida?
El sábado espero que a la salida de San Mamés habremos conseguido la quinta plaza, pero incluso entonces no tendremos que enfrentarnos con una pregunta similar: al menos a mí se me notará la tristeza por la Zopfabschneidungscorrida de Gurpegui.

jueves, 25 de febrero de 2016

¡Hasta siempre!

Se despide un mito
Se nos ha marchado Rafa Iriondo, el último superviviente de la mítica delantera de los 40. Los de mi generación le recordamos además por ser el entrenador de aquella copa ganada al Elche en 1969, con una alineación que todavía hoy recitamos de carrerilla.

En el plano personal también recuerdo que siendo un niño y yendo a San Mamés con mi aita a veces nos cruzábamos con él, y mi padre me decía en voz baja: "Mira; es Iriondo", con un respeto y un cariño que me hacían ver que estábamos ante alguien importante.

He sabido que hace poco le sacaron de casa, de dónde salía ya pocas veces, para ir a un acto en el que homenajearon a goleadores del Athletic que habían superado la marca de Pichichi. Tengo entendido que aunque terminó agotado fue un hombre inmensamente feliz. Me alegro de que poco antes de irse tuviera oportunidad de disfrutar de ese momento.

En todo caso, desde el Ambigú le despedimos con respeto y cariño, que es como me aita me mostró que había que tratar a las viejas glorias zurigorris.

Goian bego.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Aquel autogol de Txutxi...

Navegando hoy en mi sala cibernética del Walhall, ajeno a los avatares del día a día zurigorri y sin apenas vida social, he encontrado en el espacio virtual estas historietas del fútbol de los años 60, narradas por dos personajes inigualables, compañeros y rivales, que tanto me han hecho disfrutar en su época: Amancio "el gallego sabio" y Jose Ángel Iribar "el Txopo".

Se trata de una entrevista que les ha realizado el trasnochado Relaño en AS en la que rememoran anécdotas de su tiempo y comparan algunas situaciones de antaño con el fútbol actual (los subtítulos en verde son de mi cosecha). Ambos, con sus recuerdos, han removido mis sinapsis paleocortianas mas primitivas y han hecho aflorar imágenes entrañables, unas agradables y otras cuasi cómicas o trágicas.

Casualmente, entre los recuerdos de ambos comunes que afloran, se saca a colación aquel famoso gol de Aranguren a Iribar en San Mamés, y que al igual que aquel otro de Uriarte -por cierto: el sábado madrugada he acabado el prólogo- o el famoso Telegol de Argoitia, ya os he comentado en varias ocasiones (éste de Aranguren en concreto en alguna de nuestras reuniones gastronómicas sektarias regadas con tetrabrik de Pommard y garrafón de Chinchón seco).

Por cierto, la pareja legendaria habla con admiración de dos de los mas grandes jugadores -no puede decir españoles por Fidel ni tampoco peninsulares por Pirri- que yo haya conocido jamás. Casualidad Fidel Uriarte se fue a terminar su singladura deportiva al equipo contra el que hoy domingo jugamos: el Málaga.

!Lo que darían ahora en Madrid por tener a una réplica exacta del ceutí en vez de a Guti y nosotros a un cibor del sestaoarra por Yeste!....

Que disfruteis, amigos "casposos" y clientes de este decadente casino-ambigú!... jajaja

Marchando una de nostalgia!...


El penalty imaginario:

Amancio ejerce de gallego: "Lo que estáis viendo y pensando (por la fotografía) es mentira". Todo un titular para aclarar el malentendido, que para ellos nunca existió. "Otras veces fue al rev me hicieron penalti y los árbitros no lo pitaron", filosofa Amancio. Iribar se encoge de hombros: "Es que con éste suelto en el área podía pasar cualquier cosa". A los pocos días, la Prensa del momento le preguntó a Amancio por la jugada. "Dije que no había sido penalti y en el club se enfadaron conmigo".

El No-do engañador:

El madridista recela de todo tipo de cámaras, también las de televisión. "Lo de este penalti imaginario se puede entender, la foto lleva a engaño. Más gordo fue lo del segundo gol a Rusia, cuando ganamos la Eurocopa del 64". Iribar era el portero; Amancio, el 7 de aquella Selección. Los goles los marcaron Pereda y Marcelino. Este verano, cuando la Roja de Luis Aragonés se disparó hacia el título, cierto canal de televisión le pidió a Amancio que les acompañara al Bernabéu, escenario de aquella final. "Me quedé pasmado cuando me preguntaron si era verdad que yo le había dado a Marcelino el centro del 2-1. ¿Después de cuarenta años me haces esa pregunta?, les contesté".

Y es que también había truco. El No-Do de la época acostumbrada a enlazar jugadas de los partidos si le faltaba la acción completa. No había la cantidad de cámaras de hoy siguiendo a los jugadores. Y en el gol del 2-1 faltaba el centro que fue obra de Chus Pereda y no de Amancio. "Como la toma general de la jugada, las imágenes del partido corrido, no eran buenas, tomaron un centro mío y le añadieron el cabezazo de Marcelino. Cualquier buen observador vería que por la dirección de la pelota era imposible que aquel centro acabara en el cabezazo glorioso. Pero como es lo que se vio por la tele años y años".

El centro fue de Pereda. Tan cierto como que Iribar no le hizo penalti a Amancio, que sigue a lo suyo: "Lo que estáis viendo y pensando es mentira". Aquel Madrid-Ahletic acabó en empate a cero, ya digo.

Un millón de los de entonces por cada uno:

El Real ganó aquella Liga con 42 puntos, el Barça fue segundo con 39 y Athletic, séptimo, con 32. Nuestra Primera División la formaban entonces 16 equipos y las victorias valían dos puntos. La rivalidad entre Amancio e Iribar (en aquel entonces y a nivel popular lo que son hoy Rafa Nadal y Pau Gasol para los españoles) ya tenía su historia. "Los dos debutamos en Primera, en el Madrid y en el Athletic, en 1962, pero uno antes, Amancio en el Deportivo y yo en el Basconia, me metió el gol más rápido que he encajado en mi vida", recuerda Iribar. A Amancio no se le olvidó: "Sí, fue en Riazor. Sacó de centro Veloso (con el que coincidiría después en Chamartín), dimos dos toques y marqué". "De mi equipo no lo tocó nadie", apostilla el Chopo, al que Amancio define así entre risas: "Era un porterito que despuntaba".

