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viernes, 12 de abril de 2013

Nostalgia y desilusión

Me gustaría ser más optimista. O mejor dicho: más positivo, ya que no creo que sea una cuestión de pesimismo (en el sentido de que no veo imposible evitar la derrota; creo que todo es posible)

Pero tengo que admitirlo: el partido del domingo me ha entrado mal. ¿Por lo mal que estamos jugando? No. ¿Por las bajas con que lo afrontamos? Tampoco.

Me ha entrado mal porque es el último partido contra el Real Madrid en La Catedral. Y me coge en un momento -o mejor dicho: en una temporada- que ya como que no me va.

Y la nostalgia se une a la desilusión.

La desilusión no hace falta que la explique. Creo que todos estamos igual. MarioSila lo explicaba muy bien hace poco: el veterano camarada general ya solo le pide a esta temporada que la despedida contra el Levante podamos ir al campo sin preocupaciones. Y punto. Estamos todos deseando que esto acabe.

No hace falta tampoco decir que despedirse de San Mamés con esa mentalidad no es la mejor forma de cerrar una pagina tan importante en nuestras vidas.

Pero hasta ahora, al menos yo, en el fondo estaba aplazando el afrontar el contraste tan brutal entre lo que debería ser esta temporada de despedida y lo que realmente esta siendo. Pero es que hasta ahora nos despedíamos del Espanyol, del Sevilla ... o como mucho del Atlético o de la Real. Quitando lo que para muchos zurigorris representa este último equipo, para mí no eran hitos clave.

Pero ahora el que se despide es el enemigo atávico. Y quince días después el otro que no ha faltado nunca a la cita anual en San Mamés. Y esto ya son palabras mayores. El hecho de que nos estamos yendo se palpa ya de una manera especial.

Y esta no es forma de irse.

San Mamés nació para ser, y ha sido durante muchos años, escenario de grandes batallas. No puedo olvidar los recuerdos del 12-1 al Barcelona que me trasnmitió mi aita, aunque fueran parcos (él era un crío cuando vió ese partido) ni a la euforia de mi propio aita y mi hermano mayor cuando llegaron a casa después de un 5-0 al Madrid a primeros de los 70.

Modestamente, uno recuerda los partidos frente a Madrid (1983) y Real (1984) estrechamente ligados a los dos únicos títulos de liga que he visto ganar al Athletic. O la eliminatoria de la UEFA del 77 contra el Barcelona.

O tantos encuentros en los 70, 80 y 90 en los que, incluso estando muy por detrás de nuestros dos rivales de siempre, a San Mamés nunca venían tranquilos: éramos especialistas en amargarles la vida y romper imbatibilidades aunque estuviéramos muy abajo en la tabla.

Ese San Mamés es el que ha sido. Ese es el que he vivido. Ese es áquel del que quiero despedirme. Y esa despedida soñada no será, no puede ser, frente a un equipo como el Levante. No. La verdadera despedida tiene dos actos (Madrid y Barcelona) y como mucho un prólogo (Real)

Y no veo al equipo. Temo que el partido del domingo nos enfrente brutalmente con nuestro presente. Y que encima, al no poder evitar que estamos pasando una página importante de nuestra historia, incluso empecemos a no tener pasado en el que refugiarnos. Ese pasado que ya casi solo nos importa a nosotros y que nos hace sentirnos "grandes".

Nuestra grandeza es un estado de ánimo. Viendo la camiseta rojiblanca recortada sobre el verde del campo (como reza nuestro himno) igual sigo sintiendo lo mismo en el nuevo San Mamés. Pero no lo sé. No sé hasta que punto la ruptura con nuestro santuario será como quitar una red de seguridad emocional, perder el vínculo entre nuestra historia y nuestra realidad.

Un capitán del Athletic
De momento, el pensar que el brazalete de capitán lo va a llevar el lerdo, no ayuda a superar esta nostalgia. El que se juegue a una hora mala porque las TV cuentan más que nosotros, tampoco.

No voy a ir a San Mamés. Y ya veré si voy el día del Barcelona. Dependerá del horario. O sea: que igual no me despido de verdad de San Mamés. Y tal vez sea mejor así. Tal vez sea mejor no evocar contrastes entre lo que eran estos choques antaño y lo que son hogaño. Y quien sabe: igual en el campo en obras firmamos una gesta y pienso que si no me he despedido es porque en el fondo seguiremos en el mismo sitio ...

Aprovecho para adelantar un capítulo del archivo del Ambigú ... uno de muy mala calidad de imagen, pero que merece la pena.


viernes, 22 de marzo de 2013

El archivo cinematográfico del Ambigú (VII): Athletic Club - Atlético de Madrid

Estamos en pleno parón liguero por los partidos de la Selección Española.

Aunque no descarto que el partido contra Francia despierte un cierto interés, creo que es un buen momento para meter otra de las entregas de nuestra modesta serie de homenaje a San Mamés.

Saltamos en el tiempo y nos presentamos en los comienzos de los 70. En un partido en el que puede que alguno de vosotros ya estuviera presente aunque fuera en pantalón corto.

Desde luego, es una temporada que yo recuerdo muy bien.

Ese año la liga fue cosa de dos: el Athletic y el Atlético de Madrid. Después de 14 años sin ganar una liga estuvimos toda la temporada acariciándola en dura pugna con los colchoneros.

En esas circunstancias, el antiguo filial visitó San Mamés muy avanzada la segunda vuelta. El choque se presentaba apasionante, como una final anticipada ... Desgraciadamente, no fue así. Pero eso es otra (triste) historia.

Quedémonos con el partido, en el que podemos ver como era San Mamés cuando algunos de nosotros empezábamos a acudir a la Catedral. Y en el que también podemos reconocer a jugadores que llegamos a ver en activo.

Para los que quieran ahorrarse los reportajes sobre el trasvase Tajo-Segura o la cría de patos en Alemania, recomiendo pasar directamente al minuto 5:32.

jueves, 14 de marzo de 2013

El archivo cinematográfico del Ambigú (VI): Athletic Club - Barcelona

Antes de saturar la entrada anterior, y a falta de tiempo para un ladrillo sobre la Champions, el Seis Naciones o la conveniencia de adoptar el sueño del Renano (avisar de la aprobación o no de las cuentas anuales mediante la adición de productos químicos ad hoc a los compromisarios incinerados para que estos produzcan humo blanco o negro según el caso), os cuelgo otra imagen de la Catedral en los 50.

El partido es un Athletic - Barcelona de la temporada 1954-1955. Ese año la liga constaba de 16 equipos, quedando campeón el Real Madrid de Di Estéfano y compañía (46 puntos) segundo el Barcelona (41 puntos) y terceros nosotros (39)

Bajaron Racing y Málaga. Espanyol y Real Sociedad tuvieron que jugar una promoción pero consiguieron quedarse en primera.

En las imágenes se ven muy bien aquellas famosas torres que flanqueaban la Tribuna Principal, con sus curiosos balcones. Hay quien ha dicho que cuando se tiraron esas torres para la última remodelación (la de los 80) sintió tanta nostalgia como la que algunos sienten ahora con el arco. Otros la sintieron con la desparición de la vieja general, otros con ... Pero la vida sigue. Y afortunadamente, no siempe para mal.

El resumen del partido empieza en el minuto 7:19. Antes hay otro reportaje interesante. En el minuto 1:10 se informa de los planes blaugranas para construir un nuevo campo (Camp Nou) que sustituyera a Las Corts. Se ve brevemente un croquis en el que hacen una comparación del proyecto con Chamartín y ... ¡San Mamés!

He aquí el video:

jueves, 7 de marzo de 2013

El archivo cinematográfico del Ambigú (V): El famoso partido de la nieve ...


Aún no me he recuperado del disgusto de ver que también en Europa si algo le va mal al Madrid ahí habrá un árbitro para solucionarlo.

Pero el caso es que el verle a Manchester United el otro día me trajó varios recuerdos. El primero que hace un año éramos nosotros los que estábamos en Old Trafford ganando y jugando bien en el que ha sido el mejor partido del Athletic en muchos años. Nostalgia en estado puro. Parece que han pasado mil años. Y encima ayer era el PSG, al que dimos un baño en San Mamés, el que pasaba a cuartos de la Champions. En fin ...

El segundo recuerdo que me suscitó el verle al United fue que uno de los partidos que esperaban turno para este pequeño hueco para la nostalgia que es esta serie de despedida de la vieja Catedral era el famoso partido de la nieve jugado en San Mamés en 1957.

Así que aunque no respete el orden cronológico (tengo otro partido de los 50 jugado en 1954), como pequeño homenaje a la injusta eliminación del Manchester os dejo con aquel famoso partido de el 16 de enero de 1957. El resumen comienza en el minuto 7:10 de este video.


martes, 26 de febrero de 2013

El archivo cinematográfico del Ambigú (IV): Selección de México

Tengo pendiente publicar alguna reflexión sobrevenida a posteriori de la pasada asamblea, pero no está el horno para bollos ... Esperaré una ocasión más propicia.

Si creo sin embargo que puede ser momento para distraernos de nuestro acojono con un nuevo vistazo al archivo del desván de Piston.

Y además, siempre es buen momento para practicar obras de misericordia. Una de ellas es enseñar al que no sabe.

