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lunes, 1 de junio de 2015

Impresiones de un televidente sobre la final

Después de leer el artículo de Latxaga al que hacía alusión Tao en la entrada anterior, creo que está de más que trate de hacer un sesudo análisis de lo sucedido en Barcelona el pasado sábado: no me siento capaz de decir nada relevante que no se haya dicho ya en ese artículo.

Pero como estoy con ganas de escribir algo, lo que voy a hacer es meterme en el subjetivo mundo de las impresiones. Impresiones que, al haberme quedado en mi casa, tienen encima la limitación de no haberse vivido in situ. Por eso he precisado lo de televidente en el título.

El escenario. Esto lo tendréis que matizar los que sí estuvisteis allí, pero mi impresión es que por mucho que fuéramos más, que animáramos mejor, que ocupáramos el vestuario y banquillo locales... estábamos jugando fuera de casa y ellos no. Nos habían querido vender la moto del miedo al maracanazo, del desconcierto culé al ver el Camp Nou con tanto zurigorri... Paparruchas. En el fondo creo que ninguno nos lo habíamos creído, pero esta fue la primera impresión: ellos tenían todas las ventajas de jugar en casa. Todo lo demás que se ha dicho son intentos descabellados de justificar el fracaso de la Junta Directiva en este asunto.

La pitada. Mi opinión sobre el fondo del asunto daría para una larga entrada. Entrada que he pensado varias veces en escribir, aunque al final siempre me he abstenido por estar seguro que el tema iba a degenerar en una discusión política que me da, pereza no: lo siguiente. Así que paso del tema -sin perjuicio de que algún día cambie de humor y me meta con el asunto- y me limito a la impresión: que al pitar el himno les hacemos el juego a los culés. Somos muchos los habituales de este blog que estamos mosqueados con los "hermanamientos" con la Real que menudean en vísperas de nuestros enfrentamientos con los vecinos blanquiazules. Pues a mí me pasa lo mismo con este asunto. Me parece un detalle más de esos que nos hace tan "confortables" para los blaugranas en nuestros enfrentamientos con ellos.

La actitud. Lo comentaba en la entrada previa: en las finales de hace tres años tuvimos la sensación de no haber competido, y aventuraba que esta vez íbamos a ver a un equipo más competitivo. Mi impresión es que así fue. Desde el principio el equipo estaba más puesto que en las finales de 2012. Desde el punto de vista de la actitud, creo que los jugadores no nos decepcionaron, cosa que sí hicieron entonces.

El pero. Pero... Es curioso, pero esa buena impresión colectiva contrasta con numerosas excepciones individuales. Me gustó el Athletic como equipo, pero al mismo tiempo a nivel individual muchos jugadores parecieron estar muy por debajo de sus posibilidades: Aduriz, Iraola, los dos centrales (mención especial a la poca intensidad que creí ver en Laporte)... La lista se haría larga. ¿Cómo es posible? Mi impresión es que la buena actitud se tradujo sobre todo en un trabajo táctico, de pizarra, que produjo esa sensación de dar la cara, pero que sin embargo abortó cualquier posibilidad de brillo individual. Porque jugarle al Barcelona es como tratar de arroparte con una manta demasiado pequeña: en San Mamés en liga tratamos de taparnos por un lado y nos enfríamos por otro. El sábado priorizamos unas cosas (marcajes, ayudas...) y no se pudo llegar a otras. ¿Alguna solución mejor? Si alguno la sabe, que se la diga a Guardiola, por ejemplo. O a la Juve. Seguro que estarían encantados.

Las excepciones. En los años 60 el Athletic jugó y perdió dos finales antes de ganarle la tercera al Elche en 1969. Una de ellas significó el gran aldabonazo del que se convertiría pronto en una leyenda del fútbol, no a nivel de Bilbao, sino del mundo: Iríbar. Salvando las enormes distancias (ni él es Iríbar ni su actuación, aunque buena, fue impecable) igual el sábado vimos la tarjeta de presentación del que puede ser un buen portero de futuro para el Athletic: me encantó el partido de Herrerín. Es cierto que siempre que le meten un gol a un portero por su palo, como el primero de Messi, se pueden engendrar dudas, pero me parece injusto hacerlo. En esa jugada, al mejor jugador del mundo le salió todo: también eso; y a cambio evitó una goleada que habría hecho que todo lo que se está diciendo sobre la actitud pareciera un sacasmo. Otra excepción fue Williams, que va creciendo partido a partido.