Un millón de pesetas de la época pagó el Madrid por Amancio, al que seguía el Valencia y sobre todo el Atlético. O más que el Atlético, Antonio Collar, hermano de Enrique, el 11 legendario de los colchoneros. "Jugaba conmigo en Coruña y llamaba continuamente al Atleti, ¡llevaros a éste, llevaros a éste! Nunca me llamaron". Sí lo hizo el Barcelona poco antes de firmar por el Madrid. "Tenían los azulgrana un directivo, Tamburini se llamaba, con negocios textiles y aparecía mucho por Galicia. Un día me citó en el hotel Atlántico y me hizo una oferta... que no me acabó de gustar".

Iribar pasó del Basconia al Athletic. Antes jugó un partidazo frente al Barcelona en partido de Copa. "Me metieron nueve, pero es que jugamos con dos menos medio partido. Kubala me preguntó sí quería fichar con ellos. Se adelantó el Athletic. Con 30 años cumplidos vino el Madrid a por mí: no le di permiso al presidente para que negociara. ¡Si le llego a decir que sí me hubiera vendido, que era mucho dinero! Pero yo no quería moverme, estaba en mi casa".

Aquel autogol de Txutxi:

La rivalidad Amancio-Iribar vivió otros episodios deliciosos, como el del abrazo del madridista a Txutxi Aranguren, el lateral zurdo de aquel Athletic. "Fue en San Mamés", se arranca Amancio. "El campo estaba embarrado y fui a presionar a Aranguren", continúa y le para Iríbar. "Como entonces se podía pasar la pelota al portero, que la cogía sin problemas, Aranguren me la dio y Amancio siguió insistiendo. Quise darle con el pie, mandarla lejos, fuera del estadio, pero dio un bote raro y se me coló por debajo de la bota. ¡Vaya gol!".

Inmediatamente llegó la guinda del momento con Amancio: "Yo me fui a abrazar a Aranguren, me salió del alma y casi me dio un puñetazo". El Chopo, siempre grande, tercia: "El error fue mío, no os metáis con Txutxi. En San Mamés, y en otros campos, estaba mal visto echar la pelota atrás para perder tiempo y yo quise que siguiera en juego. Fue un desastre".

Amancio asegura que jamás en su vida ha visto un portero como Iribar: "Este ha sido el más grande, lo veías en la portería y pensabas: ¡a ver cómo me las apaño para meterle un gol! Era un espectáculo, él cogía lo que no se podía coger". El Chopo apostilla: "Sí, todo lo que no se podía coger menos la cesión aquella de Aranguren". Iribar, por su parte, considera que Amancio ha sido su peor 'cliente'. "Los días antes de jugar con el Madrid me preguntaban por él y yo contestaba que nada, que tranquilos: "Que venga Amancio o quien quiera, que no pasa nada". Pero por dentro, amigo, yo sabía que Amancio era mucho Amancio, un delantero fabuloso".

Pancho y Paco:

En aquel Madrid estaba Puskas, otro terrible de los porteros. Una vez, Iribar le pidió que tirara un penalti fuera. "Sucedió en el último partido de la Liga 62-63 en San Mamés, el año de mi debut. Ganaba el Madrid 0-1 y faltando un cuarto de hora, Manolín Bueno, que salió en lugar de Paco Gento, fue objeto de falta dos metros fuera del área por parte del bueno de José Mari Orué, que en paz descanse. El árbitro pitó penalti y entonces sí se armó un gran escándalo. Fue en la portería de La Misericordia. Llovieron almohadillas, se armó una buena. Yo, debutante y pardillo, me fui para Puskas que tenía la pelota en el punto de penalti y le dije: "Lo deberías tirar fuera o de aquí no salimos". Pancho me miró de arriba abajo y me contestó: "Sí, 'hipojuta', sí. Luego me enteré que lo de 'hijoputa' lo decía continuamente y de modo cariñoso Total, que la cosa acabó con tiro de Puskas a la escuadra, gol y el partido no pudo acabarse".

En la conversación ha salido el nombre de Paco Gento y Amancio se revuelve inquieto en su silla. "¿Saben? Cuando en el Madrid me dicen que me van a dar algo a mí, una insignia, un homenaje, les preguntó enseguida: ¿y a Paco ya se lo habéis dado".

Fidel y Pepe:

Gento es la debilidad de Amancio mientras que sobre compañeros que le han dejado huella, ninguno para Iribar como Fidel Uriarte. "Era un Pirri con muchos goles", le pone el toro en suerte Amancio.

"De lo mejor que he visto", insiste Iribar. "Los ocho años que estuvo en San Mamés fueron extraordinarios, llegó a ser Pichichi incluso. Otro fenómeno fue Txetxu Rojo, distinto a Fidel que con 28 años se marchó al Málaga y dejó un hueco dificilísimo de llenar. Jugadores como él salen muy de vez en cuando".

Uriarte y Pirri jugaron en cierta ocasión un mano a mano en un tremendo Athletic-Real Madrid en San Mamés. "Eran terribles", recuerda Iribar. "Yo sacaba y se la daba a Uriarte; Miguel Ángel, portero del Madrid, hacía lo mismo con Pirri. Fue un choque de trenes durante noventa minutos, eran tal para cual. Ganamos nosotros, por cierto".

Fútbol de otra época, héroes eternos Amancio e Iribar, que manda un saludo en la distancia a Marcial Pina, el único que le hizo un 'hat trick' en San Mamés. "Fue otra delicia de jugador Marcial. Nos ganaron 2-3 y me hizo los tres goles". El Chopo recuerda cuando aprovechaba los viajes al extranjero para comprar las últimas novedades en material deportivo, "guantes sobre todo".

Los killers de antaño:

Amancio pone cara de póker para establecer la que cree es la mayor diferencia entre sus tiempos y hoy: "Los campos, que están perfectos, y las cámaras de televisión. Hoy no se podrían dar las patadas de entonces". La conversación se empina por caminos tortuosos y divertidos. "En Córdoba estaba Costas, un canario, (en este momento Iribar interrumpe mínimamente la exposición de Amancio con un sentido ¡ooooh!), que era terrible. Pegaba tanto que una vez me dijo Puskas: ¡métele tú un plantillazo! Lo hice y me tuve que retirar".

En Granada, aquel inolvidable Fernández le produjo a Amancio la lesión más grave de su vida, una patada que le reventó un muslo. "La suerte que tuve es que no me pude levantar; si llego a hacerlo me remata Aguirre Súarez". Aquel Granada repleto de zagueros argentinos y uruguayos era temible. Iribar no tiene problema alguno en reconocer que "los leones del Athletic, la parte de ataque sobre todo, sufría la semana previa a los partidos en Córdoba y Granada unas extrañas molestias, ¡ja, ja!".