Ayer JOL publicó un artículo en El Correo en el que adelantaba algo sobre el partido que servirá de cierre al viejo San Mamés. Comentaba que está practicamente descartado que el equipo invitado sea una selección, y aludía al historial de enfrentamientos del Athletic con selecciones nacionales, que remontaba solo al partido homenaje a Rojo (Inglaterra) y al choque contra Brasil cuando celebramos el centenario. No recuerdo si aludía también al reciente choque contra Paraguay (2010) para recaudar fondos para el fútbol base.

Me quedé perplejo, y corrí a rebuscar entre algunas de las grabaciones que había deshechado.

Enseguida encontré lo que buscaba: el partido que se jugó en San Mamés el 30 de noviembre de 1949 contra la selección de México. Mi frágil memoria, por una vez, no me había engañado.

Pero por si acaso el etiquetado de la película estaba equivocado, he hecho una exhaustiva investigación por internet. Mi fértil imaginación y la enorme amplitud de mis recursos informáticos me han llevado a un sitio insospechado (la web oficial del Athletic) en el que se da razón de los partidos que se han jugado en San Mamés contra selecciones nacionales, anteriores al citado choque contra los paraguayos (que perdimos 1-3)

20-04-1924 - Athletic Club 1 Uruguay 2

21-04-1924 - Athletic Club 0 Uruguay 2

30-11-1949 - Athletic Club 6 México 3

23-03-1982 - Athletic Club 1 Inglaterra 1

04-05-1982 - Athletic Club 1 Polonia 4

31-05-1998 - Athletic Club 1 Brasil 1

En vista de esto, he decidido rescatar las imágenes del partido contra los mexicanos. Lo había descartado porque ya había colgado varias imágenes de los 40, y se trata de dar una imagen de San Mamés a lo largo del tiempo, por lo que pensaba saltar a 1957. Pero el desliz de JOL me ha hecho cambiar de opinión.

El partido del Athletic se puede ver a partir del minuto 6:31.  

miércoles, 13 de febrero de 2013

El archivo cinematográfico del Ambigú (III): Sporting de Portugal

Pensaba escribir a lo largo de la mañana una entrada con una miscelánea de temas pendientes, con las dos jornadas disputadas del Seis Naciones a la cabeza, pero veo que estáis hasta los topes en la entrada anterior, así que abro esta para airear el local.

El año pasado se dudaba de si el Sporting de Portugal había jugado ya en San Mamés. Lo hizo: en 1948 visito San Mamés como campeón de Portugal en un partido amistoso.

El reportaje, que comienza en el minuto 05:04 del video, no tiene sonido. Pero se ve muy bien el San Mamés de la época y su público.


miércoles, 23 de enero de 2013

El archivo cinematográfico del Ambigú (II): Athletic Club - Valencia

Aprovechando el hueco entre el empate ante el Betis y el partido del domingo frente a nuestro antiguo filial, rescato otra grabación del desván de Guriezo.

Hoy doy un salto atrás. Y es que aunque voy a intentar seguir un orden cronológico, las grabaciones más antiguas no tienen sonido; y como la semana pasada quise dar comienzo a la serie "en condiciones", me salté ese orden con la primera grabación con sonido que encontré.

Deshechada la grabación más antigua que he encontrado (una de 1947 del mítico partido frente al San Lorenzo de Almagro) por su mala calidad y porque es bastante incompleta, nos vamos a febrero de 1948, cuando el Valencia (que acabaría la liga como subcampeón por detrás del Barcelona) visitó el viejo San Mamés: el de la "General" descubierta y la tribuna anterior a la de el famoso arco.

Como he adelantado, la grabación ha perdido sus sonido original, pero los jugadores de esa era histórica son reconocibles: podréis ver a los Zarra, Gainza ... Sin embargo, ese no debió ser su año: terminamos la liga (de catorce equipos) en un discreto sexto lugar. Descendieron Real Gijón y Real Sociedad.

Mal año tuvo también el Real Madrid: quedo en décimo primer lugar, con 21 puntos. Solo dos más que la Real, que con 19 acompañó al colista Gijón el el descenso.

Os dejo con el video. Los no interesados en hacer un estudio sociológico del franquismo, podéis ir directamente al minuto 6:40.

miércoles, 16 de enero de 2013

El archivo cinematográfico del Ambigú (I): Athletic Club - River Plate

El otro día me perdí en la mansión del Zar de Guriezo.

Buscando el jacuzzi pequeño, ese en el que uno puede atreverse a internarse con un barco de solo 30 pies sin miedo a zozobrar, no sé cómo pero acabé en un ático.

Entre lo que parecían los recuerdos de su abuelo (una camisa azul, una boina roja, una foto dedicada del "Teniente Coronel Franco") me tropecé con unas latas de viejas películas del No-Do perfectamente etiquetadas. Y entre una serie de inauguraciones de pantanos y actuaciones de "coros y danzas", encontré algunas viejas filmaciones del Athletic.

Como este año estamos de despedida del entrañable San Mamés (me pregunto si lo que nos está pasando no será fruto de que los "dioxes del norte" a los que invoca a menudo Txabiri se hayan mosqueado con nuestra apostasía) me parece una buena idea desempolvar alguna de esas grabaciones para rellenar estos días que no tenemos ni copa ni UEL que echarnos a la boca. Asó podremos recrear lo que ha sido el ambiente de la Catedral a lo largo de los años.

Inauguro la serie con un amistoso contra los "millonarios" del River Plate jugado en diciembre de 1951. Lo que nos interesa, con sonido de la época, comienza en el minuto 7:37. Aunque la exhibición de algo que evoca levemente al judo que lo precede -sin sonido- no tiene desperdicio.

Es curioso, pero parece que la única parte que ha salvado el sonido original es la de el Athletic.

jueves, 16 de abril de 2009

Hemeroteca copera (hace 43 años)


Hace 43 años el Athletic se presentó en una final después de una ausencia de ocho años.

Para el Athletic de entonces, ocho años sin una final era equivalente a la situación actual de volver a acudir a una tras una espera de veinticuatro años.

Por eso me ha gustado un artículo de 1966 que he encontrado rebuscando entre los papeles de mi aita.

Como me ha gustado y porque me apetece distraerme un poco de tanto mal rollo y volver a afrontar la final en plan positivo y no polémico, voy a transcribirlo por si a alguno os entretiene leerlo como me ha entretenido a mí.

Lo copio literalmente, con una salvedad: donde el autor escribió "Atlético", sin duda obligado por la época, yo he transcrito "Athletic" para no herir sensibilidades (la mía, por ejemplo) y no repetir continuamente la expresión "sic".

El artículo lo firma MONCHIN, que se declara autor del famoso definición de una final como "un partido que se juega todos los años entre el Athletic de Bilbao y otro equipo", y dice así:

LLEGAR A LA FINAL ...

Lo demás lo da Dios por añadidura.

Después de ocho años ausente, el Athletic de Bilbao vuelve a la "final", que es su sitio.

Allá por el año 45, el fútbol español ofrecía su edición número cuarenta y cuatro de la Copa. Y el viejo "león" con sus cachorros renovados había estado allí veinticuatro veces. Esto me hizo definir la final como "un partido que se juega todos los años entre el Athletic de Bilbao y otro equipo". Dios y yo sabemos las iras que la humorística frase concitó contra mí. Nuestro viejo "Athletic" (*), mosquetero del fútbol, tenía, evidentemente, el mismo aire de simpático optimismo que los mosqueteros legendarios.

Unos años antes, allá por los años treinta, un gran presidente del club bilbaíno, obligado a hablar en la sobremesa de la comida oficial que se celebraba después de la final, se limitó a decir:

-Yo no sé hablar ..., pero los chicos saben jugar. Señores, hasta el año que viene.

Y al año siguiente estaba otra vez "allí" el Athletic. Y al otro, y al otro ... Sobre la evidencia de estos hechos, está basado ese optimismo del fútbol bilbaíno, que le hace acaso un poco fanfarrón, con esa fanfarronería bilbaína para las cosas triviales y alegres, mientras es serio, casi humilde, al recordar sus trascendentales empresas, en otras actividades.

Este fino sentido del juego que en Bilbao se tiene, le nació al viejo club en sus orígenes y en su fundación. Porque el fútbol, entre nosotros, ha sido siempre alegre, optimista, algarero, intrépido ...

Un alcalde de Bilbao, al recibir al equipo, de regreso de una final, cuando entregaba la Copa, en el Ayuntamiento, como es tradicional, resumió su impresión en bien justas palabras:

-Solo los pueblos que saben trabajar, saben divertirse.

Cierto y evidente. Bilbao, pueblo serio, trabajador, cuando llega el momento de la expansión, sabe divertirse. Y este episodio de la "final" es uno de sus mejores episodios para el divertimiento, para el solaz, para el descanso de otras preocupaciones.

Por eso quiere tanto la Villa a su club.

El Athletic de Bilbao es el reflejo de una manera de ser y de entender la vida. Es la propia obra, creada con amor y con dolor, como se crean los hijos. En esta tarea creadora, con fidelidad muchas veces difícil a unos principios deportivos, hay un caudal de amor y de orgullo, que resuenan en el aire y explotan como bengalas de alegría en el "recibimiento" que se hace al equipo, cuando viene a entregar la Copa ganada, o vuelve sin copa, pero con la frente alta y el deber cumplido. Porque, aun entonces, Bilbao "recibe" al equipo, que supo llegar a la final.

Llegar a la final, parece la consigna de nuestro fútbol. Si además se gana, mejor.

Otra vez, tras de ocho años de humildad, de resignación, pero sin abandonar la tarea creadora, el Athletic vuelve a la final.