Messi. Está en racha, es el mejor, y resultó imparable. Decidió el partido. ¿Qué se le podría haber hecho falta en el primer gol? Sí. Si el primero que le entra supiera cómo iba a acabar la jugada, seguro que la evita aun a costa de una tarjeta. Pero estaba en la banda, lejos de la portería y con una nube de jugadores rojiblancos detrás. Lo lógico era pensar que no si iría de todos y que no era el momento de ganarse una amarilla. Tenemos tendencia a buscar culpables, pero igual el único culpable es Messi, que es un genio.

Más Messi. Balenziaga tiene sus limitaciones, pero empeñado en una tarea imposible, para la que no sirve ningún jugador que yo conozca, lo hizo muy dignamente; e incomparablemente mejor que Amorebieta en la final de 2012.

Neymar. Me encantó la reacción del Athletic a su sobrada. Por fin algo de carácter. Y con cabeza, sin que el tema nos costara ninguna expulsión. Bravo.

Bienzobas. Nuestro DD , desplazado a Barcelona, desliza en la entrada anterior un comentario sobre nuestra afición, encantada de haberse conocido. Aunque estaría bien que explicara un poco más este comentario, tengo la impresión de que yo hubiera pensado lo mismo. Somos cojonudos, es cierto, pero ya lo sabemos. Repetirlo tanto ya cansa, parece narcisismo y como que temo que nos distrae de que lo importante es lo que pasa en el césped.

Consuelo. Mi última impresión es que hay futuro. Los cachorros consiguieron encajarles dos goles a un equipo correoso, marrullero y que sabía latín. Me gustó el juego del equipo, pero sobre todo el carácter: en ningún momento se achantaron ante la colección de chulos que militaba en el equipo contrario. Y como en la tangana de la  final, con cabeza, sin perder los papeles. Me gustaron sobre todo Lekue y Yeray. A los alabados Santamaría, Merino y Undabarrena les vi cosas, sí. Pero a un nivel inferior. Claro que por un solo partido, esto no es una opinión, sino una impresión...

viernes, 29 de mayo de 2015

Volved con la copa


Esta vez no voy.

Por varias razones que no voy a detallar, hace tiempo que renuncié a intentar ir al Camp Nou.

Pero estos días me estoy encontrando con multitud de amigos y conocidos que me dicen que ellos sí que van a Barcelona. A todos les digo lo mismo ¡Volved con la copa!

No será empresa fácil.

Digan lo que digan las estadísticas, el factor campo nos perjudica.

El Barcelona, como el Madrid, como otros equipos de ese corte, dentro de insultante superioridad suelen sufrir altibajos a lo largo de la temporada. El Madrid ha tenido un "bajo" hace poco, por ejemplo; pero el Barcelona... El Barcelona está en un "alto". Con Messi en estado de gracia: ya podemos hacer un gran partido, que como al "10" le dé por tener un rato de inspiración, nos puede dejar con cara de tontos.

Pero eso no depende de nosotros. Nosotros tenemos que hacer lo que no conseguimos ni en Bucarest ni en el Calderón: hacer un partido serio, disputarlo, dar la cara, ponérselo difícil.

No sé si peco de optimismo o es que simplemente me he lavado el cerebro a mí mismo para afrontar la jornada de mañana con un mínimo de ilusión, pero lo cierto es que, en lo que respecta a nuestra parte, veo las cosas mucho mejor que hace tres años.

Entonces veníamos de hacer una gran temporada, infinitamente mejor que la montaña rusa que ha sido la actual. Pero algo pasó desde el partido de vuelta contra el Sporting de Portugal: el equipo se relajó y entramos en un abandono que nos llevó a un final de liga penoso y una dinámica negativa de la que no supimos salir cuando hizo falta. Simplemente, no competimos.

