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viernes, 12 de septiembre de 2008

Aquel autogol de Txutxi...

Navegando hoy en mi sala cibernética del Walhall, ajeno a los avatares del día a día zurigorri y sin apenas vida social, he encontrado en el espacio virtual estas historietas del fútbol de los años 60, narradas por dos personajes inigualables, compañeros y rivales, que tanto me han hecho disfrutar en su época: Amancio "el gallego sabio" y Jose Ángel Iribar "el Txopo".

Se trata de una entrevista que les ha realizado el trasnochado Relaño en AS en la que rememoran anécdotas de su tiempo y comparan algunas situaciones de antaño con el fútbol actual (los subtítulos en verde son de mi cosecha). Ambos, con sus recuerdos, han removido mis sinapsis paleocortianas mas primitivas y han hecho aflorar imágenes entrañables, unas agradables y otras cuasi cómicas o trágicas.

Casualmente, entre los recuerdos de ambos comunes que afloran, se saca a colación aquel famoso gol de Aranguren a Iribar en San Mamés, y que al igual que aquel otro de Uriarte -por cierto: el sábado madrugada he acabado el prólogo- o el famoso Telegol de Argoitia, ya os he comentado en varias ocasiones (éste de Aranguren en concreto en alguna de nuestras reuniones gastronómicas sektarias regadas con tetrabrik de Pommard y garrafón de Chinchón seco).

Por cierto, la pareja legendaria habla con admiración de dos de los mas grandes jugadores -no puede decir españoles por Fidel ni tampoco peninsulares por Pirri- que yo haya conocido jamás. Casualidad Fidel Uriarte se fue a terminar su singladura deportiva al equipo contra el que hoy domingo jugamos: el Málaga.

!Lo que darían ahora en Madrid por tener a una réplica exacta del ceutí en vez de a Guti y nosotros a un cibor del sestaoarra por Yeste!....

Que disfruteis, amigos "casposos" y clientes de este decadente casino-ambigú!... jajaja

Marchando una de nostalgia!...


El penalty imaginario:

Amancio ejerce de gallego: "Lo que estáis viendo y pensando (por la fotografía) es mentira". Todo un titular para aclarar el malentendido, que para ellos nunca existió. "Otras veces fue al rev me hicieron penalti y los árbitros no lo pitaron", filosofa Amancio. Iribar se encoge de hombros: "Es que con éste suelto en el área podía pasar cualquier cosa". A los pocos días, la Prensa del momento le preguntó a Amancio por la jugada. "Dije que no había sido penalti y en el club se enfadaron conmigo".

El No-do engañador:

El madridista recela de todo tipo de cámaras, también las de televisión. "Lo de este penalti imaginario se puede entender, la foto lleva a engaño. Más gordo fue lo del segundo gol a Rusia, cuando ganamos la Eurocopa del 64". Iribar era el portero; Amancio, el 7 de aquella Selección. Los goles los marcaron Pereda y Marcelino. Este verano, cuando la Roja de Luis Aragonés se disparó hacia el título, cierto canal de televisión le pidió a Amancio que les acompañara al Bernabéu, escenario de aquella final. "Me quedé pasmado cuando me preguntaron si era verdad que yo le había dado a Marcelino el centro del 2-1. ¿Después de cuarenta años me haces esa pregunta?, les contesté".

Y es que también había truco. El No-Do de la época acostumbrada a enlazar jugadas de los partidos si le faltaba la acción completa. No había la cantidad de cámaras de hoy siguiendo a los jugadores. Y en el gol del 2-1 faltaba el centro que fue obra de Chus Pereda y no de Amancio. "Como la toma general de la jugada, las imágenes del partido corrido, no eran buenas, tomaron un centro mío y le añadieron el cabezazo de Marcelino. Cualquier buen observador vería que por la dirección de la pelota era imposible que aquel centro acabara en el cabezazo glorioso. Pero como es lo que se vio por la tele años y años".

El centro fue de Pereda. Tan cierto como que Iribar no le hizo penalti a Amancio, que sigue a lo suyo: "Lo que estáis viendo y pensando es mentira". Aquel Madrid-Ahletic acabó en empate a cero, ya digo.

Un millón de los de entonces por cada uno:

El Real ganó aquella Liga con 42 puntos, el Barça fue segundo con 39 y Athletic, séptimo, con 32. Nuestra Primera División la formaban entonces 16 equipos y las victorias valían dos puntos. La rivalidad entre Amancio e Iribar (en aquel entonces y a nivel popular lo que son hoy Rafa Nadal y Pau Gasol para los españoles) ya tenía su historia. "Los dos debutamos en Primera, en el Madrid y en el Athletic, en 1962, pero uno antes, Amancio en el Deportivo y yo en el Basconia, me metió el gol más rápido que he encajado en mi vida", recuerda Iribar. A Amancio no se le olvidó: "Sí, fue en Riazor. Sacó de centro Veloso (con el que coincidiría después en Chamartín), dimos dos toques y marqué". "De mi equipo no lo tocó nadie", apostilla el Chopo, al que Amancio define así entre risas: "Era un porterito que despuntaba".