En estas horas un poco nerviosas pero alegres, en estas vísperas inquietas, se funden en los mismo anhelos las viejas generaciones que presenciaron otras finales y acudieron a otros "recibimientos", y esta nueva generación, un poco asombrosa, y acaso también, menos optimista, que sabrá asimilar la gran lección que se desprende de la historia.

El fútbol ha sido entre otras muchas cosas, lazo de unión, de identidad, para los bilbaínos. El Athletic, con su puritanismo, con su terquedad, con su hondo sentido deportivo, refleja muy bien las características de nuestro pueblo, y es como el símbolo alegre de un juego noble, al que hay que saber ganar ... si se puede, y hay que saber perder, con serenidad.

Jugar y jugar limpio es lo que importa.

Y llegar a la final ...

(*) Escrito correctamente en el original pero entre comillas (N. de Cinci)

martes, 21 de octubre de 2008

Extraños en un bar

Sucedió el Sábado. A esa hora en la que apetece tomarse una copita mientras te castigas viendo a los de blanco ganar un partido. Un barman, de esos que conoce bien su oficio, reina al otro lado de la barra de un amable bar de Hotel.

"¿Mañana qué?", me pregunta. "¿Mañana?....mañana será una vuelta al ayer.....victoria holgada"....de repente una voz con magia sureña resuena a mi lado...."yo creo que nos va a costar...pero apuesto por una victoria 2-1"....le miro y me encuentro con un hombre finalizando la treintena, pequeño, ojos vivaces, educado y pulcro, como recién salido de un viejo celuloide. Un tipo amable con manos ásperas de trabajador de esas que como pude comprobar luego, al saludar, aprietan con franqueza. Su atuendo no permitía percibir sus filias ni sus fobias futbolísticas....así que añadí sonriendo "todavía no sé si juegas a favor o en contra. De modo que no sé si firmo o no tu propuesta. Yo, desde luego, en todo caso, no me rindo"....el barman, sobresaliente en el ejercicio de su trabajo no tarda en intervenir...."aquí tienes Juancar, un gaditano de corazón rojiblanco....se ha venido desde Cádiz a ver el partido y no creas que lo hace una vez al año, no, aquí lo tenemos alojado al menos tres o cuatro veces por temporada".

Como no podía ser de otra forma esa declaración despertó mi curiosidad y afilé mi inveterada costumbre de escuchar al desconocido, ejercicio que necesito practicar con frecuencia, una tregua que proporciona la vida. Hay quien se va a un monasterio del Tibet o se tumba en un diván de un sicólogo argentino o se va de "charla" con Déborah. Yo prefiero la barra de un bar. Y es que una barra de bar es siempre punto de encuentro, un sitio donde, entre vaso y vaso, poner la vida sobre el mostrador, a poco que se cuente, eso sí, con las dosis mínimas de curiosidad, sociabilidad y buena fe.

Y me contó historias. Entrañables y duras historias de los años setenta, de un padre trabajador, castigado por el paro, muñidor de chapuzas y remiendos varios para sacar adelante una familia. Historias reconocibles, de eternos vencidos, de supervivientes, de quienes cada mañana se levantaban a partirse el lomo para llegar a fin de mes y ponerles por Reyes unas camisetas rojiblancas y un balón de fútbol a los críos, dispuestos a encajar, resignados, cada derrota, en esta tierra en la que Dios, como dijo aquel, dejó el hambre y se llevó el pan.

Historias bellas de un padre que no se permitía ni un solo vicio para, de vez en cuando, llegado el Domingo poder coger la mano de su hijo pequeño, unos bocadillos y los autobuses que hicieran falta para recorrer Andalucía allí donde jugara el Athletic.

Supongo que el alcohol y la compañía le fueron arrancando jirones agridulces de la memoria. Historias con corazón y alma. Bonitas historias de padres que cuentan leyendas rojiblancas a sus hijos mientras viajan, de niños que tienen en su camiseta zurigorri su mayor tesoro, ésa con la que van a jugar, orgullosos, en el barrio. Dignas historias de un padre que nunca había podido ver San Mamés y de un hijo que dedicó su primer sueldo de hombre a llevárselo consigo, "en avión, por supuesto, y a hotel de lujo" para que pudiera, por fin, ver cumplido su sueño y humedecer sus ojos con el verde de La Catedral antes de tener que cerrarlos víctima del cáncer. Historias de esas que acompañan muy bien la tercera copa de la noche porque hablan de amores perdidos, de tristezas infinitas y de nostalgia, de mucha nostalgia.

He de confesar que me emocioné , más de una vez, según escuchaba su relato. Un relato de amor y sacrificio. De reconversiones industriales que golpean las ya, de por sí, débiles economías familiares. "No se confunda", me dijo incapaz de tutearme por mucho que se lo pidiera. Me lo dijo mientras se señalaba el cocodrilo que lucía su jersey nuevo, el de las grandes ocasiones, supongo. "Yo uno de estos lo puedo llevar solo cuando mi mujer se vuelve loca y me lo regala por algún aniversario......trabajo descargando camiones....800 euros al mes...imagínese...si no fuera por ella...".

Cómo él me explicó, con ese humor inquebrantable, con ese talante resignado, sarcástico y tocado de mala leche..."la mía es una trayectoria profesional lenta pero segura....comencé de chico de los recados y veinte años después ahí me puede ver usté....con responsabilidades, descargando camiones.......que en la vida no hay que ir muy deprisa que se derrapa en las curvas."

Luego añade, con toda la dignidad de mundo, temeroso quizás de que pensara que quiere fomentar la pena..."que en mi casa no falta de ná, entiéndame, pero para poder venir hoy aquí y ver a mi Athletic hemos estado varios meses ahorrando, saliendo muy poquito de casa". Su amor llega tan lejos que se hizo con una copia de la Asamblea y se la tragó entera, no os digo más. Según le escuchaba pensé en algunas imágenes de la misma, en algunos mensajes SMS y me invadió la vergüenza.

Le hablo del mérito que tiene su cariño por el club, después de tantos años sin una alegría que llevarse a la boca....no me deja continuar...."yo...yo es que ya he visto ganar al Athletic la liga y la copa....y me puedo morir tranquilo....lo siento, eso sí, por los más jóvenes que no han visto ná de eso....cuando allí me dicen en el trabajo...pero cómo eres del Bilbao....ya sabe usté que ahí les cuesta entender que somos el Athletic ...que si hace un mundo que no ganáis nada...que si tal, que si cual...yo siempre les digo....que pasa...que porque tus hijos no sean recientes ya no les quieres...y si no son los más listos de la clase te avergüenzas de ellos?.. .¿es que vale menos un titulo de hace 50 años que otro de hace 5? ...y se callan....se callan , sabe usté, porque en el fondo saben el mérito que tenemos".

No pude menos que darle , junto con mi admiración, un par de direcciones de Internet y la de un par de bares en Bilbao. Si la situación lo hubiera permitido, habría solicitado al Tobarisch una hora de su "máquina del tiempo", y habríamos lagrimeado juntos. Otra vez será, camarada gaditano.

Al poco llegó su santa esposa. Una santa, sin duda. Ojos claros que se parecen al mar o al cielo o a ambas cosas a la vez. No le gusta el fútbol, reconoce, supongo que por no confesar que le aburre..."pero él es tan feliz con su Athletic"....le pido que se conserve así de tolerante siempre porque la enfermedad de su marido no tiene cura ..y su respuesta ...."yo ya le digo...no te preocupes vida, que a la tumba vas con la camiseta y la bandera..de eso me encargo yo". Una mujer que sospecho posee una reserva secreta de entereza, capaz de sobreponerse aunque caigan chuzos de punta. Historias de una forma de vivir y de sentir.

Y llega el momento de decir adiós....o hasta mañana si ellos quieren y pueden...y el buen hombre que pega con los nudillos en la barra y pregunta qué se debe.....que no hay mejor regalo para él que conversar un rato del Athletic con alguien que lo quiera como él....que se siente tan bien entre nosotros......que está tan emocionado cada vez que viene a San Mamés.... que quiere pagar los tragos, como hace la gente bien nacida aunque aquel sea el ultimo billete de 50 euros. Y uno que ha tenido "amigos" que ya no lo son tanto por su costumbre de llegar tarde a todas las cuentas, de mirarte indeciso cuando llega el camarero, capaces de preguntar "y lo mío, ¿cuánto es?"....y la vergüenza ajena que te hace decir...venga, déjalo, hombre, no te preocupes que ya pago yo....hijo de la gran puta...que la próxima vez se va a tomar algo contigo el mercader de Venecia.....así que uno, viendo eso, se vuelve a emocionar, y por supuesto, no le deja cumplir su deseo..."esta vez, hermano, deja que te invite el Athletic".

Según me acercaba el Domingo hacia San Mamés y veía aquellas pequeñas camisetas blaugranas acompañando a las más grandes rojiblancas no podía menos que pensar, agradecido, en él y en su padre, sobre todo en su padre.

El Domingo, como nunca, quise una victoria rojiblanca, por todos nosotros, por aquellos de entre nosotros que llevaban camiseta blaugrana y sobre todo por ti, amigo, sobre todo por ti y por lo que representas.

domingo, 31 de agosto de 2008

El Gran Regreso.

