
¡Qué poco me queda de la ilusión con la que despedía el partido de ida!
Ya desde el principio no me dejé llevar por la euforia: el Barça seguía siendo favorito. Pero de ir como un coderito al matadero, el Athletic había conseguido, contra todo pronóstico, mejorar sus a priori escasas posibilidades. Algunos aventuramos que un 30-70 podía ser una buena estimación sobre cómo estaban las cosas. Suficiente para esperar con expectación el partido de vuelta, que prometía ser una de esas noches especiales ...
Y aunque sigo esperando el partido con una cierta impaciencia, mi ilusión ha bajado muchos enteros.
Aparte del efecto Muñiz, la situación creada con la expulsión de San José y la baja de Amorebieta parece que nos obliga a jugar con una pareja de centrales que al menos a mí me genera dudas: la formada por Felix Ocio y Oscar Aldekoaotalora. Al menos esa es la apuesta de algunos medios, que ven poco probable la alternativa: bajar a Gurpegui a hacer de central.
Aclaro: Felix por la pulcritud que suele exhibir el modelo-jugador (no sé si se puede cambiar el orden sin confundir al lector) y Oscar porque puede causar el mayor de los desórdenes en un tiempo record.
En serio: no me gusta cargar tintas contra nuestros propios jugadores, ni menospreciarlos. Pero Aitor ya no es un chaval y no tiene ritmo de competición.
Y por su parte Ustaritz, que si tiene ese ritmo, lejos de consolidarse no hace sino generar cada vez más dudas, ya que si bien de vez en cuando parece más entonado, luego vienen partidos como el del pasado domingo en los que es difícil poder decir algo bueno sobre él.
Mañana iré a San Mamés con la ilusión de ver el ambiente y vivir las emociones propias de un partido de estas caractarísticas, pero con esa pareja ...