Casillas horrendo:

La conversación deriva hacia la Selección, Casillas y el Balón de Oro. El Chopo ha sido, probablemente el mejor saliendo de portería. ¿Tenía truco lo suyo? Dice que no: "Lo único cierto es que siempre encontraba un espacio por donde llegar a la pelota, era algo innato supongo. En las salidas es importante el tren inferior, que Casillas tiene bastante bueno".

El vasco ve a Iker con méritos para ganarlo: "Es el mejor portero del momento". Amancio no creyó nunca en estos premios. "Una vez me dieron el de bronce y lo tiré. El de oro se lo dieron a Dennis Law, delantero escocés del Manchester United. Era bueno, sí, pero yo mejor. Nunca me he creído esos premios ni a quienes votan". Premios para hacer justicia a Amancio e Iribar no se inventaron todavía

martes, 22 de enero de 2008

Goiko o la furia del león...

Os cuelgo aquí esta magnífica entrevista de Luis Nieto a Goiko publicada en el AS, dentro de la Sección: "Los lunes del Asador Donostiarra".


"La furia es un valor natural que no sirve de nada sin el talento"

Andoni Goikoetxea Olaskoaga (Alonsótegui, Vizcaya, 1956) fue un buen ejemplo de dos futbolistas en uno: central de rompe y rasga con pierna izquierda de pasador de largo alcance. De este aparente trastorno bipolar hay documentación abundante. Hace diez días, el periódico sensacionalista inglés The Sun le eligió el segundo futbolista más duro de la historia, tras el escocés Graeme Souness. Se lo toma con humor: "La cosa se va aplacando. Durante muchos años fui el primero". Pero, a la vez, marcó cerca de cincuenta goles en su carrera, una cifra meritoria para un defensa. Jugó quince temporadas en Primera, doce en su Athletic y tres en el convulso y divertido primer Atlético de Gil. Ganó dos Ligas, una Copa y una Supercopa. Y fue un pilar de la mejor Selección nacional del 64 a nuestros días. Jugó 39 partidos con la Roja y se proclamó subcampeón de Europa en el 84. Desde el 90, año de su retirada, está en el papel de entrenador. Fue ayudante de Clemente en la Selección y ha dirigido a seis equipos en Primera y Segunda.

Ahora patronea al Hércules, que se ha autoimpuesto el listón del ascenso. Y como de momento está muy alto, Goiko sufre: "Es una categoría difícil por su igualdad. El Elche nos ganó a nosotros y una semana después pierde en casa con el Xerez, que era colista".

Para Goiko, hay buenas y malas noticias. El ascenso está ahora a seis puntos, pero queda una vuelta completa. La empresa exige que el público de Alicante arrime el hombro: "Ayer (por el domingo) jugamos en Cádiz y el ambiente era excepcional. También en Gijón o Córdoba. En cambio, a los jugadores del Hércules les pesa el ambiente del Rico Pérez, y también que el césped no está bien. Hay pruebas. En la primera vuelta hemos sumado más puntos fuera que en casa. Lejos de Alicante sólo nos ganó el Alavés". No lo dice por no ofender, pero espera que al equipo le remolquen muchos más de los 8.000 fieles que acuden ahora al estadio.

En las duras, la afición ha reclamado con insistencia la marcha del técnico. La semana pasada el máximo accionista del club, Enrique Ortiz, irrumpió en el entrenamiento y reunió en el mismo césped a los jugadores para dejar las cosas claras: "Goiko se queda y estoy dispuesto a renovarle por una temporada más". Un gesto raro y valiente que el técnico agradeció: "Hay que valorar ese mensaje de que el técnico no tiene la culpa. Agradezco la defensa de Ortiz". El lento despegue ha dejado sin ficha a Javi González ("que no ha cumplido las expectativas puestas en él"). El meta Sergio Aragoneses tampoco cuenta ya para Goiko. Blas Pérez ha sido traspasado al Tigres mexicano y ha llegado Ion Vélez, cedido por el Athletic. El club busca ahora un portero suplente y uno o dos puntas. Es una revolución sobre otra revolución, porque el pasado verano se incorporaron dieciséis jugadores nuevos: "Es difícil acoplar a un equipo con gente de distinta procedencia. Los que ya estaban, los que vienen de Primera, los que llegan de fuera y no conocen la Liga... Todo tiene un proceso. Y eso que hay muchos que ya están rindiendo muy bien: Unai Alba, César, Jaume, De los Santos... A Tote le sobra talento, sobre todo cuando está picado. Y Ion Vélez es rápido y tiene desborde. Marcará goles". Y luego están los árbitros: "Tenemos menos puntos de los que nos merecemos. Jugando contra el Numancia, Nagore nos metió un gol con la mano. Y frente al Sporting nos anularon tres goles". Completan el círculo de amenazas los adversarios. Numancia, Málaga y Sporting, que son los que mandan, más los que llegan: "El equipo que más me ha gustado en esta primera vuelta es el Celta. ¡Vaya futbolista ese Quincy!".

El banquillo. Presume, pues, una segunda vuelta de infarto: "Soy incapaz de ver los partidos sentado, entre otras cosas porque apenas se aprecia nada. Los banquillos ingleses están mejor pensados.Y sufriré en función de cómo juguemos. En Cádiz hice los tres cambios en los últimos tres minutos porque realmente no sabía a quién quitar. Todos lo hicieron fabulosamente".

El presente de Goiko queda emparedado por el mismo pasado que futuro: "El Athletic es el equipo de mi tierra y mi sueño es trabajar allí, de lo que sea, aunque sé que si sucede algún día, los palos que me den allí me escocerán más que los que me han dado en otros sitios. Cada domingo pregunto por el resultado del Athletic y me duele su sufrimiento. Está pagando el precio de la globalización del fútbol y también que allí se juega ahora menos que antes. Siempre hubo muchos vascos en la Selección absoluta y en las categorías inferiores. Ahora escasean. Y luego está el problema de que la política del club le obliga a comprar carísimo. Pero debo decir, y además creo en ello, que el Athletic no está condenado a sufrir de por vida y que volverá pronto a las competiciones europeas, que tanto gustan en San Mamés. Nunca se irá a Segunda".