Es muy conocido que uno de los cinco preceptos que debe cumplir todo buen musulmán que respete su religión es el “hajj”, la peregrinación a La Meca, aunque solo se realice una vez en la vida. Los devotos zurigorris tenemos también nuestra particular Tabla de la Ley que incluye “el regreso”, la peregrinación, cuando empieza a declinar el estío, hacia nuestro santo templo en la primera jornada cada vez que se inicia una nueva temporada.

Hoy, este Domingo, por fin, se completará un año más el ritual, la liturgia que nos llevará a penetrar, con respeto reverencial, entre nuestras venerables piedras. Cumpliremos, una vez más, el rito marcado por la costumbre impresa en nuestro corazón a lo largo y ancho de tantos años. Seremos parte de un peregrinaje que para nosotros no se distingue demasiado del provocado por otras devociones, puede que más místicas o tal vez no.

Supongo que es la fuerza del Athletic.

Uno que se va, poco a poco, cargando de años, tiene tendencia a caer en la nostalgia, a ser presa del recuerdo y de la magia del regreso. Por eso sé que cuando doble la esquina y vea el escudo allí, al fondo, y me envuelva, como monumental marabunta, una marea de camisetas zurigorris la nostalgia volverá a llamar a la puerta.

Entre conversaciones en voz alta, secretos gritados, caras sonrientes o preocupadas, entre cafeterías de buen nombre y mal café, se agolparán los recuerdos en la memoria, como los de aquella mañana de Domingo de mis siete años….la primera vez…..el sabor de la primera vez, estaréis conmigo, siempre es especial y perdurable…..sonó el teléfono, mi padre estuvo un buen rato hablando…asentía con la cabeza….puse las orejas tiesas cuando le escuché decir…”quedamos donde siempre….hoy voy a llevar al pequeño…..será su primera vez”….me miraba sonriendo y guiñándome el ojo…... no era mi padre hombre de sonrisa fácil, pero cada vez que se producía solía acompañarla de algo que me alegraba el día. No me equivoqué.

“Esta tarde vienes conmigo a San Mamés”. Aquel sonido me pareció música celestial. Pegué un bote en el sofá, salté, corrí, me hubiera abrazado al mismo demonio. ¡Cuantas veces había soñado con ese momento! mientras imaginaba que la alfombra del salón de casa era el césped de San Mamés donde jugaba partidos imaginarios que siempre ganábamos con jugadas de ensueño en el último minuto. En aquel tiempo en el que agarrado a tu balón te ibas a la cama soñando con que un día tú también te calzarías unas botas y pisarías ese sagrado verde.

Recuerdos de aquel primer paseo hasta San Mamés, aderezado con los comentarios de mi padre…”mira, ese es “rompecascos””, ahí estaba, provisto de su txapela y su inseparable bota de vino…”luego le escucharás gritar ¡Athleeeeeeeeeeeetic…!....ya sabes lo que hay que contestar, ¿no?”….mirándolo todo con los ojos curiosos del niño feliz.

Aquel Domingo subí las escaleras de San Mamés cogido de la mano de mi padre, el corazón acelerado, seguramente la emoción dibujada en mi cara infantil, cogiendo con fuerza mi almohadilla….y esa sensación inexplicable al cruzar la puerta de acceso al campo cuando ese manto verde inunda, casi mojando , las pupilas. Tantas historias contadas resumidas en ese único instante.

Y lo bien que me sentía una vez terminado el partido, en aquellos bares, con mosto y cacahuetes, rodeado de txapelas que habían sido testigos en cientos de partidos, entre los amigos de mi abuelo, escuchando sus opiniones, y los nervios cuando alguno te miraba sonriente y te preguntaba ..” y a ti chaval, ¿quién te ha parecido que ha jugado mejor?”….Recuerdos.

Entiendo que es la fuerza del Athletic.

Esta tarde, con la entrada al campo, al inundarme los ojos, por enésima vez, de ese vede majestuoso, al respirar, de nuevo, el olor a fútbol, al abarcar de una sola tranquila mirada el campo entero, sé que volverán a llamar a la puerta todas esas imágenes del pasado.

Y luego ya sentado, sobre las brasas apagadas de la temporada anterior, en esos minutos previos al partido seguro que me asaltarán las dudas. Continuidad o cambio. Serenidad o ajetreo. Apuesta firme o tiro al aire. Cantera o cartera. Calma o prisas.

Hoy me acercaré a San Mamés, como siempre, con la ilusión propia de un nuevo curso que empieza. Sí, debo deciros que, a pesar de todo, mantengo la ilusión….. oculta eso sí bajo un manto espeso que impide exteriorizarla. El manto del juego aburrido y plano de ya no sé cuantos años, el manto de los errores graves de las directivas, de los técnicos, de las memeces de algunos de nuestros jugadores, el manto de las inacabables “guerras civiles”. Pero ahí sigue mi ilusión, intacta.

Estoy por pensar, seguro que sí, que es la fuerza del Athletic.

Ya llega el momento…vuelvo a San Mamés, el Gran Regreso, como el hijo perdido que encuentra a su anciana madre, como el hombre que vuelve hacia su amada, como Ulises que vuelve a Itaca….hermanos en la fe, nos vemos en nuestro recinto sagrado, dando vueltas alrededor de nuestra particular Kaaba en la Ciudad del Profeta Zurigorri.

lunes, 19 de mayo de 2008

En el nombre del padre.

En honor de todos los Potitos, VK, Taekut, Panderetas y una larga lista más....que en el mundo han sido....aquellos que pese a la distancia, la ausencia de triunfos y, a veces, el abandono institucional, han sabido hacer crecer pequeños corazones zurigorris....con toda mi admiración.

El decidió, de entrada, dejarlo en libertad. Tenía la idea de que los amores no se imponen, ni siquiera se eligen. Pensaba que en todo caso eran los amores los que optan, los que se "reimponen" a uno. Por eso, con cierta presciencia fatalista pensó que si tenia que ser, sería, y que si no, era inútil agobiarle con demasiados discursos y exigencias.

No le fue fácil, sin embargo. Sobre todo cuando en sus narices otros rivales se lanzaron a tratar de convencerlo. Le costo sobreponerse, y aceptar sonriendo a sus tíos y primos y cuñados tentando al niño, ofreciéndole camisetas y balones y gorritas, a cambio de promesas de fidelidad a sus equipos. Tampoco dijo nada cuando sorprendió a más de uno de esos buitres futboleros enseñándole al chico, instruyéndolo subrepticiamente en las rivalidades históricas, ensalzando las hipotéticas virtudes de los unos y vilipendiando las supuestas taras infames de los otros.

El los dejó. Un poco por esa resignación que era tan suya. Difícil educarlo en su sentimiento en tierra tan lejana. Que fácil hubiera sido de haber tenido cerca aquel templo donde jugaba su equipo, qué distinto de haberlo podido llevar al campo cada Domingo. Y otro poco, porque a veces, en sus días tristes, sospechaba que tal vez fuese mejor así, que la cadena de afectos inexplicables se cortase con él, sin involucrar a su hijo. Que, tal vez, el chico terminase siendo más feliz como hincha de ese grande que resulta campeón año si, año no, y que juega todos los Miércoles del año. Sería más feliz comprando "Marca" con su ídolo en la portada. Si al fin y al cabo él venia sufriendo hacía.....¿cuánto ya?....más de veinte años desde aquel último título. Y después la desilusión, la más absoluta desilusión.

Por eso, seguramente, aceptó con entereza que Jon, desde los nueve, mas o menos, y a la vuelta de aquellas vacaciones con la familia de su mujer empezase a decir que era del Madrid, como el tío Gonzalo. Aunque en el fondo más recóndito de su ser, él sintiese sinceros deseos de pasar al tío Gonzalo, lenta y dulcemente, por la picadora de carne y la maquina de hacer chorizos de su carnicería.Y es que, a solas consigo mismo, sabia que le hubiese encantado que Jon saliese uno de los suyos. Que ahora que ya tenía doce, ahora que era todo un hombrecito, habría sido bonito subir un fin de semana juntos a ver un partido en San Mamés. Kilómetros de carretera, hablando de aquel gol de Uriarte, dejando juntos pasar la vida.

Pero no iba a cambiar de idea. No señor. Que si tenia que ser que fuese, y si no, no. De todas formas, y por si acaso, cultivó su propia planta de leyendas, para mantener viva su persistente esperanza. Y aunque le daba un poco de vergüenza comparar al equipo del 77 con el Madrid de Zidane o al de Clemente con el Barca de Ronaldinho, seguía adelante, pasando cientos de veces aquel vídeo del último título que conservaba como un tesoro, envalentonado con su propia pirotecnia, enternecido con la admiración dibujada, a veces, en los ojos de Jon.

Esa noche de Domingo, la inolvidable, la definitiva, empezó como todas, con la cena y la tele puesta a las nueve. El padre decidió prevenirlo de entrada:
-"Mira, hijo, que hoy jugais en La Catedral". Jon lo miro con curiosidad.
-"¿Y que problema hay?...es el mejor campo del mundo ¿no?"
El padre, feliz en la sencillez del chico, terminó sonriendo:
-"Tienes razón, Jon, ¿Qué problema hay?...y por supuesto que es el mejor campo del mundo"

A los veinte minutos penalty claramente injusto a favor del Madrid. El chico miró al padre, como dudando. El lo tranquilizo a pesar de si mismo:
- "Grítalo tranquilo, Jon. Eso sí: si después hay un gol nuestro, no te mosquees si lo grito yo".
- "No, papá, si no me mosqueo"....le aclaro, muy serio. Después grito "gol".....pero no mucho. Fue un grito breve, un poco tímido.
-"No seas tonto, Jon, grítalo todo lo que quieras".
-"Así esta bien, papá...."....fue toda su respuesta.