Un millón de pesetas de la época pagó el Madrid por Amancio, al que seguía el Valencia y sobre todo el Atlético. O más que el Atlético, Antonio Collar, hermano de Enrique, el 11 legendario de los colchoneros. "Jugaba conmigo en Coruña y llamaba continuamente al Atleti, ¡llevaros a éste, llevaros a éste! Nunca me llamaron". Sí lo hizo el Barcelona poco antes de firmar por el Madrid. "Tenían los azulgrana un directivo, Tamburini se llamaba, con negocios textiles y aparecía mucho por Galicia. Un día me citó en el hotel Atlántico y me hizo una oferta... que no me acabó de gustar".

Iribar pasó del Basconia al Athletic. Antes jugó un partidazo frente al Barcelona en partido de Copa. "Me metieron nueve, pero es que jugamos con dos menos medio partido. Kubala me preguntó sí quería fichar con ellos. Se adelantó el Athletic. Con 30 años cumplidos vino el Madrid a por mí: no le di permiso al presidente para que negociara. ¡Si le llego a decir que sí me hubiera vendido, que era mucho dinero! Pero yo no quería moverme, estaba en mi casa".

Aquel autogol de Txutxi:

La rivalidad Amancio-Iribar vivió otros episodios deliciosos, como el del abrazo del madridista a Txutxi Aranguren, el lateral zurdo de aquel Athletic. "Fue en San Mamés", se arranca Amancio. "El campo estaba embarrado y fui a presionar a Aranguren", continúa y le para Iríbar. "Como entonces se podía pasar la pelota al portero, que la cogía sin problemas, Aranguren me la dio y Amancio siguió insistiendo. Quise darle con el pie, mandarla lejos, fuera del estadio, pero dio un bote raro y se me coló por debajo de la bota. ¡Vaya gol!".

Inmediatamente llegó la guinda del momento con Amancio: "Yo me fui a abrazar a Aranguren, me salió del alma y casi me dio un puñetazo". El Chopo, siempre grande, tercia: "El error fue mío, no os metáis con Txutxi. En San Mamés, y en otros campos, estaba mal visto echar la pelota atrás para perder tiempo y yo quise que siguiera en juego. Fue un desastre".

Amancio asegura que jamás en su vida ha visto un portero como Iribar: "Este ha sido el más grande, lo veías en la portería y pensabas: ¡a ver cómo me las apaño para meterle un gol! Era un espectáculo, él cogía lo que no se podía coger". El Chopo apostilla: "Sí, todo lo que no se podía coger menos la cesión aquella de Aranguren". Iribar, por su parte, considera que Amancio ha sido su peor 'cliente'. "Los días antes de jugar con el Madrid me preguntaban por él y yo contestaba que nada, que tranquilos: "Que venga Amancio o quien quiera, que no pasa nada". Pero por dentro, amigo, yo sabía que Amancio era mucho Amancio, un delantero fabuloso".

Pancho y Paco:

En aquel Madrid estaba Puskas, otro terrible de los porteros. Una vez, Iribar le pidió que tirara un penalti fuera. "Sucedió en el último partido de la Liga 62-63 en San Mamés, el año de mi debut. Ganaba el Madrid 0-1 y faltando un cuarto de hora, Manolín Bueno, que salió en lugar de Paco Gento, fue objeto de falta dos metros fuera del área por parte del bueno de José Mari Orué, que en paz descanse. El árbitro pitó penalti y entonces sí se armó un gran escándalo. Fue en la portería de La Misericordia. Llovieron almohadillas, se armó una buena. Yo, debutante y pardillo, me fui para Puskas que tenía la pelota en el punto de penalti y le dije: "Lo deberías tirar fuera o de aquí no salimos". Pancho me miró de arriba abajo y me contestó: "Sí, 'hipojuta', sí. Luego me enteré que lo de 'hijoputa' lo decía continuamente y de modo cariñoso Total, que la cosa acabó con tiro de Puskas a la escuadra, gol y el partido no pudo acabarse".

En la conversación ha salido el nombre de Paco Gento y Amancio se revuelve inquieto en su silla. "¿Saben? Cuando en el Madrid me dicen que me van a dar algo a mí, una insignia, un homenaje, les preguntó enseguida: ¿y a Paco ya se lo habéis dado".

Fidel y Pepe:

Gento es la debilidad de Amancio mientras que sobre compañeros que le han dejado huella, ninguno para Iribar como Fidel Uriarte. "Era un Pirri con muchos goles", le pone el toro en suerte Amancio.

"De lo mejor que he visto", insiste Iribar. "Los ocho años que estuvo en San Mamés fueron extraordinarios, llegó a ser Pichichi incluso. Otro fenómeno fue Txetxu Rojo, distinto a Fidel que con 28 años se marchó al Málaga y dejó un hueco dificilísimo de llenar. Jugadores como él salen muy de vez en cuando".

Uriarte y Pirri jugaron en cierta ocasión un mano a mano en un tremendo Athletic-Real Madrid en San Mamés. "Eran terribles", recuerda Iribar. "Yo sacaba y se la daba a Uriarte; Miguel Ángel, portero del Madrid, hacía lo mismo con Pirri. Fue un choque de trenes durante noventa minutos, eran tal para cual. Ganamos nosotros, por cierto".

Fútbol de otra época, héroes eternos Amancio e Iribar, que manda un saludo en la distancia a Marcial Pina, el único que le hizo un 'hat trick' en San Mamés. "Fue otra delicia de jugador Marcial. Nos ganaron 2-3 y me hizo los tres goles". El Chopo recuerda cuando aprovechaba los viajes al extranjero para comprar las últimas novedades en material deportivo, "guantes sobre todo".