Sin embargo esta temporada, que a ratos hasta nos ha asustado con el fantasma del descenso, ha terminado, casi a nuestro pesar -ese primer tiempo en Elche, por ejemplo- con el logro de la 7ª plaza y un partido facilón pero triunfal frente al Villareal. Veo al equipo más puesto, más mentalizado, e incluso más curtido. Creo que esta vez sí vamos a ver una final.

Claro que eso puede no ser suficiente. Pero el partido no está perdido antes de empezar. El Barcelona está en un buen momento, sí; pero un buen momento dura hasta que se acaba. Quien sabe si el empate cedido en casa frente al Depor, estos últimos días en los que ha bajado la frecuencia de partidos y la intensidad de los mismos, que la actitud psicológica es de espera para las dos finales (de las cuales la nuestra se ve seguramente como un trámite)... son todos ellos factores que les hayan hecho perder un poco el sitio.

Falta pronto para que lo veamos. Algunos lo haremos por la TV. Otros lo harán en Barcelona. Sería bueno que los que vais lo manifestarais. El Kamarada Komodoro Kroma ya está ahí. Seguro que el Kamarada General MarioSilov también va. Euup apunta en un comentario a la entada anterior que el Almirante Sir Piston de los Gorris se ha arrepentido de su solemne promesa a orillas del Manzanares (¡No vuelvo a una final!), conociendo a Txabiri puede que hasta esté ya en Barcelona. Creo recordar que el apreciado Forever tenía previsto ir también, aunque puede que el fantástico plan de ver el partido en El Buhó -la discoteque de Jolaseta- le haya hecho renunciar.

Lo de ver el partido en Jolaseta puede tener su aquél. Al ser el rival el equipo culé, la multitud de merengones emboscados que son socios de ese club estarán con el Athletic, lo que producirá una rara unanimidad poco vista en los salones del Real Club.

Bueno, a lo que iba: animo a los seguidores del Ambigú, incluso a los que no suelan escribir o no lo hayan hecho nunca todavía, a contarnos dónde van a ver la final, qué plan de viaje tienen, si este les depara alguna anécdota curiosa...

Hablando de planes de viaje, me uno al ruego de Pam al Almirante: que conduzca otro. Quiero que volváis con la copa, pero sobre todo quiero que volváis enteros y sanos.

¡Aupa Athletic!

martes, 12 de mayo de 2015

La recta final


Ya estamos en Mayo, mes que después de las dos últimas jornadas de liga terminará con la final de copa.

A la extraña sensación que tengo en el cuerpo desde que se supo que jugaríamos en el Camp Nou, se añade ahora esa huelga del fútbol. Todo contribuye al hastío. Pero es una tentación que hay que combatir: nos jugamos mucho.

También nos lo jugamos en la liga. Hace unas semanas lo de el objetivo del 7º puesto me parecía una quimera, un simple truco para mantener la tensión competitiva en jugadores y entorno para llegar a la final con el nivel óptimo de revoluciones mentales y físicas. Tendría huevos que con el adefesio de temporada que hemos hecho pudiéramos llegar a Europa por clasificación liguera.

Los tropiezos del Málaga lo convirtieron en un objetivo asequible. Los nuestros propios lo han vuelto a poner más difícil, aunque todavía está a nuestro alcance. Por lo tanto, son muy importantes los dos partidos que nos quedan.

Sobre nuestros tropiezos en casa, que han tenido el interludio de un serio partido en el Manzanares, ya lo habéis dicho todo. Solo añadiré que este equipo confunde enfriar un partido con enfriarse ellos. Y así no hay manera. Al menos no ante dos equipos hipermotivados por el complejo estructural de unos y las problemas coyunturales de los otros. Lo que nos lleva a que a las carencias individuales de nuestra plantilla hay que añadir unas lagunas como colectivo que nos lastran, y mucho. Nos falta un hervor, por más que a base de arreones y con la mediocridad rampante a veces lo disimulemos hasta el punto de querer olvidarnos de ello. Pero la realidad vuelve tozuda.

Todo ello les lleva a algunos a pensar que igual no estamos para Europa, que ese no es nuestro sitio, al menos ahora. No estoy de acuerdo. Si queremos progresar, debemos reforzarnos, si; pero el escenario donde ejercitar esos refuerzos y crecer como equipo es en Europa. Solo en ese marco de exigencia es donde creo que mejoraremos, por más que tendríamos que volver a oir lo de las tres competiciones.

