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viernes, 29 de abril de 2016

Apártate, Drácula, que llevo escapulario


Este fin de semana hay partido importante en San Mamés. No es la primera vez en esta larguísima temporada que en las jornadas previas se cataloga así un encuentro. Afortunadamente, el Athletic ha disputado a muy alto nivel las diversas competiciones en las que ha participado y en todas ellas ha terminado jugando partidos decisivos, con diversa suerte, aunque siempre con muy buena actitud y competitividad. Hubo partidos de este tipo en la Supercopa, frente al Barcelona; en las previas europeas, primero, y en la clasificación de la fase de grupos, después; en la Copa, ante el Villarreal y, sobre todo, otra vez el equipo culé; en las eliminatorias de Europa League, contra el Valencia y, especialmente, el Sevilla. Faltaba el gran partido liguero de la temporada y ese será, precisamente, el que medirá el próximo domingo al Athletic con el Celta. En principio, atendiendo a la lógica de los números, las probabilidades y la razón, leones y celtiñas se estarían jugando la quinta plaza de la Liga, un puesto que al pasaporte europeo, ya conseguido por ambos la jornada anterior, añadiría el bonus de la clasificación directa, sin eliminatoria veraniega previa, para la fase de grupos de la Europa League. Pero como el futbol a veces no entiende de números, la lógica o la razón, el ganador del partido, a expensas de lo que haga el Villarreal en estas últimas jornadas, aún podría alcanzar la cuarta plaza y con ella lograr meterse en la antesala de la Champions League.


Llegan a este partido dos equipos con rachas y sensaciones muy diferentes. El Athletic, tras el frustrante quiero y no puedo ante un intratable Atlético de Madrid en San Mamés, logró la semana pasada un empate in extremis frente al Levante y aunque ese raquítico punto sirviera para certificar que la próxima temporada jugará otra vez una competición europea, dejó una pobrísima imagen en Orriols. El Celta, por su parte, llega a Bilbao con dos puntos más que el equipo bilbaíno y, lo que es más importante, inmerso en una racha de siete partidos consecutivos sin perder. Durante las últimas siete jornadas ha logrado nada menos que cuatro triunfos y tres empates. Una victoria celeste el domingo en San Mamés igualaría el fulgurante inicio de campaña de los vigueses, en el que consiguieron estar ocho jornadas invictos, con un balance de cinco victorias y tres igualadas. Parece, por tanto, que el Celta llega a este choque en un muy buen momento y que el Athletic, como mínimo, genera ciertas dudas. Desde que fue vapuleado por el Real Madrid en el Bernabeu, el equipo de Berizzo ha encontrado un más que estimable nivel de juego: si bien adolece de alguna debilidad atrás, posee una gran pegada arriba y puede permitirse disputar partidos abiertos, de ida y vuelta. El Athletic lleva toda la temporada supliendo los errores y en algunos momentos cierta debilidad defensiva (especialmente tras la baja de Laporte), con una enorme capacidad goleadora. Es uno de los equipos más anotadores del campeonato y eso también le ha permitido proponer en muchos partidos un intercambio de golpes, una estilo este en el que el equipo con más capacidad goleadora tiene todas las de ganar. El problema para los de Valverde es que en este tramo final de la temporada ha sufrido varias lesiones que ha mermado considerablemente sus prestaciones ofensivas. En los últimos tres partidos, ante Málaga, Atlético de Madrid y Levante, la ausencia, sobre todo, de Aduriz ha dejado un equipo bastante plano en ataque. En algunos de estos partidos se ha conseguido marcar, pero la sensación de falta de recursos mientras el delantero donostiarra ha causado baja ha sido muy preocupante. No obstante todas las consideraciones precedentes, no todo será positivo para el equipo gallego: podrá llegar a San Mamés en una fase de buen juego, de mejores resultados y pletórico de ánimo, pero es que el Athletic recupera a su delantero de referencia y máximo goleador.


Hay aspectos que rodean el futbol que no tienen una explicación razonable. Uno de ellos es que hay equipos que tienen en algunos jugadores muy concretos sus auténticos verdugos. Son como algos así como la kriptonita para Superman o una ristra de ajos para los vampiros. Cualquier aficionado zurigorri que escuche nombres tales como Penev, Raúl o el más reciente Griezmann rápidamente los asociará con la expresión bestia negra. Esto es, nos referimos a ese jugador que uno sabe que, haga lo que haga durante el partido, acabará indefectiblemente marcándote algún gol. De todos los jugadores que actualmente están en la Liga, la mayor bestia negra del Celta es Cristiano Ronaldo. Tras el portugués, el siguiente en la lista del terror celeste es Aritz Aduriz. La mala noticia para el equipo céltico es que el próximo domingo en San Mamés, a las doce de la mañana, con el arbitraje del colegiado catalán Estrada Fernández, en la delantera del Athletic estará Aduriz. Así que... mensaje para un Celta imbatido y muy crecido: apártate, Drácula, que llevo escapulario.

martes, 19 de abril de 2016

Ultimo puerto de categoría especial: El Atlético


Liderando por los pelos el grupo de poursuivants que acechan al corredor aislado que sigue a distancia los tres escapados que forman la tete de la course, afrontamos la subida al último puerto de categoría especial de la larga, larguísima carrera que está siendo esta temporada.

Puerto que se nos suele atragantar, que ha sido una auténtica bestia negra para nosotros y nuestro director de equipo.

Observo que pese a ello la gente es optimista para el resultado final de la carrera. Incluso admitiendo que nos quedemos algo descolgados el miércoles, ven el equipo listo para afrontar lo que queda de vuelta, superando a nuestros dos compañeros de gruppetto e incluso rebasando al escapado que tenemos entre nosotros y los tres líderes de la carrera.

No lo veo así. Nos quedan dos puertos de segunda, uno de ellos albergando la meta final. Este último realmente es de primera -aunque no sea especial- pero lo abordaremos por la cara más favorable, por lo que figura como de segunda en el libro de ruta.

Mi problema es que aunque acabamos de dar un par de señales de una fortaleza notable, no se me olvida la propensión que tenemos a sufrir una pájara en el momento más inesperado. No se me va de la cabeza lo que nos pasó en el puerto de tercera de Cornellá, por ejemplo.

Vamos: que creo que lo más probable es una derrota mañana y luego un mix de resultados que como mucho -eso sí lo veo factible- nos permitan liderar el gruppetto de tres y ser quintos en la meta. Pillar al cuarto se me antoja imposible.

Sobre qué nos conviene más... El corazón me pide la Champions y la cabeza la UEL. Tampoco se me va del pensamiento la paliza que nos suponen las previas europeas, y lo bien que le vendría al equipo una pretemporada plácida. Máxime teniendo en cuenta que tenemos varios jugadores orbitando alrededor de la Selección. San José, Aduriz si se recupera, el propio Beñat... E incluso alguno más si los habituales de la roja sufren alguna lesión podrían ver que tienen que rematar esta extenuante temporada con una convocatoria para la Eurocopa. Casi nada.

Me alegraré un montón si jugamos la Champions, pero si en su lugar quedamos quintos no pienso llevarme ningún disgusto. Sí sería una lástima quedar sextos o séptimos, pero aún así no dudaría en darle a la temporada un notable alto. Puede que incluso más. Estoy muy contento con el equipo.

Volviendo al partido de mañana en San Mamés (20:30 con arbitraje de Martínez Munuera) como decía lo veo mal: este equipo se nos da de pena, vienen con el cuchillo entre los dientes, olfateando el título de liga y pese a nuestras última heroicidades creo que no estaremos a la altura, entre bajas y cansancio, para afrontar una batalla tan dura con garantías razonables de éxito.

También es verdad que ellos llevan lo suyo, con la Champions encima, pero hay que añadir un factor más: el arbitraje. Con un arbitraje normal sí podríamos tener más chance, pero todos sabemos que el Atlético juega con un reglamento paralelo que les permite, como ha dicho acertadamente el entrenador del Granada, que sean los rivales los que se lleven a la vez los golpes y las tarjetas.

De todas formas, seguro que será un partido intenso y apasionante.

viernes, 1 de abril de 2016

Vuelve la actividad, ¡y de qué forma!



Tres partidos, tres, albergará San Mamés en una semana. Eso sin contar al Bilbao Athletic.

Si a eso se le añade que en esa misma semana los días que no hay partido tengo que asistir a una cena de trabajo, una jornada entera de reuniones, y me gustaría también acudir a una conferencia sobre un tema de mi interés, no sé si me echarán de casa. ¿A alguno le sobra una cama?

Pero al grano: el domingo a las 12:00, con arbitraje de Velasco Carballo recibimos al Granada. Después de perder malamente en Cornellá es muy importante asegurar estos puntos (y los siguientes cotra el Rayo) por tratarse de rivales no demasiado difíciles y en San Mamés.

