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jueves, 7 de agosto de 2008

Perfiles de la Historia- Stalin o el Genio difamado

Los funerales que ayer se celebraron por un vulgar escritor, Alexander Solzhenitsyn, nos parece el marco ideal para describir con justicia y equidad la emérita figura de Stalin, padre de las naciones soviéticas. Descripción, adelantamos, alejada de la falsa imagen que las fuerzas imperialistas y del capital siempre han divulgado.

Con este noble fin, el sector rusófilo y revolucionario de este ambigú tiene el placer de recuperar la conferencia que presentó, hace ya algunas décadas, en los cursos de verano de la afamada Universidad de Straton-on-Avon, el camarada Mijail Mariosilovich Renanov quien fue durante años uno de los más fieles compañeros del líder, quizás quien mejor le conocía. Miembro, a la sazón, del Comité Central, Comisario del Pueblo para Asuntos Internos, y premio Orden de la Bandera Roja. Lamentablemente el virus del troskismo terminó haciendo mella en él, aunque felizmente, en su caso, la reeducación fue posible. He aquí un extracto de su conferencia:

“Se me pide que glose la genialidad de un gran líder. Es un honor inmerecido para alguien que como yo he tenido el privilegio de meditar en su figura desde el extremo oriental de Siberia, en las llanuras de la fría Kolimá, entre el Ártico y el mar de Ojotsk, embutido en mi ropa de prisionero marcada con la “T” de troskista. Fui enviado, con justicia debo confesar, allí donde los escupitajos se congelaban en el aire, a pagar mis horrendos pecados, por difundir propaganda “antisoviética” y traicionar a mi bien amado camarada Stalin.

Siempre agradeceré a nuestro líder aquellas jornadas de dieciséis horas de trabajo a sesenta grados bajo cero, nieve y niebla, tifus y escorbuto, desnutrición y agotamiento, llagas y piojos, dedos tiesos por la congelación y suicidios, incontables suicidios. Nunca podré olvidar, más allá de las marcas en mi cuerpo, las palizas de los guardias, tan regeneradoras para el espíritu. Allí aprendí a ver el pan duro como un pastel, virtud proletaria donde las haya. Hambre y frío. Siempre el hambre y siempre el frío. Mañanas de meditación aquellas en las que despertabas con los cabellos, helados, pegados por el frío, a los barrotes de la litera. Cuán importante resultó en mi reeducación los años que pasé en el Gulag, ese parque temático, ese Stalin World, por otra parte, tan visitado.

Y ahora, desde la habitación de este hospital psiquiátrico en el que llevo décadas internado, se me ofrece la bendita posibilidad de poder devolver un poco de lo mucho que nuestro líder y la Revolución hicieron por mí, glosando fielmente su figura.

Y es que han sido tantas las mentiras......algunas de las cuales hasta yo mismo fui persuadido a creer. ¿Qué puedo decir ahora?. Solo esto.... Escucha!...pon atención y dirige tus oídos hacia el pavimento de la Plaza Roja. Observa la cara del veterano patriota, de la madre del héroe. ¿Lo oyes? ¡Atención ahora! ¡El líder se acerca! ....El líder es más grande que un hombre, más grande que una figura histórica, más grande que una época. Es una aparición cósmica. El líder está allí, sobre su Semental Rojo, luchando contra las tinieblas, ¡!!por la Patria y por el Pueblo!!!.

Y es que el amado Stalin, héroe del pueblo, cinceló a Rusia con sus manos, al igual que las gentes, cuando sueñan, dibujan sus sueños con el material de las nubes. Y su obra fue orgullosa, y universal, como un Demiurgo Creador.

Pero... ¡escucha más atentamente!....presta atención al pavimento de la Plaza Roja, fíjate como, entre los truenos, destacan unos pasos de botas. Y ahora mira el cielo, ese negro cielo ruso. A orillas del Moskova el remolino puede distinguirse a lo lejos. Pero no, no es un remolino de viento, sino una espiral de fuego. Los que tengan oídos, que escuchen, porque el líder se acerca.

Y no puedes imaginarlo de otra manera porque ese es el Stalin real. Y todo lo demás es ilusorio, o es mentira, sucia mentira.

Occidente habla tanto de sus crímenes y sus purgas....¿crímenes?..¿purgas?... ¿y cómo librar al Estado y al Partido de los pequeño burgueses, los infiltrados, los subversivos, los burócratas, los revisionistas que siempre acechan...entre los cuales yo fui el peor de todos?....Fue necesario aplicarnos la legalidad vigente porque de otro modo hubiéramos logrado nuestro objetivo...la traición a espaldas del pueblo, siempre a espaldas del pueblo.

Es difícil comprender la figura de Stalin para los que no han tenido, como yo, el privilegio de crecer junto a él, de trabajar a su lado. Por eso quisiera contarles algunas anécdotas que les acercarán el lado más humano de nuestro Padre con la esperanza de que eso les permita ver claro la genialidad de su figura.

Recuerdo nuestra infancia en Georgia, los padres de Josef, permítaseme la confianza, solían pelearse a bofetadas y Josef las recibía de ambos. A Josef le encantaban, por aquella época, los apodos, el primero que eligió para él fue “Koba”, que era el protagonista de una novela popular de titulo muy sugestivo: “El parricida”. También le llamábamos “Soso”, diminutivo georgiano de Josef, que en esa época resumía bastante bien su personalidad. Otro detalle más de su niñez..... nunca vimos llorar a Josef....preludio quizás de aquel “Moscú no cree en las lágrimas”.

A pesar de los malos recuerdos de la infancia, Josef, de espíritu sensible, siempre amó profundamente la tierra georgiana. Esto se hizo patente en 1921 cuando decidimos anexionarnos , de nuevo, esa provincia. Stalin me miró y me dijo...”Mijail....¿por qué vengarnos de nuestros padres si podemos vengarnos de toda una provincia?”....cuando los trabajadores georgianos nos recibieron al grito de “renegados” y “traidores”...su genio político quedó evidenciado....”hay que trabajar esta tierra georgiana con un hierro al rojo vivo!...hay que romperle las alas a esta Georgia.....que corra la sangre de los pequeño burgueses hasta que depongan toda resistencia”... luego resonó su grito ... ”empaladlos!” ... ”descuartizadlos!” ....ciertamente, Josef, nunca fue cariñoso con los nacionalismos pero detrás de esa energía y esas decisiones solo estaba el amor por su tierra y sus gentes.....aquel sentimiento encerrado en el dicho “el que bien te quiere, te hará llorar”.

