Después de valorar la rueda de prensa de Macua y Zárate, y de atender a algunos argumentos que se vertieron en ciertas cadenas locales, saqué varias conclusiones:
- Que el asunto es técnicamente muy complejo.
- Que lo que guía a unos y otros no parece ser el bien del Athletic, sino intereses particulares. Más o menos legítimos, pero particulares.
- Que como socios no comprometidos con esos intereses particulares, la tarea nada fácil que debemos afrontar es tratar de apartar la hojarasca de los tecnicismos e intereses creados y llegar al cogollo: ¿qué es bueno para el Athletic?
Lo primero que tengo que decir es que no admito que lo principal sea evitar discrepancias públicas. Ese razonamiento ha servido demasiado a menudo para meter el polvo debajo de la alfombra y dejar crecer problemas que no por no abordarse se han solucionado solos.
Resulta significativa a este respecto una de las quejas de la junta anterior: “Nosotros también nos tuvimos que comer lo de Zubiaurre”. O sea: que se tapan las barbaridades ajenas en la esperanza de que se tapen también las propias. Así se salvaguardan de por vida los intereses de las sucesivas directivas, pero ¿qué pasa con los intereses del Athletic? En relación al tema concreto de Zubiaurre, recordad que un grupo de socios trató de trasladar el debate a la asamblea y la junta de Macua practicó un decidido obstruccionismo. Ya suponíamos por qué: entre bomberos no se pisan la manguera.
Ante este corporativismo disfrazado de defensa de la paz social, yo mantengo que el principio general que debemos contemplar para decidir nuestra postura sobre este enrevesado asunto es conseguir que el socio conozca cual es la situación real del Club y que tenga elementos de juicio para atribuir a cada junta directiva su responsabilidad correspondiente, para bien o para mal.
Con una matización: estoy de acuerdo en que parece conveniente no cuestionar decisiones que juntas anteriores tomaran en el ejercicio de sus funciones cuando el criterio, aunque no compartido, sea razonable y la materialidad no resulte excesiva.
Lo que se discute
Los importes que la directiva de Urrutia quiere modificar son:
- Prima de contrato televisivo: dos millones.
- Trasvase de la Fundación: un millón.
- Impago traspaso de Aduriz: 1,4 millones.
- Varios sin determinar: 0,4 millones.
- Cuota de entrada socios barria: 7,3 millones.
Lo que hace un total de 12,1 millones. Como veremos luego, el equipo de Macua no discute el ajuste de Aduriz, por lo que la diferencia neta objeto de polémica es de 10,7 millones de euros.
En atención al criterio de materialidad, creo que nos podríamos ahorrar la discusión sobre “otros” (400.000).
Lo de la Fundación y el contrato televisivo sí son importes que merecen una reflexión.
Estimo que el problema de la Fundación no se resuelve con un ajuste contable puntual, sino adaptando su cierre al de el Athletic (31 de diciembre frente a 30 de junio) y ofreciendo más transparencia sobre sus cuentas. Entiendo que lo que necesita el Athletic es eso, y no un parche sobre el que no tenemos información suficiente para valorar su idoneidad. Me parece un ajuste prescindible, a la espera de acometer, a lo largo del mandato de Urrutia, las reformas comentadas.
En cuanto a la prima del contrato televisivo, como principio contable estoy absolutamente de acuerdo con la directiva entrante: distribuirla entre los años de vigencia del contrato. Pero al parecer el criterio de Zárate-Macua está aceptado por la LFP y es el tradicional en el Club. Es por lo tanto un criterio considerado válido externamente y consolidado internamente por la práctica del propio club, por lo que considero excesivo que la nueva junta lo quiera cambiar a posteriori. Si aplaudiría, sin embargo, que la nueva junta cambiara el criterio a partir de ahora.