Los killers de antaño:

Amancio pone cara de póker para establecer la que cree es la mayor diferencia entre sus tiempos y hoy: "Los campos, que están perfectos, y las cámaras de televisión. Hoy no se podrían dar las patadas de entonces". La conversación se empina por caminos tortuosos y divertidos. "En Córdoba estaba Costas, un canario, (en este momento Iribar interrumpe mínimamente la exposición de Amancio con un sentido ¡ooooh!), que era terrible. Pegaba tanto que una vez me dijo Puskas: ¡métele tú un plantillazo! Lo hice y me tuve que retirar".

En Granada, aquel inolvidable Fernández le produjo a Amancio la lesión más grave de su vida, una patada que le reventó un muslo. "La suerte que tuve es que no me pude levantar; si llego a hacerlo me remata Aguirre Súarez". Aquel Granada repleto de zagueros argentinos y uruguayos era temible. Iribar no tiene problema alguno en reconocer que "los leones del Athletic, la parte de ataque sobre todo, sufría la semana previa a los partidos en Córdoba y Granada unas extrañas molestias, ¡ja, ja!".

Casillas horrendo:

La conversación deriva hacia la Selección, Casillas y el Balón de Oro. El Chopo ha sido, probablemente el mejor saliendo de portería. ¿Tenía truco lo suyo? Dice que no: "Lo único cierto es que siempre encontraba un espacio por donde llegar a la pelota, era algo innato supongo. En las salidas es importante el tren inferior, que Casillas tiene bastante bueno".

El vasco ve a Iker con méritos para ganarlo: "Es el mejor portero del momento". Amancio no creyó nunca en estos premios. "Una vez me dieron el de bronce y lo tiré. El de oro se lo dieron a Dennis Law, delantero escocés del Manchester United. Era bueno, sí, pero yo mejor. Nunca me he creído esos premios ni a quienes votan". Premios para hacer justicia a Amancio e Iribar no se inventaron todavía

lunes, 31 de diciembre de 2007

De tornero a cancerbero: La Leyenda continúa...




Esto me mandó, en su día, el amigo Olarvi sobre el Txopo para que le pusiese título y lo colorease con unos santitos:

JOSE ANGEL IRIBAR KORTAJARENA nace en Zarautz, un 1 de marzo de 1943.

Con cinco hermanas, él es el único hijo varón de una familia baserritarra.


ZARAUTZ

- A los 5 años su aita le sacó del Colegio de la Misericordia de Zarautz (por entonces Zarauz, claro) para meterle en La Salle.

- El primer día en el nuevo cole fueron de paseo por el monte y jugaron un partido de fútbol en una campa en el alto de Meagas. Como era el novato, el último que había llegado, le dijeron que se pusiera de portero. No sabían lo que hacían ¿O sí?.

- Labró su proyección desde chaval en los míticos torneos playeros del pueblo. Mientras tanto estudiaba para tornero en la Escuela de Maestría Industrial.

- Recuerda como en el equipo de la Escuela llegó a jugar una vez de delantero. Era la final de un campeonato y no pudo ponerse bajo los palos porque arrastraba una rotura de escafoides. Ganaron 1-0… y él metió el gol de la victoria.

- De la playa a la hierba natural del CD Zarauz en categoría juvenil con quien llegó a jugar un partido en la Regional Guipuzcoana.

- Un buen día apareció en el baserri Salvador Etxabe, extremo izquierda del Athletic. Le propuso ir a hacer una prueba con el Basconia, por entonces en Segunda División (ni A, ni B. En la única que había por entonces)

- En ese momento estaba recogiendo hierba en el baserri con su aita. El aita le miró, le dijo que se dejara de bobadas y que siguiera trabajando con la hierba. Tenía 18 años, era el único varón de la familia y ya se sabe: estaba llamado a ser el heredero, el casero de la propiedad familiar.

- Dado su interés logró una reunión familiar para tratar el tema. Su ama y sus hermanas lograron la mayoría y obtuvo una semana de permiso para hacer las pruebas.


BASCONIA

- El fichaje por el Basconia estuvo a punto, a punto de frustrarse. En el partido de prueba sólo jugó medio tiempo y ni la olió. No le dio tiempo a nada. Algunos directivos le invitaron a que se volviera para casa.

- En ese momento apareció la figura de don Agustín Gainza Vicandi, clave a lo largo de toda la vida deportiva del Txopo. “ Si no cogéis a este chico, me hago yo cargo de su ficha”, dijo Piru con su proverbial ojo clínico.

- Tras más pruebas, firmó por una temporada. Le pagaban las primas y la pensión completa en un piso de Basauri que tenía un bar junto al portal.

- Su debut como profesional fue un Basconia-Indautxu en la temporada 61-62. Partido que, toda una premonición, se disputó en San Mamés. Hizo un gran partido, ganaron 2-0 y Manuel de Nicolás le puso de titular toda la campaña.

- Un momento clave de aquel año fue la Copa. Emparejados con el Atlético de Madrid que dirigía Villalonga, perdieron 2-0 la ida y ganaron la vuelta en Basauri por el mismo resultado. El desempate jugado en Valladolid fue para el Basconia 2-1.

- La importancia y el valor de Iríbar en esos partidos y los siguientes se explica fácilmente: Pepe Villalonga dejaría aquella temporada el conjunto colchonero para pasar poco después a ser seleccionador nacional. Su primera decisión fue convocar a aquel chaval espigado de 19 años –ya en el Athletic- para una preselección junto a nombres consagrados como Pepín, Vicente o Araquistaín. Incluso por delante de Carmelo que aún era titular indiscutible en el Athletic.