Luego en 1937 su pasión por su tierra natal, a la que quería redimir, renació con fuerza. De los 644 delegados que asistieron al congreso del partido comunista georgiano, que se celebró en Mayo de aquel año, 425 acabaron fusilados o como compañeros míos en el Gulag. Todavía recuerdo como gritaba Mamia Orajelashvili, cofundador de la República, cuando le sacamos los ojos y le perforamos los tímpanos delante de su mujer. O el jefe del partido, Néstor Lakoba, que ya había sido el año anterior envenenado y enterrado con honores. Que duro fue descubrir en él, ya muerto, un enemigo del pueblo, tener que exhumar su cadáver, y vernos obligados a torturar a su mujer hasta la muerte delante de su hijo que tenía catorce años, de quien nos ocupamos para educarle como convenía enviandole a la University of Gulag donde, lamentablemente, no fue capaz de reeducarse y tuvo que terminar fusilado. El mismo fin que corrió Budu Mdivani, ex jefe de gobierno de la República de Georgia, detenido, torturado durante tres meses y fusilado junto a su mujer y sus cinco hijos, cuatro varones y una niña, esta última de ricitos rubios, y ojos que sonreían al mirar, verdaderamente preciosa, lástima que ya fuera, a tan tierna edad, un instrumento del Imperialismo.

Alguno querrá ver barbarie en estos actos. Que ceguera!. Barbarie donde solo hay amor por los camaradas que han confundido el camino, un esfuerzo sublime por intentar recuperarlos a ellos y a sus familias, actuando igual que el cirujano que corta la pierna a la altura del muslo aunque la gangrena solo parezca subir hasta la rodilla. Y amor por la tierra que te vio nacer, dedicación absoluta para mantenerla limpia, pura, brillante como el sol, ejemplo para todas las naciones soviéticas.

En los años treinta, en los que trabajé muy cerca de mi líder natural, Stalin ordenó matar a todos los que habían conocido estrechamente a Troski. ¿Comportamiento sanguinario, parcial, victima de los celos?. En absoluto, al fin y al cabo también decidió matar a todos los que habían conocido estrechamente al propio Stalin mostrando así una equidad, justicia y clarividencia propia solo de un genio.

Lo justo y necesario de sus decisiones creo que queda evidenciado en este suceso real que paso a relatar:

“Lázar, dijo Stalin cierto día del difícil año 1937, dirigiéndose a uno de sus más leales subordinados Lázar Moiséievich Kaganóvich, ¿sabías que tu hermano Mijaíl se relaciona con elementos derechistas? Hay pruebas sólidas contra él”.

Kaganóvich replicó al cabo de un momento, “Entonces debe tratársele de acuerdo con la ley.” Asi que Kaganóvich llamó puntualmente a su hermano Mijaíl (bolchevique desde 1905 y comisario para la construcción aeronáutica), que aquel mismo día se pegó un tiro en el cuarto de baño de un colega.

Lázar solo fue uno de tantos de los que trabajaban con Stalin todos los días y bebían con él todas las noches y que supieron poner la Revolución por delante de sus afectos personales.

¿Quién puede acusar al líder de criminal si hasta la propia familia del condenado concordaba en lo justo y necesario que resultaba aplicar la legalidad vigente?.

Recuerdo que, por aquella época, las dos frases que Josef repetía con mayor asiduidad eran:

-“La muerte soluciona todos los problemas. No hay hombre, no hay problema.”
-“Golpead, golpead y golpead otra vez”. Esta era pronunciada cada vez que Beria reconocía tener problemas para arrancar una confesión.

¡Que bien reflejan estas frases la sencilla clarividencia que emana del auténtico genio!

Si algo refleja el carácter insobornable del gran mariscal es lo que sucedió con Bedny, uno de sus poetas de cabecera, amigo personal, principal glosador de la musicalidad de las sirenas que llamaban al trabajo en las fábricas soviéticas, y fustigador de la clase proletaria cuando no era capaz de cumplir los objetivos fijados (maravilloso su poema “Aleja la espalda del horno” en el que lamentaba duramente, en una sátira constructiva, el descenso de la producción de carbón).

El caso es que Bedny vivía alojado en uno de los más preciosos apartamentos del Kremlin con los lujos lógicos en la clase dirigente y la intelectualidad de vanguardia. Cierto día., el poeta expresó a un amigo que le fastidiaba dejarle libros al líder porque éste se los devolvía con los márgenes manchados de grasa. Días después fue expulsado del Sindicato de Escritores....y del apartamento del Kremlin. ¿Un ataque de infantil orgullo de Josef?, en absoluto, solo que en ese par de días coincidió que se probó claramente que la mayoría de sus poemas calumniaban al proletariado ruso. Todavía recuerdo las sabias palabras del Padre Stalin...”decidle a este Dante de última hora que ya puede dejar de escribir”.

Ahora repaso la cuadragésima carta sin respuesta que Bujarín, siempre elocuente y perspicaz, dirigió al líder desde su celda...”Koba, ¿qué necesidad tienes de matarme?”...él que había aplaudido la ejecución de Zinoviev y Kamenev con aquella frase que todavía resuena en mi cabeza...”me alegro, Mijail, de que los hayan matado como a perros”...Nikolai, mírate ahora, rebajándote, perdiendo la dignidad que nunca tuviste....ahora que no eres capaz siquiera de abrocharte los pantalones sin ayuda y sin romper a llorar...

¿Creíais Bedny, Bujarin y tantos otros que vuestra amistad personal y el aplauso constante al líder os hacían inalcanzables, que impedirían al Padre de la Patria tomar las decisiones que la justicia y el pueblo reclamaban?. ¿Tantos años junto a él sin conocerle?.

Cierro los ojos y veo aquel tren humeante entrando en Moscú....el gran retrato de Lenin y su pausada voz al decir...”es cierto que la libertad es algo precioso, tan precioso que debe ser cuidadosamente racionado”.

Esta es la verdad, lo demás es tan solo Historia. Alguien tenía que contarlo”

Camarada Mijail Mariosilovich Renanov

domingo, 29 de junio de 2008

Pravda informa, "Regresan nuestros héroes".

“La verdad”, ese animal huidizo que es patrimonio de la Revolución, hecha diario y en su deseo de seguir siendo instrumento para la construcción del paraíso socialista, está en condiciones de informar a sus proletarios lectores que, por fin, el regreso de nuestros héroes, nuestros futbolistas soldados, guardianes de la Revolución y eméritos hijos trabajadores de la madre Rusia, se va a producir en la próximas horas.

El tren que devuelve al hogar socialista a nuestros triunfantes camaradas del balón llegará a Moscú, a la estación de Belorusskaya en esta próxima medianoche. Todo está preparado para el emocionante recibimiento que nuestros héroes merecen. Las clases populares, en masa, como un solo trabajador se harán presentes para aclamar, vitorear y unirse en los sentimientos a nuestro Líder, que aún no pudiendo estar presente por motivo de las más importantes responsabilidades nacionales, tendrá el corazón y el pensamiento dirigido hacia esa estación, ese tren y sus ocupantes.

