
Están matando el fútbol en España.
Esa es la conclusión que extraigo tras estar estos días, convaleciente, pegado al Televisor viendo partidos de la Premier a todas horas.
Resulta que allí, en liga inglesa, aprovechan estos días navideños para jugar cuantos mas partidos mejor ya que son jornadas en las que las familias pueden acudir con sus hijos al campo.

Uno se queda perplejo al ver esos extraordinarios estadios diseñados exclusivamente para el fútbol, amplios, con los espectadores a pie de césped, completamente llenos de fieles hinchas tocados con adornos navideños que se deleitan viendo ¿jugar?, mas bien correr, a sus ídolos. Es un fútbol sano, donde los jugadores entran fuerte pero al balón, sin apenas protestas a los colegiados, en el que no dejan de perseguir al contrario hasta estar exhautos en un ejemplo de entrega y de honradez admirables. Aunque predomina la velocidad y el juego aéreo, no está el futbol de la Premier exento de detalles de calidad.
El fútbol en las Islas sí que se puede decir que es una religión. Y da igual el "templo" que se elija para la liturgia deportiva. Todos los estadios tienen esa misma efervescencia en la grada, esa magia escénica de cánticos y bufandas por doquier, y eso hace que sea impensable que los futbolistas, todos, no se dejen la piel en el campo, correspondiendo a ese fervor de la grada, unos con mayor calidad futbolística que otros. Casi ningún feligrés sale defraudado del espectáculo que ha visto, ya que les han dado todo lo que ellos iban buscando: entrega, lucha, pasión, emoción, goles, ambiente, nobleza,... el compromiso y la catarsis entre afición y jugadores es envidiable...
Sólo hay una cuestión que me llama poderosamente la atención, por lo incongruente a mi manera de entender el fútbol, y que choca con esa fidelidad sin límites de la parroquia: los pocos jugadores ingleses que tienen en sus centenarios equipos.
Pero volvamos al partido nocturno de hoy en La Catedral, que se me antoja mas gélida que nunca en muchos años.
Decía que en España estamos matando el fútbol porque no sólo desaprovechamos estas fechas propicias para fomentarlo, sino que además colocamos los partidos a horas escatológicas para que pueda acudir la gente. Mas que devoción o amor por tus colores, lo que hay que tener es una salud de hierro para aguantar estoicamente el partido de hoy sin coger una pulmonía doble...
Hoy jugamos con un Segunda, el Hércules, en día de labor, a las diez de la noche, un miércoles anodino, un partido también anodino de Copa, de la eliminatoria de 16avos creo y retransmitido por ETB-1. Son todo alicientes pues para acudir al campo con un par de chavales, por ejemplo.

Estamos subyugados desde hace una década a los caprichos de la programación de las TV, nuestra actual gallina de los huevos de oro, pero a la par, y por ella, estamos matando el fútbol en directo, ese del que, paradójicamente, a cientos de millas de Océano Atlántico, gozan cada día mas nuestros colegas británicos, - los inventores de esto-, y conservan ese derecho con uñas y dientes para que se mantenga así
per sécula seculorum, pese a las reivindicaciones laborales de los privilegiados futbolistas y a que también allí las TVs reclaman su parte de león en el circo del gran negocio de la Premier, circo que cada vez se ve más en todo el mundo. Algo contribuirá también, me digo yo, ese colosal ambiente de los campos abarrotados al espectáculo deportivo que se exporta.
Hoy, además de ser un partido con muy escaso atractivo, es también el día de "los muertos vivientes" de la plantilla zurigorri. Son "los invisibles" de Caparrós. Los que parecen estar condenados a no salir de la cripta del banquillo donde se hallan enclaustrados en vida. Esa jornada donde supuestamente los Garmendia, Prieto, Murillo, Susaeta, Muñoz deberían quitarse las telarañas, desempolvar las levitas y reivindicar a saco un puesto en el equipo de la Liga.
Pero... ¿estamos en condiciones de poder darles minutos a los "olvidados"?. ¿Invita nuestra situación a la relajación y a la confianza, tras estos meses de juego ramplón en ataque?.

Mas bien todo lo contrario. Barrunto un 0-0 y prórroga... Y es que, desgraciadamente, y pese a ser el equipo alicantino un Segunda, a nadie se le escapa que tienen un plantel repleto también de "espectros" de ex-Primeras que se nos puede atravesar, como ya vimos en la ida, donde casi hacemos internacional a Lokanaza González en la primera mitad... Y más sabiendo que esta vez el ambiente que rezumará hoy San Mamés no dará alas a los suyos, como otras veces, gracias a ese tétrico horario...
Espero que a las 12 de la noche, hora de difuntos, una vez acabado el fúnebre partido, "los muertos vivientes" de Caparrós no tengan que regresar de nuevo a sus criptas, perseguidos por los alicantinos convertidos en licántropos a partir de la medianoche y con sus espectrales cuerpos empachados por una indigestión de turrón del duro...
Que viene El Lobo!... Qué gran turrón!...