- El Barça eliminó al Basconia de aquella Copa del 62. Encajó un rotundo 9-1 en Barcelona, la mayor goleada sufrida en un partido a lo largo de toda su carrera.

- Días después de la eliminación de Copa le llovían las ofertas. El Atlético, el Elche, el Barça… pero sobre todo el Valencia y el Athletic. El Valencia se presentó con Pasieguito dispuesto a doblar la oferta del Athletic, que le había seguido en la promoción ante el Alcoyano llevando a Ipiña y Gárate a verle.

- El Athletic le pagó un millón de pesetas al Basconia por el traspaso y Angel fichaba por 3 temporadas a razón de 250.000, 275.000 y 300.000 pesetas por año. Todo un dineral para la época.

ATHLETIC CLUB

- Zubieta fue su primer entrenador. Su primera temporada la pasó caso inédito a la sombra de Carmelo.
Debutó en Málaga. Carmelo se lesionó y tuvo que salir en la segunda parte 30 minutos. El del portero suplente era aún en aquella época el único cambio que se permitía. Tenía 19 años. Era septiembre de 1962.
Perdieron 1-0, aunque el gol ya se lo habían metido a Carmelo

- Por cierto, en aquel mismo partido también debutó otro león. Un tal Fidel Uriarte Macho.

- Solo volvió a jugar al final de esa temporada 3 partidos de Copa y un par de ellos de Liga: En Heliopolis y en San Mamés ante el Real Madrid, donde probó la potencia de cañoncito Puskas.

- En la 63-64 apareció Juanito Ochoa como entrenador. En la cuarta jornada, en Mestalla, quitó a Carmelo y el Txopo pasó a ser el portero titular del Athletic, incuestionable hasta el final de la década de los 70.

- Con 38 años y Seneka en el banquillo, ya veía su final. En la temporada 79-80 –sólo jugó 11 partidos oficiales porque ‘obligó’ al mister austriaco a que probara a porteros jóvenes- cerró 18 temporadas como jugador en activo.

SELECCIÓN

- Iribar fue 49 veces internacional a lo largo de 12 años, batiendo así el récord del mítico Ricardo Zamora.


- Debutó en Sevilla ante Irlanda (11-3-64, resultado 5-1) en aquel Campeonato de Europa que ganaría España con el famoso gol de Marcelino de remate en plancha a ras de suelo.


- Su peor recuerdo con la selección: En Dublín contra Irlanda precisamente, perdiendo 1-0 por una cantada memorable.


- El mejor, 3 días más tarde, en Glasgow, ante Escocia: 0-0 después de pararlo todo.


- Otro bueno: Contra Alemania en el Mundial’66. Perdieron, les eliminaron, pero la prensa dijo que se iba el mejor portero del campeonato. Entró en el once ideal de muchos entendidos.

BREVE ANECDOTARIO

- Su mejor recuerdo con el Athletic fue la Copa del 69 ganada al Elche. La recuerda más que la del 73 al Castellón.


- El recuerdo más amargo, la final de los penaltis ante el Betis. Donde falló el lanzamiento definitivo (aquel que la leyenda dice que Astrain se negó en rotundo a tirar).

- De sus partidos inolvidables recuerda uno en San Mamés ante el Real Madrid, que se convirtió casi en un mano a mano con Pirri. El ceutí aparecía una y otra vez en las inmediaciones del área rojiblanca y cada aparición del merengue tenía su correspondiente receta bajo los palos. Tampoco olvida la potencia de disparo del luso Eusebio.

- La canción de ‘Iribar es cojonudo’ nace de la final perdida ante el Zaragoza de los cinco magníficos en el 66.


- Al año siguiente el Athletic desestimó una oferta del Espanyol por Iribar de 12 millones de pesetas.

- Una de sus lesiones más tontas: En la ducha de Pasarón después de jugar contra el Pontevedra. Casualmente el Athletic, con más lesiones en su portería, utilizó 4 porteros en los siguientes 5 partidos.


- En la 72-73 Víctor Marro le sustituyó durante una docena de partidos. Angel estaba de baja por un proceso febril de lo que se creía era una dolencia renal. Reapareció contra el Málaga en San Mamés pero recayó poco después. Se perdió 2 meses por unas fiebres tifoideas.

- Se quedó con el sobrenombre del Txopo. Pero también le han llamado Angel Volador; o el monstruo de los 6 brazos, éste por una tarde apoteósica en el Nou Camp dejando la portería a cero (marcó Félix Zubiaga el 0-1 a poco del final después de un asedio continuo de los blaugranas) y donde terminó felicitado hasta por el árbitro Sánchez Ríos (luego el Barsa se vengó en la Copa y le metió 3)... o hasta "Superman" después de salvar de la goleada al equipo en Ginebra ante el Servette.

- En pleno esplendor a mediados de los 70 era una figura de corte mundial. Entre multitud de agasajos destaca la Calle Iribar que le hicieron en la localidad asturiana de Gallegos.