La estación de Belorusskaya verá llegar a los vencedores de Europa, como una más de las múltiples estaciones en las que se les ha rendido honores. Porque cabe recordar que desde que lograron su rotundo éxito el Sábado 21 de Julio, la Europa proletaria y bolchevique entera ha querido unirse a la celebración.

Sí, el tren de nuestros victoriosos jugadores, ha sido recibido con todos los honores estos días pasados, en su periplo por Hungría, donde cada uno de nuestros camaradas futbolistas recibieron decenas de ramos de rosas rojas entregadas por rubias niñas comunistas sonrientes ataviadas con trajes folklórico-populares.

En Polonia fue especialmente emocionante observar como miles de mineros con sus rostros tiznados aceptaban con alegría la resolución del Comité Central del Partido de redoblar sus turnos de trabajo como ofrenda, como merecido regalo, del pueblo trabajador a nuestros guardianes revolucionarios del balón. Sí, el carbón no faltará este invierno para calentar las oficinas del PCUS y los hogares de la nomenclatura, que como bien sabemos son los hogares de cada proletario.

En Checoslovaquia el campesinado levantó la espalda y sus aperos de trabajo al paso del tren y volvió raudo al trabajo en su esfuerzo por superar los resultados del plan quinquenal, vigente el de 1953. En Rumania una nueva limpieza de gitanos y judíos y la inauguración de varias nuevas fosas comunes ha sido el símbolo elegido por los dirigentes del glorioso partido del pueblo para saludar a nuestros campeones. Finalmente, mencionar que varias Repúblicas Socialistas han optado por acelerar varias purgas de revisionistas, traidores y socialdemócratas como muestras de la alegría popular que esta nueva victoria ha significado para todo el orbe proletario.

Porque este logro revolucionario, camaradas, hermanos, bolcheviques todos es un paso más hacia el paraíso socialista. Nuestra selección se presentaba a la fase final del Europeo, donde ocho naciones ofrecían sus mejores argumentos para lograr la victoria. Tres partidos, en realidad, tres combates a muerte, separaban a la URSS de, como dice nuestro inmarcesible himno, la victoria final. Y se alcanzaron, como no podía ser de otra manera, con esfuerzo solidario, con sudor proletario, con la determinación del pueblo trabajador, con el orgullo de los bolcheviques unidos. Nuestra selección fue superando uno a uno cada obstáculo, como nuestro líder ha ido superando , uno a uno, cada dificultad que el imperialismo ha provocado inútilmente para intentar dinamitar nuestra revolución.

Primero fue la victoria frente a Grecia, la cuna de la democracia occidental que fue superada una y otra vez por nuestra más fértil democracia popular. Posteriormente fue Suecia, y el veneno de su socialdemocracia, su espíritu revisionista y acomodado fue barrido por el alma proletaria y su ardor revolucionario. Finalmente Holanda, la cuna del mercantilismo capitalista, que intentó una vez más destruir la obra de nuestro amado camarada Lenin, llegando a usar negros y mulatos en su intento, perros con collares, contentos con el hueso que les dan en el basurero del hambre capitalista. Pero la sangre de los mercaderes despiadados fue derramada por nuestras unidades de combate que se alzaron así campeones de Europa, liberando a pueblos oprimidos y sembrando la semilla de la Revolución en el mismo corazón de la vieja, podrida, y próxima a claudicar, Europa capitalista.

Hoy, el pueblo ruso, en realidad, todo el pueblo trabajador sin importar su origen os saluda, genios del balón, luchadores del verde, vencedores de las ordas imperialistas. Toda Moscú se volcará con vosotros al paso de vuestro tren. Sí, porque Moscú no será el destino final de vuestro viaje., vuestro triunfante tren continuará camino por todas las repúblicas socialistas del este asiático, recogiendo el calor y la admiración del pueblo hasta llegar a la estación final de Irkutsk donde seréis recibidos por personal competente que os impondrá las condecoraciones que tanto os merecéis y os proveerá de trabajo significativo para que hasta el final de vuestro días sigáis colaborando en el progreso de la Revolución y el paraíso socialista. El frío os ayudará, sin duda, a conservar frescos los recuerdos.

Pravda, en su imperecedero aporte al periodismo revolucionario, aprovecha estas líneas para recordar también a todos los familiares y amigos de los seleccionados, así como a aquellos que hayan asistido personalmente a la Eurocopa (aún con visado con firma y sello autorizado) que si no han sido visitados ya por miembros eméritos de los Servicios de Control y Seguridad Nacional se presenten junto con sus pertenencias en la citada estación de Belorusskaya a las 23:45 para ser acogidos también en el tren de los campeones y compartir con ellos su destino.

Un dato final que llega a nuestra redacción, en el Europeo “B” que se celebra en estas fechas nos informan que la selección de España ha superado, en la final pequeña, a la selección alemana y si supera las próximas eliminatorias previas quizás tendrá acceso al Europeo oficial en próximas celebraciones. Que reciban nuestro saludo especial y nuestra sentida felicitación los lectores de Mundo Obrero, mientras el nacionalsocialismo alemán seguirá purgando sus pecados.

Para concluir queremos recordar a nuestros lectores que en la edición de mañana junto con el periódico se ofrecerá una cinta de video con un programa completo, la grabación de los tres partidos que nos han llevado al éxito final junto con una edición revisada del Acorazado Potemkin y la trigesimoquinta biografía de nuestro eterno líder comentada por el afamado historiador camarada Pistonimov Illich Gorrichenko.

jueves, 26 de junio de 2008

En el nombre del compañero Ordás...

Os cuelgo aquí una de las gestas mas heroicas habidas en la II Guerra Mundial y casualmente protagonizada por un Regimiento de Esquiadores españoles, en este caso de la División Azul.

La verdad es que había oido hablar de ella, pero ha sido ahora, estos días, al intentar contrareplicar con cierta épica a la entrada del martes de mi admirado General Mariosilovich y titulada "En el nombre del camarada Sergei" cuando he profundizado en la gesta del Regimiento del Capitán Ordas (foto de al lado) y la verdad es que leyendola le ha hecho emocionarse al viejo Sargento Von Piston -así es como me llamaban en el Hospital de Burgos mis compañeros de IMEC cuando me enfundaba aquel traje de gala que me hicieron en una sastrería del Casco Viejo hará ya 26 años-...

La realidad es que me hubiera emocionado lo mismo si los protagonistas habrían sido miembros de las Brigadas Internacionales en Paracuellos o una gesta de los voluntarios españoles que combatieron junto a los rusos contra el Ejército alemán en Stalingrado e incluso entraron en Paris con las priemras compañías del Ejército ruso...