Lo que no entiendo: Aduriz
No he entendido lo que según El Correo ha explicado Zárate sobre este asunto. Da la sensación de que no lo discuten porque aunque en las cuentas que quieren que herede Urrutia no incluían este ajuste negativo por el impago del Mallorca, sí lo hacían en las presentadas ante la LFP. Si es así, no entiendo que ellos mismos exhiban esa dualidad de criterios; pero ya que en todo caso dicen que no lo discuten, yo tampoco: ese ajuste se ha de hacer.
La gran discrepancia: Socios Barria.
En este punto, la junta saliente pone el énfasis en unos tecnicismos según los cuales esos “socios” lo son de pleno derecho y por lo tanto, atendiendo a un criterio consolidado, sus cuotas de entrada constituyen un ingreso del ejercicio.
Por el contrario, la junta entrante lo quiere sacar de la cuenta de resultados del ejercicio y llevarlo directamente al Fondo Social. (Ojo: leo en el ciclotímico que no lo quieren meter en el Fondo Social, sino en deudas a largo, para luego aflorarlo cuando pasen a ser socios de pleno derecho. Agradecería que alguien confirmara esto, porque si la cantidad no es recuperable, no le veo la lógica)
El debate jurídico me parece que no aporta nada a lo sustancial del asunto. Máxime cuando opino que está viciado por una serie de pasos que se han dado desde el inicio y de manera consciente para vestir esa supuesta condición de socios de pleno derecho, y justificar así ese “ingreso del ejercicio”. A este respecto, conviene señalar que en su día no entendimos que algo provisional y extraordinario como los “socios barria” se quisiera regular en los nuevos estatutos. Ahora sabemos por qué. Y creo que también sabemos por qué se quería abrir la puerta a cobrarles una cuota periódica y tener derechos políticos: es lo que falta para “blindar” su condición de socios por encima de toda duda.
Así que con independencia de el aspecto “legal” sobre la condición o no de socios de pleno derecho de los “barria”, desde el punto de vista del derecho del socio a tener unas cuentas fiables, del de la necesidad de poder juzgar con equidad la gestión de cada junta, y del de preservar el patrimonio del Club, para mí el asunto no tiene vuelta de hoja: no debemos permitir que un ingreso extraordinario y finalista se desvíe del fin para el que fue creado y se utilice para “tapar” el resultado de la gestión corriente del Athletic.

Sobre el resultado de esa gestón corriente, conviene que recapitulemos. Macua ha:
- Abandonado la “Marca Athletic” para firmar un contrato con Umbro que ha supuesto un incremento de ingresos.
- Autorizado la publicidad en la camiseta. Otro incremento de ingresos.
- Contado con una temporada en Europa, fruto de perder la final de copa frente al campeón de liga.
- Recibido el inesperado maná de la plusvalía (contable pero no monetaria) por el canje de terrenos con San Mamés Barria.
Responsable de ello: la ausencia de una política paralela de contención en el gasto que ha hecho que la espiral “a mayor ingreso, mayor gasto”, que es el verdadero problema económico del Athletic, se haya seguido produciendo mientras nos vendían la moto de la “extraordinaria” gestión económica de Macua.
Esa realidad sobre su gestión es la que no quieren que aflore. Pero es sobre la que debemos reflexionar todos seriamente, cosa que no haremos si seguimos tapando la realidad con ingeniería contable, más o menos fundamentada, más o menos discutible.
Conclusión provisional
Por todo lo expuesto, si yo fuera compromisario, y con los datos y argumentos de los que dispongo hoy, votaría por un ajuste a las cuentas de Macua por un total de 8,7 millones de euros (Aduriz más socios barria)Como eso no va a ser posible y se someterá a votación el ajuste de 12,1 o nada, como considero que 12,1, aunque tal vez excesivo, se ajusta más a la realidad que no ajustar nada, votaría a favor de las cuentas reformuladas.
Aunque sería deseable que ambas partes tuvieran cierta flexibilidad y llegaran a algún tipo de acuerdo. Siempre y cuando ese acuerdo no vaya en menoscabo del principio general expuesto, por supuesto.