- A pesar de su carisma no fue capitán del Athletic hasta el año 76 en la que se queda con el brazalete en sustitución de Txetxu Rojo por decisión de la directiva. (y de que a Txetxu la directiva no le perdonaba un viejo gesto despectivo al público de San Mamés ante el Oviedo que le costó un puro de órdago)

- Entre las miles de paradas recordadas es imposible pasar por alto (aunque entonces lo presenciaran los ojillos de un crío de 7 años) una en las semifinales de la UEFA ante el Racing White. Con el 1-1 de la ida y el angustioso 0-0 en el marcador, a José Mari Lasa en la recta final del partido, no se le ocurre mejor idea que darle un saque de banda al ariete suizo Wellens que se fue directo a por el Txopo… El partido acabó como empezó, así que todo dicho.


- Eso sí, ni Lasa –que tenía instrucciones específicas de Koldo Aguirre- ni Angel pudieron parar semanas después a Roberto Bettega.

- Con Kortabarria lució la ikurriña por primera vez en un campo de fútbol –Atocha- el 5-12-1976. Le metieron una manita 5-0. Un ‘democrático’ diario madrileño título aquel encuentro: ‘Orgía separatista en Atocha’. (toma ya).

- El hombro y los dolores de espalda, fueron sobre todo sus grandes enemigos en la época de su ocaso.

- Entre sus ‘cantadas’ más famosas: 2 goles en Birmingham ante el Aston Villa. En Bilbao se tituló ‘Alguien cantó en el nido del chopo’. Dicen quienes estuvieron que su último partido oficial en el Sánchez Pizjuán fue el ejemplo más claro de que ya debía dejarlo.

DON JOSE ANGEL IRIBAR KORTAJARENA disputó 620 partidos oficiales con el Athletic con quien logró 2 Copas, un subcampeonato de Liga y otro de UEFA.


El día 31-5-80 se disputó su partido de homenaje. Fue ante la Real. Se recaudaron 12 millones de pesetas con las que se financió el diccionario de deportes en euskera.


Queda claro pues que la Leyenda del Txopo es alargada...

lunes, 26 de noviembre de 2007

El hombre que sabía volar.

Si hay en un equipo de fútbol un puesto distinto, uno que contraste con el resto, que destaque por la abundancia de mitos, leyendas, anécdotas, extravagancias, romanticismo y épica, ése es el puesto de portero, guardameta, arquero, cancerbero o como queramos llamarle. Curiosamente, una demarcación con muchos nombres y una sola misión.

Los grandes porteros tienen, en cierto modo, la locura de los poetas, y están hechos de las fantasías de los partidos de barrio. Es en sí mismo un ser singular, el que se viste distinto, alguien que usa las manos en un universo de "mancos", en un país de gentes que corren hasta la extenuación el portero debe emprender el vuelo e irse hacia arriba como si fuera humo, piloto de un vuelo sin motor, alguien que debe , en definitiva, saber volar.

Entre una legión de obreros sudorosos que luchan por un balón solo el portero, y él lo sabe, es un dandy entre patanes, un caballero rodeado de asesinos, un héroe. Aquel que ve llegar el balón como un arma que zigzaguea, como un puñal, un dardo que quiere clavarse en nuestro corazón.

Aprendí a admirar la figura del portero en la niñez. Curioso, porque se trata de esa edad en la que nadie quiere ponerse en la portería. Y es que ya de niño intuyes que ser portero es entrar en un territorio oscuro e ingrato al que nadie aspira voluntariamente y, al que no se llega por elección propia, sino por descarte. Basta con recordar los primeros partidos en el barrio o en el colegio, cuando, después de escoger los equipos, había que tomar la decisión nefasta de quién diablos se iba a poner entre las dos bolsas que marcaban la portería. Entonces, si no había un loco que se ofreciera voluntario, todos los ojos se clavaban en el gordito, en el hermano menor o, en el más malo del equipo, que, resignado, caminaba hacia el rincón de los desplazados.

Mi admiración surgió de la figura de Ayala, el portero de nuestra clase, 5B, en esos duelos a muerte librados contra otros cursos en la Plaza Nueva. Le veía al fondo, situado entre los arcos, como un desterrado, recibiendo aquellos pelotazos en el cuerpo, en la cara, aquellas estiradas de su cuerpo diminuto, de columna a columna, cayendo una y otra vez sobre el duro cemento, salvando el resultado muchas veces y otras tantas la cabeza de alguna señora. Sí, Ayala, quizás no te lo dije nunca pero yo ya te consideraba un héroe.

Y ,de ahí , a San Mamés. Aquel héroe vestido de negro, que parecía un caballero andante en busca del Santo Grial. De figura formidable, sobria, segura. Verle ahí, con su jersey oscuro, sus rudimentarios guantes y rodilleras era alimento para la épica de un niño. Cuantas veces le vi solo bajo la lluvia, azotado por el viento, guardameta en el barro, siempre pararrayos en la tormenta del ataque rival. Felino ágil a ras de hierba, llave que cierra a cal y canto nuestra sala del Tesoro, con aquellas manos que parecen imantar el balón.

Te sorprendió el fotógrafo en el momento más bello, tumbándote en el viento, en una estampa que ya es, para nosotros, eterna. Pasen y vean, es el Txopo. Mírenlo, y admiren su grandeza. El caballero de la estampa es uno de los nuestros. Señoras y señores, respetable público, he aquí fotografiado el hombre que sabe volar.



Imposible olvidar su sangre, su impulso, su salto, su eterna estirada. La seguridad que llegaba, inevitable, con la primera parada. Ese hermoso viaje en cámara lenta de un vuelo impecable. La velocidad y la fuerza de una salida certera.