Al rato vino el dos a cero. Ahí el chico lo miró primero, y después dio un par de aplausos, y eso fue todo.
-"Pero hombre..... ¿qué clase de hincha eres tú? ¿así te ha enseñado tu tío Gonzalo a celebrar los goles?..."
-"No, él los grita mucho...pero no tanto como tú!".
-"Pues entonces grita tranquilo, hijo". Y después añadió, con un guiño, "ojo que en el segundo tiempo me va a tocar gritar a mí ,eh!"
Se sentía en paz, dueño de una felicidad sencilla y robusta. Casi ni se acordaba de que iban perdiendo. Empezaba a pensar que tal vez no fuese tan terrible que su hijo fuera del Madrid. El segundo tiempo siguió por el trillado sendero de la tragedia. Un contraataque y cero a tres. El chico ni siquiera hizo un gesto cuando el comentarista vociferó la novedad a voz en cuello.

-"Jon, ¿estas dormido?....."
-"No, papá, no."....zarandeaba las piernas cruzadas en el regazo, como cuando pensaba en cosas complicadas. Luego aventuró:
-"No sé, es que me da un poco de pena." El padre se rió con ganas.
-"Anda, no fastidies, Jon, y disfrútalo. Total un partido más....además, cuidado, txato",bromeó, "mira que a lo mejor todavía os empatamos."...Para colmo, y como dándole la razón, al ratito vino el uno a tres. El padre lanzó un grito contenido, tenso, como el que habían dado los jugadores, saludándose apenas entre ellos, disputándole la pelota al portero, corriendo hacia el medio campo para ganar tiempo. El hijo lo miró sin tristeza. Cuando sus ojos se cruzaron, ambos sonrieron.
-"Te lo dije Jon, ojo con nosotros. Que la casta nos viene de antiguo."

Por lo que se veía en la tele, el partido se estaba poniendo intenso.
- "Bueno, Jon, ahora os tenemos encerrados eh!...."Pero el aviso era inútil. El chico seguía el partido concentrado, serio. Acompañaba las jugadas trascendentes con patadas al aire, como jugando el también su parte del asunto. El padre sonrió. Cómo son los niños. Se involucran de tal modo que se sienten ellos mismos protagonistas del partido. En realidad, no solo los chicos, un par de semanas atrás él mismo había hecho trizas la taza de café en un esfuerzo supremo por despejar a córner un disparo que iba pegado al poste.

Hacia el minuto treinta, más o menos, corner contra el Madrid. El chico seguía enchufadísimo. Hasta balanceaba ligeramente el cuerpo de un lado a otro, como todo buen cabeceador esperando el momento de correr un par de metros, superar al marcador, pegar el salto y conectar el cabezazo. Pero había algo que al padre no le cuadraba, algo en el modo en que estaba parado, algo en la expresión de sus ojos negros. El corazón le dio un vuelco cuando comprendió, el chaval se estaba perfilando como delantero , no de zaguero. El movimiento era para zafarse de un marcador pegajoso, los ojos tenían ese fuego que decía "ven baloncito, ven que te mando a la red". El brazo derecho se alzaba en ese gesto que se le hace al extremo de "ponla aquí, justo aquí por lo que más quieras".

La jugada se suspendió en una nota aguda, una de esas notas que se alargan, que perduran en el aire, mientras el comentarista decide si tiene que gritar o decir que pasó rozando. Pero no hizo falta, porque la afición, la de detrás de portería, lo gritó primero, y el comentarista en todo caso se encaramó después de ese alarido. El padre gritó, también, esta vez con ganas, entusiasmado. Uno a tres es una cosa, pero dos a tres, y quince minutos por delante, amigo, es otra bien distinta.

Tuvo que interrumpirse de golpe en su celebración. Porque a sus pies, al costado de la mesita, de rodillas, de cara al cielo, gritando como si lo estuvieran desollando, con los brazos extendidos y las palmas abiertas, mezclando los chillidos de su voz de niño y los ronquidos incipientes de su madurez futura, estaba el chico, ya sin vuelta, ya sin posibilidad alguna de retorno, ya inoculado para siempre con el veneno dulce del amor perpetuo, ya ajeno para siempre a cualquier otra camiseta, mas allá de cualquier dolor y de todas la glorias, dando al cielo el primer alarido franco de su vida.

El padre se lo quedó mirando, impávido, hasta que el chico se quedó sin voz y volvió a sentarse. Tuvo miedo de pronunciar palabra, como si cualquier cosa que dijese conllevara el riesgo de destruir ese hechizo de epopeya. El chico, igual, no lo miraba. Estaba ciego a cualquier cosa que no fuese ese campo, ese rugido de la afición, esos cánticos, ese reloj fugaz y traicionero, ese relato interminable de centros llovidos al área y despejes agónicos. Sobre todo eso el padre pensó después, porque en ese momento, agobiado por la constatación de su pequeño milagro íntimo, apenas le quedaba tiempo de mirarle, de comérselo con los ojos, de grabárselo para siempre en el recoveco más recóndito de su alma.

En eso estaba cuando, ya en el descuento, el Madrid tiró mal un fuera de juego y el nueve zurigorri que corre con la pelota dominada. El comentarista se subió de nuevo a uno de esos agudos imposibles. El chico se puso de pie, incapaz ya de tolerar la tensión de la jugada. Con el rugido de la hinchada de fondo, padre e hijo contuvieron el aliento, con el alma pendiendo de ese nueve que entraba al área dispuesto a matar, y el defensa que corre casi a su par.

El relato se cortó de pronto, y cuando continuó ya lo hizo en un tono menor, para explicar lo inexplicable, el empujón del defensa convertido en una carga legal que desequilibra y tumba al delantero, el balón que se va a morir fuera, ya inútil, ya sin sentido, ya con el árbitro culpable pitando el final. El padre se volvió a mirarlo. El chico con los ojos muy abiertos de tan incrédulos, con los puños apretados de impotencia. Pensó primero en decir algo, como para tratar de mitigar ese dolor en carne viva. Pero lo disuadió la certeza de que era mejor así, porque así eran siempre las cosas, y había que acostumbrarle a las cosas si así eran siempre. Los labios del chico se torcieron en una mueca, por fin se lanzó en un llanto desbocado. Ya era mayor. Lo suficiente como para querer llorar a solas. Por eso se levanto de pronto y corrió hasta su habitación. El padre escuchó el portazo, y no necesito verlo para saberlo derrumbado sobre su cama, confuso, dolido, ignorante de qué debe hacer uno con el dolor y con la rabia.

El padre lo supo llorando a mares, y se recogió en esas lágrimas. Porque uno puede decir que es de muchos equipos. Uno puede cambiar de idea varias veces. Sobre todo si abundan los tíos y los primos mayores, dispuestos a comprar con balones y camisetas la fidelidad de un corazón novato. Pero una vez que uno llora por su equipo, la cosa esta terminada. Ya no hay vuelta atrás. No hay caso. De la alegría se puede volver, tal vez. Pero no de las lágrimas. Porque cuando uno sufre por su equipo, tiene un agujero inentendible en las entrañas. Y no se lo llena nada. O mejor dicho, solo se le llena con una sola cosa, con ganar el domingo siguiente. De manera que asunto concluido. Alea iacta est. Nosotros aquí, el resto enfrente.

Cuando su mujer entró en la sala de estar, lo encontró llorando a él también, pero unas lagrimas gruesas, densas, de esas que abren surcos pegajosos en su camino, de esas que uno llora cuando esta demasiado feliz como para sencillamente reírse.
-"¿Se puede saber que pasa?", preguntó la mujer confundida. El la miró, sin preocuparse siquiera de ocultar sus lagrimas. "Hace rato que Jon entró en su habitación y dio un portazo, y me dice que no quiere que entre, y se le escucha llorar y llorar. Y ahora vengo y te veo a ti también moqueando ¿Me quieres explicar qué cuernos pasa?". Se conformo con mirarla, mientras seguía sintiendo el fluir del tiempo en ese momento indestructible.

-"Seguro que le ganasteis al Madrid y se lo has restregado por la cara ¿no?". Ella lo miraba con gesto severo...."¿No te da vergüenza?"....
-"No, cariño, no le he hecho nada. Si el Madrid ganó 2-3. Al chico no le he dicho nada, te lo juro...."...respondió con calma, desde la cima de su paz reconquistada.
-"Pero entonces no entiendo nada ¿Me dices que ganó el Madrid, y el nene está llorando como un loco encerrado en su habitación?"...
-"Si, cielo, ganó el Madrid. Pero es que el chico no es del Madrid". Y se sintió reconciliado con la vida, eufórico, agradecido, emocionado; dueño legítimo y absoluto de las palabras que iba a pronunciar. Después se incorporó, porque cosas así se tienen que decir de pie....."Lo que pasa es que Jon es del Athletic, cielo....!!!DEL ATHLETIC!!!".....

jueves, 31 de enero de 2008

El testamento de Coltorti.