Así que aunque sea un topicazo no estamos ante una final, sino ante tres. ¡Mentalización, señores!

De Tebas, Villar y la m____ que les p____ prefiero pasar.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Si no pasáis a la final, no volváis


La interpretación de Rooster Cogburn, el sheriff al que una adolescente contrata para que encuentre a los asesinos de su padre en Valor de ley, le valió a John Wayne la nominación al Oscar en la categoría de mejor actor. El Duque se enfrentaría a Richard Burton (Ana de los mil días, la película más nominada del año), Peter O’Toole (Adios, Mr. Chips), Dustin Hoffman y Jon Voight (ambos por Cowboy de medianoche). Una competencia realmente dura. La ceremonia de entrega de los Oscar se celebraría en Los Ángeles, coincidiendo con aquellos días en los que John Wayne estaría entre Arizona y México rodando Río Lobo, producida y dirigida por Howard Hawks.

Río Lobo fue la última película que dirigió Howard Hawks, así que pocas cosas podrían poner nervioso a esas alturas de su carrera a un maestro del cine como él. Sin embargo, un rodaje no deja de ser un proceso industrial en el que todo está planificado y una interrupción o un retraso, por mínimos que sean, se traduce en un buen montón de dólares perdidos, por lo que el hecho de que John Wayne dejara por un día el set de rodaje suponía un problema para la producción de la película. Hawks y el Duque eran buenos amigos desde hacía años, había confianza, así que el director afrontó el asunto con cierta socarronería: Si no ganas el Oscar no se te ocurra volver, le dijo, a lo que el actor respondió con taza y media de aquella medicina: Si gano, lo más probable es que no vuelva.

Ganó... y volvió. El 7 de abril de 1970 se celebró la 42º edición de la ceremonia de entrega de los premios de la Academia de Cine en el Dorothy Chandler Pavilion y John Wayne recogió de manos de Barbra Streisand el galardón al mejor actor. Regresó al rodaje de Río Lobo y allí, en reconocimiento al papel del viejo sheriff tuerto de Valor de ley, se encontró a todos sus compañeros (incluso el caballo que montaba en la película) con un parche en uno de sus ojos.


Esta noche el Athletic tiene ocasión de volver a clasificarse para una final de Copa. Aparca la Liga por unos días y acude a Barcelona para enfrentarse al Espanyol en la que será una nueva cita con la historia. La tarea no será fácil: el equipo rojiblanco debe ganar o, en su defecto, conseguir un empate a más de un gol, el rival lleva una buena trayectoria en la competición, goza de una posición cómoda en la Liga y se muestra solvente en los partidos que juega en su campo, ahora llamado Power 8 Stadium. Pero por difícil que sea el reto, ni es imposible ni es improbable. Es más, nos atrevemos a plantear el reto a la muchachada zurigorri: si no pasáis a la final, no volváis. Y no será de extrañar, en ese caso, que los jugadores piensen en que acabarán pasando a la final... y no volviendo, al menos este sábado contra el Real Madrid eso se da casi por hecho,  aunque esa será una historia diferente.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Semifinal ida: Athletic Club - Espanyol


Con poco ambiente en comparación con semifinales anteriores ha llegado el día en el que se celebra el primer acto de lo que puede ser la justificación de una temporada que hasta ahora ha sido de las más desilusionantes que recuerdo.

En lo que hay discrepancias en si la obra es de dos actos o de tres. Me refiero a que algunos piensan que esa justificación se lograría solo con jugar la final mientras que por el contrario otros creen que ya está bien de finales perdidas y que lo único que cuentan son los títulos, amigo.

Hace unas semanas, pensando en que una final nos conduciría a la UEL del año que viene, me inclinaba por lo primero. Ahora no. No solo me he enterado de que el perder la final nos dejaría fuera de la UEL, es algo más: estoy harto de ir a finales a hacer de palmero.

Para mí la temporada se justifica ganando la copa. Lo de hoy no es el primero de dos actos, sino de tres.

