
Trae el Cónsul a colación El retrato de Dorian Grey para simbolizar en él nuestra actual decadencia. Y no le falta razón al admirado patricio.
Y es que cada temporada que pasa tenemos mas la sensación metida en el cuerpo de que la decadencia se extiende de manera irreversible, como tiene el herido de que la gangrena avanza mas allá de las fascias que protegen el músculo...
El arrogante y hedónico personaje del joven aristócrata retratado es una viva muestra de cómo el narcisismo, la soberbia y la vanidad pueden conducirte a la depravación moral en esa mojigata sociedad victoriana.
El tema de la inmortalidad o de la eterna juventud es contínuo en la literatura, y ha deparado personajes sublimes como el de Fausto (!qué no decir de la ópera del mismo nombre!).
Pero si algún personaje mitológico o literario puede encarnar lo que significa en un Club de fútbol como el nuestro la cantera, -dentro de ese simil de "eterna juventud" y la decadencia que conlleva su esterilidad-, es precisamente el árbol de las manzanas de Freia, y que vemos ahí arriba representado.
La Diosa Freia representa en la mitología germánica a una especie de Venus . Es la diosa de la belleza, de la juventud, de la inmortalidad.

Freia aparece como personaje en la Tetralogía wagneriana del Anillo de los Nibelungos encarnada en hermana de la Diosa Fricka, la mujer de Wotan. Freia es la única que puede cultivar las manzanas de oro que los dioses deben comer para poder seguir siendo inmortales, ya que si les faltaran, envejecerían, se debilitarían y dejarían de ser dioses para convertirse en simples mortales.
Freia así, con sus frutos, perfuma de juventud y placer la atmósfera vital de sus hermanos. En esa peculiar cosmogonia es Wotan quien ejerce el mando en base a unos pactos y el resto de los Dioses le acatan. Es un orden sólido mientras no se esclerose e incurra en contradicciones.
Sin embargo, la megalomanía del Dios Wotan y de sus hermanos era insaciable. E instado por su mujer Fricka, decide construir, para su mayor gloria, un soberbio castillo en la roca: El Walhalla.
Pero él no puede aco

meter tan incomensurable obra y se la encarga construir a los Gigantes, de ciclópea fuerza. A cambio les promete entregarles a la hermosa Freia cuando ellos acaben su tarea.
Con esa fortaleza, Wotan quiere imponer orden en la Naturaleza, y adquirir poder absoluto mediante la violación y explotación de las materias primas naturales. "El honor y el poder alcanzarán la gloria”... dice Wottan admirando el Castillo.
Una vez terminada la ingente tarea, los Gigantes reclaman su pago a Wotan que, en principio se resiste y les promete el Anillo del nibelungo y el oro del Rhin a cambio de Freia, pero los Gigantes no se fían y finalmente se llevan a la fuerza a Freia como rehén.
De repente, una densa neblina se precipita y los dioses envejecen y pierden fuerzas rápidamente.

Las doradas manzanas se marchitan. Wotan el tuerto exclama entonces:
“A Freia la buena, a Freia la hermosa, hemos de rescatar.”
La construcción de la Fortaleza es el elemento conflictivo que rompe ese equilibrio natural que existía hasta entonces en ese cosmos mitológico dominado por Wotan, donde los elementos naturales, representados por el influjo de la Diosa Erda - la madre naturaleza- jugaban un papel primordial y en el cual brotaban en armonía los frutos dorados del árbol, manteniendo a los Dioses eternamente joven.
El árbol de Freia representa "la cantera natural" dentro de un mundo zurigorri en equilibrio y de orden lógico no forzado, donde los frutos surgen de de forma espontánea dimanados del jugo que le proporciona las raíces que se entroncan en la madre naturaleza, repesentada en la mitología germánica por la Diosa Erda.
Ese "orden natural" ha sido el hábitat armonioso en el que el Athletic ha subisitido durante muchísmimos años, hasta hace unos 25-30 años, rejuveneciendose generación a generación con los nuevos frutos provinientes principalmente de las raíces sumergidas en la madre tierra Bizkaia.
Pero la mitología vasca no es tan rimbombante como la germánica o griega