Como ya sabeis, y a raíz de la invasión de la Unión Soviética el 22 de Junio de 1941 por parte del ejercito alemán y al grito de ¡Rusia es culpable! una multitud de jóvenes españoles pertenecientes a Falange Española (FE-JONS) se presentó voluntaria para formar una división española que combatiría en Rusia durante la Segunda Guerra Mundial al lado del ejército alemán: La División Azul. El General Franco eligió al General Muñoz Grandes, vinculado a Falange como general al mando de la División.



Enero de 1942. Frente Norte.

Alrededor de medio millar de hombres de la 290 División alemana han quedado cercados por el 71 Batallón de Esquiadores soviéticos en la aldea de Wswad, al sur del lago Ilmen. El mando alemán solicita al General Muñoz Grandes el envio de una unidad divisionaria para que acudan en ayuda de la guarnición sitiada. Muñoz Grandes encomienda la misión a la Compañía de Esquiadores del Capitán Ordás.

Día 9 de enero 1942, a las 21 h 15. Conversación radiofónica:

"El General alemán de C. de E. dice por teléfono que la guarnición alemán de Wswad al Sur del Lago Ilmen está sitiada, y no pudiendo ayudarla las tropas de aquel sector, pregunta si podemos nosotros los españoles hacer algo; a 30 kms. de nuestras posiciones y teniendo que atravesar el lago, parece imposible, pero preguntados: «¿Cómo se porta la guarnición de WSWAD?» «Muy valientemente» — se contesta — y entonces decimos: Se hará lo que se pueda y mas de lo que se pueda."


En total, 206 hombres en la noche del 10 de enero salen de Spaspiskopez, en la costa norte del lago Ilmen, para ayudar a sus camaradas alemanes. Llevan 30 trineos tirados por caballos.

Solamente 30 kilómetros separan Spaspiskopez de Wswad. El problema reside en que para llegar a la aldea hay que atravesar todo el lago; un terreno helado que esta repleto de desniveles, grietas y muros de hielo infranqueables. Asimismo, las temperaturas son bajísimas, fuera del lago los termómetros marcan 33º bajo cero. Pero dentro del lago, de madrugada y bajo un viento gélido la Compañía tendrán que soportar temperaturas de hasta 50º bajo cero.

Ordenando a sus oficiales que se reunieran con él inmediatamente, Ordás empezó a extender grandes mapas. Cuando entraron los cinco tenientes -Otero, Castañer, Porta, García y Santiago-, estaba muy atareado planeando la ruta hacia Wswad. "El General había depositado su confiaza en la compañía de esquiadores", les dijo.

Debía disponerse a partir a la mañana siguiente, diagonalmente a través del lago Ilnem, lo más rapidamente que el tiempo permitiera. Aunque Ordas calculababa que llevaría ocho horas alcanzar Wswad, las provisiones serían para tres días. Nueve fusiles automáticos proporcionarían una potencia de fuego extra. Los jovenes oficiales comprendieron: se trataba de una gesta heroica.

El temómetro se mantenía en los -32 grados el sábado 10 de enero, cuando 205 hombres de la compañía formaron con sus blancos ropajes invernales ante su Capitán. El viento, interminable e incesante, les arrojaba nieve a la cara. Eran las diez de la mañana y no daba el calor del sol.

Muñoz Grandes había enviado a su ayudante, Capitán de corbeta Mora Figueroa, a desearles buen viaje desde su punto de partida en Spasopiskopets. "Váis a liberar a un batallón de camaradas alemanes", les dijo "Cruzaréis el lago. La marcha será corta, pero dura. Os enfrentaréis a fuerzas soviéticas superiores en número. Si alguno de vosotros está enfermo, que lo diga ahora".

Adelante!,... rugió Ordás, con toda la fuerza que su pequeño pecho podía reunir, y echó a andar. Junto a él caminaba una corpulenta figura, de mediana edad, cuya sombra casi absorbía la del diminuto capitán. Ordás lanzo una mirada de confianza a su compañero, el sargento Willi Klein, intérprete alemán agregado por el destacamento de enlace a la compañía de esquiadores. No habían tenido tiempo de hacer amistad, pero Klein había vivido en España, como comerciante en Bilbao, antes de la Guerra Civil, y fué prisionero de los rojos hasta que le liberaron los nacionales.

Klein tenía mucho respeto por Ordás, cuyo porte le había conquistado el apodo del "Prusiano". No sólo era la limpia eficacia lo que impresionaba a Klein, sino que también que el pequeño oficial de ojos brillantes y vivos era un héroe. Antiguo "africanista", había mandado marroquies en la Guerra Civil, mereciendo por ello la Medalla Militar.

La compañía emprendió pesadamente la marcha. Los trineos llevaban las provisiones y el equipo. Los españoles habían querido requisar los trineos y los caballos, pero los campesinos rusos habían temido que no se los devolvieran, así que se ofrecieron como conductores. En total setenta mujiks acompañaron a la fuerza de socorro española. A las pocas horas, Ordás llamó a Varela para que por radio diera cuenta del avance al cuartel general. Pero el generador se había helado. Sin titubear, Ordás ordenó a Varela que volviera por otro. "Sabes el camino", le dijo con toda calma. "Alcánzanos tan pronto como puedas".

Por una vez en su vida, el locuaz radiotelegrafista se quedó sin habla. Se volvió y emprendió la marcha. Hombre al que le encantaba maldecir. Varela tuvo la oportunidad de repasar todo su repertorio en el largo trayecto. Ordás también hizo volver en trineo a los primeros casos de congelación. El frio resultaba increible, agudizado por un cruel viento del Este que les cortaba la cara. El sol se elevó, pero siguió sin dar carlor. Pronto quedó atrás, mientras la columna de Ordás seguía el rumbo de la brújula rodeando hondas grietas y grandes barreras de hielo, elevadas por el oleaje de la superficie del lago.

Varela y su equipo respiraban afanosa y dolorosamente tratando de cumplir su misión de volver a la compañía con un nuevo generador.

Día 10 de enero. A las 11 horas. Nueva conversación radiofónica entre Muñoz Grandes y el puesto de salida del Regimiento en Spaspiskopez:

"Llegan en un trineo 3 congelados, dicen que la marcha es durisima y que en el Lago hay muros de hielo infranqueables y grietas enormes. A las 11,35 regresa el Sargento de Radio: el generador se ha roto, no funciona la radio, pero pueden recibir; la marcha es muy penosa y el espíritu admirable."
Los hombres de Varela con el nuevo generador de radio a la espalda volvieron en busca del Capitán Ordas. Hacía 53 grados bajo cero. El invierno más frio en un siglo. En medio del camino, en el horizonte nevado, había un punto delante. No se movía. Se acercaron y vieron una figura tendida boca abajo en la nieve. El congelado cuerpo ya estaba cubierto por una fina capa de hielo claro como el cristal. Le dieron la vuelta "Es Felipe", dijo uno. "Ahora María y su chico están solos en Bilbao....Lástima!.... En Posad ganó la Cruz de Hierro y ahora se hiela aquí solo, lejos de la patria. Toda la guerra es una pura mierda.