Aparte de las dificultades que nos pondrá el Granada, tenemos la psicosis que ha generado la baja de Laporte y el hecho de que probablemente tendremos, no del todo pero sí en parte, la cabeza puesta en el partido del jueves.

Uno que no estará, otro que puede volver

Sin embargo, parece que se podrá contar con Williams y Muniain. Por no hablar de que Ibai también ha salido de su lesión y por poder, puede entrar en la convocatoria; aunque tengo que admitir que no estoy muy seguro de cómo catalogar esta última novedad: las últimas actuaciones del de Santutxu superaron el nivel de decepción, llegaron al de la desesperación e incluso bordearon la categoría del esperpento. Pero seamos optimistas: si a veces las lesiones truncan buenas rachas de jugadores, tal vez también puedan invertir una mala evolución, como la que sufría este jugador. Personalmente considero que sus problemas son más de cabeza (individualismo, falta de disciplina táctica, mala toma de decisiones...) que fruto de carencias técnicas, e igual este largo tiempo en el dique seco le ha venido bien para pensar y centrarse.

Aunque así sea, con la presencia de Williams en la plantilla, un Susaeta mejorado y el propio Muniain, creo que va a tenerlo muy difícil para volver a jugar con asiduidad. E incluso puede que hasta le cueste entrar en las convocatorias.

No quiero contemplar otra cosa que la victoria ante el cuadro andaluz. Es cierto que a menudo se nos atragantan este tipo de equipos, y estoy lejos de menospreciarles, pero debemos ganar: tal vez encajemos algún gol, pero deberíamos superarles.

En cuanto a lo del terreno de juego, siempre he pensado que es igual para los dos equipos y que todo eso son pamemas. Cambié de opinión el día del Valencia: en esa ocasión, sí que el terreno perjudicó a unos y favoreció a otros, pero fueron condiciones extremas que no se van a repetir y no me gusta que se hable tanto de esto. Me parece que es ponerse la venda antes que la herida, anticipar una excusa, y crear una psicosis negativa, que bastante lo es ya con el asunto de Laporte.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Puesta al día: UEL, liga, JOL y... Seis Naciones

Después de un cierto abandono del blog, me pongo al día con una entrada de esas multitemáticas.



Vuelta de la UEL ¿Infierno naranja?

La decepcionante marcha del equipo valencianista en la liga se ha unido a algunas circunstancias algo dolorosas para sus complicados seguidores. La eliminación ante su enemigo número uno, el Barcelona, no dejaba de ser previsible, pero la forma en la que sucedió escoció mucho a orillas del Turia. Encima, la jornada pasada han perdido frente al vecino pobre, que para más escarnio era y sigue siendo el colista.

En un equipo como el Valencia, con una plantilla construida para mirar a la Champions, y con una afición que no se caracteriza precisamente por su paciencia, todo esto ha creado una enorme presión a la que solo le queda una válvula de escape: la UEL. Y resulta que en el orificio de salida de esa válvula se ha situado un tapón de colores rojiblancos: nosotros.

El tapón está bien afirmado, pero el mal estado del terreno de juego, la actuación del portero, y algo de desacierto en el remate impidieron que termináramos de soldarlo del todo. Hay margen para expulsarlo y aliviar la presión de la caldera de Mestalla.

A ese margen se aferran en Valencia, donde anuncian un infierno para el Athletic.

En "Infierno de cobardes", Clint Eastwood la lía en un pueblo pintado enteramente de rojo. Pero en Valencia cabría hablar más de infierno naranja; y encima nosotros no somos unos cobardes. No ahora. Por eso asisto a esta vuelta de la eliminatoria con optimismo: será duro, pero creo que pasaremos. No solo es que ellos no marcaron en la ida -importante ventaja-; es que hoy por hoy creo que somos superiores a ellos. Encima vamos con el equipo bastante oxigenado después de las últimas rotaciones, que por cierto ¡quién lo diría! han salido a pedir de boca.

No hay que olvidar además que si pasa el tiempo sin gol local, y no digo nada si nosotros nos adelantamos, la presión se volverá contra ellos. El público, a priori, va a ir a Mestalla pensando en enterrar su cabreo, pero éste asomará a nada que vean mal a su equipo. Hay que aprovechar eso y evitar lo contrario: que se adelanten ellos pronto y se consolide la frágil unidad afición-equipo. Ese sería el peor escenario.

Lo veremos mañana a las 19:00 con el italiano Daniele Orsato como árbitro. Será la primera vez que nos pita fuera de San Mamés, pero lo ha hecho dos veces en la Catedral, ante el Bate y el Trabzonspor.


La liga: esto marcha

Llevamos cuatro partidos seguidos ganados, racha poco habitual en un equipo irregular como solemos ser. Pero es que además se han ganado con suficiencia, con sensación de controlar perfectamente la situación y sin haber acusado unas rotaciones que, por el número de jugadores implicados, no hace tanto que nos hubieran conducido al desastre. No hay más que decir -sobre todo porque ya lo habéis dicho todo los últimos días- salvo desear que la racha siga el domingo a las 12:00 en Cornellá frente al Espanyol con arbitraje de Prieto Iglesias.


JOL

Hemos deslizado algunas sutiles críticas hacia el periodista de Éibar que escribe en El Correo. Ahora bien: vamos a reconocerle algo. En su cruzada  anti Urrutia -que algunos sospechamos espuria-, sus críticas han conseguido que la directiva se mueva.

Los niños poli trasplantados tuvieron al fin su protagonismo en San Mamés, los aficionados en silla de ruedas de la tribuna sur baja están asistidos por personal que les protege del agobio que se les creaba los días de lluvia, y se han puesto boinas rojas en el pasillo que era "invadido" por la grada de animación.

Nunca sabremos que habría pasado si el eibarrés no se dedica a airear estos temas. ¿Se hubieran solucionado igualmente? Puede que sí, o puede que no. Pero parece que elegirle a JOL como altavoz del descontento funciona... Al menos cuando los destinatarios de las quejas no son los suyos.


Seis Naciones

La cuarta jornada me dejó un sabor agridulce. Dulce por haber acertado el pronóstico que hice en casa, y que apunté aquí, de que Escocia le iba a dar un susto a Francia. Ojo que veo a los del cardo capaces también de ganarle a Irlanda en la última jornada. Sin la cuchara de madera se han soltado y el indudable talento que atesoran algunos de sus jugadores está empezando a fluir.

Lo agrio vino de la pésima primera parte de Gales ante una Inglaterra que va a más. Para alguien como yo que rara vez acierta un pronóstico, este fin de semana me lucí. Además de la victoria Escocesa, antes de terminar la primera parte en Twickenham anuncié que el "man of the match" iba a ser el segunda línea de color del quince de la rosa -Maro Itoje, 22 años-. ¡Menudo partido hizo el angelito!

Inglaterra en la primera parte fue superior en todas la facetas a un País de Gales perdido. Luego en la segunda parte, favorecidos en parte por la fortuna de un primer ensayo conseguido al bloquear una patada defensiva inglesa, los dragones despertaron y llegaron a poner en aprietos a los ingleses, que recibieron con gran alivio el pitido final. Pero ya está bien: no es la primera vez, ni la segunda ni la tercera, que Gales sale al campo en una especie de modo diésel, pero diésel de los antiguos, y que para cuando se entera de a que se está jugando van muy por detrás en el marcador.

Inglaterra ya ha ganado el torneo y le espera Francia para ver si consigue el Gran Slam. Yo creo que lo conseguirá. Francia va a apuntar alto pronto, pero su transición post-mundial está siendo más lenta que la inglesa. De momento no les veo enemigos para los ingleses.

En todo caso, aunque el título por puntos esté ya decidido, la última jornada no carecerá de alicientes, con el Gran Slam en juego, Italia intentando evitar la cuchara de madera -tarea difícil pero no imposible si Gales se desinfla tras la derrota del sábado y le vuelve a atacar esa especie de galbana tan familiar para nosotros, sufridos zurigorris- y un para mí muy interesante Irlanda-Escocia. Porque, gane o pierda, este año da gusto ver jugar a los caledonios, que están practicando un rugby muy dinámico y grato para el espectador, como podéis ver por el resumen del partido del domingo. Atentos a la fugaz jugada que comienza en el 4:45.



viernes, 4 de marzo de 2016

Sporting - Athletic Club

Un equipo con historia

Es lamentable el elevado ritmo de partidos que nos obligan a jugar. No hemos acabado de digerir la goleada al Depor y ya tenemos que pensar en la visita del domingo a Gijón. Y luego el Valencia... y luego... Un sin vivir.