Posteriormente, durante muchos años hemos vivido del recuerdo. Cualquier tiempo pasado fue mejor, decía Jorge Manrique supongo que refiriéndose a nuestra portería. Han sido años en los que los fantasmas han hecho bajo nuestro larguero su morada. Hasta que hace algunas semanas le vi salir, de nuevo, vestido de negro. Fue la vuelta al viento, la vuelta al corazón de la esperanza. La vuelta del hombre que sabe volar. Alas rojas y blancas, poderosas alas, combativas. De nuevo parece que el aire tenga piernas, tenga brazos y tenga cabeza. Se llama Gorka y me hace, otra vez, respirar tranquilo.

Ayer, por culpa de una lesión, volvieron a anidar los fantasmas. Como bien sabéis Cancerbero es, en la mitología griega, ese fabuloso perro, de tres cabezas, que guarda las puertas del infierno, situado a la otra orilla del lago Estigia. Su principal cometido era no dejar salir a los muertos y no permitir entrar a los vivos, y cumplía muy eficazmente su misión.

Está claro que Aranzubía no es Cancerbero, a lo más, es un simple portero de tierra, un portero que no sabe volar, que, en definitiva, solo puede estar en el portal....de Belén....sustituyendo al burro, aunque ayer haya hecho magníficamente bien el papel de Rey Mago.

viernes, 9 de noviembre de 2007

Aquel "Telegol" de Argoitia...

Ese domingo de enero del 71, y como era habitual cada dos semanas, cogí el tren a eso de las cuatro de la tarde en la parada de la Plaza del Desierto de Barakaldo - llamada también “del Txitxarrillo” por los bailes que antaño se hacían en ella -.

Iba yo con bastante ilusión ese día ya que nos rendía visita a La Catedral un equipo atípico donde los haya para lo que solía venir en Liga por aquel entonces. Era, ni mas ni menos, que el otrora glorioso Las Palmas... Los canarios habían logrado juntar por aquella época un equipo de ensueño, el mejor que hayan tenido jamás: Tonono, Aparicio, Castellano, Guedes, Gilberto y Germán eran sus estrellas mas destacadas que con los vascos Uregui y Ulacia en la portería - !sólo Dios sabe lo que me consiguió a mi conseguir un año ese santo de Ulacia en la cole!-, eran entrenados por un tal Molowny, - !casi nadie en esto del fútbol, Don Luis!-...

Si tienes un amigo guanche de cierta edad que le apasione el fútbol, y le hablas de aquella escuadra platanera, verás que sus ojos se encienden como cerillas y te dirá sin pestañear que ese ha sido el mejor equipo que han vivido... superior incluso a aquel posterior que hubo, poco tiempo después, de los Wolf, Brindisi, Carnevali, etc, magnífico también pero sin ese sabor de la tierra canaria…

Ese extraordinario Las Palmas del 70 quedaba casi siempre tercero o cuarto en la Liga por aquella época, tras los dos todopoderosos Madrid y Barça... Era una rara avis, ya que los isleños hacían un futbol muy difícil de ver en San Mamés.

Practicaban un juego muy técnico, con numerosas triangulaciones, sobadas de balón, toques en corto y apoyos que remedaba en su concepción al fútbol-samba de los inigualables brasileños que habían asombrado al mundo en México tan sólo un año antes: los Pelé, Jairzinho, Rivelino, Gerso, Tostao, Carlos Alberto.... Hasta su equipaje, - zamarra amarilla y pantalón y medias azules-, coincidía era el mismo que el de los cariocas...

Podría afirmarse musicalmente que los canarios eran el contrapunto del fútbol-fuerza y directo que practicaba aquel Athletic de entonces de los Rojo, Clemente, Igartua, Argoitia, Uriarte, Arieta,… Además, los canarios eran un equipo muy querido en Bilbao… Por tanto, la fría tarde futbolera reunía múltiples condiciones como para que el buen aficionado rojiblanco – y yo lo era- acudiera fiel a su cita catedralicia.

Tras aposentarme en aquella almohadilla granate con el escudo de La Misericordia, a fin de preservar mis bajos del duro asiento, saludé a mis convecinos de localidad de la Principal, todos viejos amigos de mi padre y de mi tío, y que me parecían casi todos ellos mas viejos que Pepe Isbert, aquel entrañable alcalde de Bienvenido Mr. Marshall....

A continuación, y como siempre hacía antes de empezar el encuentro, eché un vistazo pausado a la General (ahora Tribuna Este)… Ese día presentaba la entrada un muy buen aspecto,… me gustaba ir un poco pronto al Estadio para quedarme un rato absorto viendo moverse bajo el Escudo rojiblanco fijo en una de las paredes de la General a aquel enjambre de boinas negras y gabardinas beiges, y que le daban ese aspecto paisajístico tan peculiar vista desde Tribuna para, finalmente, recrearme en descifrar los anuncios del Marcador simultáneo “Dardo”, allí colocado en un latera. Sólo Dios sabe lo que ha entretenido en el descanso a la gente ese singular marcador, descubriendo quién se escondía tras los resultados.