Varela finalmente, al día siguiente, contactó con la compañía y se presentó a Ordás reglamentariamente, como les gustaba al "Prusiano". "Te abrazaría Varela, pero no me atrevo, o nos congelariamos mutuamente.... Qué bueno que estés aquí. Ponme con la divisón" .


Día 11 de enero. A las 2 horas. Radio: General Muñoz Grandes a Capitán Ordás: «Con el Sargento va el generador . Sé que sufrís mucho. No importan. España entera sabe de vuestra hazaña. Alemania os admira. Sois el orgullo de nuestra raza. Tengo fe en vosotros porque tengo fe en España. Confiad en Dios y atacad como Españoles.

El día 11 de enero, por la mañana, tras 22 horas de marcha ininterrumpidamente, los hombres de Ordás alcanzan la ribera meridional del lago Ilmen. La operación había sido diseñada para que lleguasen a Wswad después de haber atravesado el lago en línea recta. Sin embargo, los obstáculos del camino les han obligado a desviarse de la ruta prevista. Están muy cerca de Ustrika, a unos 15 Kilómetros al Oeste de Wswad.

Son las 10,10 horas. Conversación radiofónica: Capitán Ordás a Muñoz Grandes: Después de salvar seis grandes barreras de hielo y cruzar grietas, con agua hasta la cintura, hemos llegado a Ustrika.

10,30 horas. General Muñoz Grandes a Ordás: Sé de vuestros esfuerzos durante la ardua marcha... La guarnición de Vsvad resiste aún. Debéis socorrerla cueste lo que cueste, incluso si todos vosotros os heláis en el lago. Debéis seguir, solos, si es necesario, hasta la muerte. Tenéis que alcanzar Vsvad y morir con ellos. En nombre de la patria, gracias. No perdáis el ánimo. Confio en vosotros.

Mas tarde, a las 21,30. General Muñoz Grandes a Capitán Ordás: «La guarnición Wswad resiste valientemente, es preciso salvarla, lo exige el honor de España y el espíritu de fraternidad entre nuestros dos pueblos, todos estamos pendientes de los heroicos soltados de Ordás. Animo, tenéis la gloria mayor en vuestras manos; atacad resueltamente.»


En un telegrama enviado el 12 de enero al General Muñoz Grandes, Ordaz daba cuenta de tener ya 102 congelados, de ellos 18 gravísimos, y de haberse inutilizado varios aparatos de transmisiones y casi todas las brújulas y trineos. La contestación del General fue una expresiva felicitación de tonos muy elevados, advirtiéndoles que la guarnición de Wsawad no solo se seguía defendiendo sino que, en una reacción ofensiva, había logrado alguna ventaja”

Día 17. A las 22 horas. Capitán Ordás a General Muñoz Grandes: A las 8 horas empezamos avance, apoyados por 40 letones, ocupado Maloye... y Bolsoye..... Al ocupar Shishimorovo.... se rompe resistencia enemiga entrando en vanguardia en ducho pueblo. Reacciona el enemigo contraatacando con dos batallones con piezas antitanques y seis carros semipesados que envolvieron rápidamente vanguardia Española. a el destacamento envuelto por carros se defiende heroicamente; otros carros se dirigen contra el resto de la compañía fijándola en Bolsoye. De los 36 Españoles que formaban la vanguardia, mueren 14; el resto logra abrirse paso y llega a nosotros. Nos hacemos fuertes en Bolsoye. Donde resistimos a pesar del fuerte ataque enemigo. Alas 21 horas recibo orden de establecer avanzada en Maloye. A donde parten 20 Españoles y 14 alemanes que envío de la sección que recibo de refuerzo. Además de las bajas citadas hemos tenido dos muertos y trece heridos.

A las 8 del día 17, una columna compuesta por 36 españoles y 40 letones inicia el avance hacia los objetivos señalados. Al frente de la columna va el teniente Otero (el de la foto de al lado). Las dos primeras aldeas son ocupadas sin excesiva dificultad. Sin embargo, antes de entrar en la tercera, los hombres de Otero tienen que vencer una tenaz resistencia del enemigo. Los letones ocupan la parte sur de poblado; los españoles, la parte norte.

Pero el esfuerzo por conquistar Schilej no sirve para nada. Poco después de que las tropas hispano-letonas entren en la aldea, los soviéticos inician un contraataque que obliga al teniente Otero a ordenar la retirada:

“Los letones huyen al producirse al contraataque y el enemigo, aprovechando esta circunstancia envuelve con sus carros por el Oeste, atacando a nuestra vanguardia y cortándola la retirada. Se combate duramente sin que sea posible rechazar al enemigo, por no disponer de armas anticarro, pero la vanguardia se abre camino hacia Bolsloye uniéndose al resto de la Compañía que acudía en su socorro. Los 36 hombres de la vanguardia han tenido 16 muertos y 13 heridos. El enemigo continuo su ataque hasta Bolsloye, fijando a nuestras fuerzas con los cañones de sus carros mientras que la Infantería trata de envolver por el Oeste. La compañía mantienen las posiciones y logran detener al enemigo, retrocediendo los carros a ver que no son seguidos por las fuerzas de ataque. El ataque por el fuego continuo hasta el anochecer en que se rompe contacto, cumpliendo una orden del Mando del sector que dispone la retirada a Ushino”

Después de que la Compañía retroceda hasta Ushino, el capitán Ordás recibe la orden de volver ocupar el poblado de Maloye. Hasta allí se desplazan en la noche del 17 un destacamento de esquiadores. Esta compuesto por 23 españoles y 16 alemanes que en la mañana del 19 sufren un ataque del enemigo. La lucha es breve. El destacamento tiene que dejar sus posiciones. Solo un oficial y cuatro soldados todos ellos heridos, regresan a Ushino.

Día 19. A las 13,30 horas. Capitán Ordás a General Muñoz Grandes: A las 7 horas hoy, enemigo entró en grandes masas en Maloye, asaltando la guarnición compuesta de 23 españoles y 19 alemanes. Ataque que fue apoyado por 6 tanques. —Despliego resto Compañía recogiendo 5 heridos españoles y dos alemanes. —Enorme superioridad enemiga y apoyo de tanques nos impiden reconquistar posición. La guarnición no ha capitulado; ha muerto con las armas en la mano. Vemos gran concentración enemiga en Maloye y Bolsoye y Utshino... Esperamos ataque. Sabremos morir como españoles. Arriba España. Viva Franco.»