Año 2068. Suiza. Sentado en el porche de su finca situada en Turgovia, cantón de la confederación helvética, entre verdes valles y montañas nevadas, bajo un cielo azul intenso en una soleada y tibia mañana de primavera, un anciano Coltorti, el mercenario que hoy defenderá la puerta santanderina, hace repaso de su vida. Mientras una rolliza vaca, de mirada inteligente y tetas rebosantes, le observa , el viejito Coltorti, a la vez que rumia unas onzas de chocolate Milka (que reconozco está divino), comienza a escribir lo que será su legado.

"A mi futuro nieto, que ahora crece en el vientre de Ginebra, (joer...es el nombre ideal) , mi hija:

Hijo mío, no sé si tendré oportunidad de llegar a conocerte, ahora que las fuerzas me abandonan, pero quiero que sepas que, sin verte, te quiero más que a mi vida. Es por eso que te escribo para transmitirte personalmente el mejor de mis legados. Este testamento es un tesoro infinitamente superior al chalet junto al Leman, esta finca entre las montañas desde la que te escribo o la cuenta que poseo en el UBS, que el bobo de tu padre disfrutará tras mi muerte.

El tesoro que guardo para ti lo encontré una noche de invierno. Aquella noche en la que tuve la oportunidad de pisar el Olimpo, la residencia de los Dioses del Fútbol. Sí, tu abuelo tuvo el privilegio único de visitar el templo en cuyas gradas habitan los demiurgos del balompié, la única afición capaz de jugar un partido y , con su aliento, ganarlo. Tuve la oportunidad única de ver, a pocos metros de distancia, como los hijos de estos dioses se transformaban por el ímpetu y la energía transmitida por esa grada, y cómo pasaban de vulgares medianías balompédicas a héroes de leyenda, auténticos titanes capaces de bailar con un balón, correr, regatear, pasar y chutar...¿quién no lo haría empujado por el embrujo de esa grada?....sí, tu abuelo, hijo mío, pudo rozar y estrechar la mano de los favoritos de la Fortuna.

Antes del partido algunos de nuestros muchachos, los más veteranos, solicitaron a nuestro entrenador que renunciara al partido, temerosos del castigo que el cielo pudiera decretar por la osadía que significa pisar este sagrado terreno. Otros, los mercenarios traídos de lejanas tierras, que solo habían oído contar lejanas leyendas, hambrientos de monedas y gloria, escupieron al suelo y dijeron, "Estamos dispuestos a disputar la batalla si nos das, Marcelino, pan y vino".

Fuimos enviados a una lucha desigual, sin ninguna oportunidad de sobrevivir. Comprendí la masacre que se nos avecinaba nada más saltar al templo. El rugido que los dioses bramaron fue ensordecedor, muchos de los nuestros cayeron sin sentido, los que nos mantuvimos de pie fuimos cegados por el resplandor que emanaba de un extraño monolito rojiblanco que colgaba ingrávido sobre la atmósfera de aquel estadio. El destello, la energía, el impulso infinito que se adivinaba en aquella extraña arquitectura nos sobrecogió de temor a todos.

Cuando se inició la contienda un efecto curioso aconteció en mí, mi miedo, el terror que instantes antes me dominaban tornó en un estado de bienestar y placer infinito. Comprendí que era un privilegiado y me dispuse a disfrutar del magnifico espectáculo que iniciado en aquellas gradas se trasladaba, de inmediato, al campo. Cada vez que tuve que ir a recoger el balón a las mallas no fue siquiera un momento de dolor, al contrario, fue un momento de gozo, de tranquilidad al entender que las cosas son como deben ser, como manda la Historia. Pude disfrutar de la transformación que en aquel equipo producía la energía que enviaban los miles de demiurgos que poblaban sus localidades. Y se obró el milagro, aquellos mediocres jugadores tornaron en aquellos míticos dioses del balón que habitan en ese cesped....el primer gol lo encaje por un remate acrobático de Pichichi....
El segundo producto de una diagonal de Gorostiza que culminó con un duro remate que se incrustó junto al palo derecho (véase foto).....el tercero fue resultado de un perfecto remate de cabeza de Zarra al recibir un magnífico centro de Gainza, al que llaman "Piru".....el cuarto fue una genialidad de la "pantera" que tras mil zigzagueos me coló, con un sutil toque, el balón entra las piernas....el quinto fue un envío con rosca desde la izquierda de un zarautzarra con acordeón que , en volea, remató un pequeño gnomo llamado Dani.....el resto los marcaron camisetas rojiblancas y botas sin rostro, sin nombre, que bailaban etéreas empujadas por el aliento de la grada que se asemejaba a un huracán....más de una vez tuve que agarrarme al palo para no salir despedido fuera del estadio....tal era la intensidad del momento.

Al terminar la contienda , exhausto, con las lumbares destrozadas de las veces que tuve que rescatar el balón de las mallas, pero inmensamente feliz por haber sido testigo directo de la magia de ese templo, fui recompensado con el mejor de los tesoros. Uno de esos jugadores que todavía no tenía ni rostro ni casi nombre y que hoy tiene un sitio esperándole en el Olimpo, Aitor Ramos, me sonrió y me regaló su camiseta. Esa que hoy te entrego. (va por ti, Beti).

Espero que ahora, hijo mío, comprendas por qué he hecho todos estos preparativos. Por qué hoy con dolor me separo de ti y de tu madre y os envío a Bilbao, a vivir junto a ese templo. Es mi mejor regalo, mi auténtico tesoro, quiero que nazcas ahí y puedas, tal vez un día, pisar ese césped vestido de rojiblanco. Si llegas a ser , hijo mío, uno de esos jugadores sin cara ni nombre, convertido en un titán al sentir la fuerza y el ánimo de aquella entregada grada, si consigues sentir en tus venas el fuego del ser zurigorri, solo te pido, si eso sucede, hijo mío, que estés a la altura de lo que significa esa camiseta.

Tu abuelo, que te quiere más que a su vida".

No sé....cuando los guardianes del sueño athleticzale me contaron esta historia durante mi viaje hoy a tierras gipuzkoanas no he podido menos que emocionarme. Tenía que haceros partícipes de ella.

Hoy, cada vez que Coltorti acuda a rescatar el balón de las mallas no podré menos que acordarme de él, de su hija Ginebra, del chocolate Milka que está divino y sobre todo, de ese Coltorti Junior a quién nuestros hijos animarán hasta la extenuación.

lunes, 28 de enero de 2008

La guarida del león.


Volver a San Mamés. Cumplir, una vez más, ese rito marcado por la costumbre impresa en nuestro corazón a lo largo y ancho de tantos años. Ese peregrinaje que para nosotros no se distingue demasiado del provocado por otras devociones puede que más místicas, o quizá no. Esa fuerza de atracción que emana del Athletic.

Durante la jornada, rodeado de magníficos zurigorris, ante los cafés, los vinos y la comida, habían desfilado otros Athletic-Barca para la memoria. Uno, ya sabéis, tiene tendencia a caer en la nostalgia, a ser presa del recuerdo. Por eso, ayer, según se acercaba la hora del partido, fui quedándome callado, una gota entristecido, sintiendo que me acercaba a un partido vital sin demasiados ánimos guerreros, tan diferente de aquellos otros enfrentamientos recordados durante la jornada.

Según rodeaba el campo buscando mi puerta como si fuera un fiel girando alrededor de la Ka´ba, la Piedra Negra, en la Ciudad del Profeta, palpaba un ambiente frío, inusual, casi como de funcionarios rojiblancos que se aprestan a cumplir con un papel previamente asignado, como el cordero camino del matadero. Todo apuntaba a una jornada de tristeza más que a una jornada de gloria.

Subía las escaleras hacia mi localidad precedido de dos abuelos que conversaban entre sí..."Hoy terminamos en descenso" decía el optimista..."bueno, bueno, aquí somos capaces de lo peor y también de lo mejor..."..."abierto a la esperanza", pensé, confiado de que el milagro ocurriera y su txapela volviera a ver correr por el césped a sus viejas leyendas. Al sentarme en mi localidad percibí en los rostros un aire de temor, un gesto de miedo....sonaban las alineaciones y en mi mente comparaba las "armas" de cada contendiente....el saldo era aterrador. Indudablemente, cotizamos a la baja.

Me apresté a ver el partido sin grandes exigencias, solo pedía ver en el campo ganas, y unas gotas de ese orgullo tan nuestro. Y valentía, fuera miedos, aunque nos partieran la cara y el alma. La mayor parte del partido transcurrió sin que las sensaciones para mi fueran buenas. Un Barca que no es sombra de lo que fue, sin prisas, esperando su momento que siempre llega y el viejo león intentando proteger su guarida sin arrestos para mucho más.

Durante la segunda parte, como el resultado era ajustado, mantuve la esperanza de ver, de repente, un ramalazo de león, que el viejo león zurigorri se levantara, orgulloso, una vez más y rugiera fiero en su guarida, enseñando una dentadura, mellada y carcomida quizá, pero capaz todavía de provocar heridas.

Y sucedió. Fueron sólo veinte minutos. Pero sucedió. De repente una sola jugada enardeció a toda la grada. Esa puja entre nuestro joven león y el mercenario de ébano traído a base de muchos "talentos de oro" (obviaremos que nuestro legionario también lo hemos reclutado y nos ha costado sus buenos sextercios), verle luchar cuerpo a cuerpo con él, rebañarle el balón y salir triunfante fue celebrado en la grada como si se tratase de una épica victoria....delante de mí hubo quien se levantó agitando los brazos, celebrándolo como si fuera un gol. Y los tambores de guerra retumbaron de nuevo, como antaño. Emociona recordar el modo en que rugió La Catedral durante esos minutos, minutos en los que el equipo se olvidó de tácticas, rigideces, posiciones y se lanzó cuchillo entre los dientes, al abordaje. Contemplar el alborozo con que cada hincha se abrazó al que ocupaba el asiento contiguo en el momento supremo del gol, al observar el eufórico festejo hasta el más imparcial de los asistentes tuvo que estremecerse viendo, durante veinte minutos, esa simbiosis única, algo químico.