A pesar de la hora, de ser la ida y de que en la previa no hay tanto ambiente, creo que esta noche San Mamés responderá.

Por otra parte, no siempre se puede lograr un ambiente como el de la famosa semi contra el Sevilla. Por eso esa noche fue especial.

Además, hoy en día por lo de "cómeme..." igual nos hubieran cerrado el campo los fariseos de la LFP.

Bueno... ¡A por ellos!


martes, 20 de enero de 2015

Málaga. Luego Málaga. Y después Málaga.


Creo que casi todos los años los sorteos de copa deparan alguna situación como esta: un partido de liga en medio de dos partidos de copa con los mismos protagonistas.

Este año nos ha tocado al Málaga y a nosotros.

El asunto no pasaría de una anécdota si no fuera por dos pequeños detalles:

1) Que estamos casi al borde de la desesperación en la liga.
2) Que estamos convencidos casi todos de que, hoy por hoy, el Málaga es superior al Athletic.

Estas dos circunstancias han disparado el pesimismo -al menos en mi entorno más inmediato- y están produciendo ejercicios de fútbol-ficción del tipo: "cambio eliminación por sumar los tres puntos".

Estas cosas me recuerdan algo que leí hace mucho tiempo sobre un filósofo, creo que era Kierkegaard aunque puedo equivocarme... Decía el artículo que el filósofo en cuestión, en relación con no sé qué problema, planteaba una apuesta decidida por una postura inclusiva, una actitud de "y... y..." en contraposición a la excluyente de "o... o...".

Y es que aunque sea verdad que puestos a perder algo una eliminación es una contrariedad y una derrota en liga una tragedia, eso no quiere decir que se pueda elegir, ni que se deba elegir.

Parte de la crisis es psicológica, de confianza. Afecta a profesionales y aficionados. Jugar mal y perder en la copa no ayudará a mejorar en la liga. Veo más fácil lo contrario. Aprovecho para saludar a Gardata diciendo que jugar bien y sacar un mal resultado... puede ser aún peor. Demoledor, diría yo.

Otra cosa es que si se quiere probar algo nuevo en busca de un punto de inflexión... Igual es más sensato hacerlo en la copa. Pero eso es cosa de Valverde.

Lo mío es desear que hagamos pronto ese "click" que comentaba MarioSila (creo) el otro día, y que empecemos a conseguir juego y resultados. Y si empezamos el miércoles, mejor que si lo hacemos el domingo. Por los jugadores y por el público, así lo deseo.

martes, 13 de enero de 2015

Copa: precedentes para todo


Nos visita mañana el Celta de Vigo en la vuelta de octavos de final de copa.

En la ida ganamos 2-4 merced a una gran efectividad en las jugadas a balón parado y un regalito de la defensa celtiña.

¿Precedentes? Ante el Celta hay uno excelente: en la temporada 1946-1947 conseguimos el record de goles en un partido de copa, ganándoles 12-1.

¿Pasar una eliminatoria en San Mamés con dos goles de ventaja en la ida? ¡Ejem! Eso ya no es tan positivo: aunque parezca increíble hay un precedente nefasto, ya que en la 1975-1976 el Sporting nos eliminó al ganar en San Mamés 2-5, tras haber ganado nosotros en Gijón 0-2. Ese partido lo seguí por la radio desde casa y lo recuerdo como una pesadilla.

Saco a colación este último dato, no por ser agorero, sino por recordar que todo es posible, que los excesos de confianza matan y que quedan 90 minutos por disputar. Tal y como estamos jugando, se pueden hacer largos.

La duda que me ronda la cabeza es si Valverde insistirá con el equipo de gala en busca de su puesta a punto o por el contrario aprovechará para introducir cambios, ya sea por dar descanso a jugadores clave -Aduriz-, ya por probar soluciones que se puedan extrapolar a la liga.

Lo veremos mañana en San Mamés a la para mí excelente hora de las 20:00. El arbitraje correrá a cargo de Pérez Montero.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Primer partido de copa en San Mamés: Athletic Club - C.D. Alcoyano

Yo también me alegro
Menos mal que Viguera marcó en las postrimerias del partido de Alcoy... Por mucho que el Alcoyano no sea más que un 2ªB, tener que remontar, con lo irregular que está el equipo... Mal rollo.