¿Y por qué utilizo el adjetivo "lamentable"? Pues porque tanto partido nos distrae de lo importante: los continuos y reiterados incumplimientos de todo tipo de normativas por parte de esta Junta Directiva. Menos mal que JOL no descansa, y aprovecha hoy viernes, ecuador entre el último partido y el próximo, para denunciar que en la grada de animación hay gente malosa que invade el pasillo con el sector contiguo, ante la criminal pasividad de la Junta Directiva.

¡Menos mal que le tenemos a JOL para darnos luz! Si no fuera por él, entre la buena marcha deportiva y la excelente situación financiera correríamos el riesgo de pensar que bajo la égida de Urrutia estamos viviendo buenos tiempos, sin reparar en todo tipo de perfidias que la Junta alienta o por lo menos permite.

¡Que siga así, JOL, que siga! No sea que lleguemos a pensar que vivimos en un momento dulce. ¡Lo que he echado yo de memos un periodismo audaz como este cuando cierto presidente amañaba sorteos de entradas o imponía a un amigo suyo como intermediario de los fichajes! Pero al menos ahora hay quien se ocupa de contar estas cosas. Y que siga así muchos años: será señal de que los suyos no están en Ibaigane, lo que me parecería una excelente noticia.

Pero JOL no está solo. En El Correo de ayer, la foto escogida para acompañar los comentarios del llamado "Senado" no era de una jugada o gol, ni de un jugador destacado, no: era de la gente de las localidades bajas mojándose bajo la lluvia. Da igual que el asunto esté en vías de solución y se hayan comprometido diez millones, diez, para el asunto. ¡Sigan, sigan! que diría el gran Mateu.

Ahora en serio: no me tengo por un incondicional de Urrutia. Recuerdo por ejemplo una entrada con el título "Impresentable" encima de una foto suya, en alusión a una de sus sobradas en una rueda de prensa. Pero el hedor que algunos días se desprende de las páginas de El Correo, sobre todo si está cerca JOL, empieza a ser insoportable.

Hablemos de eso tan insignificante que es el fútbol. El partido del domingo. En principio es propicio: somos muy superiores al rival. Pero es un rival herido, que se está jugando la vida y venderá cara su piel. Según el Maestro -y suena sensato- el estar nosotros más acostumbrados a jugar entre semana nos da una ventaja. Además, tenemos un día más de descanso. Sin despreciar al rival, creo que puedo seguir con mi optimismo de marzo y apostar por una victoria, lo que nos consolidaría en la zona europea con el objetivo claro de lograr el 5º puesto, ya que el 4º lo veo -hace ya tiempo- inalcanzable. Lo bueno de ese 5º puesto es que nos evitaría las fases previas de la UEL, con la ventaja añadida que eso tiene para planificar bien la pretemporada.

Pero ¡ojo! El mal arbitraje sufrido ayer por los asturianos ha provocado una fuerte queja de Abelardo. ¿Influirá eso sobre Del Cerro Grande en un sentido negativo para nosotros?

El partido es como he dicho el domingo. La hora: las 18:15.

viernes, 26 de febrero de 2016

La liga no descansa: Valencia y Deportivo (y Valencia también en UEL)

Próximos rivales. Uno de ellos por partida triple.
¡Última hora! Nos ha tocado el Valencia en la UEL. Primer partido en San Mamés. No me gusta. Los equipos españoles se nos indigestan, jugar en Europa contra equipos que vemos todos los años es un rollo, y encima el segundo partido fuera.

Con el equipo aparentemente cansado por el exceso de partidos, espeso de juego y ligeramente distanciado de los puestos europeos, el calendario nos trae, sin tiempo para descansar, dos enfrentamientos domingo-miércoles: viajamos a Valencia y recibimos a Deportivo.

Son dos rivales que nos siguen a corta distancia, por lo que ganar es importante para no sumar competencia a los ya de por sí caros puestos que dan derecho a repetir clasificación UEL.

El Valencia, que estaba en plena crisis, no ha esperado a que nosotros les levantemos, sino que parece que han empezado a carburar. Por su parte el Depor nos debe (es un decir) los dos puntos que perdimos tontamente en la primera vuelta.

Siendo rivales, que aunque no insalvables ni mucho menos, normalmente me hubieran parecido algo complicados, lo que más me inquieta no son ellos, sino nosotros. ¿Qué versión del Athletic veremos?

Mestalla, domingo a las 16:00. Arbitra Gil Manzano
San Mamés, miércoles a las 20:00. Arbitra Mateu Lahoz

viernes, 19 de febrero de 2016

Vuelve la liga a San Mamés: Recibimos a la Real Sociedad


Después del buen resultado, que no juego, de Marsella, toca volver a centrarse en la competición liguera.

El domingo a las 18:15 nos visitan los entrañables vecinos del este, con lo que sigue una serie de partidos complicados: Villareal, Real Madrid...

No es que los donostiarras supongan una especial amenaza por clasificación, aunque cabe destacar que están en progresión. Su principal peligro no es la dificultad que cabría deducir de sus 30 puntos (cinco menos que nosotros) y su décimo puesto, no; todos sabemos lo que este partido supone para ellos, así que cabe siempre esperar una dificultad mayor que la que los números expresan, que tampoco es que sea pequeña, por cierto.

Es de esos partidos en los que puede pasar de todo. A priori me atrevería decir que por jugar en casa y por plantilla nosotros seríamos favoritos, pero creo que no se puede hablar de favoritos en este tipo de partidos. Prueba es que llevamos muchos enfrentamientos sin superar el empate. De hecho, leo en Marca que llevamos siete seguidos sin ganarles.

Espero que esa racha se rompa y que con una victoria nos acerquemos de nuevo a los puestos que dan derecho a la UEL, además de dejarles a ellos a una razonable distancia de tal objetivo.

Arbitrará Sánchez Martínez, del colegio murciano, que nos pitará por primera vez.

viernes, 12 de febrero de 2016

Jugamos contra el Madrid - JOL se desata

Tres goles tres, salen de la chistera de JOL
¡La de dudas que me ha generado este sencillo título!

La idea era reflejar que estamos ante una entrada de doble tema: el partido de mañana en el Bernabéu y el hat-trick que se apunta hoy Ortiz de Lazcano en El Correo.

Hasta ahí no debería haber problemas: el título elegido es perfectamente ilustrativo. Pero las dudas surgen a la hora de como puntuar entre los dos enunciados: ¿el aséptico guión elegido? ¿dos puntos que sugerirían una relación causa-efecto? ¿o incluso la conjunción "y" que más que sugerirla la dejarían clara? Porque puede tratarse de una casualidad, pero dado el aroma merengón que se le atribuye al bizarro periodista de Éibar, el asociar el inminente partido contra los blancos con el estado de efervescencia anti-Urrutia del que hace gala en El Correo de hoy resulta inevitable.

Para los que no lo hayáis visto, las dos primeras página de deportes de hoy del citado medio recogen tres noticias tres firmadas por JOL y dirigidas todas contra la directiva. Si esta misma semana veíamos a un minusválido presa de la angustia, y no hace mucho a un niño poli trasplantado, ambos con el leitmotiv común de tener algo que echar en cara a la directiva de Urrutia, hoy los temas se centran e San Mamés: los bomberos piden que se revisen todas las planchas de la cubierta, la plataforma Busti Ez redobla sus críticas a Urrutia por el asunto de la lluvia, y para lograr el hat-trick se saca a colación -de forma algo forzada- lo de la pregunta de Podemos a la Diputación sobre el uso de los palcos VIP de los que la entidad foral es titular. Y digo de forma algo forzada porque es un tema más político que otra cosa, y que viene siendo tratado hace días en las páginas ad hoc del mismo periódico. Pero dejémosle que se apunte el hat-trick: le hará ilusión llevarse el balón a casa, ya sea firmado por Ronaldo... o por Macua.

Porque no nos olvidemos de una cosa: independientemente de que los tres asuntos merezcan una reflexión y puede que también una crítica a esta directiva y a las anteriores que comparten con ella responsabilidades en estos asuntos con abstracción de quién sea el mensajero (mensajero que olvida siempre ese carácter compartido de la responsabilidad) los arrebatos partidistas de JOL le tienen ya más quemado, en cuanto a credibilidad, que la pipa de un indio. A este lo que menos le importa es lo que denuncia: lo que le quita el sueño es que en Ibaigane ya no están los suyos. Y a partir de ahí ... (Claro que otro tanto se podrá decir seguramente de Arteche en el DEIA)

Dicho esto, como a raíz de una desagradable sorpresa que me llevé ayer veo cuernos por todas partes (me refiero a que estoy especialmente sensibilizado con el tema taurino, no seáis malpensados) me ha venido a la cabeza un pensamiento que se atribuye, entre otros a Ortega y Gasset y a Ramón Pérez de Ayala: que nada mejor que estudiar la evolución de los toros para comprender la evolución de la sociedad española.  Asumiendo que el fútbol ha reemplazado a los toros como el principal espectáculo de masas del país, ¿será descabellado suponer que cabe decir del fútbol lo que los ínclitos pensadores citados decían del arte de Cúchares? Pues en el caso del nuevo San Mamés me temo que sí: el triple frente que menciona hoy JOL retrata nuestra evolución como sociedad.