Una vez más, se hizo patente una certeza, ese es nuestro Athletic, el que necesitamos que vuelva. Cuando todo apuntaba a la "ignominia" de una derrota aburrida, vino la reconciliación, resulta que hay esperanza, que el equipo está vivo, que conserva fuerzas para levantarse e irse arriba, para asustar y dejar groggy al Barca. Ayer vimos , una vez más, el camino a seguir , compromiso, solidaridad, esfuerzo, entrega, orgullo, velocidad. ¿Jugó bonito el Athletic?. No, no sabe hacerlo. ¿Jugó bien?. Sí, durante veinte minutos, lo hizo muy bien. Dentro de sus posibilidades, que no son muchas jugó al fútbol, nuestro fútbol, que es todo lo que le pedimos la sufrida afición, no más.

Esos veinte minutos me devolvieron la sonrisa y la fe. Fe en un equipo , en una causa, en un modo de hacer y sentir las cosas. Fe en el Athletic de toda la vida. Nuestro Athletic. Ver que se pelea por cada balón como si fuera el último, y que esa pelea se forja en campo del rival es la primera piedra para nuestro éxito. Lo notamos y nos posicionamos con el equipo, dispuesto a pelear por él y con él. Si el equipo se entrega, la afición cumplirá su cometido, sumará, en el fragor de la batalla, el griterío, esos pulmones inmensos gritando "athletic, athletic, athletic", la presión arrasadora, el apoyo incondicional, abrumador, casi excesivo aunque el partido no esté destinado precisamente a la inmortalidad. Nuestra Santísima Trinidad, lucha, compromiso y afición.

Al terminar el partido bajé las escaleras con una sonrisa. En la guarida del león se respiraba el aire condensado de cien años de fútbol. En tiempos de nuevas tecnologías, de mundos globalizados, de construcciones modernas, queda un rincón donde un club centenario guarda como un tesoro toda su esencia.

Ayer se encontro, de nuevo, un poco de ADN de león en San Mamés. Quizás los que no pudísteis o quisísteis estar no terminásteis de apreciarlo.

PD: Caparrós, espero que tomaras nota de lo que pasó ayer. Este equipo necesita , a veces, sentirse sin corsé, liberado, sin bridas, que se le permita derramar todo lo que lleva dentro. A ciento veinte, buscando al contrario en su campo, sin frenos, a batirse de igual a igual y que pase lo que Dios quiera. Y, un apunte táctico, mejor Orbaiz de medio-centro de cierre y su compañero unos metros por delante de él que al revés.

Koikili, Javi Martinez.....me postro a sus pies.

jueves, 10 de enero de 2008

Aquel bendito mes de Mayo.


No lo puedo evitar. Tras enchufarme por enésima vez a la máquina del tiempo y después de leer el emocionante relato del Pottito (no sé cómo ese viaje no terminó en accidente con la de emociones que tuvisteis que vivir) tengo que rescatar del baúl de los recuerdos la descripción de cómo vivió un chaval de 20 años aquella jornada...en aquellos tiempos en los que viviamos sin PPV....

Solo un apunte final: Esta nostalgia nos va a matar.

Tengo ganas de soñar, quizás sea que la tarde invita a cerrar plácidamente los ojos y dejarse arrullar por los sonidos, pero en este caso, tristemente, por la ventana de mi despacho solo se cuelan sonidos de ciudad, chirridos llamativos y bocinas estridentes. No , aunque las ganas de cerrar los ojos y dejarse arrullar sean las mismas, esta tarde, Elena, no es igual que aquella otra de un Domingo de Mayo hace ya más de veinte años.

¿Recuerdas?, paseábamos cogidos de la mano, imbuidos ambos en banderas rojiblancas, la tuya ceñida a la cintura era para mí la más deseada.....las agujas del reloj marcaban ya la media tarde, nuestro corazón juvenil latía apresurado mientras escuchábamos en los bares las noticias traídas por la radio.....!otro gol de nuestro Athletic!....!era el cuarto!...más adelante el pitido inconfundible de la radio que señala nuevo gol.......”Gol en el Insular......el quinto de los leones!”......Las Palmas conquistada era rojiblanca ... Athleeeeeeeeeeetic!!!!!!.........

En Valencia el Madrid perdía y eso nos convertía en campeones....!Dios mío , campeones!.....por primera vez en nuestras vidas teníamos la oportunidad de sentir y vivir un Athletic campeón de Liga....ya no sería necesario escuchar a nuestros mayores hablar de triunfos épicos, de batallas ganadas en otras décadas, lo viviríamos nosotros mismos y lo viviríamos juntos.....”solo hace falta que el Valencia aguante, por favor, que aguante....”, me repetías una y otra vez con un hilo de voz, casi con lágrimas en los ojos....mis manos frías, heladas por los nervios, hacen temblar el vaso mientras en las radios se oye.....”balón del Madrid al larguero.....el equipo blanco encierra al Valencia ..”...Dios , ¿es que esto no va a acabar nunca?.....el reloj parece no querer avanzar.....minuto 40 en Mestalla...los cinco minutos más largos de nuestras cortas vidas.....me abrazas ...hundes tu cabeza en mi pecho...no puedo ni acariciarte...cruzo la mirada con otros colegas en el bar...”vamos, vamos., vamos un poquito más y ya está.....”......otro trago....la boca reseca, el corazón desbocado.....”pita ya cabrón, pita ya.....”

Y, de repente.......de repente.....el estallido.....jamás un grito sonó tan fuerte....luz, calor, color, todo se hizo en un instante. En un minuto todo se volvió rojiblanco.....por un momento te perdí....fundido en mil abrazos .....aquella niña que llorando se me cuelga del cuello y me besa como si besara a cada león....cada rostro desconocido era un viejo amigo ....¿verdad que recuerdas Elena? ....qué fiesta.... cuanta alegría desbordada ....aquel canto incesante ..."campeones....campeones........oeeeeee...oeeeee.ooooeeeeee”..... aquel grito mil veces repetido ... “Athletic, Athletic, Athletic.....!!!!” ....las gargantas rotas....las bocinas de los coches atronadoras proclamaban la noticia...... la ciudad entera salió a las calles...cientos, miles de banderas rojiblancas poblaron el cielo de Bilbao.....

Te tomé las manos de nuevo, mire tus ojos preciosos, las lágrimas de felicidad en tus mejillas y dos chavales se estrecharon en el abrazo más hermoso..........han pasado más de veinte años..... sí, Elena....hace más de diez que no te veo....pero no importa, siempre estarás conmigo en aquella imborrable tarde de Domingo de un juvenil, lejano y hermoso mes de Mayo....

miércoles, 9 de enero de 2008

La máquina del tiempo... Regreso al pasado (I)


Atendiendo a las numerosas peticiones de nuestra selecta clientela, quejosa últimamente porque en un local deustoarra de la competencia, propiedad de un tal Tobarisch, se disponía de un artilugio maléfico que permitía retrotraerse al pasado zurigorri mientras ibas poniendote "amarillo-ictérico" hasta parecer Badiola, se ha logrado, por fin, contactar con el extraño proveedor del susodicho aparato, un tal Doc Pot It To, un excéntrico inventor asiático zurigorri afincado en la ribera del Turia, y que fabrica también sofisticados aparatos como móviles con Blue Toothpaste y ordenadores con sistema Windows A La Vista.

Aquí podemos verle en esta imagen intentando enchufar la jaula del canario a la Play Station 3 para que juegue el pájaro al fútbol con el PES 6.


La Dirección de este local pues ha decidido adquirir un ingenio perverso de esos, - dicen que a la larga causa adicción y crisis melancólicas- para goce y deleite de los nostálgicos de este Ambigú, que son muchos,... y temo cada día seran más...

La "máquina del tiempo" ha venido con este DVD incorporado de prueba...

Espero que sea de vuestro agrado...

lunes, 31 de diciembre de 2007

De tornero a cancerbero: La Leyenda continúa...




Esto me mandó, en su día, el amigo Olarvi sobre el Txopo para que le pusiese título y lo colorease con unos santitos:

JOSE ANGEL IRIBAR KORTAJARENA nace en Zarautz, un 1 de marzo de 1943.

Con cinco hermanas, él es el único hijo varón de una familia baserritarra.


ZARAUTZ

- A los 5 años su aita le sacó del Colegio de la Misericordia de Zarautz (por entonces Zarauz, claro) para meterle en La Salle.

- El primer día en el nuevo cole fueron de paseo por el monte y jugaron un partido de fútbol en una campa en el alto de Meagas. Como era el novato, el último que había llegado, le dijeron que se pusiera de portero. No sabían lo que hacían ¿O sí?.

- Labró su proyección desde chaval en los míticos torneos playeros del pueblo. Mientras tanto estudiaba para tornero en la Escuela de Maestría Industrial.

- Recuerda como en el equipo de la Escuela llegó a jugar una vez de delantero. Era la final de un campeonato y no pudo ponerse bajo los palos porque arrastraba una rotura de escafoides. Ganaron 1-0… y él metió el gol de la victoria.

