Estupefacto me quedé el otro día leyendo el Ambigú.
Creo que fue Forever el que citando fuentes dignas de crédito (alguna conversación escuchada en el vestuario de Jola, supongo) aseguro que a la directiva le tiembla todo pensando en el desgaste que le viene encima a cuenta de las entradas para la final.
Ese supuesto canguelo parte de una premisa falsa que hay que aclarar, no sea que perdamos el oremus y juzguemos un importante suceso de nuestra historia reciente de manera equivocada.
Y además tiene consecuencias a futuro, ya que el tembleque de nuestros rectores creo que les ha obnubilado el juicio en el asunto de la elección de la sede de la final.
Aunque parece que esta semana está ocupada en exclusiva por un partido de ida de unos octavos que se decidirán salvo catástrofe en una Catedral y no en un teatro; que ya está bien de complejos provincianos (alucinante lo de hacer una línea de productos que vaya más allá de una bufanda conmemorativa: comprendo que la pela es la pela, pero un poco de por favor, señores; que somos el Athletic Club)
Decía que aunque esta semana toca otra cosa, quiero extenderme sobre la falsa premisa de la que hablaba y el enfoque equivocado que ha generado. Aunque eso de que el enfoque tenga consecuencias o no lo vamos a saber proto: creo que hoy se resueve el culebrón de la final.
La falsa premisa
Según la información publicada aquí hace unos días, el canguelo de Josu y compañía vendría originado por el precedente de hace tres años y el desgaste que supuso para Macua y su banda.
Pues no. No, no y no. Me niego a dar por buena esa versión de lo que pasó hace tres años. Y es que pensar eso es como dar por buena la tesis de lo que defienden el indefendible sorteo. Según esos defensores, el problema es que había más solicitudes que entradas, que se hiciera como se hiciera el sorteo iba a cabrear a lso que se quedaran fuera, y que Macua fue una inocente víctima de lo inevitable.
Ni hablar. Los socios no somos tan gilipollas. Los socios sabemos que varios miles se teníanque quedar sin entrada. No fue eso lo que cabreó al personal. Pretender que una nueva directiva, dispuesta (supongo) a obrar de buena fe pueda pasar por lo mismo es un insulto a nuestra inteligencia.
Si se armó la que se armó hace tres años, no fue porque no se pudiera contentar a todos. Fue PORQUE EL SORTEO ESTABA AMAÑADO. ¿Hace falta volver a explicar todas las irregularidades que se dieron? No lo voy a hacer, pero las tenéis en
este enlace. Las entradas que tendríais que leer, por orden cronológco, son:
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Sorteo de entradas.
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Comunicado de la directiva (y entrevista con el notario)
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A vueltas con el sorteo ¿socios falsos?
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Sobre la moción de censura. En esta última hay un video que explica todo perfectamente.
Si Urrutia está dispuesto a ser claro con el número de entradas para "compromisos" explicando las razones de esos compromisos, y se deja asesorar para hacer un sorteo justo, equiprobable y transparente, NO TIENE NADA QUE TEMER.
Pretender lo contrario es llamarnos bobos a los socios (que puede que lo seamos, pero no tanto) y exculpar a Macua. Y puedo tolerar lo primero, pero no estoy dispuesto a que la historia se escriba aceptando lo segundo.
El juicio obnubilado.
Partiendo de esa falsa premisa, la Junta parece que se hace la reflexión: "Como aunque haga las cosas bien me van a montar un pifostio los que se queden sn entradas, minimicemos esa cifra: ande no ande, caballo grande". Y así salen excentricidades como la de llegar a considerar el Camp Nou (aunque esta idea creo que noera de la JD) o La Cartuja.
A ver si nos centramos: lo más importante para elegir la sede no son los intereses de la directiva. Tampoco lo es que se queden menos athleticzales fuera del campo. Ni mucho menos el darle una patada a Florentino en el culo de gente que no tiene nada que ver con su infantil obstruccionismo.
Lo importante es que la sede ayude a ganar la final.
Salvo que esta se celebre en Barcelona, juguemos donde juguemos va a haber más color zurigorri que blaugrana. Esa consideración debería haber excluído siempre a Barcelona. Y también debería excluir Sevilla con su pista de atletismo que minimiza la influencia del factor público.
Solo un loco elegiría jugar en un escenario que te disminuye un factor favorable.
Así que centrémonos. Quedan Calderón y Valencia. Valencia les viene mejor a los culés que a nosotros. Y Madrid no. Ellos tienen AVE, pero nosotros tenemos menos kilómetros, y es la ciudad mejor comunicada para nuestras innumerables peñas. Y la que ofrece mejores condiciones de alojamiento y servicios; alojamiento y servicios que vamos a usar más nosotros que ellos. Así que he cambiado de opinión, hace ya tiempo (recordaréis que en un principio no me hacía gracia el Calderón)
Rechazar el Calderón es un error mayúsculo. Hacerlo por consideraciones particulares de la directiva (encima equivocadas) un acto de mala defensa de nuestros intereses. El Manzanares es claramente la opción menos mala. Y preocuparse de que algún hostelero madridista pueda beneficiarse ... me parece perder el norte: nosotros a lo nuestro.