Empecemos por lo de los bomberos. Todo esto hace que una palabra venga a la mente: chapuza. ¿Somos chapuceros los trabajadores y empresas vascas? Tradicionalmente hemos tenido fama de justo lo contrario: de tener la clase empresarial más seria y los trabajadores mejor formados y de más calidad. Claro que... ¿Quién se ha subido al andamio? La subcontrata de la subcontrata de la empresa vasca... Que a su vez igual no fue elegida por su buen hacer profesional sino por sus buenos contactos con el establishment socioeconómicopolítico: el "complejo industrial sabiniano" por parafrasear a Eisenhower. Vamos: que el tema de la cubierta voladora retrata la evolución de nuestra clase empresarial: de la meritocracia al clientelismo y del gusto por el trabajo bien hecho al gusto por la subcontrata barata. Parte de la culpa es nuestra, por cierto: ¡pues no estábamos contentos ni nada cuando nos decían que los costes del nuevo campo estaban bajando por "la coyuntura", vulgo desesperación del sector de la construcción!

Sigamos con lo de los palcos VIP de la Diputación, que por lo visto no se usan. Volvamos a recordar nuestro pasado: la calidad de los funcionarios y políticos vizcaínos está acreditada desde El Quijote hasta casi nuestros días. Nuestra austeridad, sobriedad etc. también. Lo que destapa la pregunta de los podemitas nos sitúa frente a una evolución a peor es este sentido. De nuevo el nuevo campo nos retrata. Parte de la culpa es también nuestra: les votamos y disculpamos todo lo que hacen si son "los nuestros".

Terminemos con los de Busti Ez. Les acaban de decir que nos vamos a gastar 10 millones en el asunto (un disparate del que me quiero ocupar otro día) y todavía siguen con la pejiguera. Sí: ya sabemos que se hizo una publicidad engañosa... desde los tiempos de Ana Urquijo o antes, por cierto: que parece que el proyecto del campo nuevo lo idea, lo concibe, lo desarrolla y lo pare Urrutia solito... Vale. Las cosas se han hecho mal, pero ¿no hay algo de sobrerreacción al hecho de que en Bilbao a veces llueva, y que en un espectáculo al aire libre, especialmente si además hay viento, te puedas mojar? ¿No retrata esto también la evolución del público? Poco sufridos, pedigüeños, siempre descontentos... ¿Tiene esto algo que ver con el carácter bilbaíno tal y como lo define el imaginario colectivo en los chistes, por ejemplo?

¡Ah! Y yo me mojo. No mucho (o no me lo parece, que algunos muy cerca de mí son miembros de la plataforma y pensarán de otra forma) aunque sí más que antes, pero no he querido nunca hacerme de Busti Ez por miedo a ser instrumentalizado; y ahora menos que nunca. Insisto: con ese anuncio de que vamos a gastar diez millones, ¿de verdad es momento para seguir echando leña al fuego? Y que conste que eso de que no les contestan me lo creo: contestar no es el punto fuerte de esta Junta Directiva.

Aparte de todo esto, el sábado jugamos contra nuestro tradicional enemigo público número uno, por más que los duelos contra el Barça de los últimos años hayan hecho que los culés se ganen un importante huequecito en nuestro corazón.

Como en los últimos años, vuelve el debate de si tenemos algo que hacer, si vamos a ver el partido... Yo creo que lo tenemos crudo. Por más que seamos una versión mejorada con respecto a los de otros años, la distancia entre los dos paquebotes y los equipos simplemente apañados como el nuestro se ha hecho sideral. Es verdad que cada año algún equipo parecido o incluso peor que nosotros les da una sorpresa, pero parece que precisamente contra nosotros no se da la relajación necesaria, ni en los jugadores ni en sus auxiliares arbitrales, para que eso se pueda producir.

Así que no espero gran cosa, aparte de dar la cara. De todas formas, vería el partido, si no fuera porque tengo a la vez planes familiares y la competencia del Seis Naciones. El Francia-Irlanda se me antoja muy apetecible.

Hablando del Madrid, no me puedo resistir a comentar el episodio anual de la petición del Bernabéu para la final y la rutinaria negativa, a veces mencionando pretextos (retretes) y a veces no.

Se me ocurren dos cosas.

La primera es que tanto que se habla de la deslealtad e incongruencia del Athletic y el Barcelona por jugar la Copa del Rey para luego pitar (algunos o muchos, pero no todos, por cierto) el himno y al monarca, ¿y no es también una deslealtad y una incongruencia jugar la competición y negarse sistemáticamente a prestar tu estadio para que se juegue la final? Eso también es un desprecio, o al menos me lo parece a mí.

Por otra parte, un sector de la opinión publicada madrileña jalea a Florenvito y justifican la negativa para evitar colaborar con la pitada. Lo siento, pero no lo compro. En primer lugar, si así piensan, ¿no deberían criticar en paralelo al Atlético por sí estar dispuesto a prestar su estadio? O ya puestos, ¿a cualquier club? Si llevamos ese razonamiento al extremo, ¿no habría que suspender la copa a no ser que la final la jugaran dos clubes en los que no hay mayoría social secesionista y/o republicana?

Pero sobre todo, niego que Florenvito sea un bizarro patriota. Me temo que su motivación, y la del madridista medio, es más mezquina: simplemente no quieren ver al Barcelona celebrar un título en su "tierra sagrada". Esta recurrente negativa merengue no es sino reflejo del también recurrente predominio blaugrana en la competición copera. Una pataleta de impotencia pura, vamos. Dado que hay Florentino para rato, y que su record al frente del Madrid ha demostrado con creces que es el mejor presidente de la historia... para el Barcelona, me temo que esta situación se va a repetir frecuentemente.
En cualquier caso: ¡Aupa Athletic!

viernes, 5 de febrero de 2016

Villareal: mismo equipo, historia distinta


Al cumplirse el mes exacto de esa mañana de Reyes en la que San Mamés asistió a un emocionante partido copero, vuelven a visitarnos el Villareal y su idolatrado entrenador.

A nadie se le escapa que aunque los actores sean los mismos, el tipo de obra va a ser diferente.

Para nosotros, la copa es algo muy especial; para la mayoría de los demás equipos, un frente secundario. Más para los del submarino amarillo que para otros: su objetivo claro está en esa cuarta plaza que les llevaría a la Champions.

Por eso, la copa la disputaron, pero guardándose muchas balas en la recámara. Incluso así, en el descanso se podría pensar que estábamos eliminados. Una gran reacción del equipo, y un muy buen partido de vuelta -de nuevo frente a un equipo parcheado- nos llevó a cuartos, pero el susto que nos metieron en el cuerpo no es para olvidarlo, más aún por el hecho mencionado de que les faltaban algunos jugadores de los más habituales.

Por eso, aunque fue motivo de alegría ver caer a los castellonenses, el duelo con ellos tuvo un aroma de historia inconclusa, de libro al que le falta un capítulo.

Ese capítulo se escribirá mañana a las 20:30 horas. Es un partido difícil, pero por otra parte tendremos la casi novedad de jugarlo habiendo descansado entre semana, cosa que espero que se note para bien.

La baja de De Marcos será cubierta por Bóveda o Lekue. De elegirse a este último, le veríamos de nuevo en su sitio "natural".

El partido es importante porque nos apuntalaría en la lucha por Europa, (a secas: no quiero mencionar la Champions) acumulando unos puntos que nos vendrían muy bien ante la presumible dificultad de sumar en nuestra próxima visita al Bernabéu.

Arbitra Melero López.

viernes, 22 de enero de 2016

Seguimos en azul y rojo: nos visita el Eibar

Un equipo lanzado

Entre los tres enfrentamientos seguidos contra el Barcelona se nos "cuela" el Éibar. Descansamos de los azulgranas... con otro equipo de similares colores.

El partido del domingo no tendrá el glamour de los enfrentamientos con los culés, pero es tan importante o más: podemos perder en Barcelona, podemos caer en la copa... Son situaciones previsibles. Pero si queremos no descolgarnos de Europa -que este año va a estar cara- los partidos como este hay ganarlos; pero no será fácil: los armeros están haciendo un magnífica temporada y además, por el factor de la proximidad geográfica, el que seamos el equipo de referencia de la zona etc. vendrán muy motivados.

El duelo se presenta muy interesante, y nos viene bien para centrarnos en los objetivos asequibles, que más que los grandes desafíos contra equipos que están claramente por encima de nosotros (aunque sean a veces batibles) son los que deben ser el verdadero centro de nuestras preocupaciones.

