Cuando se supo que se podía dar el cruce entre el Athletic Club y el Manchester United, me alegré.
La razón, que igual he comentado aquí o en la web amiga, es que tengo un amigo inglés que vive cerca de Manchester con el que varias veces hemos hablado de la posibilidad de que eso sucediera.
Una de ellas fue durante los dos llamados años, cuando estando yo en García Rivero después de una victoria agónica contra un rival directo en la lucha por la permanencia, me llamó al móvil para felicitarme. Yo me mostré deprimido por ver al Athletic reducido a librar tan tristes batallas y él me consoló diciendo que álgún día levantaríamos la cabeza y que él no descartaba poder acercarse un día a Old Trafford a ver al Athletic (su equipo en
La Liga) disputar batallas más brillantes.
Pensé que soñar era gratis, pero veía esa posibilidad muuuuuy lejana.
Por eso, un cruce con el Man Utd. es para mí una satisfacción personal. Una especie de cierre de ciclo. Algo simbólico.
Pero esa satisfacción personal, y el reconocimiento de la importancia que tiene el United en el fútbol europeo, no me bastan para no pensar que estamos perdiendo el norte con esta eliminatoria.
En primer lugar, esa admiración algo bobalicona hacia ese equipo. Entendamonos: si alguien ha elegido hace tiempo al ManUnited como segundo equipo, él sabrá porqué. Seguro que sus razones son respetables.
Pero no me refiero a quien está en ese caso, sino a todos esos que sin sentir una identificación especial de ese tipo con ese club están ahora que se les hace el culo agua hablando de los Red Devils. ¿Por qué?
Siempre hemos tenido una inclinación especial hacia el fútbol inglés. Pero eso debería servir también para el Aston Villa o el Newcastle, y aquí veo algo más ...
¿Qué tienen un gran historial? Mejor lo tiene el Real Madrid. ¿Que ha dominado el fútbol internacional los últimos años? Más lo ha hecho el Barcelona. Y jugamos con ellos todos los años sin darle tanta importancia y sin mostrar este complejo aldeano que estamos exhibiendo.
¿Algo de su filosofía? No nos engañemos: mis amigos ingleses (tengo más de uno) coinciden en una cosa: el Manchester United -y en parte el Chelsea- son el Real Madrid de la Premier League. No tenemos nada en común con ellos. Nuestra filosofía e historia nos hace únicos en una forma a la que ellos ni se acercan. Si alguien va entrar en contacto con una leyenda, son ellos, carajo (va uno)
¿Old Trafford? El Athletic visita el Bernabéu y el Camp Nou cada año desde que se construyeron. La tirria que tenenos a nuestros rivales históricos no deben ocultarnos que aunque ninguno de ellos tiene el ambiente de un campo británico, a nivel internacional entran de lleno en la categoría de lo famoso y temible al mismo nivel que el estadio del Manchester United.
En cuanto al ambiente inglés, ya hemos estado en Anfield. En cuanto a rivales de talla, ya hemos tenido cruces con leyendas europeas como la Juve y el Inter. Como el Honved y el propio Manchester.
Nos hemos medido en San Mamés con la selección de Brasil, la más laureada de la historia, cosa que creo que casi ningún club puede decir. Con la selección inglesa, inventora de este deporte. Y con el mejor Milan de su historia, aunque fuera en un amistoso.
Todos esos equipos de club y de selección han visitado San Mamés. Esta eliminatoria representa nuestra resurección de los últimos años (y un cierto declive de ellos, acostumbrados a la Champions) pero no es algo nuevo para nosotros. No tenemos porqué deshacernos como un helado en el horno, carajo (van dos)
Que se deshagan ellos. Si San Mamés ya sabe lo que es recibir al Manchester, Old Trafford no sabe lo que es recibir al Athletic, ya que en los 50 el partido de vuelta se jugó en otro sitio.
¿Hito histórico? Para Old Trafford, no para nosotros. El caso único del fútbol mundial somos nosotros, no ellos. Y podría seguir ...
Aterricemos. Que me ha sido doloroso escuchar algunas cosas. Por ejemplo: un grupo de veteranos hinchas zurigorris con el culo pelado de viajar por Europa diciendo que este viaje es algo así como la cumbre de su trayectoria como aficionados al fútbol. Por lo que a mí respecta, alcancé la cumbre la primera vez que mi aita me llevó a San Mamés. Lo que he hecho desde entonces es mantenerme.
Donde esté una catedral, que se quiten los teatros
Esto me recuerda a una anécdota que cuentan de Juan Belmonte.
Un antiguo banderillero de su cuadrilla, por ser falangista de primera hora, consiguió llegar a Gobernador Civil en la posguerra. Al enterarse un periodista amigo de Belmonte de que el Gobernador Fulano de Tal había sido subalterno del torero le preguntó a éste: "¿Cómo se puede pasar de ser un peón de su cuadrilla a ser Gobernador Civil?" Y dicen que Belmonte contestó: "Muy fácil:
endegenerando". Valga la respuesta para los que que se preguntan cómo se pasa de San Mamés a Old Trafford.
¿Fanfarronadas? Puede. Pero si no perdimos el orgullo cuando estábamos con el agua al cuello, no veo por qué vamos a perderlo ahora. Y parece que algunos se están acercando mucho.
Lo ha explicado muy bien Muniain: para alguien que juega en San Mamés cada quince días, esta visita a Manchester tampoco es para tanto. Gracias Iker por recordármelo. Recordémoslo todos. Que mucho de lo que estoy viendo me recuerda no sé si al Señor Lobo de Pulp Fiction o a las recurrentes proposiciones de Torrente a sus ayudantes. Y mariconadas las justas, carajo (y van tres)