Mismo día 19 a las 23 horas. General Muñoz Grandes a Capitán Ordás: Como habláis vosotros, solo hablan los héroes. Así y solo así se hace un Imperio. Animo. Vuestra conducta es el orgullo de esta brava División. Pese a todo venceréis. Hay Dios, y el os dará la Victoria porque sois los hijos más valientes de España. — Un abrazo que no será el último, lo aseguro.»

Dia 20 a las 14,30 horas. Capitán Ordás a General Muñoz Grandes: « En la noche de ayer hemos sido bombardeados 3 veces por aviación rusa. Al anochecer grades masas enemigas se dirigieron contra nuestra posición y para facilitar la defensa varios voluntarios han salido a quemar carros. El ataque ya en marcha de los rusos no llegó a efectuarse y se retiraron. — !Dios existe!.»

A las 16 horas del día 20. Capitán Ordás a General Muñoz Grandes: General alemán nos felicito y anuncio recompensas.


Un día después, el 21 de enero por la mañana, un sargento y cinco soldados al mando del teniente Otero abandonan Ushino para dirigirse a Wsawad. A medio camino aproximadamente a 7 kilómetros del punto de partida, se encuentran con la guarnición alemana de Wsawad, la cual, tras conseguir romper el cerco enemigo, se dirige hacia el Oeste al encuentro de los españoles. A las 05:00 h, sobre la superficie helada del lago, se dispara la bengala convenida que es contestada por la señal alemana...

El Capitan Próhl, jefe alemán del reducto que aguantaba en Wsvad, y el Tte. Otero de Arce se saludan militarmente y se abrazan efusivamente sobre el hielo (véase foto): "¡Kameraden, kameraden!".

Día 21. A las 9,45 horas. Capitán Ordás a General Muñoz Grandes: En la madrugada de hoy guarnición alemana de Wswad... Se abrazaron a 7 Km al E. de Ushino....Los deseos de V. E. se han cumplido totalmente.

A las 10,45 horas. General Muñoz Grandes a Capitán Ordás: «Orgulloso de vosotros con mucha alegría os abrazo.

A las 11 horas. Capitán Ordás a General Muñoz Grandes: «Regresó nuestra fuerza, la mayoría están congelados.

A las 11,40 horas. General Muñoz Grandes a Capitán Ordás «Manda por correo relación nominal de los que salisteis, bajas habidas y los que quedan, y por radio relación numérica.»

A las 16 horas. Capitán Ordas a General Muñoz Grandes: «Salimos en total 206 hombres y quedamos 34.

Al final de enero, la Compañía de esquiadores, o mejor dicho, lo que queda de ella, vuelve a Spaspiskopez. De los 206 hombres que la integraban, solo 12 han regresado ilesos.

Día 24. A las 22 horas. Capitán Ordás a General Muñoz Grandes:: «A Las 7 horas hoy iniciamos ataque — La Compañía en vanguardia sigue a los tanques alemanes y penetra en Mal. y Bol..... después de vencer fuerte resistencia — Nuestras bajas son: Un oficial, Un sargento y 7 soldados. A pesar de quedar tan solo 12 hombres útiles para el combate, la confianza en nosotros de los que nos rodean es siempre la misma; con nuestro supremo esfuerzo y pese al frío intensísimo, hacemos que esa confianza vaya en aumento, derramando prácticamente nuestra sangre por España y nuestro Caudillo. Así nos lo exigen los cuerpos sagrados de los que valientemente cayeron. !Arriba España! ¡ Viva Franco!»

Telegrama del General Muñoz Grandes al Capitán Ordás:
Sobre Las heladas aguas del Lago y gracias a la bravura y espíritu de sacrificio con que lo atravesasteis para liberar a los héroes de W.. ha rugido el león español. En nombre del Caudillo os concedo, a ti Capitán Ordás la Medalla Militar y a todos los valientes que te acompañaron, la Medalla Militar colectiva. Por la Patria agradecida os abraza.

Por su valerosa actuación la Compañía de Esquiadores recibió la Medalla Militar colectiva y su jefe, capitán Ordás, la individual. Los alemanes reconocieronn el valor de los esquiadores españoles con 32 cruces de hierro (en la foto se pueden ver las numerosas condecoraciones ganadas por el Capitán Ordas y expuestas en el Museo del tercio de Regulares).

Carta del General en Jefe de la División Alemana desplegada en esa zona al General Muñoz Grandes

Mi muy respetado General:

En el momento en que cesan de estar a mis ordenes los valientes Soldados de su Compañía de Esquiadores, es para mi un deber ineludible expresar a Vd. mi agradecimiento y mi admiración por él arrojo temerario y heroico de sus soldados. Ha sido para mi un honor poder tener bajo mi mando a estas excelentes tropas y motivo de especial satisfacción que con la concesión de 32 Cruces de Hierro a la Compañía haya cristalizado en forma palpable el reconocimiento de los Mandos Superiores. Con la expresión de mi estima y con el deseo de poder volver, a saludarle personalmente, quedo de Vd., Muy respetuosamente.

General Schopper



Aquí se pueden ver algunas imagenes de aquel heroico Regimiento de esquiadores

martes, 24 de junio de 2008

En el nombre del camarada Sergei.

Aquella mañana el Moscova fluía lento y triste, como cada mañana de aquel otoño ruso. En su despacho del Kremlin, el padre de la patria, Josef Stalin, revisa por ultima vez el cartel que con su rostro pronto poblará las calles de Moscú. "Bolei za nashchij!" (¡Apoya a los nuestros!), junto a una imagen del glorioso Ejército Rojo, es el lema elegido para provocar olas de entusiasmo e insuflar ánimo de victoria al pueblo. Ese pueblo siempre entregado a su líder.

Unos acordes retumban por la ciudad, es la canción compuesta por Boris Eremenko en la que se exhorta al pueblo a "embestir y morder" para lograr "una victoria para todos". Al clima de entusiasmo que vive la ciudad se contribuye estos dias desde Leningrado, la ciudad de las noches blancas, el Hermitage y el celestial Peterhof, con una obra recien estrenada de Zalyguin. Como una especie de conjuro audivisual, la obra apela a la victoria patria de igual modo que el hombre prehistórico dibujaba bisontes para asegurarse su posterior caza.

Más allá, en las estepas, allí donde la antigua flecha tártara nos atravesó el corazón, retumba el sonido de los cañones. Corren las nubes, asustadas. El capitán Sergei, bañado en barro en su trinchera de Nogaish sueña, entre la sangre y la tierra, con la quietud del hogar, hundido el rostro en los generosos pechos de Natascha, allá en el koljov de Vyasma.