12:00 con arbitraje de Gil Manzano.

viernes, 15 de enero de 2016

La hora de los valientes: Barça, Barça, Barça

Último Barcelona - Athletic
Recogiendo una sugerencia del KKK repito título. Y añado una parte del himno culé que grita tres veces su nombre. Porque son tres veces, tres, las que vamos a tener que jugar contra los blaugranas en un plazo de 10 días.

Y sin Raúl García.

En la entrada anterior he comentado que desde mi punto de vista no ha ido del todo mal.

Tenemos más posibilidades de ganarles a doble partido que a partido único. Lo ideal hubiera sido que les eliminara Emery, por ejemplo, y que no tuviéramos que enfrentarnos con ellos para ganar la copa. Pero eso era muy difícil.

Si lo que queremos no es llegar a la final sino ganar la copa, les prefiero ahora que no en la final. Además, así, si caemos, quedamos libres para otras empresas.

Por otra parte, poneos en el pellejo de los culés y su quinteto (¿o se dice quintete?) Somos el único equipo que les ha ganado a doble partido desde hace mogollón de tiempo. Creo que no estarán contentos con el sorteo.

¡Ojo! Por supuesto que los favoritos son ellos. Y de largo, además; pero insisto: no ha ido tan mal el sorteo.

Lo que ahora se abre es un debate sobre la alineación que debemos presentar en el partido que menos nos importa (creo) de los tres: el de liga de este domingo. Algunos sugieren una alineación de suplentes y meritorios. Dejándose llevar, se llega a recomendar que esos elegidos salgan con el espíritu de "Els segadors" por aquello de reafirmar la amistad vasco-catalana...

Tirar el partido me parece una muestra de debilidad. Y tampoco se trata de dejarles a huevo que batan nuestro record de goles en un partido de liga.

¿Dejar descansar a alguien? Me apunto. ¿Tirar el partido? Ni hablar. Eso es de equipo pequeño.

Yo me apunto a dejar descansar a Beñat. Junto a la obligada baja de Aduriz, eso nos dejaría descansados a los dos jugadores más importantes del equipo. También dosificaría a Williams. Y poco más.

Nos esperan momentos interesantes, incluyendo un partidazo en San Mamés. Hasta jugar primero en casa me parece positivo en este caso.

lunes, 4 de enero de 2016

Decepción


Volvemos a fallar en San Mamés contra un equipo de abajo.

Con lo que nos viene a la vuelta de la esquina, ceder dos puntos como los de ayer es un serio tropiezo, aunque la carambola de los resultados nos hayan aupado al 6º puesto.

¿Razones?

El Kamarada Kroma me guasapeó justo antes de empezar el partido que no le gustaba la alineación. Me sorprendió un poco. Con respecto al equipo base solo hubo dos variantes: las obligadas por las ausencias de Laporte y Beñat. Gurpegui y Rico fueron los elegidos. Pudieron haber sido Elustondo e Iturraspe, e incluso se podría introducir la variante de mover a San José de sitio y reubicarle como central.

Pero la opción elegida, a priori, no me parecía peor que otras. Y teniendo en cuenta que el entrenador sabe lo que no sabemos... Pues como que no sentía ninguna intranquilidad.

No creo que la opción elegida por Txingurri para suplir las ausencias fuera el problema. Tampoco creo que lo fuera la ausencia en sí de Beñat, aunque fuera sensible. Yo apunto más bien a la falta de ritmo e intensidad. Los canarios corrieron más que nosotros, y además manejaban muy bien el balón.

Nosotros frente al Celta corrimos como bestias. Ayer, en San Mamés, y con un equipo de abajo no lo hicimos. ¿Cansancio o falta de concienciación? No lo sé. Pero si cuando conseguimos los tres puntos de Vigo me lamenté de la falta de fútbol, hoy tengo que insistir en ello: con nuestras imprecisiones dependemos mucho de lo físico. Si no nos mantenemos a tope en ese aspecto, nos vulgarizamos, nos afloran todos los defectos.

En todo caso después de hacer lo difícil -Vigo- fallamos en lo fácil. Así nos va a costar consolidarnos en puestos europeos. Insisto en que el cuarto puesto este año está caro y que firmo el sexto.

Pasado mañana, con el tiempo justo para recuperarnos, partido complicadísimo contra el Villareal. La duda es si los levantinos, cuartos, no apostarán fuerte por entrar en Champions y darán un tratamiento marginal a la copa, viniendo a San Mamés en modo "rotaciones".

Dicho lo global, vayamos a lo individual: De Marcos lleva un par de partidos mal. Ayer creo que fue él el que concede ese despeje al centro que origina el segundo gol canario. Leo que tanto él como Susaeta estaban tocados por una gastroenteritis. Desde mi admiración por Valverde, no lo entiendo: con todo el calendario que hay por delante, ¿no era el momento para ponerle a Lekue en su sitio -la derecha- y tal vez a Merino? Esa obsesión por poner a jugadores renqueantes que a veces tienen los entrenadores no deja de sorprenderme. Aunque también os digo que no creo que empatáramos por eso.

Felicito a Las Palmas por el buen comportamiento de su afición y por el partido de sus jugadores. A ratos manejaron muy bien el balón, lucharon mucho, no dieron el partido por perdido y creo que se merecieron el punto que se llevaron.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Cuatro semanas, siete partidos, un destino

Como comentáis en la entrada anterior, nos ha tocado el Villareal en la copa. Es un rival difícil, pero los había peores; y lo que es más importante: si nos creemos que este año tenemos mejor plantilla que el año anterior, que hemos crecido como equipo y que estamos en el camino para confirmar que la Supercopa no ha sido una casualidad, equipos como este (y como el Olympique) suponen una reválida, sí; pero una que hay que aprobar.

La disputa de esta eliminatoria alrededor del 6 y el 13 de enero nos deja un calendario intenso, pese al inicial -y breve- descanso navideño.

En cuatro semanas, del domingo 20 al domingo 17, afrontaremos cinco partidos de liga y dos copa. El último, en Camp Barça, va aparte. Pero los otros seis van a decidir si de verdad optamos a algo en las competiciones domésticas o no.

Los dos partidos de casa frente a Levante y Las Palmas son de victoria imprescindible. Las salidas ligueras a Vigo y Sevilla son complicadas pero en ellas tendremos que sumar si queremos consolidarnos de una vez en la disputa de las plazas europeas, esas plazas de las que nuestro complicado inicio liguero nos apartó y que pese a las buenas sensaciones, por una cosa u otra (Coruña, Granada, Málaga) no acabamos de alcanzar, no digamos ya consolidarlas. Porque al final de esta gymkana espera el Barcelona. Al Camp Nou hay que llegar sin nada que perder, en puestos UEFA, en cuartos de copa, y con la moral alta para disputarle el partido a los blaugranas.

Otro escenario sería, no sé si un fracaso, pero si una desilusión para los que como yo tenemos mucha confianza en el equipo. Aunque siempre nos quedaría Europa.

Una duda y una ilusión. La duda: ¿habrá refuerzos en enero? Las situaciones deportiva y fiscal parecen aconsejarlo, pero ¿cuajará algo? Yo, pese al aliciente fiscal, cada vez lo veo más dudoso.

La ilusión: que en muchos de estos partidos aparezca, y aporte, Muniain. Una buena versión del pequeñajo sería el mejor fichaje de invierno. Su asociación con Williams, Raúl García... puede dar muy buenos momentos. O eso espero.

jueves, 3 de diciembre de 2015

De todo un poco

En épocas de escasez de recursos (en mi caso, y espero que solo coyunturalmente, el tiempo) hay que exprimirlos al máximo.

Así que aquí van varios temas para una única entrada.

Comienza la copa

Visita a la Línea de la Concepción. Unos metros más para allá y nos salimos del país para ir al Reino Unido (por tierra) o a Marruecos (por mar) El quinto pino. Y con yerba artificial. Y con el equipo B. Y contra un equipo con el que nos está vendiendo lo de el buen rollito y tal. Vamos: que todo parece indicar una jornada ignominiosa.

Aún así trataré de ver el partido. La curiosidad pro ver las evoluciones de los no habituales podrá conmigo.

Para ignominia la de los otros dos "grandes".

El Madrid a un paso de verse eliminado por lo que para mí no es ineficacia sino un desinterés fruto de la prepotencia. El Cádiz va a recurrir. Al Osasuna le mandaron para casa por un caso igual. Un buen test para ver como funciona la justicia deportiva.

Mientras, los culés despreciando al rival. Una nueva forma de lucir la prepotencia que otras veces elige otras manifestaciones.

Serán rivales eternos, pero han lucido el mismo defecto. Qué alegría haberle fastidiado el "sextete" (sic) a uno de ellos.