, y aquí el árbol de la eterna juventud no da manzanas de oro, sino manzanas reinetas, feas de aspecto, con una piel áspera pero muy apreciadas por su sabor.
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En ese ambiente peculiar euskaldún, las manzanas - léase "jóvenes cachorros"- brotaban espontáneamente y con gran abundancia a través del esfuerzo productor de numerosos y humildes baserris (modestos Clubs vascos), y sin necesidad de recurrir a fertilizantes del suelo ni a tratamientos especiales con injertos de dudosa procedencia sino a la socorrida boñiga y a la rutinaria poda anual de las ramas vacuas o enfermas.
Sus múltiples raíces penetraban ávidas de alimento por el subsuelo de Erda hasta llegar a alcanzar a veces, las menos, los confines mas recónditos de Euskal Herria, y así recoger cualquier oligoelemento que fuese necesario para conseguir aportar savia fresca a sus ramas y que así naciera el fruto mas jugoso y perfecto posible en ese particular entorno.
Trabajaban en condiciones difíciles para lograr una producción a gran escala, pero nuestra cosecha antaño era envidiada por el resto de recolectores, no por su abundancia, sino por su enorme calidad.
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Nuestro label "Athletic" y "vasco" era mundialmente reconocido y sinónimo de garantía de "producto selecto".
Pero los Dioses zurigorris no estaban contentos y querían mas poder. Y decidieron construir su particular Walhalla en las fértiles y abonadas campas del Municipio de Lezama, una especie de factoría moderna con la que pretendíamos obtener los mismos productos de calidad - o más- pero ahora de forma artificial, bajo el microclima controlado de un gigantesco invernadero, resguardandonos así de los albures de la metereología cantábrica que a veces estropeaba algunas cosechas.
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Craso error. Ahora para mantener cuidados a los árboles hibernados bajo esas carpas necesitábamos no gigantes, como Wotan, pero si de una caterva numerosa de jardineros nibelungos (técnicos, preparadores, etc) que estuvieran acostumbrados a trabajar la tierra, en condiciones de "oscuridad", y a los que había que compensarles con una buena parte del oro athleticzale dimanado de los aportes continuos de los sufridos aficionados rojiblancos, algunos hasta de forma perenne.
La sangría a las arcas era cada vez mas grande y las pepitas de oro recogidas por los cedazos de los mineros rojiblancos introducidos una y otra vez en las aguas arenosas del Ibaizabal apenas ya podían reabastecer del precioso metal las alforjas de Ibaigane.
Pero eso no era ni con mucho lo peor del Walhalla de Lezama. Los antiguos frutos obtenidos de forma natural del árbol de Freia, de cuyas ramas la madre-naturaleza y la climatología había escogido y sele