- De la playa a la hierba natural del CD Zarauz en categoría juvenil con quien llegó a jugar un partido en la Regional Guipuzcoana.

- Un buen día apareció en el baserri Salvador Etxabe, extremo izquierda del Athletic. Le propuso ir a hacer una prueba con el Basconia, por entonces en Segunda División (ni A, ni B. En la única que había por entonces)

- En ese momento estaba recogiendo hierba en el baserri con su aita. El aita le miró, le dijo que se dejara de bobadas y que siguiera trabajando con la hierba. Tenía 18 años, era el único varón de la familia y ya se sabe: estaba llamado a ser el heredero, el casero de la propiedad familiar.

- Dado su interés logró una reunión familiar para tratar el tema. Su ama y sus hermanas lograron la mayoría y obtuvo una semana de permiso para hacer las pruebas.


BASCONIA

- El fichaje por el Basconia estuvo a punto, a punto de frustrarse. En el partido de prueba sólo jugó medio tiempo y ni la olió. No le dio tiempo a nada. Algunos directivos le invitaron a que se volviera para casa.

- En ese momento apareció la figura de don Agustín Gainza Vicandi, clave a lo largo de toda la vida deportiva del Txopo. “ Si no cogéis a este chico, me hago yo cargo de su ficha”, dijo Piru con su proverbial ojo clínico.

- Tras más pruebas, firmó por una temporada. Le pagaban las primas y la pensión completa en un piso de Basauri que tenía un bar junto al portal.

- Su debut como profesional fue un Basconia-Indautxu en la temporada 61-62. Partido que, toda una premonición, se disputó en San Mamés. Hizo un gran partido, ganaron 2-0 y Manuel de Nicolás le puso de titular toda la campaña.

- Un momento clave de aquel año fue la Copa. Emparejados con el Atlético de Madrid que dirigía Villalonga, perdieron 2-0 la ida y ganaron la vuelta en Basauri por el mismo resultado. El desempate jugado en Valladolid fue para el Basconia 2-1.

- La importancia y el valor de Iríbar en esos partidos y los siguientes se explica fácilmente: Pepe Villalonga dejaría aquella temporada el conjunto colchonero para pasar poco después a ser seleccionador nacional. Su primera decisión fue convocar a aquel chaval espigado de 19 años –ya en el Athletic- para una preselección junto a nombres consagrados como Pepín, Vicente o Araquistaín. Incluso por delante de Carmelo que aún era titular indiscutible en el Athletic.

- El Barça eliminó al Basconia de aquella Copa del 62. Encajó un rotundo 9-1 en Barcelona, la mayor goleada sufrida en un partido a lo largo de toda su carrera.

- Días después de la eliminación de Copa le llovían las ofertas. El Atlético, el Elche, el Barça… pero sobre todo el Valencia y el Athletic. El Valencia se presentó con Pasieguito dispuesto a doblar la oferta del Athletic, que le había seguido en la promoción ante el Alcoyano llevando a Ipiña y Gárate a verle.

- El Athletic le pagó un millón de pesetas al Basconia por el traspaso y Angel fichaba por 3 temporadas a razón de 250.000, 275.000 y 300.000 pesetas por año. Todo un dineral para la época.

ATHLETIC CLUB

- Zubieta fue su primer entrenador. Su primera temporada la pasó caso inédito a la sombra de Carmelo.
Debutó en Málaga. Carmelo se lesionó y tuvo que salir en la segunda parte 30 minutos. El del portero suplente era aún en aquella época el único cambio que se permitía. Tenía 19 años. Era septiembre de 1962.
Perdieron 1-0, aunque el gol ya se lo habían metido a Carmelo

- Por cierto, en aquel mismo partido también debutó otro león. Un tal Fidel Uriarte Macho.

- Solo volvió a jugar al final de esa temporada 3 partidos de Copa y un par de ellos de Liga: En Heliopolis y en San Mamés ante el Real Madrid, donde probó la potencia de cañoncito Puskas.

- En la 63-64 apareció Juanito Ochoa como entrenador. En la cuarta jornada, en Mestalla, quitó a Carmelo y el Txopo pasó a ser el portero titular del Athletic, incuestionable hasta el final de la década de los 70.

- Con 38 años y Seneka en el banquillo, ya veía su final. En la temporada 79-80 –sólo jugó 11 partidos oficiales porque ‘obligó’ al mister austriaco a que probara a porteros jóvenes- cerró 18 temporadas como jugador en activo.

SELECCIÓN

- Iribar fue 49 veces internacional a lo largo de 12 años, batiendo así el récord del mítico Ricardo Zamora.


- Debutó en Sevilla ante Irlanda (11-3-64, resultado 5-1) en aquel Campeonato de Europa que ganaría España con el famoso gol de Marcelino de remate en plancha a ras de suelo.


- Su peor recuerdo con la selección: En Dublín contra Irlanda precisamente, perdiendo 1-0 por una cantada memorable.


- El mejor, 3 días más tarde, en Glasgow, ante Escocia: 0-0 después de pararlo todo.


- Otro bueno: Contra Alemania en el Mundial’66. Perdieron, les eliminaron, pero la prensa dijo que se iba el mejor portero del campeonato. Entró en el once ideal de muchos entendidos.

BREVE ANECDOTARIO

- Su mejor recuerdo con el Athletic fue la Copa del 69 ganada al Elche. La recuerda más que la del 73 al Castellón.


- El recuerdo más amargo, la final de los penaltis ante el Betis. Donde falló el lanzamiento definitivo (aquel que la leyenda dice que Astrain se negó en rotundo a tirar).

- De sus partidos inolvidables recuerda uno en San Mamés ante el Real Madrid, que se convirtió casi en un mano a mano con Pirri. El ceutí aparecía una y otra vez en las inmediaciones del área rojiblanca y cada aparición del merengue tenía su correspondiente receta bajo los palos. Tampoco olvida la potencia de disparo del luso Eusebio.

- La canción de ‘Iribar es cojonudo’ nace de la final perdida ante el Zaragoza de los cinco magníficos en el 66.


- Al año siguiente el Athletic desestimó una oferta del Espanyol por Iribar de 12 millones de pesetas.

- Una de sus lesiones más tontas: En la ducha de Pasarón después de jugar contra el Pontevedra. Casualmente el Athletic, con más lesiones en su portería, utilizó 4 porteros en los siguientes 5 partidos.


- En la 72-73 Víctor Marro le sustituyó durante una docena de partidos. Angel estaba de baja por un proceso febril de lo que se creía era una dolencia renal. Reapareció contra el Málaga en San Mamés pero recayó poco después. Se perdió 2 meses por unas fiebres tifoideas.

- Se quedó con el sobrenombre del Txopo. Pero también le han llamado Angel Volador; o el monstruo de los 6 brazos, éste por una tarde apoteósica en el Nou Camp dejando la portería a cero (marcó Félix Zubiaga el 0-1 a poco del final después de un asedio continuo de los blaugranas) y donde terminó felicitado hasta por el árbitro Sánchez Ríos (luego el Barsa se vengó en la Copa y le metió 3)... o hasta "Superman" después de salvar de la goleada al equipo en Ginebra ante el Servette.

- En pleno esplendor a mediados de los 70 era una figura de corte mundial. Entre multitud de agasajos destaca la Calle Iribar que le hicieron en la localidad asturiana de Gallegos.

- A pesar de su carisma no fue capitán del Athletic hasta el año 76 en la que se queda con el brazalete en sustitución de Txetxu Rojo por decisión de la directiva. (y de que a Txetxu la directiva no le perdonaba un viejo gesto despectivo al público de San Mamés ante el Oviedo que le costó un puro de órdago)

- Entre las miles de paradas recordadas es imposible pasar por alto (aunque entonces lo presenciaran los ojillos de un crío de 7 años) una en las semifinales de la UEFA ante el Racing White. Con el 1-1 de la ida y el angustioso 0-0 en el marcador, a José Mari Lasa en la recta final del partido, no se le ocurre mejor idea que darle un saque de banda al ariete suizo Wellens que se fue directo a por el Txopo… El partido acabó como empezó, así que todo dicho.


- Eso sí, ni Lasa –que tenía instrucciones específicas de Koldo Aguirre- ni Angel pudieron parar semanas después a Roberto Bettega.

- Con Kortabarria lució la ikurriña por primera vez en un campo de fútbol –Atocha- el 5-12-1976. Le metieron una manita 5-0. Un ‘democrático’ diario madrileño título aquel encuentro: ‘Orgía separatista en Atocha’. (toma ya).

- El hombro y los dolores de espalda, fueron sobre todo sus grandes enemigos en la época de su ocaso.

- Entre sus ‘cantadas’ más famosas: 2 goles en Birmingham ante el Aston Villa. En Bilbao se tituló ‘Alguien cantó en el nido del chopo’. Dicen quienes estuvieron que su último partido oficial en el Sánchez Pizjuán fue el ejemplo más claro de que ya debía dejarlo.

DON JOSE ANGEL IRIBAR KORTAJARENA disputó 620 partidos oficiales con el Athletic con quien logró 2 Copas, un subcampeonato de Liga y otro de UEFA.


El día 31-5-80 se disputó su partido de homenaje. Fue ante la Real. Se recaudaron 12 millones de pesetas con las que se financió el diccionario de deportes en euskera.


Queda claro pues que la Leyenda del Txopo es alargada...