El Barakaldo quiso pero no pudo

Pese a adelantarse en el marcador, los de Lasesarre palmaron dando la cara. Ya me gustaría a mí conseguir en La Línea el mismo resultado que el cosechado por los chés en un partido que podríamos calificar de similar.

Sigue la liga

El previsible esperpento de hoy tiene su lado bueno: los titulares recibirán descansados al Málaga. Un equipo el malagueño que está dando tumbos el lo deportivo y lo institucional. Se pagan los boatos de esa reciente participación en la champions. En todo caso, eso de "magnate extranjero desembarca en equipo de la liga" podrá funcionar más o menos en la Premier, pero aquí en la piel de toro, las experiencias de jeques y supuestos millonarios, eslavos o indios, son a cual peor. La duda es si hay incluir a Florenvito en esta categoría de magnates fracasados.

Pero nosotros a lo nuestro: a ganar el domingo y a seguir acortando la ya escasa distancia que nos separa de esos puestos nobles de los que nos alejó nuestro complejo inicio de temporada, y que es dónde debemos llegar más pronto que tarde y mantenernos. Tenemos equipo para ello.

¿Elecciones o casting?

Off-topic o no, reviento si no lo comento. Los partidos llamados emergentes, que iban a cambiar la política, lo que están cambiando es la forma de hacer las precampañas. Lo de Rajoy anoche debió ser el anteúltimo capítulo de esta estomagante gincana en la que se ha convertido la precampaña electoral. Uno no sabe ya si hay elecciones o estamos presenciando un casting para Gran Hermano u Operación Triunfo.

Estrobo no acaba

Korta y el fiscal recurren la sentencia que absolvía a los de Urdaibai. Sigue el lío.

Urrutikotxea

Pues lo siento, pero el bombo que se le está dando al triunfo del pelotari por el hecho de ser vizcaíno ya me está empezando a parecer un poco patético.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Un buen consejo desatendido

Ayer le llamé al KKK para hacerle un comentario sobre la inminente final del cuatro y medio, y después de contestarme fue tajante: "Olvídate del partido del Athletic y ve la final del cuatro y medio".

Desgraciadamente para mí, desatendí tan sabio consejo y opté por la casi siempre errada opción de tratar de cubrir dos asientos con un solo trasero: vi en directo el partido del Athletic mientras grababa la final para verla luego sin saber el resultado...

Visto lo que pasó, tengo que decir que el consejo de Kroma fue bueno. Me perdí vivir en directo la épica remontada de Urrutikoetxea en un partido en el que hubo más de un momento en el que yo no hubiera dado un duro por él frente a lo que me parecía a mí un juego más macizo de Irujo.

Sin embargo, en Vallecas tuve la alegría de ver que el Athletic se ha vuelto tan sólido que verle ganar 0-3 resultó casi insulso. ya hasta aprovechamos jugadas como la que propició el 0-1. Y ni siquiera nos despeinamos con la injusta expulsión de Laporte; claro que pare entonces tres goles pesaban mucho para un Rayo que si tiene alguna virtud ayer se olvidó de enseñarla.

Para ser justos recordemos que el 0-2 llegó de un penalti que... Bueno, eso.

Parece que hemos dado con un bloque que si tiene la cabeza y el físico a punto es capaz de ganar con solvencia a las dos terceras partes de los equipos de la liga, y plantar cara al resto. Lástima que en Granada la cabeza se nos fuera. Pero es reconfortante sentir la confianza que, pese a ciertas irregularidades, inspira el Athletic en estos momentos.

Capítulo aparte merece el filial: reconozco que no le sigo, pero por los comentarios que oigo si al principio del campeonato la queja era que los goles -y con ellos los resultados- no acompañaban al juego, poco a poco ambos se van acompasando... por abajo. ¿Es así o esa lectura es excesivamente negativa?

lunes, 23 de noviembre de 2015

Caraja en Granada

Asomó el otro Athletic

"Las rachas están para romperlas" parece ser que dijo el entrenador nazarí al ser cuestionado antes del partido de ayer por las dos rachas que iban a confluir en Granada: la del Athletic (positiva) y la suya (negativa)

Palabras premonitorias. Incluso antes del tempranero autogol de Laporte, ya estábamos dando señales de haber salido al campo con una caraja importante.

Algunos lo achacarán al parón; yo creo más bien que simplemente tocaba: romper este tipo de rachas precisamente en el momento y ante el rival más propicios parece estar en el ADN zurigorri. Partido mil veces visto. Y no hay más.

Iba a terminar esta escueta entrada con un "Y ahora a pensar en el jueves", pero no puedo evitar hacer una reflexión sobre dos jugadores: Susaeta y Laporte.

Vaya por delante que creo que la caraja, como casi siempre, fue coral. Pero aún así la irregularidad de estos dos jugadores, que a veces son excelentes jugadores, clama al cielo. Se le ve más a Laporte: sus fallos cuestan goles y los de Susaeta no. Pero la irregularidad de estos dos me irrita. A veces entre la suerte y el resto del equipo se tapa. Ayer como no funcionó nadie, se hace más evidente. ¿Alguien sabe si la psicóloga de Lezama trabaja solo con los equipos inferiores? Porque estos dos igual necesitan un par de sesiones.

En fin... Y lo gracioso es que pudimos empatar, pero entre el portero, el poco acierto, y la mala suerte no lo conseguimos. Metieron ellos el segundo y... desaparecimos.

Los cambios no solucionaron nada. Me decía el sábado un conocido que no echaba de menos a Muniain. Yo sí le echaba de menos el sábado, así que imaginaos ahora.

Y ahora a pensar en el jueves.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Días de mucho, vísperas de nada


Se acumulan las entradas...
Se acumula el trabajo en el Ambigú Zurigorri. Desde los gloriosos tiempos de la burbuja del ladrillo, en los que la clientela abarrotaba el local, no se ha conocido un periodo de actividad como el actual en este elegante garito. La acumulación de acontecimientos ha hecho que el personal tenga que trabajar a destajo: hoy el mundial de rugby, mañana la asamblea del Athletic, en medio los partidos de la liga española y la europea, ... La vieja tortilla que preside la barra desde tiempos inmemoriales observa como pasan los temas de debate y discusión por delante de sus verduscas patatas, mientras la gerencia hace gala de su mejor sonrisa de satisfacción, esa en la que el diente de oro brilla a plena luminosidad. Ahora bien, tras la tormenta siempre llega la calma y a partir del lunes, ya sin asamblea, mundial de rugby o competición liguera que comentar, el tugurio volverá a la rutina de siempre. Clientes aburridos hablando de no se qué de un Porsche que no carbura, de la penúltima astracanada de Pep Guardiola o de si la Cosa Roja es carne o pescado. Días de mucho, vísperas de nada en el Ambigú.

Pero ahora toca afrontar con fuerza el trabajo que se acumula antes del obligado parón FIFA. Aún quedan dos citas importantes, el esplín del lupanar, parafraseando a Baudelaire, tendrá que esperar. En los próximos días el Athletic se juega en dos trámites, como solía decir Bielsa, si llega a la tercera pausa de la temporada como un equipo decididamente en alza y aspirante a las más altas cotas o como un equipo irregular capaz de ascender hasta las más altas cimas y de descender a los más bajos valles, una irregularidad de la que ya ha adolecido en agosto, septiembre y el inicio de octubre. La sensación generalizada, teñida de cierta euforia, incluso, es que el equipo está en fase ascendente, tanto en lo que se refiere al juego como a los resultados. Los dos partidos que deberá afrontar en tres días indicarán si esto es así, pero vayamos por partes.

UEFA Europa League. Jornada 4: Athletic Club - FK Partizan

Hoy, jueves 5 de noviembre, a la pintoresca hora de las 21:05, el campo de San Mamés acogerá el partido entre el Athletic y el Partizan, correspondiente a la cuarta jornada de la Europa League y en el que ambos contendientes se juegan el liderato del Grupo L. Comparecen ambos equipos con seis puntos y para cualquiera de los dos ganar hoy supondría un paso muy importante, aunque no decisivo, para asegurar la clasificación a la siguiente ronda. En el caso del equipo bilbaíno, una victoria esta noche supondría, además, el punto virtual extra que conlleva ganarle al Partizán el average particular. En función del resultado que se dé en el otro partido del grupo, AugsburgAZ Alkmaar, ambos con tres puntos, la jornada podría ser redonda para el equipo que esta noche en La Catedral consiga el triunfo.
Una alineación reconocible
A tenor de la convocatoria de dieciocho jugadores que Ernesto Valverde ha confeccionado para el partido de hoy, la sensación es que el equipo no diferirá mucho del que ha venido siendo alineado con bastante éxito en los últimos partidos. La continuidad en el once se está manifestando como esencial en la mejora que el equipo está experimentando a pasos agigantados de unas semanas a esta parte. La plaga de lesionados, si bien ya no tiene las dimensiones bíblicas que llego a alcanzar hace un par de meses, impide aún hacer muchos cambios sin que el equipo se resienta. En este momento hay menos lesionados que a finales de verano, pero los que hay siguen siendo piezas importantes que aún no pueden formar parte del engranaje. Por tanto, quizás con algunos ajustes marcados por problemas leves o por cierta prudencia, lo normal es que esta noche el Athletic aparezca sobre el césped de San Mamés con una versión muy similar a la del que hoy por hoy puede considerarse equipo de gala.