Pero el gol entró, y un partido en el que el 0-0 nos vale no debería presentar más problemas que los que nos busquemos nosotros.

El renano se quejaba ayer de estos malditos horarios que impiden que el partido de hoy pudiera ser una oportunidad de llevar chavalería a San Mamés. Suscribo totalmente su opinión. Tanto que se habla de que España tiene los horarios más demenciales de Europa, que es donde menos se duerme, que eso afecta la productividad y tal y tal... ¿y qué se hace? Meter partidos entre semana a las 22:00.

Como encima ahora si sales de San Mamés 5 ó 10 minutos antes de la hora para intentar ganar algo de tiempo, corres el riesgo de ser lapidado por mal athleticzale... El absentismo está servido: encima lo dan en abierto por
la Sexta.

Si quieren fútbol para telespectadores, tendrán telespectadores.

Voy a tener problemas hasta para colocar el carnet.

En fin...

En lo deportivo, jugarán los sancionados para el domingo (Itu y Laporte) Herrerín y 8 más. Se apunta a que el resultado sea algo así como esto:

Herrerín

De Marcos   San José   Laporte   Balenziaga

Iturraspe   Beñat

Susaeta   Viguera   Ibai

Guillermo

La convocatoria la completa un banquillo repleto de titulares habituales: Iraizoz, Gurpe, Rico, Munian y Aduriz.

Me gusta que le den descanso a Aduriz, que veamos a Guillermo y a Viguera y que Beñat tenga una oportunidad en una posición mejor para él que la media punta de marras.

El árbitro será Del Cerro Grande.

martes, 2 de diciembre de 2014

Dieciseisavos (ida): C.D. Alcoyano - Athletic Club


A mediados de julio, cuando el Athletic empezó la pretemporada, la vista de todo el universo zurigorri estaba fija en el horizonte de la eliminatoria que expedía el pasaporte para entrar la fase de grupos de la Liga de Campeones. Durante semanas fue el punto sobre el que giró toda la actualidad del club. Una vez superado el doble enfrentamiento contra el Napoli, el mundo rojiblanco pasó a orbitar en torno a la gran competición continental. Primero el sorteo y con él la euforia desatada, después el debut en San Mamés frente al Shakhtar y la sensación de que no iba a ser tan fácil como parecía. Las semanas siguientes fueron puro desengaño y abatimiento. Mientras, entreveradas con los partidos de la Champions, fueron sucediéndose las jornadas de Liga y lo que en principio fue algo sin mucha importancia, interpretándose como un comienzo irregular debido a que la cabeza se tenía más en la competición europea que en la doméstica, pasó a convertirse en una seria preocupación según pasaban los partidos y ni el juego del equipo ni sus resultados daban señales de vida. 


 Hará cosa de un mes la tendencia bajista parece que tocó fondo y hoy es el día en que el equipo ha reconducido muy positivamente su trayectoria liguera, de manera que ya se empieza a mirar abiertamente a lo que hay por la cima y no a la profundidad del abismo,  y está cerca de lograr el reenganche en la segunda competición europea. Poco antes de que se percibiera en su totalidad la virada en positivo que el Athletic ha protagonizado, se produjo otro hecho relevante. De acuerdo con el nuevo procedimiento, discutible, que la RFEF ha ideado para organizar la competición, hace unas semanas se sorteó todo el calendario de la presente edición de la Copa del Rey, desde los dieciseisavos (ronda en la que entran los equipos de la Primera División) hasta las semifinales. El resultado de dicho sorteo supuso un cierto aire de ilusión a la, por aquel entonces, decaída afición rojiblanca. Sería absurdo pensar que el Athletic tiene un camino absolutamente diáfano hasta la final, pero es legítimo creer que la no presencia de los principales gallos del futbol español en su parte del cuadro, facilita bastante las cosas. Así, lo que comenzó siendo una temporada volcada en una histórica participación en la Liga de Campeones podría convertirse en una temporada en la que vuelva la sempiterna ilusión copera, tan vinculada a la historia de este club.  El primer escollo a salvar  es el CD Alcoyano, club que compite en el Grupo III de la Segunda B. Un enfrentamiento, por tanto, con todos los ingredientes para que el Athletic pase a octavos sin mayor dificultad.