Está dispuesto para el sacrificio patrio, sabe que la recompensa es inmensa, su nombre será recordado para siempre, símbolo del valor y el coraje revolucionario y el amor por la Madre Rusia. Quizás hasta el padre Stalin tenga a bien concederle una medalla póstuma y encargarse, gustoso, de cuidar y darle un futuro a la bella Natascha.

Ya no hay tiempo para más, justo al escuchar el silbato de su comandante, Sergei se lanza al asalto pateando una pelota. El capitán saltó el parapeto que lo protegía, luciendo la camiseta del CSKA, y corrió tras la pelota que había lanzado como lo hacía, años atrás, en el estadio Dinamo, cuando su figura de fino extremo se recortaba por la banda.......la banda izquierda, por supuesto, como bien le enseñó , de pequeño, en la escuela el camarada comisario. Ahora no sorteaba camaradas bolqueviques con la camiseta del Spartak, sino que regateaba balas nacionalsocialistas muy malintencionadas.

Así, el capitán Sergei, héroe nacional, aquel 9 de Octubre encabezó el asalto en contraataque contra las trincheras alemanas en las estepas de Crimea. Su regimiento, que antes vacilaba temeroso, lo siguió con infinito valor, como si todos quisieran finalizar aquel veloz contraataque con un certero remate y que el cuero besara, por fin, las mallas alemanas.

Lamentablemente, aquella granada, certeramente lanzada desde la defensa germana, cercenó el ataque del capitán y , también, sus piernas. Sergei, en un esfuerzo supremo, intentó con el tronco sacar su último centro con rosca, pero fue imposible.....no hubo pues remate final, pero si hubo pitido final para aquel regimiento al completo....la alegre cabalgada rusa, aquel despliegue rápido y sorpresivo tras el balón metido entre líneas enemigas murió a trescientos metros de los panzers de Manstein.

El ataque diseñado por el seleccionador General Kutnesov terminó con miles de piernas seccionadas, brazos colgando y cabezas separadas de sus cuerpos. El Ejército Rojo no pudo reconquistar aquella tierra de nadie pero la batalla pudo celebrarse como la primera derrota del fútbol ruso en competición internacional. Era el año 1941.

La noticia de aquel contraataque tras un balón no tardó en llegar al Kremlin. Allí Josef Stalin, un buen hombre, se mesaba el bigote, preocupado por el destino de sus hijos en el frente, mientras manoseaba, distraído, el trasero de la camarada Irina. Seguía dándole vueltas a su sueño de conquistar occidente y al trasero de Irina cuando una luz se encendió en su mente...."Futbol y patria" gritó, "Fútbol y pueblo", repitió entusiasmado como el alquimista que acaba de dar, por fin, con una fórmula mágica.

Desde ese momento el fútbol dejó de ser opio del pueblo para pasar a ser una conquista revolucionaria, otra más. Con los años la Unión Soviética se poblaría de estadios de butacas estrechas, fondos de pié, megafonías irreconocibles y ruidosas, céspedes en mal estado y ambientes lúgubres como un thriller al más puro estilo Morgan Freeman.

Fútbol como cuestión de Estado. Fútbol como muestra de dignidad. Fútbol y guerra. Ahora, jugadores que representáis a la Madre Patria, portadores de la dignidad y el orgullo de nuestra nación, soldados de un ejército siempre victorioso....recordad que este Domingo y frente a Alemania, la Historia nos da una nueva oportunidad....sentid como hierve vuestra sangre cuando escuchéis gritar el maldito "Deustland, Deustland".....temblad de emoción a los acordes del himno patrio!!!......gritad conmigo!!!......por la Revolución!!!...por el Octubre Rojo!!!...por el padre Stalin y Natascha!!!!.......por el camarada Sergei y los caídos en las estepas de Nogaish!!!!....por evitar el Gulag!!!...


Antes queda, eso sí, el trámite del Jueves....



lunes, 14 de abril de 2008

El expediente Streltsov

Estaba preparando este fin de semana mi participación en el próximo XV Congreso del Movimiento Indusi, y andaba yo peleándome con la introducción del Manifiesto, me sentía atascado tras una primera frase genial "Un fantasma recorre Europa....", así que me dió por despejarme releyendo algunos de los expedientes del pasado que pueblan los anaqueles de la oficina del Secretariado.

Una carpeta llena de polvo, heredada de mis antecesores en el Comité Central, pronto llamó mi atención, tenia el título "Eduard Streltsov " y una foto.... una foto muy parecida a la de mi desaparecido y llorado tío....

Corría el año 1958 (saludos César Vidal!) y pronto iba a celebrarse el Mundial de Fútbol de Suecia cuando se desarrolló la siguiente historia:

La URSS y Polonia tenían que definir entre sí quién iba al mundial de Suecia. Todo el equipo soviético esta en la terminal de trenes "Belorusskaya" listos para partir. Todo el equipo menos dos jugadores. Streltsov e Ivanov no aparecen, la temida dupla de ataque. El tren parte sin ellos. Los delanteros logran, en un coche, alcanzar a la formación en Mozhaisk. El tren se detuvo especialmente para que ellos subieran. Los dos estarían entre los once titulares, pero había una condición: solamente a fuerza de goles y trayendo la clasificación podrían lograr que no se volviera sobre "este enojoso asunto".

Streltsov estaba medio lesionado y le pidió al medico que hiciera lo imposible para que pudiera jugar. Jugó como los ángeles.... metió un gol y dio una asistencia. Después del partido el entrenador Kachalin dijo: "Ni con las dos piernas sanas lo había visto jugar tan bien como hoy con una".

Así era Eduard Streltsov, un magnifico delantero centro que representaba una seria amenaza para todo aquel con quien se enfrentaba. Sobre todo, destacan aquellos que lo vieron jugar, que poseía una velocidad y una habilidad fuera de lo común, dominando todos los aspectos del fútbol ofensivo. Sus 24 goles en 38 partidos con la elástica soviética certifican esta calidad y el gran futuro que tenía por delante, dicen, como competidor con Pelé por la corona de rey del fútbol.

Con un Streltsov de 19 años (izquierda en la foto con Yashin y Netto) y "la araña negra" en la portería como grandes baluartes, la selección soviética había conseguido la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 1956 y se clasificó para el Mundial de 1958.

Aquel año 1958, Streltsov estaba arrollador: gana el entorchado de máximo goleador y logra que su modesto club, - el Torpedo-, se corone como campeón pasando por encima de los grandes del campeonato soviético como Spartak, CSKA y Dinamo de Moscú. El delantero del Torpedo de Moscú se corona como la joya del fútbol de la URSS a la altura de Yashin y se convierte en la gran esperanza para el Mundial de Suecia. La gente le adora,y Streltsov, con su estilo de vida bohemio y desenfadado, representa un ejemplo para la juventud rusa… un ejemplo de librepensamiento mal visto, evidentemente, por la nomenklatura soviética. !Ay!... ese siempre quisquilloso Comité Central.....