En Belgrado, aún con algunos ratos de ausencia, el equipo rojiblanco fue netamente superior al campeón serbio. Durante muchos minutos el equipo local se vio literalmente desbordado por los leones y si hubo minutos en que el Partizan dispuso de algo más de control del balón fue, sencillamente, porque el Athletic bajó, a ratos, su asfixiante presión. Bien sea por los méritos ajenos, bien por los deméritos propios, lo cierto es que el Partizan, que apenas llevaba unos días a las órdenes de un nuevo entrenador, dejó en ese partido una imagen de equipo con poca enjundia. Mal harían los  rojiblancos en proyectar esa imagen de hace un par de semanas al partido de esta noche. La historia del futbol dice implacablemente que por cada cambio de entrenador que supone una mejora del equipo que lo experimenta hay innumerables casos de equipos que fracasan. No es probable que en dos semanas el Partizan, con Drulovic al frente, haya pasado de ser la poca cosa, futbolísticamente hablando, que fue en su campo a un equipo altamente competitivo... aunque, todo es posible. El entrenador serbio ha dicho que esta noche irán a por a todas y que van a mostrarse  ambiciosos, lo cual puede ser una señal de que se muestran confiados en sus posibilidades tras percibir una mejoría o justamente lo contrario, en el intento de enmascarar su debilidad tras un desparpajo un tanto voluntarista. En cualquier caso, si el equipo de Valverde exhibe un nivel similar al que ha venido mostrando en los cuatro o cinco últimos partidos disputados, especialmente los jugados en San Mamés, es claro favorito para alzarse con la victoria y encarrilar así el pase a la siguiente fase de la competición.

Liga. Jornada 11: Athletic Club – RCD Espanyol

Maldito horario
El domingo, 8 de noviembre, habrá que madrugar. La sempiterna insensibilidad con la que se trata al Athletic en materia de horarios escribe un nuevo capítulo. El choque europeo terminará al filo de las once de la noche del jueves. Entre que los jugadores se asean, atienden a los medios de comunicación y regresan a sus domicilios, nos plantamos en la madrugada del jueves al viernes. Además, tras un importante esfuerzo físico, con el cuerpo molido a golpes en algún caso, si hay algo que resulta francamente difícil es conciliar el sueño. Un jugador de futbol, en general un deportista de alta competición, dispone de tres herramientas para afrontar con éxito la exigencia física que requiere su actividad: el entrenamiento, la alimentación y el descanso. Las dos primeras dependen del deportista. Al referirnos a futbolistas y, en concreto, a jugadores de un club serio y donde se supone que las cosas se hacen bien, como es el Athletic, se da por hecho que estas dos están milimétricamente implementadas en sus justos términos. El descanso depende de varios factores. La dosificación de los entrenamientos y de la participación en la competición que el staff técnico planifique contribuye al mejor descanso de los jugadores. Por supuesto, los propios futbolistas tienen su responsabilidad a la hora de gestionar sus horas libres. Y, por último, está el calendario de competiciones, que puede ser favorable, neutro o perjudicial. Lamentáblemente, si a un equipo que ha acabado de jugar un partido de competición europea un jueves a las once de la noche le programan el siguiente partido un domingo a las doce de la mañana, flaco favor se le está haciendo para afrontar ese partido plenamente recuperado, descansado y en perfecto estado de revista. No es la peor decisión que ha sufrido estos últimos tiempos el Athletic en lo relativo a horarios, esto hay que reconocerlo, recordemos aquel ignominioso episodio de tener que jugar dos partidos en apenas cuarenta y ocho horas, con viajes de por medio, incluso, en la temporada 2011/12; pero no siendo la peor, no deja de ser una mala noticia para el club rojiblanco que siga siendo agraviado y ninguneado a la hora de ver como se fijan los horarios de sus partidos ligueros.

Circunstancias externas al margen, el partido ante el Espanyol se presenta en muy buen momento y en medio de un clima muy positivo. Tras un comienzo de la Liga titubeante, presentando enormes dudas en el juego y escasísimos réditos en la consecución de puntos, el rumbo ha variado totalmente de unas semanas a esta parte. Ante el Real Madrid, en San Mamés, el equipo compitió francamente bien ante un rival de cuidado y sólo un par de errores garrafales impidieron rascar algún punto, muy necesario por entonces. Después se visitó Anoeta y al aficionado le quedó la impresión de que, si bien en ningún momento se corrió el peligro de perder, tampoco se hicieron grandes méritos para ganar. Aquel puntito deslavado, no obstante, fue el primero de una serie que ha llevado al equipo a subir como la espuma en la clasificación. Desde el choque ante los merengues no se ha vuelto a perder, sumando en este periodo dos empates y tres victorias. Y más que podrían haber sido de no haber regalado dos puntos en Riazor de la forma en la que se hizo en unos últimos veinte minutos delirantes. La sensación que el equipo ha ido dando en esta serie de partidos es que el siguiente siempre ha sido un poco mejor que el anterior, se han visto más y mejores cosas en cada jugador y, sobre todo, en el equipo. Y si fuera de casa la impresión que está dando el equipo es de mejoría gradual y sostenida, la que está dejando en sus partidos como local es la de solidez y contundencia. Con estos ingredientes, a poco que el equipo sea capaz de reponerse al esfuerzo del jueves, el partido ante los pericos se presenta como una excelente oportunidad para presentar la candidatura a aspirante a puestos europeos en la Liga.

El Espanyol llega a La Catedral como un equipo irregular e imprevisible en lo deportivo y con nuevos propietarios chinos en lo societario. Tras sufrir varias bajas importantes durante el pasado verano, ha conformado una plantilla que probablemente le permitirá moverse por esos puestos centrales de la clasificación sin mayores problemas. En este momento suma un punto menos que el Athletic, en una trayectoria con muchos altibajos: gana tantos partidos como los que pierde, tanto en casa como fuera, y apenas los empata. Parece que no tiene término medio. En lo que sí parece que anda bastante desequilibrado es en su balance goleador: marca muy pocos tantos, sin duda acusando las enormes bajas en el frente de ataque que han supuesto las salidas de Sergio García, Stuani o Lucas Vázquez, y, al mismo tiempo, es el segundo equipo que más goles encaja en la Liga. Esta irregularidad de los pericos en combinación con la fortaleza, especialmente en casa, que los leones están demostrando en las últimas jornadas, no puede dar otro resultado que un partido, a priori, muy decantado a favor de los rojiblancos. Habrá que demostrarlo con hechos, no obstante.

domingo, 1 de noviembre de 2015

En tierra hostil: Real Betis - Athletic Club


El Ambigú Zurigorri se complace en recibir a sus clientes este día de Todos los Santos con la siempre grata compañía de Van Morrison. How long has this been going on es un disco con aires de jazz publicado en 1996 por el León de Belfast con la inestimable colaboración del gran Georgie Fame y en él aparece esta animada versión de All Saints Day.



Y ahora, vamos al turrón... porque quizá se esté notando en exceso que este elegante garito hoy, precisamente, no sobran las ganas de currar, para qué vamos a engañarnos.

Betis y Athletic cierran esta noche, a partir de las 20:30 horas, en el estadio Benito Villamarín, la décima jornada del campeonato de liga. Los béticos llegan a este partido tras perder los dos últimos encuentros disputados en su campo, mientras que los bilbaínos lo hacen sin conocer aún la victoria fuera de casa en el torneo liguero. En el caso de los rojiblancos, no obstante, el regusto que han dejado los últimos partidos disputados ha sido el de un equipo que comienza a encontrar una línea de juego y resultados más acordes con los puestos europeos, a los que aspira, que a los de la zona media-baja de la clasificación en la que ahora se encuentra. Este choque, en consecuencia, es una prueba en toda regla para demostrar si el equipo ya está plenamente integrado en la senda ascendente o, en su defecto, para constatar que, al menos fuera de casa, continúan los problemas de irregularidad. Las declaraciones de entrenador y jugadores durante la semana han seguido esta línea: el objetivo es alcanzar los puestos nobles de la Liga y para ello hay que dar el do de pecho en este tipo de choques. El Betis comparece con doce puntos, uno más que el Athletic. La victoria podría suponer para cualquiera de los dos acercarse notablemente al sexto puesto, incluso alcanzarlo si el resto de resultados de la jornada fueran favorables.