Y es que Goiko llegó al Athletic con quince años, procedente del equipo de su pueblo, el Arbuyo, aunque bien pudo ser madridista: "Un ojeador blanco nos vio jugar a mi hermano y a mí y nos ofreció una prueba en el Madrid. Nos citaron unas Navidades en la Ciudad Deportiva. Yo entonces jugaba de interior izquierdo. Les gusté, pero tuvimos que regresar porque mi hermano se examinaba de reválida. Quedaron en volver a verme en Semana Santa, pero entonces el caso saltó a la Prensa en Bilbao, un representante del Athletic se presentó en casa de mi padre y...". Y Goiko pasó la vida en rojiblanco, con dos ligas y una Copa, una gloria paseada en gabarra con Javier Clemente al timón: "Ha sido el entrenador del que más he aprendido. De él y de Menotti, aunque al final eres tú. No hay peores relojes que las imitaciones". Clemente le llevó a la Federación para ser su segundo. La mezcla no funcionó: "Javi tiene mi respeto y mi cariño, es un gran entrenador. Pero como seleccionador quería abarcar demasiado. Yo pretendía que me dejara trabajar. Sobre todo en la Eurocopa Sub-21 del 95 (derrota ante Italia en los penaltis). 'Déjame mi momento de gloria, que yo lo necesito más que tú. Si al fin y al cabo yo soy tu delfín...', le dije". Meses después dimitió.

Inevitable hablar de aquella entrada a Maradona, el 24 de septiembre del 83. Le cayeron 18 partidos, reducidos después a diez por Apelación y finalmente a siete por el CEDD: "Venía caliente porque Schuster me había dado una patada en la que no se pitó ni falta. Y entonces llegó aquella entrada. Mal hecha, a destiempo, de las que no deben existir... Pero Maradona volvió a los tres meses y ganó dos Ligas con el Nápoles, y un Mundial con Argentina, y fue el mejor del mundo. Aún así, durante tiempo, cada vez que salía a Europa, leía titulares sobre el carnicero de Bilbao. La manera en que el Camp Nou recibía a Figo no era nada al lado del trato que me dispensaba a mí... Y encima, en el primer partido allí después de lo de Maradona, ganamos 0-1 con un gol mío".

Schuster. De aquel episodio y de otro similar, con Schuster ("aquella sí que fue una entrada normal y, además, el médico del Barça, González Adrio, reconoció que el alemán llegaba lesionado"), guarda especial agradecimiento a Miguel Muñoz: "Me defendió y me llevó a la Selección sin importarle los comentarios".

En aquella Selección, la más competitiva en cuarenta años, desemboca la conversación. Maceda, Camacho, Gordillo y Goiko. No se recuerda tal concentración de furia desde Sabino y Belauste. "La furia es un valor natural que no sirve de mucho sin el talento. En el fútbol todo es compatible. Hay que correr y jugar". Reconoce que Maceda fue "el compañero perfecto" en aquella Selección, subcampeona europea en Francia 84: "No pude jugar la final por sanción. Y de aquello sólo se recuerda el error de Arconada y no la excepcional actuación que tuvo ante Alemania y que nos metió en semifinales. Allí llegamos tras el 12-1 a Malta. En aquel partido nos fuimos con un corto 3-1 al descanso. 'Chavales, podemos', nos decía Muñoz, pero no le creíamos mucho. Al final, hasta nos sobró tiempo. Si hubiésemos necesitado meter trece, lo habríamos hecho".

Tras el inciso de Arconada, a Goiko le apetece hablar de porteros: "En mis equipos han estado los mejores: Iribar, Zubi, Abel. ¿Casillas? Un portero es importante. Los muy buenos te dan diez puntos, te hacen ganar una Liga. Y los malos te la arruinan". Jugadores de pasado y presente salpican la conversación. "El nueve más complicado de marcar fue Santillana. Ibas a saltar y te lo encontrabas allí, suspendido en el aire, a tu espalda. También era magnífico Sarabia. Sólo le faltaba físico, pero tenía buenos pies, buen remate de cabeza, gol...". La conversación deriva hacia la España actual, la que se examina entre la desconfianza general en la Eurocopa de Austria y Suiza: "Tenemos calidad, velocidad y finalización, pero resultaba más fácil recitar la alineación hace diez o quince años. Entonces había un equipo más hecho". También sale bien al cruce sobre el debate nacional: "Yo soy raulista Le llevé a la Selección Sub-18 en un partido contra Finlandia y ya marcó dos o tres goles. Y en la vuelta, igual. Da carácter y sabiduría a un equipo".

Y en la despedida, vuelve a salir el defensa que no se sacudirá nunca. "Esto no es de nacimiento", dice mientras muestra el rostro: "Me han roto tres veces la nariz, en un choque con Camus (ex jugador de Racing y Zaragoza), perdí cinco dientes. También me rompí una ceja. El fútbol es un deporte de contacto para todos".



P.S.: Os dejo para el final este video con el famoso gol de Goiko de cabeza al Madrid que empataba el soberbio golazo del teutón. Ganamos al final 2-1, gracias a una perrería de Dani en el área. Gracias a esta importantísma victoria conseguimos la Liga 2003-4.



La celebración de este gol por parte de Goiko fue inmortalizado posteriormente en un retrato, como símbolo de la furia rojiblanca...

lunes, 31 de diciembre de 2007

De tornero a cancerbero: La Leyenda continúa...




Esto me mandó, en su día, el amigo Olarvi sobre el Txopo para que le pusiese título y lo colorease con unos santitos:

JOSE ANGEL IRIBAR KORTAJARENA nace en Zarautz, un 1 de marzo de 1943.

Con cinco hermanas, él es el único hijo varón de una familia baserritarra.


ZARAUTZ

- A los 5 años su aita le sacó del Colegio de la Misericordia de Zarautz (por entonces Zarauz, claro) para meterle en La Salle.

- El primer día en el nuevo cole fueron de paseo por el monte y jugaron un partido de fútbol en una campa en el alto de Meagas. Como era el novato, el último que había llegado, le dijeron que se pusiera de portero. No sabían lo que hacían ¿O sí?.

- Labró su proyección desde chaval en los míticos torneos playeros del pueblo. Mientras tanto estudiaba para tornero en la Escuela de Maestría Industrial.

- Recuerda como en el equipo de la Escuela llegó a jugar una vez de delantero. Era la final de un campeonato y no pudo ponerse bajo los palos porque arrastraba una rotura de escafoides. Ganaron 1-0… y él metió el gol de la victoria.

- De la playa a la hierba natural del CD Zarauz en categoría juvenil con quien llegó a jugar un partido en la Regional Guipuzcoana.

