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| Se acumulan las entradas... |
Se acumula el trabajo en el
Ambigú Zurigorri. Desde los gloriosos tiempos de la
burbuja del ladrillo, en los que la clientela abarrotaba el local, no se ha conocido un periodo de actividad como el actual en este elegante garito. La acumulación de acontecimientos ha hecho que el personal tenga que trabajar a destajo: hoy el mundial de rugby, mañana la asamblea del
Athletic, en medio los partidos de la liga española y la europea, ... La vieja tortilla que preside la barra desde tiempos inmemoriales observa como pasan los temas de debate y discusión por delante de sus verduscas patatas, mientras la gerencia hace gala de su mejor sonrisa de satisfacción, esa en la que el diente de oro brilla a plena luminosidad. Ahora bien, tras la tormenta siempre llega la calma y a partir del lunes, ya sin asamblea, mundial de rugby o competición liguera que comentar, el tugurio volverá a la rutina de siempre. Clientes aburridos hablando de no se qué de un
Porsche que no carbura, de la penúltima astracanada de
Pep Guardiola o de si la
Cosa Roja es carne o pescado.
Días de mucho, vísperas de nada en el
Ambigú.
Pero ahora toca afrontar con fuerza el trabajo que se acumula antes del obligado parón FIFA. Aún quedan dos citas importantes, el esplín del lupanar, parafraseando a Baudelaire, tendrá que esperar. En los próximos días el Athletic se juega en dos trámites, como solía decir Bielsa, si llega a la tercera pausa de la temporada como un equipo decididamente en alza y aspirante a las más altas cotas o como un equipo irregular capaz de ascender hasta las más altas cimas y de descender a los más bajos valles, una irregularidad de la que ya ha adolecido en agosto, septiembre y el inicio de octubre. La sensación generalizada, teñida de cierta euforia, incluso, es que el equipo está en fase ascendente, tanto en lo que se refiere al juego como a los resultados. Los dos partidos que deberá afrontar en tres días indicarán si esto es así, pero vayamos por partes.
UEFA Europa League. Jornada 4: Athletic Club - FK Partizan
Hoy, jueves 5 de noviembre, a la pintoresca hora de las 21:05, el campo de San Mamés acogerá el partido entre el Athletic y el Partizan, correspondiente a la cuarta jornada de la Europa League y en el que ambos contendientes se juegan el liderato del Grupo L. Comparecen ambos equipos con seis puntos y para cualquiera de los dos ganar hoy supondría un paso muy importante, aunque no decisivo, para asegurar la clasificación a la siguiente ronda. En el caso del equipo bilbaíno, una victoria esta noche supondría, además, el punto virtual extra que conlleva ganarle al Partizán el average particular. En función del resultado que se dé en el otro partido del grupo, Augsburg – AZ Alkmaar, ambos con tres puntos, la jornada podría ser redonda para el equipo que esta noche en La Catedral consiga el triunfo.
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| Una alineación reconocible |
A tenor de la convocatoria de dieciocho jugadores que
Ernesto Valverde ha confeccionado para el partido de hoy, la sensación es que el equipo no diferirá mucho del que ha venido siendo alineado con bastante éxito en los últimos partidos. La continuidad en el once se está manifestando como esencial en la mejora que el equipo está experimentando a pasos agigantados de unas semanas a esta parte. La
plaga de lesionados, si bien ya no tiene las dimensiones bíblicas que llego a alcanzar hace un par de meses, impide aún hacer muchos cambios sin que el equipo se resienta. En este momento hay menos lesionados que a finales de verano, pero los que hay siguen siendo piezas importantes que aún no pueden formar parte del engranaje. Por tanto, quizás con algunos ajustes marcados por problemas leves o por cierta prudencia, lo normal es que esta noche el
Athletic aparezca sobre el césped de
San Mamés con una versión muy similar a la del que hoy por hoy puede considerarse
equipo de gala.
En Belgrado, aún con algunos ratos de ausencia, el equipo rojiblanco fue netamente superior al campeón serbio. Durante muchos minutos el equipo local se vio literalmente desbordado por los leones y si hubo minutos en que el Partizan dispuso de algo más de control del balón fue, sencillamente, porque el Athletic bajó, a ratos, su asfixiante presión. Bien sea por los méritos ajenos, bien por los deméritos propios, lo cierto es que el Partizan, que apenas llevaba unos días a las órdenes de un nuevo entrenador, dejó en ese partido una imagen de equipo con poca enjundia. Mal harían los rojiblancos en proyectar esa imagen de hace un par de semanas al partido de esta noche. La historia del futbol dice implacablemente que por cada cambio de entrenador que supone una mejora del equipo que lo experimenta hay innumerables casos de equipos que fracasan. No es probable que en dos semanas el Partizan, con Drulovic al frente, haya pasado de ser la poca cosa, futbolísticamente hablando, que fue en su campo a un equipo altamente competitivo... aunque, todo es posible. El entrenador serbio ha dicho que esta noche irán a por a todas y que van a mostrarse ambiciosos, lo cual puede ser una señal de que se muestran confiados en sus posibilidades tras percibir una mejoría o justamente lo contrario, en el intento de enmascarar su debilidad tras un desparpajo un tanto voluntarista. En cualquier caso, si el equipo de Valverde exhibe un nivel similar al que ha venido mostrando en los cuatro o cinco últimos partidos disputados, especialmente los jugados en San Mamés, es claro favorito para alzarse con la victoria y encarrilar así el pase a la siguiente fase de la competición.
