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viernes, 14 de noviembre de 2008

Euskotarren Aberria Euskadi Da

Desde mi atalaya de no nacionalista que siente sin embargo una gran ternura por sus muchos amigos que sí lo son -¡criaturas!- asisto perplejo al asunto este de la selección de ........... (ese es el problema: que por lo visto no se puede rellenar la línea de puntos sin ofender a alguien, ya sea al nacionalismo oficial, al callejero o -en todo caso- a Federico Jiménez Losantos)

Me vais a permitir que desde la cierta neutralidad que me asiste como espectador de esta trifulca, y avalado por las horas de frío y de los dos catarros y la gripe que he enganchado en los tres partidos de la tricolor en los que la amistad y el fútbol me llevaron a las gradas de San Mamés a animar a la entonces indiscutida selección de Euskadi, os aburra con unas consideraciones.

Jugadores: la historia se repite

Lo primero es el papel que juegan los jugadores. Todos los del Athletic, incluido el riojano David López y los internacionales "rojos" Etxebe e Iraola, tienen un criterio sólido sobre el tema hasta el punto de salirse de sus atribuciones como jugadores y hacer un análisis político sobre la idoneidad del término.

Esto es algo que afecta al Athletic. Es una muestra más de las pretensiones multifuncionales de nuestra plantilla. Hemos visto en lo últimos años que los jugadores hacen de entrenadores -decidiendo quien debe jugar y quien no- de directivos -quitando entrenadores- y de periodistas -decidiendo de qué debe hablar la prensa y de que no- por lo que no debe extrañarnos que también hagan de responsables federativos o de representantes políticos.

Solo falta que se dediquen a ejercer de futbolistas del Athletic y ya habremos hecho un pleno. Yo sigo sin perder la esperanza.

El marco geográfico
Resulta que el quid de la cuestión es que el neologismo sabiniano Euskadi se identifica con los tres herrialdes de la CAV, mientras que Euskal Herria abarca a los siete territorios que nutren la selección vasca.

¿Desde cuando?

Cuando Sabino Arana dió a luz al término Euskadi ni se le pasaba por la cabeza que fuera tan reducido. Sabino sintió la necesidad de crear una palabra nueva porque el término Euskal Herria era esencialmente geográfico, y su invocación no despertaba conciencias políticas.

La existencia de una "tierra vasca" a ambos lados de los pirineos no representaba ningun problema a los estados español y francés. Su aceptación era perfectamente asimilable -por ejemplo- por un tipismo folklórico al estilo de los "coros y danzas" de la sección femenina de FET y de las JONS (perdón por el anacronismo)

Pero Sabino quería algo más. Quería alumbrar un término político y reivindicativo, que no aludiera a una indiscutida realidad geográfica sino a una patria sin estado. Así surgió la definición "Euskotarren aberria Euskadi da" que por si los jugadores de la Euskal Selekzioa no lo saben se traduce por un rotundo "Euskadi es la patria de los vascos"

¿Donde está el límite geográfico? En ninguna parte. Ese Euskadi, discutible etimológicamente (los vascos no somos árboles) representa sin embargo una toma de postura radical: frente a la aséptica afirmación de que existe una "tierra vasca", Sabino afirma que lo que hay es una "patria vasca" no reconocida, y por lo tanto oprimida y que necesita ser liberada.

Desde el principio del movimiento nacionalista, la palabra Euskadi fue objeto de críticas no desde los sectores nacionalistas radicales, sino por los sectores conservadores y españolistas, que comprendían el alcance político de la palabra y consideraban que su aceptación ya era conceder un gol, un reconocimiento explícito de que el País Vasco no era un paisaje y un idioma repartido entre dos patrias, sino una patria propia.

Algo de esto debían pensar también los fundadores de ETA, cuando decidieron llamar a su movimiento "Euskadi ta Askatasuna" y no "Euskal Herria ta Askatasuna" ¿Acaso pensaban en liberar (Askatasuna) tan solo a los tres herrialdes? Ridículo.

Entonces, ¿a qué viene esta polémica y esta idea extendida de que "Euskadi" no abarca a Nafarroa e Iparralde? ¿En qué ha quedado el combativo "Nafarroa Euskadi da"? ¿Tenían razón los navarristas que decían que no? ¿Acaso se debería haber dicho "Nafarroa Euskal Herria da"?
Pues la polémica -pienso- viene del Estatuto de Gernika. Había que poner un nombre a la CA que salió de ese estatuto. Y se le llamó Euskadi, no porque los que redactaron el estatuto confundieran la parte con el todo, sino porque simplemente consideraban que esa CA era un embrión, un paso intermedio en el camino a la integración total de los siete herrialdes, a los que esa balbuciente Comunidad estaba abierta (veáse el procedimiento previsto para que Navarra se incorpore a la CAV, por ejemplo)

Francamente, darle a ese tecnicismo legal una importancia tan grande como para borrar la historia de un plumazo y cambiar el significado de las palabras, me parece un disparate.

Y según me dicen algunos amigos del PNV, todo porque hace unos años, por lo que sea, el que redactaba los comunicados de ETA empezó a escribir "Euskal Herria" y no "Euskadi" y los seguidores acríticos de lo que emana de ETA decidieron que el otrora conservador y aséptico término tradicional era más revolucionario y abertzale que el término sabiniano, pese a ir contra el nombre de la propia ETA.

A mí me parece todo un disparate. Ambas denominaciones son válidas y es increible que el partido corra peligro por poner uno u otro. Esta polémica es artifical y absurda; entiendo que esconde un pulso político entre ESAIT y la Federación, o lo que es lo mismo, entre la IA y el PNV. Todo ello a costa del fin que ambos dicen perseguir y para solaz y disfrute de los que están deseando que nos pongamos (primera persona del plural: yo también soy vasco) en ridículo.

La tradición cuenta

A modo de epílogo, y desde el respeto a los defensores de la denominación Euskal Herria quiero recordar el peso que yo creo que la tradición debe tener en este asunto.

El fútbol vive de la historia, de las leyendas y de las gestas. Yo me he criado en un hogar no nacionalista, pero en el que el nombre de la Selección de Euskadi se nombraba siempre con respeto y orgullo.

En los años más duros en los que los nacionalistas vascos, e incluso los que no siéndolo defendían la cultura vasca, estaban aplastados por el franquismo, la selección de Euskadi firmó una brillante página en la historia del deporte vasco, llevando el nombre de Euskadi con una gran dignidad durante su histórica gira. Por lo que he oido, en una era oscura para un gran sector de nuestro pueblo, esa selección mantuvo una luz de orgullo y esperanza.

Creo, desde cierta distancia, que es un error despreciar la denominación hsitórica que tan brillantemente llevó por el mundo esa selección, y considero triste que no se quiera asumir ese honroso pasado. Mal comienza la Euskal Selekzioa si lo hace renegando de su propia historia.