Para el Athletic, además de los obstáculos que sobre el cesped puedan oponer los futbolistas verdiblancos, hay una circunstancia añadida que conviene no olvidar y es que el campo bético es uno de esos escenarios malditos en los que los rojiblancos suelen salir escaldados más de la cuenta. La historia nos dice que en Heliópolis se gana muy de cuando en cuando, que los partidos suelen ser muy sufridos y, en general, se suele vivir un ambiente cargado contra el equipo bilbaino.

Fuente: Web Athletic Club
Para cierto alivio del aficionado zurigorri, en los últimos enfrentamientos, el balance ha sido algo mejor para el Athletic que el promedio de toda la serie anterior. Si desde los años treinta sólo ha sido capaz de ganar once veces allí, tres de ellas se han producido en los cinco últimos partidos, con un empate y una victoria local cerrando la secuencia. Parafraseando a ese estúpido futbolista culé de cuyo nombre preferimos no acordarnos, demos gracias a los béticos porque todo empezó aquel día de marzo de 2008 en el que un botella lanzada desde la grada alcanzó en la cabeza a Armando, portero rojiblanco, y con ello se despertó a la fiera bilbaína. Esta noche los leones tienen la oportunidad de volver a rugir en tierra hostil.

domingo, 25 de octubre de 2015

Futbol rico, futbol pobre


Rústicos en Dinerolandia
Durante los días de vino y rosas algún avispado vendedor de crecepelo bautizó al campeonato español de primera división como la liga de las estrellas. La combinación de una apertura prácticamente total de las fronteras en el mercado de jugadores y el dinero contante y sonante procedente de las televisiones contribuyó decisivamente a inflar hasta límites insospechados la burbuja futbolística. Cualquier equipo de medio pelo tenía la posibilidad de fichar jugadores de cierto caché internacional. Clubes tradicionalmente subidos al ascensor liguero, que les llevaba una y otra vez de segunda a primera y de primera a segunda, se permitieron confeccionar plantillas con jugadores de un nivel desconocido hasta entonces. Paralelamente, empezó a crecer también la picaresca de muchos directivos que encontraron en el enorme trasiego de dinero del futbol una buena oportunidad para dudosos negocios privados. En esa caldo de cultivo  aparecieron muchos intermediarios raros que ofrecían fichajes de jugadores aún más extraños. El negocio tomó unas dimensiones enormes y fuera cual fuera la finalidad última, casi siempre poco edificante, de lo que se trataba era de comprar y vender caro. Si después estos jugadores resultaban buenos o malos solía ser indiferente por lo que, además de los fichajes de futbolistas importantes, la riada de contrataciones empezó a arrastrar también a muchos desconocidos procedentes de los sitios más insospechados. Para los clubes ya no era interesante dedicar recursos a formar jugadores propios: había dinero y había interés en gastarlo, así que mientras duró el boom futbolístico fueron muchos los clubes que olvidaron casi por completo a los jugadores de la cantera. Pero la marabunta como viene se va y lo peor es que el panorama que deja tras su paso siempre es desolador. Llegó el momento en el que los ingresos de todos esos clubes que habían ejercido de nuevos ricos ya no eran capaces de soportar sus gigantescas estructuras de gasto, las deudas se acumulaban y su solvencia se resquebrajaba. Más dura fue la caída, podría pensar un observador neutral y sensato. Sin embargo,  la proverbial complacencia que el futbol genera ha dejado para la historia una reflexión mucho más peliaguda entre la gran masa acrítica que la sustenta y que suele valorar así la época del derroche: vale, ahora estamos pagando los excesos, pero ¿y lo bien que lo 'pasemos'...?

El Sporting de los años dorados
El Sporting es uno de esos clubes que durante el boom vivió por encima de sus posibilidades. No se comprende muy bien qué hizo exactamente durante esos años para acumular una deuda que ha llegado a comprometer muy seriamente su supervivencia. En realidad, a diferencia de otros, como el Deportivo o el Valencia, que llegaron a ganar títulos gracias a aquel derroche, el Sporting durante ese tiempo nunca ha estado siquiera cerca de conseguir algún éxito. El club gijonés desde hace décadas se ha caracterizado por producir muchos y buenos futbolistas, traspasó a varios de ellos y, en medio de la vorágine, se olvidó de sus señas de identidad y se dedicó a ser como los demás, una máquina de gastar dinero. Vista la escasez de éxitos deportivos y la magnitud de su agujero financiero, parece que su caso, como el de tantos otros, es el de un equipo que se dedicó a fichar sin el más mínimo control, ni de calidad ni económico, por vaya usted a saber qué oscuras razones. El caso es que el Sporting en el pecado ha encontrado la penitencia. Una durísima penitencia, por cierto: ha vagado durante muchos años por la segunda división, ha sufrido enormes convulsiones societarias que le han situado cerca de la desaparición y, en última instancia, se ha visto abocado a competir con una plantilla barata y procedente, fundamentalmente, de su cantera. En estas circunstancias, el ascenso a primera logrado la pasada temporada fue toda una hazaña. Por si fuera poco castigo el ya sufrido, este verano la Comisión de Control Económico de la Liga de Futbol Profesional le complicó aún más la vida al imponer unas durísimas restricciones para la inscripción de nuevos jugadores en su plantilla. El equipo asturiano sólo ha podido incorporar a jugadores que cumplan alguna de estas características: proceder del filial, cobrar el salario mínimo (129.000€) o tener unos emolumentos que no superen el 25% de la masa salarial que el club haya podido liberar en forma de bajas. Así, el Sporting afronta su regreso a la primera división con una plantilla muy similar a la que consiguió el ascenso, más algunos fichajes caracterizados por una doble condición: todos ellos son muy jóvenes y muy baratos. Dos volantes, Halilovic y Mascarell, cedidos respectivamente por Barcelona y Real Madrid, son sus principales apuestas externas. Un equipo pobre que regresa a sus orígenes, a los que le dieron más esplendor... hace ya muchos años.

Un Athletic sólido en casa
Este lunes el Sporting  regresa a Bilbao para disputar ante el Athletic un partido que se presupone muy competido. Tras ocho jornadas el equipo local acumula una decepcionante cifra de ocho puntos, a todas luces insuficientes para el objetivo de ocupar puestos europeos. Los visitantes, sin embargo, con nueve puntos se mantienen, más o menos, en el promedio necesario para conseguir la permanencia al final del campeonato. Un punto de diferencia, un balance casi idéntico de goles a favor y en contra, pero sensaciones bien distintas: mientras en el Athletic hay una sensación de mal comienzo y de que es preciso arrancar cuanto antes, en el Sporting la impresión es de que el inicio de la temporada ha sido bastante satisfactorio, especialmente fuera de casa. Su balance como equipo visitante está siendo realmente bueno: un partido perdido (Rayo Vallecano), un empate (Real Sociedad) y dos victorias (Deportivo y Espanyol). Enfrente, el Athletic se encuentra mucho más a gusto en San Mamés que lejos del Botxo. Como local ha firmado dos victorias (Getafe y Valencia) y dos derrotas (Barcelona y Real Madrid). Si tenemos en cuenta que las dos victorias fueron bastante claras y que las derrotas, además de ser ante los dos clubes más potentes de la categoría, fueron muy ajustadas y competidas, parece claro que, a priori, un buen visitante como el Sporting se va a encontrar a un buen local como es el Athletic. El partido, por tanto, promete. Ernesto Valverde reconocía ayer en sala de prensa la necesidad que tiene el equipo de sumar los tres puntos en este partido y alertaba del peligro del rival: Me gusta el Sporting, le veo similitudes con nosotros, son un equipo de cantera, tienen una identidad propia... Como conjunto les veo muchas de nuestras virtudes, empuje, solidaridad... Son ambiciosos, tenemos que tener cuidado. Cualquier aficionado sabe que el Athletic es un equipo temible, sobre todo en La Catedral, cuando juega a todo trapo y un equipo vulnerable cuando se dedica sestear. No sería la primera vez que recibe la visita de un equipo humilde, por qué no decirlo, pobre, y se lleva un susto por no afrontar el partido con la actitud necesaria. Si, además, el rival es corajudo, peleón y tiene las ideas claras, las probabilidades de que ocurra un accidente se multiplican. Los jugadores bilbaínos están avisados y la reciente experiencia de Riazor, dejándose empatar un partido que estaba ganado, debe ponerles aún más alerta, si cabe. Es el momento de sentar las bases de la escalada clasificatoria y un tropiezo en este partido sería un enorme revés. En el universo de ricos y pobres que es la liga de las estrellas son tantas las diferencias que lo normal es que los primeros ganen a los segundos... pero el futuro no está escrito.