- Un buen día apareció en el baserri Salvador Etxabe, extremo izquierda del Athletic. Le propuso ir a hacer una prueba con el Basconia, por entonces en Segunda División (ni A, ni B. En la única que había por entonces)

- En ese momento estaba recogiendo hierba en el baserri con su aita. El aita le miró, le dijo que se dejara de bobadas y que siguiera trabajando con la hierba. Tenía 18 años, era el único varón de la familia y ya se sabe: estaba llamado a ser el heredero, el casero de la propiedad familiar.

- Dado su interés logró una reunión familiar para tratar el tema. Su ama y sus hermanas lograron la mayoría y obtuvo una semana de permiso para hacer las pruebas.


BASCONIA

- El fichaje por el Basconia estuvo a punto, a punto de frustrarse. En el partido de prueba sólo jugó medio tiempo y ni la olió. No le dio tiempo a nada. Algunos directivos le invitaron a que se volviera para casa.

- En ese momento apareció la figura de don Agustín Gainza Vicandi, clave a lo largo de toda la vida deportiva del Txopo. “ Si no cogéis a este chico, me hago yo cargo de su ficha”, dijo Piru con su proverbial ojo clínico.

- Tras más pruebas, firmó por una temporada. Le pagaban las primas y la pensión completa en un piso de Basauri que tenía un bar junto al portal.

- Su debut como profesional fue un Basconia-Indautxu en la temporada 61-62. Partido que, toda una premonición, se disputó en San Mamés. Hizo un gran partido, ganaron 2-0 y Manuel de Nicolás le puso de titular toda la campaña.

- Un momento clave de aquel año fue la Copa. Emparejados con el Atlético de Madrid que dirigía Villalonga, perdieron 2-0 la ida y ganaron la vuelta en Basauri por el mismo resultado. El desempate jugado en Valladolid fue para el Basconia 2-1.

- La importancia y el valor de Iríbar en esos partidos y los siguientes se explica fácilmente: Pepe Villalonga dejaría aquella temporada el conjunto colchonero para pasar poco después a ser seleccionador nacional. Su primera decisión fue convocar a aquel chaval espigado de 19 años –ya en el Athletic- para una preselección junto a nombres consagrados como Pepín, Vicente o Araquistaín. Incluso por delante de Carmelo que aún era titular indiscutible en el Athletic.

- El Barça eliminó al Basconia de aquella Copa del 62. Encajó un rotundo 9-1 en Barcelona, la mayor goleada sufrida en un partido a lo largo de toda su carrera.

- Días después de la eliminación de Copa le llovían las ofertas. El Atlético, el Elche, el Barça… pero sobre todo el Valencia y el Athletic. El Valencia se presentó con Pasieguito dispuesto a doblar la oferta del Athletic, que le había seguido en la promoción ante el Alcoyano llevando a Ipiña y Gárate a verle.

- El Athletic le pagó un millón de pesetas al Basconia por el traspaso y Angel fichaba por 3 temporadas a razón de 250.000, 275.000 y 300.000 pesetas por año. Todo un dineral para la época.

ATHLETIC CLUB

- Zubieta fue su primer entrenador. Su primera temporada la pasó caso inédito a la sombra de Carmelo.
Debutó en Málaga. Carmelo se lesionó y tuvo que salir en la segunda parte 30 minutos. El del portero suplente era aún en aquella época el único cambio que se permitía. Tenía 19 años. Era septiembre de 1962.
Perdieron 1-0, aunque el gol ya se lo habían metido a Carmelo

- Por cierto, en aquel mismo partido también debutó otro león. Un tal Fidel Uriarte Macho.

- Solo volvió a jugar al final de esa temporada 3 partidos de Copa y un par de ellos de Liga: En Heliopolis y en San Mamés ante el Real Madrid, donde probó la potencia de cañoncito Puskas.

- En la 63-64 apareció Juanito Ochoa como entrenador. En la cuarta jornada, en Mestalla, quitó a Carmelo y el Txopo pasó a ser el portero titular del Athletic, incuestionable hasta el final de la década de los 70.

- Con 38 años y Seneka en el banquillo, ya veía su final. En la temporada 79-80 –sólo jugó 11 partidos oficiales porque ‘obligó’ al mister austriaco a que probara a porteros jóvenes- cerró 18 temporadas como jugador en activo.

SELECCIÓN

- Iribar fue 49 veces internacional a lo largo de 12 años, batiendo así el récord del mítico Ricardo Zamora.


- Debutó en Sevilla ante Irlanda (11-3-64, resultado 5-1) en aquel Campeonato de Europa que ganaría España con el famoso gol de Marcelino de remate en plancha a ras de suelo.


- Su peor recuerdo con la selección: En Dublín contra Irlanda precisamente, perdiendo 1-0 por una cantada memorable.


- El mejor, 3 días más tarde, en Glasgow, ante Escocia: 0-0 después de pararlo todo.


- Otro bueno: Contra Alemania en el Mundial’66. Perdieron, les eliminaron, pero la prensa dijo que se iba el mejor portero del campeonato. Entró en el once ideal de muchos entendidos.

BREVE ANECDOTARIO

- Su mejor recuerdo con el Athletic fue la Copa del 69 ganada al Elche. La recuerda más que la del 73 al Castellón.


- El recuerdo más amargo, la final de los penaltis ante el Betis. Donde falló el lanzamiento definitivo (aquel que la leyenda dice que Astrain se negó en rotundo a tirar).

- De sus partidos inolvidables recuerda uno en San Mamés ante el Real Madrid, que se convirtió casi en un mano a mano con Pirri. El ceutí aparecía una y otra vez en las inmediaciones del área rojiblanca y cada aparición del merengue tenía su correspondiente receta bajo los palos. Tampoco olvida la potencia de disparo del luso Eusebio.

- La canción de ‘Iribar es cojonudo’ nace de la final perdida ante el Zaragoza de los cinco magníficos en el 66.


- Al año siguiente el Athletic desestimó una oferta del Espanyol por Iribar de 12 millones de pesetas.

- Una de sus lesiones más tontas: En la ducha de Pasarón después de jugar contra el Pontevedra. Casualmente el Athletic, con más lesiones en su portería, utilizó 4 porteros en los siguientes 5 partidos.


- En la 72-73 Víctor Marro le sustituyó durante una docena de partidos. Angel estaba de baja por un proceso febril de lo que se creía era una dolencia renal. Reapareció contra el Málaga en San Mamés pero recayó poco después. Se perdió 2 meses por unas fiebres tifoideas.