Desde que hace años un ministro del interior acuñara una expresión similar, en los corrillos futbolísticos se ha popularizado la expresión partido-trampa. A veces se utiliza con propiedad, al referirse a partidos en los que la supuesta o aparente superioridad de uno de los contendientes no es tal en la práctica; aunque las más de las veces esta expresión, partido-trampa, no deja de ser otra cosa que una especie de curarse en salud ante la posibilidad de producir un fiasco a priori improbable. Para que una trampa surta efecto ha de darse una imprevisibilidad por parte de quien la sufre y no parece nada claro que a estas alturas de la película haya algún equipo de Primera que pueda acudir desprevenido a un partido frente a un rival de inferior categoría, por lo que, stricto sensu, no parece muy adecuado hablar de partido-trampa en casos así. 

Valga toda esta digresión para comentar lo poco probable que puede ser el hecho de que el Athletic acuda a Alcoy poco prevenido o, dicho de otro modo, como potencial víctima de una de esas trampas que tiene el futbol. Efectivamente, el Athletic no es nuevo en esa pequeña historia de hazañas coperas de pequeños equipos que eliminan a equipos grandes. Lo ha vivido unas cuantas veces, alguna muy reciente, como la eliminación hace dos temporadas por el Eibar, cuando los armeros aún militaban en Segunda B. Por lo tanto, es de suponer que esta noche en el Campo del Collao se vea a unos leones concentrados en su trabajo, en lo que les corresponde hacer, y alejados de la tentación de una relajación que podría ser funesta. En realidad es esta relajación, el hecho de rebajar el potencial propio, lo que hace que se igualen las fuerzas y aún, cuando todos saben lo que puede ocurrir, se produzcan eliminaciones de equipos grandes por parte de equipos pequeños. Las presencias y las ausencias en la expedición del Athletic que ha viajado a Alcoy permiten sospechar que esta noche se van a producir unos cuantos cambios en lo que es el equipo base más o menos reconocible. Este, sin duda, es uno de los mayores factores de riesgo a la hora de afrontar este tipo de eliminatorias (junto a la ya comentada relajación), una de esas circunstancias que pueden hacer que el desequilibrio sobre el papel entre ambos equipos se reduzca. No es fácil para jugadores que suelen entrar poco en el equipo salir un día al campo y hacerlo bien. Esta dificultad se multiplica si en lugar de ser uno o dos de este tipo de jugadores poco habituales son cinco o seis los que se incorporan en un partido. Los entrenadores suelen utilizar la Copa, sobre todo este tipo de eliminatorias tan desequilibradas, para dar descanso a algunos titulares, al tiempo que activan a otros que suelen jugar menos y esto hace que el equipo suela carecer de esa conjunción que habitualmente tienen los once o los catorce o quince jugadores que participan habitualmente. Es un riesgo que corren lo entrenadores, aunque es un riesgo bastante controlado porque la diferencia entre los equipos suele ser muy grande... pero no deja de ser una apuesta que a veces sale mal. Ernesto Valverde ya vivió en su anterior etapa como entrenador rojiblanco alguna mala experiencia copera y, si decide correr ese riesgo de cambiar mucho el equipo, es bastante probable que sea bajo la estricta vigilancia de que quien salga cumpla escrupulosamente con lo encomendado. El Athletic arranca la competición de la ilusión y en ningún caso puede ser que por dejadez propia se convierta en la competición de la frustración.

Nota 1: Un vistazo a la historia. El 12 de diciembre de 1984 el Athletic visitó al Alcoyano en eliminatoria copera. En aquella ocasión fue el partido de ida de treintaidosavos, que terminó con la victoria rojiblanca por 0-1, gol de Manolo Sarabia. La eliminatoria se completó en San Mamés con un contundente 5-0 para los leones. Esa temporada se llegó a disputar la final, que se perdería por 1-2 ante al Atlético de Madrid.

Nota 2: Tratándose de un partido frente al Alcoyano, espero que la selecta clientela de tan elegante Ambigú sepa valorar que quien ha escrito esto no haya hecho la menor mención a la moral.