Liga. Jornada 11: Athletic Club – RCD Espanyol
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| Maldito horario |
El domingo, 8 de noviembre, habrá que madrugar. La sempiterna insensibilidad con la que se trata al
Athletic en materia de horarios escribe un nuevo capítulo. El choque europeo terminará al filo de las once de la noche del jueves. Entre que los jugadores se asean, atienden a los medios de comunicación y regresan a sus domicilios, nos plantamos en la madrugada del jueves al viernes. Además, tras un importante esfuerzo físico, con el cuerpo molido a golpes en algún caso, si hay algo que resulta francamente difícil es conciliar el sueño. Un jugador de futbol, en general un deportista de alta competición, dispone de tres herramientas para afrontar con éxito la exigencia física que requiere su actividad: el entrenamiento, la alimentación y el descanso. Las dos primeras dependen del deportista. Al referirnos a futbolistas y, en concreto, a jugadores de un club serio y donde se supone que las cosas se hacen bien, como es el
Athletic, se da por hecho que estas dos están milimétricamente implementadas en sus justos términos. El descanso depende de varios factores. La dosificación de los entrenamientos y de la participación en la competición que el
staff técnico planifique contribuye al mejor descanso de los jugadores. Por supuesto, los propios futbolistas tienen su responsabilidad a la hora de gestionar sus horas libres. Y, por último, está el calendario de competiciones, que puede ser favorable, neutro o perjudicial. Lamentáblemente, si a un equipo que ha acabado de jugar un partido de competición europea un jueves a las once de la noche le programan el siguiente partido un domingo a las doce de la mañana, flaco favor se le está haciendo para afrontar ese partido plenamente recuperado, descansado y en perfecto
estado de revista. No es la peor decisión que ha sufrido estos últimos tiempos el Athletic en lo relativo a horarios, esto hay que reconocerlo, recordemos aquel
ignominioso episodio de tener que jugar dos partidos en apenas cuarenta y ocho horas, con viajes de por medio, incluso, en la temporada 2011/12; pero no siendo la peor, no deja de ser una mala noticia para el club rojiblanco que siga siendo agraviado y ninguneado a la hora de ver como se fijan los horarios de sus partidos ligueros.
Circunstancias externas al margen, el partido ante el Espanyol se presenta en muy buen momento y en medio de un clima muy positivo. Tras un comienzo de la Liga titubeante, presentando enormes dudas en el juego y escasísimos réditos en la consecución de puntos, el rumbo ha variado totalmente de unas semanas a esta parte. Ante el Real Madrid, en San Mamés, el equipo compitió francamente bien ante un rival de cuidado y sólo un par de errores garrafales impidieron rascar algún punto, muy necesario por entonces. Después se visitó Anoeta y al aficionado le quedó la impresión de que, si bien en ningún momento se corrió el peligro de perder, tampoco se hicieron grandes méritos para ganar. Aquel puntito deslavado, no obstante, fue el primero de una serie que ha llevado al equipo a subir como la espuma en la clasificación. Desde el choque ante los merengues no se ha vuelto a perder, sumando en este periodo dos empates y tres victorias. Y más que podrían haber sido de no haber regalado dos puntos en Riazor de la forma en la que se hizo en unos últimos veinte minutos delirantes. La sensación que el equipo ha ido dando en esta serie de partidos es que el siguiente siempre ha sido un poco mejor que el anterior, se han visto más y mejores cosas en cada jugador y, sobre todo, en el equipo. Y si fuera de casa la impresión que está dando el equipo es de mejoría gradual y sostenida, la que está dejando en sus partidos como local es la de solidez y contundencia. Con estos ingredientes, a poco que el equipo sea capaz de reponerse al esfuerzo del jueves, el partido ante los pericos se presenta como una excelente oportunidad para presentar la candidatura a aspirante a puestos europeos en la Liga.
El Espanyol llega a La Catedral como un equipo irregular e imprevisible en lo deportivo y con nuevos propietarios chinos en lo societario. Tras sufrir varias bajas importantes durante el pasado verano, ha conformado una plantilla que probablemente le permitirá moverse por esos puestos centrales de la clasificación sin mayores problemas. En este momento suma un punto menos que el Athletic, en una trayectoria con muchos altibajos: gana tantos partidos como los que pierde, tanto en casa como fuera, y apenas los empata. Parece que no tiene término medio. En lo que sí parece que anda bastante desequilibrado es en su balance goleador: marca muy pocos tantos, sin duda acusando las enormes bajas en el frente de ataque que han supuesto las salidas de Sergio García, Stuani o Lucas Vázquez, y, al mismo tiempo, es el segundo equipo que más goles encaja en la Liga. Esta irregularidad de los pericos en combinación con la fortaleza, especialmente en casa, que los leones están demostrando en las últimas jornadas, no puede dar otro resultado que un partido, a priori, muy decantado a favor de los rojiblancos. Habrá que demostrarlo con hechos, no obstante.