- Se quedó con el sobrenombre del Txopo. Pero también le han llamado Angel Volador; o el monstruo de los 6 brazos, éste por una tarde apoteósica en el Nou Camp dejando la portería a cero (marcó Félix Zubiaga el 0-1 a poco del final después de un asedio continuo de los blaugranas) y donde terminó felicitado hasta por el árbitro Sánchez Ríos (luego el Barsa se vengó en la Copa y le metió 3)... o hasta "Superman" después de salvar de la goleada al equipo en Ginebra ante el Servette.

- En pleno esplendor a mediados de los 70 era una figura de corte mundial. Entre multitud de agasajos destaca la Calle Iribar que le hicieron en la localidad asturiana de Gallegos.

- A pesar de su carisma no fue capitán del Athletic hasta el año 76 en la que se queda con el brazalete en sustitución de Txetxu Rojo por decisión de la directiva. (y de que a Txetxu la directiva no le perdonaba un viejo gesto despectivo al público de San Mamés ante el Oviedo que le costó un puro de órdago)

- Entre las miles de paradas recordadas es imposible pasar por alto (aunque entonces lo presenciaran los ojillos de un crío de 7 años) una en las semifinales de la UEFA ante el Racing White. Con el 1-1 de la ida y el angustioso 0-0 en el marcador, a José Mari Lasa en la recta final del partido, no se le ocurre mejor idea que darle un saque de banda al ariete suizo Wellens que se fue directo a por el Txopo… El partido acabó como empezó, así que todo dicho.


- Eso sí, ni Lasa –que tenía instrucciones específicas de Koldo Aguirre- ni Angel pudieron parar semanas después a Roberto Bettega.

- Con Kortabarria lució la ikurriña por primera vez en un campo de fútbol –Atocha- el 5-12-1976. Le metieron una manita 5-0. Un ‘democrático’ diario madrileño título aquel encuentro: ‘Orgía separatista en Atocha’. (toma ya).

- El hombro y los dolores de espalda, fueron sobre todo sus grandes enemigos en la época de su ocaso.

- Entre sus ‘cantadas’ más famosas: 2 goles en Birmingham ante el Aston Villa. En Bilbao se tituló ‘Alguien cantó en el nido del chopo’. Dicen quienes estuvieron que su último partido oficial en el Sánchez Pizjuán fue el ejemplo más claro de que ya debía dejarlo.

DON JOSE ANGEL IRIBAR KORTAJARENA disputó 620 partidos oficiales con el Athletic con quien logró 2 Copas, un subcampeonato de Liga y otro de UEFA.


El día 31-5-80 se disputó su partido de homenaje. Fue ante la Real. Se recaudaron 12 millones de pesetas con las que se financió el diccionario de deportes en euskera.


Queda claro pues que la Leyenda del Txopo es alargada...

lunes, 26 de noviembre de 2007

El hombre que sabía volar.

Si hay en un equipo de fútbol un puesto distinto, uno que contraste con el resto, que destaque por la abundancia de mitos, leyendas, anécdotas, extravagancias, romanticismo y épica, ése es el puesto de portero, guardameta, arquero, cancerbero o como queramos llamarle. Curiosamente, una demarcación con muchos nombres y una sola misión.

Los grandes porteros tienen, en cierto modo, la locura de los poetas, y están hechos de las fantasías de los partidos de barrio. Es en sí mismo un ser singular, el que se viste distinto, alguien que usa las manos en un universo de "mancos", en un país de gentes que corren hasta la extenuación el portero debe emprender el vuelo e irse hacia arriba como si fuera humo, piloto de un vuelo sin motor, alguien que debe , en definitiva, saber volar.

Entre una legión de obreros sudorosos que luchan por un balón solo el portero, y él lo sabe, es un dandy entre patanes, un caballero rodeado de asesinos, un héroe. Aquel que ve llegar el balón como un arma que zigzaguea, como un puñal, un dardo que quiere clavarse en nuestro corazón.

Aprendí a admirar la figura del portero en la niñez. Curioso, porque se trata de esa edad en la que nadie quiere ponerse en la portería. Y es que ya de niño intuyes que ser portero es entrar en un territorio oscuro e ingrato al que nadie aspira voluntariamente y, al que no se llega por elección propia, sino por descarte. Basta con recordar los primeros partidos en el barrio o en el colegio, cuando, después de escoger los equipos, había que tomar la decisión nefasta de quién diablos se iba a poner entre las dos bolsas que marcaban la portería. Entonces, si no había un loco que se ofreciera voluntario, todos los ojos se clavaban en el gordito, en el hermano menor o, en el más malo del equipo, que, resignado, caminaba hacia el rincón de los desplazados.

Mi admiración surgió de la figura de Ayala, el portero de nuestra clase, 5B, en esos duelos a muerte librados contra otros cursos en la Plaza Nueva. Le veía al fondo, situado entre los arcos, como un desterrado, recibiendo aquellos pelotazos en el cuerpo, en la cara, aquellas estiradas de su cuerpo diminuto, de columna a columna, cayendo una y otra vez sobre el duro cemento, salvando el resultado muchas veces y otras tantas la cabeza de alguna señora. Sí, Ayala, quizás no te lo dije nunca pero yo ya te consideraba un héroe.

Y ,de ahí , a San Mamés. Aquel héroe vestido de negro, que parecía un caballero andante en busca del Santo Grial. De figura formidable, sobria, segura. Verle ahí, con su jersey oscuro, sus rudimentarios guantes y rodilleras era alimento para la épica de un niño. Cuantas veces le vi solo bajo la lluvia, azotado por el viento, guardameta en el barro, siempre pararrayos en la tormenta del ataque rival. Felino ágil a ras de hierba, llave que cierra a cal y canto nuestra sala del Tesoro, con aquellas manos que parecen imantar el balón.

Te sorprendió el fotógrafo en el momento más bello, tumbándote en el viento, en una estampa que ya es, para nosotros, eterna. Pasen y vean, es el Txopo. Mírenlo, y admiren su grandeza. El caballero de la estampa es uno de los nuestros. Señoras y señores, respetable público, he aquí fotografiado el hombre que sabe volar.



Imposible olvidar su sangre, su impulso, su salto, su eterna estirada. La seguridad que llegaba, inevitable, con la primera parada. Ese hermoso viaje en cámara lenta de un vuelo impecable. La velocidad y la fuerza de una salida certera.

Posteriormente, durante muchos años hemos vivido del recuerdo. Cualquier tiempo pasado fue mejor, decía Jorge Manrique supongo que refiriéndose a nuestra portería. Han sido años en los que los fantasmas han hecho bajo nuestro larguero su morada. Hasta que hace algunas semanas le vi salir, de nuevo, vestido de negro. Fue la vuelta al viento, la vuelta al corazón de la esperanza. La vuelta del hombre que sabe volar. Alas rojas y blancas, poderosas alas, combativas. De nuevo parece que el aire tenga piernas, tenga brazos y tenga cabeza. Se llama Gorka y me hace, otra vez, respirar tranquilo.

