En un comentario de la anterior entrada el Renano hacía referencia al viaje del Athletic a Boise, capital de Idaho, y hablaba del 43º estado de la Unión como, textualmente, el octavo herrialde. No va desencaminado el citado parroquiano jeltzale con su apreciación ya que en dicho estado y, en particular en su capital y ciudad más poblada, proliferan los lugareños cuyas raíces familiares se hunden en el territorio vasco europeo, tanto como que junto a algunos lugares de Latinoamérica, Idaho puede considerarse el territorio vasco americano por excelencia. Este blog de viajes describe con más detalle y de manera muy interesante hasta qué punto la cultura vasca está presente en su vida cotidiana.
Desde 1987 la ciudad de Boise celebra anualmente un festival en el que se realizan todo tipo de actividades relacionadas con la cultura vasca. En esta edición estaba previsto que el Jaialdi, que se celebrará entre el 28 de julio y el 2 de agosto, contara con la presencia del Athletic para enfrentarse en un partido amistoso a alguno de los equipos de la emergente liga de futbol estadounidense. Por suerte para el club bilbaino y por desgracia para los organizadores del evento, los rojiblancos consiguieron, gracias a su séptima plaza en la Liga, el derecho a disputar las rondas previas de la Europa League, de manera que su presencia durante la semana del Jaialdi se hacía imposible. No obstante, parece que tanto desde Bizkaia como desde Idaho se creyó oportuno que no podía desaprovecharse la oportunidad y, tirando de agenda, se encajó a martillazos un partido amistoso este sábado, 18 de julio, en el Albertsons Stadium de Boise, entre el Athletic y el Club Tijuana mejicano. El viaje, largo como un día sin pan, doce horas de ida y otras tantas de vuelta, no parece lo más adecuado en un periodo como es la pretemporada, en el que la sobrecarga de trabajo exige dedicar el tiempo necesario al reparador descanso, así que el club, o la organización del partido, no lo sé, ha tenido a bien poner a disposición de los viajeros rojiblancos un pedazo de Boeing 757 equipado a todo lujo, como para quitar el hipo. Lo mismo que se suele decir que quien no juegue bien en un césped magníficamente cuidado es porque no sabe jugar al futbol, en este caso se podría decir que quien llegue cansado después de un viaje en ese pepino de avión es porque no sabe dormir o algo así. Uno puede pensar que quizás las molestias de este partido sean mayores que los beneficios, aunque, en cualquier caso, también hay que tener presente algo que no acaba de cuidar del todo bien el Athletic y que, sin embargo, en este mundo globalizado no deja de tener su importancia: todo lo que sea dar notoriedad a la marca, abrir canales de simpatía, de expansión o como queramos llamarlo, a larga puede resultar de muy buen provecho.
Pero... ¿No creerán ustedes, estimados parroquianos de tan selecto y elegante Ambigú, que iba a malgastar un rato de mi ajetreado verano en comentarles aquí la previa de un intrascendente partido de pretemporada? Evidentemente, no. En realidad, esta entrada tiene un doble objetivo. Uno, muy prosaico: evitar que la entrada anterior acabe colapsando en algún momento inconcreto de este caluroso mes de julio. De todos es sabido que el Cónsul en verano se dedica a dilapidar en alguna lejana isla del Índico, o de algún otro océano, no me hagan mucho caso, la fastuosa fortuna que va amasando con su afamado catálogo de lencería. El otro motivo es un reto personal que está, para qué nos vamos a andar con rodeos, entre lo sublime y lo absurdo: desde que me enteré de que se iba a jugar este partido se me ocurrió la idea de encontrar el maridaje perfecto entre el octavo herrialde y, si no con el Athletic, sí al menos con alguno de los iconos más internacionalmente reconocibles de Bizkaia. Y lo he encontrado.
Eilen Jewell, cantante nacida en Boise, Idaho, le dedica una canción a una bebida, aunque para algunos podría entrar en el epígrafe de brebaje, nacida en Bizkaia, el kalimotxo. De ambos natalicios surgió esto...