ccionado de forma natural, a la intemperie, a los mas resistentes, con maduraciones y tamaños distintos unos de otros, de piel áspera, e incluso con melladuras por los picoteos de rigor, pero sabrosas a mas no poder, ahora resulta que ya no valían.
El Encargado del Invernadero, un tal Amorrortu, además había estado largo tiempo trabajando en tierra extraña (Holanda), y se había quedado prendado de una variedad de manzana mucho mas elegante y presentable que la ruda reineta.
Y decidió, con el beneplácito de los Dioses, que en nuestro Walhalla debía cultivarse la aparente variedad Golden.
Y así, durante muchos años, en el invernadero zurigorri se generaron unas manzanas transgénicas, todas del mismo calibre, brillantes como si estuvieran lustradas con cera, pero a la dentallada insípidas y vulgares, indistinguibles de las de cualquier cosecha de otro hábitat lejano al nuestro.
El aficionado zurigorri comenzó así a olvidarse del sabor de aquella reineta autóctona, recolectada con paciencia infinita por sus progenitores de forma artesanal con la escalera y el cestaño, caminando sin prisa por todo el cierro euskaldún, - y puesta luego a madurar simplemente en el payo-. Su paladar comenzó a acostumbrarse ahora al nuevo sabor de la artificial variedad, pensando que su atractiva presencia bastaría para seguir manteniendo la calidad del producto "Athletic" por encima de sus competidores de mercado, y seguir así disfrutando de esa "eterna juventud".
Pero la nueva manzana, al salir del microclima del invernadero, no acababa de adaptarse bien a la dura climatología norteña, y la podredumbre le atacaba con suma facilidad. Apenas unas piezas de calidad perduraban (Julio Salinas, Andrinua, Alkorta, Urrutia...).
Además el aporte vitamínico del nuevo fruto de Lezama era mas bien escaso. Casi todas las manzanas adolecían de falta de "carácter" al dentellar su nacarada piel. Debajo de ese oropel lustroso se escondía un producto anodino, sin garra.
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Y los Dioses zurigorris comenzaban a impacientarse al ver que seguían envejeciendo y debilitándose.
De pronto, al cabo de 15 años, surgió en uno de los árboles etiquetado con

el nº 8, la denominada
"Golden Gold",... y los Dioses comenzaron de nuevo a sonreir. Pero los recolectores colocaron a la singular fruta en el mismo cestaño que otras manzanas recolectadas en tierras navarras, y la que hubiera sido "la madre de todas las manzanas zurigorris transgénicas" comenzó también a degradarse prematuramente.
Los defensores a ultranza del cultivo transgénico y controlado enseguida señalaron como culpables a los parásitos que portaban las frutas navarras del mismo cestaño.
Y los Dioses acabaron sumergidos en su decadencia de forma aún mas grave si cabe...
Para aquellos que no lo sepais, la tetralogía del Anillo de los Nibelungos de Wagner acaba con la ópera "El Ocaso de los dioses", drama en cuyo acto final la walkiria Brünnhilde se inmola con el anillo de los nibelungos a la par que arde el Walhalla...
No sé si, en nuestro caso, - hijos de un Dios menor-, será necesario también quemar todo Lezama,... pero por lo que sí abogo es por volver a ese antiguo "orden natural" establecido,... recuperar el equilibrio perdido y retornar al cultivo ecológico y sosegado de nuestra "manzana" autóctona en el baserri vizcaíno principalmente,... sin despreciar en absoluto las nuevas tecnologías de cultivo sostenible... ni tampoco los productos que surjan del mayorazgo navarro o de cualquiera de las otras tierras vasconas...
Para ello será necesario romper la lanza del fresno del soberbio Wotan y tejer unos nuevos "pactos" en su asta a largo plazo que nos permitan trabajar sin vaivenes inútiles cada 4 años, oscilaciones que lo único que hacen es mover el árbol demasiado pronto y que caigan los frutos prematuramente...
Si no lo hacemos rápido, amigos zurigorris, el Ocaso de los Dioses Zurigorris se me antoja inevitable... y el fuego de la Segunda División acabará inmolándonos como a Wotan el tuerto y su estirpe...
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El Ocaso de los Dioses. Escena final de la Inmolación
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Pero no todo está perdido... en la mayor parte de los dramas musicales de Wagner, comenzando con “El holandés errante”, el personaje principal masculino comete alguna clase de delito, y debe esperar la redención en las manos de una mujer...
Es la famosa "redención por el amor"...
¿Estarán acaso predestinadas las neskas del Athletic femenino a ser una especie de walkirias modernas que con su ejemplo de pundonor, sacrifico y romanticismo, logren redimir al decrépito y decadente Athletic Club?...

Veré que me dicen las runas de todo esto...