Por fin saltaron los jugadores al campo pero, por aquel entonces – y veréis al final del texto el porqué os comento con detalle este hecho-, los equipos salían por sitios distintos. Lo hacían por unos túneles que había en cada uno de los córners... El Athletic salía por el túnel de Misericordia y los rivales por el otro,… por Ingenieros…

Ya no estaba Don Luis en el banquillo canario esa temporada, mientras que en el nuestro tampoco Ronnie Allen era el míster, recien cesado, sino el gris Salvador Artigas, que creo debutaba en el banquillo en San Mamés precisamente en ese partido…
Y en seguida, nada mas darse el pitido inicial y rodar el cuero, los amarillos se hicieron con el ritmo del partido… ¡Cuánta razón tenían los que decían que los guanches eran como los brasileños!...! Qué manera de sobar la bola!... !Qué paredes!... !Cuántos pases medidos!...

El centro del campo era “territorio comanche” para los rojiblancos, que deambulaban como “zombies” tras el balón a merced absoluta de esa media de seda, donde destacaba Germán (Guedes estaba ya, por entonces, gravemente enfermo)… En vez de viento sur, impropio de enero, parecía que esa tarde éramos víctimas de una ola de calima venida intempestivamente de África, tan típica en la costa de las Islas Canarias, y que aplatanaba totalmente nuestro otrora incisivo juego en casa...

Y si lo que buscaban los leones era el recurso fácil de lanzar balones largos. puenteando la media, para que los bravos delanteros zurigorris la disputasen, arriba allí estaba el infranqueable central Castellanos para despejarlos con facilidad pasmosa,… Si por algún casual le superaban entonces surgía al corte el Kaiser guanche, Tonono, un líbero de extraordinaria técnica,... El defensa canario era toda una rareza en esa posición, ya que sacaba el balón jugado con gran perfección, y enorme tranquilidad, cuando lo que proliferaban en esa época eran más los centrales de fuerza al estilo de los Gallego, Benito, Glaría, Etxebarría y que generalmente se desembarazaban rápidamente del balón como si fuesen torpes medios de melé.....

Pero el Athletic de aquella época estaba "programado" para morir en el campo matando, y respondía sin descanso a ese fútbol exquisito y aposentado de los canarios con ciegos zarpazos en jugadas esporádicas verticales buscando a Argoitia o a Rojo en los extremos, para intentar luego centrar raudo a la cabeza de Antón, el hermano pequeño de los Arieta, - aquel que lloró al batir años después al Txopo en San Mamés-…

Pero no había manera de evadirse de esa tupida tela de araña que habían tejido los sesudos jugadores canarios, y a los leones se les acababa el tiempo de ganar el partido... Y entonces, San Mamés, nuestro querido Santo, se apiadó de nosotros e hizo un pequeño milagro con el permiso de la Virgen de Candelaria, la patrona de las Islas…

Fue mediada la 2ª parte cuando el hábil Argoitia, – curiosamente uno de nuestros jugadores mas de corte "canario"-, hizo otra de sus "travesuras" en la banda derecha... el fino extremo rojiblanco, que fuera de casa no hacía gran cosa, en San Mamés se transformaba y volvía loco a su par... De repente, mediada la segunda parte, Jose Mari realizó una gran internada por la banda de la portería de La Misericordia y, tras varias fintas en un par de metros, centró en el área pequeña ya casi en la raya de fuera de gol hacia atrás pasado, - el pase de la muerte que se dice-, lo que provocó que el jugador, por la inercia de la jugada, se saliese un par de metros fuera del campo frenandose con la valla del Fondo Norte.

El balón de Argoitia no encontró rematador certero a la primera y, tras varios rechaces sin control claro en el área pequeña, cogió de nuevo rumbo hacia la portería rival, pero ahora rodando mansamente hacia afuera buscando salida por el palo izquierdo de la portería, pegado a él y con el meta guanche caído en el suelo... Pero allí justo estaba el extremo rojiblanco que había creado la jugado y retornado tras haberse quedado fuera. Y agarrado al poste de la porteria canaria, antes de que saliese el balón, entró al terreno de juego medio metro y le empujó mansamente hacia dentro de la portería con su pierna izquierda....
¡Hasta yo habría marcado aquel gol tan fácil!…
Como siempre, las boinas volaron de júbilo en el cielo de La General y Rompecascos comenzó a aclarar su garganta para poder entonar seguido su famosa llamada a la afición…

!Athleeeeetttiiiicccc…! ....

Pero mientras los jugadores rojiblancos se abrazaban por el gol, los canarios, sin embargo, corrían hacia el árbitro como locos rodeandole en semitangana boxística... Yo no sabía que les sucedía... pero el árbitro se desembarazaba de ellos como podía, y señalaba, con más fuerza aún si cabe con su brazo hacia el centro del campo.... Yo rompí mi "verguenza" de adolescente, y me dirigí de nuevo a los amojamados amigos de mi padre y de mi tío, ahora vecinos míos de localidad... - ¿Qué pasa, pues?... ¿Qué sucede?.....

Pero no me escuchaban... lógico, pues yo era para ellos un monicaco,… y sólo hablaban acaloradamente entre ellos, ninguneandome,… uno de los mas vejetes alzaba la voz entre todos ellos y clamaba a la par que movía la cabeza por el Parkinson... - "!Orsa!... !Eso es "orsa" como una casa!... Y se reía, a continuación... Y los demás asentían...Sí!!!...Sí!!!... con una enorme sonrisa de complicidad en la cara,...