Antes del Mundial se le pide que se una al CSKA, el equipo del ejército rojo, o al Dynamo de Moscú, el ejército del KGB, sin duda para reconducir la personalidad del jugador que destacaba por ser una especie de George Best ruso, asiduo a las fiestas y a los placeres mundanos.

Se niega, fiel a su carácter. Y así sucedió que Eduard Streltsov tuvo que sufrir las consecuencias de no acatar las decisiones impuestas por el politburó y pasar a ser considerado un peligroso rebelde, capaz de intoxicar a la juventud socialista con su imagen de crápula y sus ansias de libertad.

Es una hermosa tarde de Mayo, ideal para pasar en una dacha. Streltsov mira a traves de su copa de vino el revuelo de faldas que hay en la sala, sabe que todos esperan que él abandone su sillón y termine de encender la fiesta. Streltsov ya es la maxima figura del futbol soviético y de él depende el éxito de la nación en el mundial de Suecia que se avecina. Inclina la copa y bebe un sorbo. En momentos así no puede evitar recordar su infancia sin un padre, sin comida, con una madre enferma del corazón y declarada invalida, su primer trabajo como cerrajero, sus comienzos en el equipo de la fabrica Frezer y cómo, después de un partido contra las categorías inferiores del Torpedo, el técnico de estos lo convocara a una prueba con el equipo mayor. El tenía dieciseis años y llegó con una pequeña maleta de madera en sus manos.

Streltsov se siente observado, levanta la cabeza y ve a una preciosa muchacha que le sonríe, insinuantemente, sin dejar de moverse. Streltsov tiene solo veinte años y más de cien millones de personas sobre sus espaldas. "Es hora de convertir esta reunión en una fiesta", piensa y se levanta.

Parece que además de su negativa a unirse a uno de los grandes equipos de la capital, el otro detonante de su vía crucis fue que, en un baile celebrado en el Kremlin y con unos cuantos vodkas de más, el delantero insultó a la hermana de Yekaterina Furtseva, por entonces la única mujer del politburó soviético.

Poco después, en una fiesta celebrada en una dacha de Moscú, según leo en el viejo expediente, Marina Lebedeva de 20 años fue violada. Eduard Streltsov fue detenido junto con otros dos sospechosos y al poco se hizo público que el jugador había confesado el delito. Por entonces casi nadie en la ciudad creyó que la confesión fuera cierta, como demuestra que miles de trabajadores de la inmensa fábrica moscovita de coches Zil iniciaran una marcha de protesta nada más tener noticia de la confesión.

Al parecer, como es norma de la casa, un oficial de la KGB aseguró a Streltsov que si confesaba le dejarían jugar el Mundial de 1958. Fue acusado de violación y enviado a un Gulag durante siete años cuando contaba sólo con 21 primaveras. Hoy casi nadie cree en ese proceso; entonces la que era su esposa tampoco lo creyó: -"Edik no es capaz de pegarle a una mujer".

Streltsov, la oveja negra del fútbol, era sentenciado; la moral y las buenas costumbres triunfaban. Siete años a la sombra fue el veredicto tomado a puertas cerradas por el jurado.

Streltsov con ayuda de una banqueta mira a través de la mínima ventana que tiene su celda. Necesitaba alcanzar la ventana para poder mirar hacia adentro. A veces piensa en su mujer y en la pequeña hija que no conoce,... luego suele irse un rato a revivir la victoria en los Juegos Olímpicos del cincuenta y seis: "la pelota jugada por Streltsov tiene ojos", decían.... La llegada a Moscú, miles de personas esperándolo a él. "Las fiestas, las mujeres fáciles, el alcohol... !mierda!, piensa, cuanta falta me hacen...".

"¿Pelé? ¿Quien es Pelé? Si hubiera ido yo!...", se repetía cada día durante siete largos años. Finalmente, como cada vez, termina revisando aquella noche del 25 al 26 de mayo. Repasa lo que recuerda e intenta rearmar la parte que se le escapa, esa que le contaron en el juicio.

Tras su paso por el Gulag, el jugador volvió a las filas del Torpedo con 28 años. Según los cronistas de la época había perdido toda la condición física y su velocidad, pero seguía manteniendo la calidad de siempre. Durante los años posteriores nunca quiso hablar sobre el tema de su detención por miedo a represalias. "Nos" conocía bien.

Así que Streltsov esta de nuevo dentro del campo. Por ahora le permiten jugar en el torneo de la ciudad para el equipo de una fábrica. La noticia de su regreso al fútbol se corrió rápido y el pequeño estadio está a punto de reventar y el alambrado apenas puede contener a la masa proletaria que se presenta para ver a su ídolo.

Ya hacía tiempo que le habían perdonado todo cuando se puso la camiseta del Torpedo en la segunda vuelta del campeonato del 65. No tenía ya la velocidad de antaño, estaba pesado; pero le seguía sobrando clase. Las gradas enloquecían, como si Streltsov nunca se hubiese ido.

El entrenador de la selección iba armando, en su cabeza, el equipo ideal pensando en Inglaterra 66. Streltsov, "el mas fuerte dentro de la cancha y el mas débil fuera de ella" según lo calificó su compañero Valentin Ivanov, estaba en ese equipo. Pero todo fue en vano, la KGB, camaradas, no olvida tan fácil, y todavía no dejaba a Streltsov cruzar la frontera. Solamente después del Mundial pudo volver a vestir la camiseta de la CCCP.

Por desgracia, no fue ni el primero ni el último caso de futbolistas soviéticos que sufrieron represiones por diferentes motivos, pero sí fue el caso más conocido porque, como aseguran algunos, se hubiera convertido en el mejor jugador del mundo.

Streltsov en números:

-A los 17 años debuta en la selección, mete seis goles en sus dos primeros partidos, tres por partido.
-Con 18 años, goleador del campeonato de la URSS (mil novecientos cincuenta y cinco).
-Con 19 años, campeón olímpico y figura del equipo.
-A los 21 es arrestado y sentenciado a siete años. No va al mundial de Suecia.
-Con 28 años, regreso al fútbol de primera línea
-En 1965, campeón de la URSS.
-Mejor jugador de la URSS en 1967 y 1968.
-Gana la copa de la URSS en 1968.
-Con la selección jugo 38 partidos y metió 25 goles. No le dejaron jugar ningún Mundial ni ninguna Copa de Europa.
-Jugo 220 partidos de Liga y marcó 100 goles.

-Muere el veinte de julio de 1990, un día antes de cumplir los 53 años, de un cáncer de pulmón. Gracias Gulag!.



PS: Desde hace unos años, el ajedrecista Anatoly Karpov lidera una campaña para limpiar la memoria de Eduard Streltsov