Ayer, por culpa de una lesión, volvieron a anidar los fantasmas. Como bien sabéis Cancerbero es, en la mitología griega, ese fabuloso perro, de tres cabezas, que guarda las puertas del infierno, situado a la otra orilla del lago Estigia. Su principal cometido era no dejar salir a los muertos y no permitir entrar a los vivos, y cumplía muy eficazmente su misión.

Está claro que Aranzubía no es Cancerbero, a lo más, es un simple portero de tierra, un portero que no sabe volar, que, en definitiva, solo puede estar en el portal....de Belén....sustituyendo al burro, aunque ayer haya hecho magníficamente bien el papel de Rey Mago.

viernes, 23 de noviembre de 2007

Salta Javi!... Salta!....

Sucedió tal día como hoy... Un 23 de noviembre de 1969, domingo.... hace justo ya 38 años...

Faltaban algo menos de cinco minutos para el final del encuentro....

El marcador de la Creu Alta reflejaba que el Athletic ganaba en ese momento por 1-2 al Sabadell en partido oficial de Liga. Era aquella una gran temporada con Ronnie Allen, el inglés que vino a Bilbao, en el banquillo, que había reemplazado a Rafa Iriondo ese año.

El rival de aquel día, el Sabadell, pese a ser un equipo catalán, no era un equipo temible como lo podían ser el Espanyol o el todopoderoso Barça. Sus jugadores mas destacados en aquella época de los 60 eran Pini, Montesinos, Pereda, Garzón, etc. No obstante, justo la temporada anterior los arlequinados se habían clasificado 4º en Liga y jugaban por ello la Copa de Ferias.
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Marañón es el segundo de arriba de la derecha

Por el otro lado, el inicio de temporada de aquella escuadra rojiblanca de la Liga 69-70, comandada por Ronnie Allen, se asemejaba mas a aquellos míticos equipos campeones de los años 50... San Mamés olía a una nueva época gloriosa, tras ganar unos meses antes la Copa al Elche, tras 11 años de sequía de títulos...

Recuerdo que íbamos líderes cuando rendimos visita a los arlequinados y, dentro de esa aguerrida formación, Javier Clemente Lázaro, a sus 19 años, se había hecho ya un hueco en la alineación titular. Su zurda prometía.

Clemente había debutado en el Athletic un año antes, a los 18 tacos, el 1 de diciembre de 1968. Javi empezó jugando al fútbol en aquel patio del Colegio de Los Hermanos de La Salle, justo enfrente de su casa de Barakaldo. Allí le conocí yo por primera vez.

La enorme clase y desparpajo de aquel chaval rubio y menudo no pasaron desapercibidos a los ojeadores y en seguida fue al juvenil del Baracaldo. Seguido recaló a los 16 años en el juvenil del Athletic, fichado por Gaínza e Ipiña.

En su primera temporada como rojiblanco ya despertó pasiones en los graderíos, y le apodaron como el nuevo "Bobby Charlton", por su estilo similar elegante e inteligente de juego,... aunque no faltaba, con razón, quién argüía que andaba escasito de fuerza el delicado jugador fabril...


Fue tan impactante su irrupción en aquel equipo que muchos coches de Bilbao comenzaron a lucir en su luna trasera la pegatina que rezaba:

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«Clemente, el 10 del Athletic».

Y todas las madres de Bizkaia suspiraban por llegar a criar un chico tan majo como ese tal Clemente...


Pero volvamos a la Creu Alta,... a aquella tarde fatídica...

Poco antes de que acabara el encuentro, una jugada típica de contraataque por banda izquierda,... probablemente una galopada de Txetxu,... centro pasado raso al área blaaquiazul que nadie remata en primera instancia y la bola pasa al segundo palo...

Allí llega de atrás el rubio rojiblanco, como cuan welsungo, para enchufar la zurda y certificar el 1-3, en una posición similar a la de la fotografía...

Pero a la par en la zona entra en escena un barbudo arlequinado que se tira algo lateral a Javi en segada metiendo la pierna en plan plancha a media altura de la tibia,...

Entre el murmullo del público, antes de rematar, un grito sonó en el campo :


- Salta Javi!... Salta!......

Era la voz en grito de su amigo Fidel Uriarte, el sestaoarra a quién ese mocoso le había robado el 10 dejándole echo un 8...

Pero Javi no le oyó. Su destino estaba escrito aquel día de anetmano sobre el verde césped... y el fino interior de Barakaldo, como en un acto reflejo irremediable, en vez de dar un brinco, metió el interior del pié con fuerza al balón, con esa nobleza que siempre le caracterizaba... a la par que los tacos de la bota del "malencarado" Marañón (véase cromo) impactaban con algo mas duro que un cuero,....

Y de repente aquel rubiales con cara de crío un poco chulillo, y que como dirían ahora iba para "crack", sintió la onomatopeya pero de otro "crack"... Ahora era su tibia la que "hablaba"...

Seguro que Javi, como buen discípulo de La Salle, se diría asímismo, al verse en el césped inmóvil y dolorido como nunca antes...

Vamos Lázaro!... que no ha sido para tanto... Levántate y anda!...

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Pero en la Creu Alta no había lugar para los milagros, amigos zurigorris...

Las crónicas de aquel día resaltaron que, en principio, la lesión no parecía de mucha entidad, aunque Clemente tuviese que abandonar el campo en camilla.

Luego, lo que en principio iba a ser un accidente para quince días, se convirtió en un problema muy muy serio.

Después de cinco operaciones, - !aquel famoso Dr. Trillat!- todas ellas infructuosas para devolverlo al césped, nuestro menudo jugador tuvo que abandonar el fútbol quedándose en una incógnita las verdaderas posibilidades de ese chico "10" para la familia zurigorri...

Meses después, su compañero de media, Igartua, sufría una lesión similar en Balaídos, ahora a pies del tosco Pedrito del Celta.

El 19 de agosto de 1975 se le realizó un emotivo homenaje a Javier Clemente en San Mamés frente al Borussia de Moenchengladbag de Heynckes Bonhoff, etc, siendo sostenido por las muletas y arropado por sus compañeros y afición en ese amargo "agur" a su trayectoria como jugador a los 25 años de edad.

Clemente sólo tuvo tiempo de ganar una Copa como jugador y fue con aquel mítico equipo del 69 que entrenaba Iriondo, y del que todos los chavales nos sabíamos de carrerilla la alineación titular: Iribar, Saéz, Echeberría, Aranguren, Igartua, Larrauri, Argoitia, Uriarte, Arieta, Clemente y Rojo.

Respecto a su vida como jugador, en comparación con su posterior etapa como entrenador, Clemente comentó: "Es totalmente distinto ganar un título como jugador que como entrenador. Como entrenador te toca siempre una pequeña parte del triunfo, lo demás pertenece a los jugadores. La verdad es que disfruté mucho más como jugador, no hay comparación."

Tal vez el dramatismo de su prematura retirada haya contribuido en gran medida a acrecentar la épica de su juego, y a engrandecer, de forma nostálgica, aquellas virtudes suyas, pero acaso no tan extraordinarias, para convertirse el simple jugador en un mito irrepetible en donde siempre la leyenda traspasará la realidad...

Nunca lo sabremos!...

Pero lo que si sé, es que nunca jamás he sentido tanto la pérdida de un jugador rojiblanco como la de un tal Javier Clemente Lázaro,... guapo, rubio, chulo....

Y de Barakaldo, jolín!...

El Bobby Charlton rojiblanco

martes, 20 de noviembre de 2007

Aquel "gisasolazo"



Dicen que la vida es como un pueblo con una sola calle, la misma de llegar y la misma de marcharse. Esa calle tiene dos horizontes, de frente la esperanza, a la espalda....los recuerdos que es una forma de evitar el olvido....Supongo que en épocas rojiblancas en las que el presente ofrece tan poco y el futuro es incierto refugiarse en el pasado da descanso al alma.

Y así esta madrugada me he despertado con una imagen que hacía tiempo no recordaba, un partido contra el Valencia a finales de aquella temporada de 1977 de tan buen futbol (ya sabeis que para mi ese Athletic es el que mejor futbol he visto desplegar jamás) y sin un título que llevarse a la boca.

Recuerdo que era un partido muy importante en la lucha por la clasificación UEFA que aquel año estaba muy, muy competida. Era necesaria la victoria aquella primavera frente al Valencia de aquel tridente mágico formado por Rep, Diarte y Kempes. (Uno de aquellos equipos a los que nuestra plantilla actual, según alguno, ganaría a la pata coja...en fin).



La cosa no comenzó bien con un gol de Rep, aquel extremo derecho de larga melena rubia que era un primor. Felizmente a los pocos minutos, Dani, de penalti, establecía la igualada.(¿Por qué no fallarías ese penalti, Dani, a cambio de acertar en la final de Copa?). El caso es que el empate tampoco bastaba.

El segundo tiempo fue un total acoso y derribo al Valencia, que contragolpeaba , eso sí, con mucho peligro. Las ocasiones se sucedían pero nadie era capaz de marcar. Tal y como lo recuerdo un partido de poder a poder, un auténtico lujo. Nos metíamos ya en los últimos minutos con un Athletic que empezaba a estar agotado cuando a todos se nos heló la sangre.....un pase largo dejaba solo a Diarte que con su larga zancada había dejado atrás a nuestra defensa volcada arriba y encaraba solo, melena al viento, el área.....


Interrumpo aquí el relato para añadir algunos datos sobre el "Lobo" Diarte a quién los más veteranos seguro recordais. Ese delantero paraguayo que aquel año era el ariete de moda por el que el Valencia había pagado 75 millones al Zaragoza, una auténtica barbaridad en aquellos tiempos. El "lobo" estaba haciendo goles , aquel año, como por un tubo, una auténtica pesadilla para las defensas. Su elevada estatura y su cuerpo fornido no le impedía ser muy rápido en carrera, cuando arrancaba con sus largas zancadas era imparable, y además definía en el área como los ángeles.

Pues bien, aquel "lobo" asaltaba, rondando el final del partido, nuestro "establo"....lo ví llegar hacia la portería de Ingenieros como una bala...entró en el área con el balón perfectamente controlado....el "lobo" contra el "txopo".....quien había ya iniciado su salida....el gol se cantaba....todos esperábamos la fatal finta del delantero que le dejaría solo para empujarla....y lo que sucedió fue tan extraño que creo no haberlo vuelto a ver jamás....el "Lobo" no pudo hacer la finta...porque la finta se la hizo primero el "txopo"...así como suena!....Iribar hizo un amago de caerse a su derecha....mientras que con la mano izquierda levantaba el balón de la bota del sorprendido Diarte....que no daba crédito a lo que acababa de suceder y no entendía como , en un abrir y cerrar de ojos, cuando el portero parecía vencido se había quedado sin balón......todavía recuerdo el suspiro de alivio de la grada....

La jugada continuó.....Iribar lanzó con la mano el balón a Gisasola....quien emprendió el trote hacia el medio campo.....llegó hasta él y apenas lo cruzó....el grito de la grada fue unánime y espectacular....!!!tiraaaaaa....tiraaaaaaaa....tiraaaaaaa!!!!!!.....sabedores del poderoso disparo del eibarrés....el conocido "gisasolazo"......


Yo no ví entrar el balón, lo juro, solo lo ví salir de la bota de Agus y luego en un instante en el que supongo que parpadee, lo vi saliendo de la porteria (entonces había unas redes bastante tensas y si el balón golpeaba muy fuerte en ellas terminaba saliendo de puerta)....y del área....menudo trallazo....menuda coz...ríete de Koeman.....impresionante....más de cuarenta metros de "gisasolazo"......un gesto de incredulidad invadió el rostro de Pereira, aquel portero de negra barba, que no sabía si el balón habia entrado o no y por donde.....el júbilo de la grada lo inundó todo....en unos segundos habiamos pasado del 1-2 al 2-1....aquel año terminamos terceros después de derrotar en el último partido de San Mamés , otra vez, por 2-1 a ese Las Palmas de Carnevalli y Brindisi (otro equipo al que hoy tambien maltrataríamos sin piedad....segundo "en fin")que también luchaba por la UEFA.

No es mal recuerdo para estos dias en los que o disparamos desde dentro del área (y si es posible mejor desde el area pequeña)o casi no llegamos a puerta.

Y para finalizar, esta joya que he encontrado en la red. Es de Diarte. Lo siento, "Lobo", seguro que tú hubieras escogido otro, seguro que no fue ésta tu mejor actuación y que marcaste goles mucho más bonitos e importantes....pero no me resisto a daros esta dirección en demostración de que todo el mundo tiene su pasado.

http://www.zappinternet.com/video/LeNgJutRag/El-Lobo-Diarte-T-Volvers