Otro amigo de mi padre, y que yo le veía como alguien muy importante pues mi progenitor me había informado que él había sido uno de los ingenieros que había diseñado aquel gigantesco arco que me cubría la cabeza, preguntaba en voz alta, con retintín… - ¿Y si el balón que salía viniese rechazado de un canario?... Y entonces comenzaban otra vez a discutir apasionadamente entre ellos... Y yo, desgraciadamente, cada vez entendía menos lo que pasaba...

No era consciente que con 14 años estaba asistiendo en directo, en esos momentos, al que luego sería el famoso "TELEGOL de Argoitia”, bautizado así porque lo dieron una y mil veces en el Estudio Estadio de aquel entonces, y después en todos los Telediarios del Régimen de esa semana... inclusive salió en el No-Do del mes siguiente, como ejemplo de lo que era una jugada en fútbol de fuera de juego que, aunque controvertida, era inapelable...

Pero aún quedaba un cuarto de hora para acabar el partido, y los canarios, como ya he dicho, no eran moco de pavo,... y enrabietados por el injusto “Telegol”, dejaron el fútbol cuidado, pero algo mortecino, para poner ahora cerco a la portería de Ingenieros como si se habrían convertidos en pumas salvajes que corren en pos de la presa....

Allí ahora, en la portería rojiblanca, una "sombra negra" alargada que hasta entonces había permanecido casi inmóvil, comenzó a destacar sobre todos los demás cuerpos… Parecía un ser frío, aunque de porte mayestático… su pose distante y sobria remedaba a una de esas figuras alargadas, hieráticas, absortas, que aparecen en los cuadros de El Greco y a la que los tres maderos blancos de la portería le hicieran de marco…

El Athletic, temeroso del potencial amarillo, se agazapó a la sombra de aquella sombra hegemónica, buscando cobijo… Pese al insistir del ataque canario, aquella figura alargada acababa casi siempre imponiendo su presencia, haciendose una y otra vez con el cuero fácilmente, sin los aspavientos maniqueos de otros cancerberos…
Faltando dos minutos para el final, Germán, un gran interior zurdo creo recordar, - y considerado el mejor jugador canario de la historia junto con Guedes y Tonono-, robó un balón en la medular, y avanzó raudo hacia la porteria zurigorri…

En ese instante toda La Catedral, gran conocedora del fútbol y los equipos, intuyó el peligro que representaba que controlase la bola aquel extraordinario centrocampista ofensivo, y el imponente Estadio, otrora ruidoso, se convirtió de repente, como por arte de magia, en el Valle de Atxondo, donde dicen que el silencio se oye,…

En su agónico avance Germán se dribló con su poderosa técnica a un par rojiblancos que le salieron a su paso con una facilidad pasmosa, como si fuese el mismísimo Gerson de Brasil,... y lanzó un pase hacia la banda izquierda donde se encontraba el fino Gilberto en posición de extremo nato que, tras amansar el cuero, aguantó un par de segundos para facilitar la entrada impetuosa de Germán por el medio en posición de ariete,... y Gilberto soltó un centro con el balón roscado en la mas pura parábola "argotiana", de tal forma que el cuero llevaba escrito al salir la frase... "!te va a huevo!"...

El esférico envenenado iba dirigido con precisión letal a la frente de Germán, gran rematador de cabeza, quién ya había olfateado como una hiena el sebo del cuero entrando a morir en el punto de penalty “con todo”, que se decía antes, cuando el fútbol era cosa de hombres,… como así se leía en aquel anuncio antiguo de Soberano del marcador simultáneo Dardo…

Y el balón salió como un obús de la testa del 10 guanche, picado hacia abajo, a media altura como mandan los cánones, buscando lamer la pintura del palo derecho de La Sombra,… era un remate mortal de necesidad… La respiración se paró al unísono de repente en todos los aficionados zurigorris, y el silencio ahora fue como cuando se desconecta un pulmón artificial en la UVI, pero sus corazones latían paradójicamente mas apresurados que nunca ante el fatal desenlace que se avecinaba en la Puerta de Ingenieros…

De repente, aquella figura zahina, que parecía salir enraizada del verde césped como el tronco de un arbol sombrío, se estiró horizontalmente con agilidad de pantera, alargando su negruz en la portería de tal forma que bruscamente se hizo como de noche entre los tres palos, surgiendo en un extremo de la oscuridad un guante marrón que finalmente interceptó el esférico ya rozando el palo,.. serían centésimas de segundo lo que transcurrió desde el remate de cabeza y la aparición de aquella mano mágica salvadora que envió el balón mansamente a corner….

Algunos jugadores canarios se echaban las manos a la cabeza,... otros se santiguaban,... y alguno se quedó inmóvil sin reacción en el campo, atónito al ver lo que había contemplado… Tardaron un rato en reponerse antes de sacar el corner, tiempo muerto en el que tuvieron la fortuna de asistir a otro singular acontecimiento en La Catedral ya que, a renglón seguido, la gente se levantó como con un resorte de sus asientos...

Las palmas, pero ahora de los aficionados, batieron tanto que aquello mas bien parecía una tarde de gloria en la Maestranza... Y de pronto, cuando el ruido de los atronadores aplausos empezaba ya a decaer, en mis oídos surgió ahora "in crescendo" una especie de canto pascual de alabanza que inundaba alegremente de forma paulatina el plomizo cielo bilbaíno....

Pero esta vez no era Rompecascos el que iniciaba el canto corifeo en La Catedral arengando a las huestes zurigorris... ahora era toda el Estadio al unísono el que cantaba la melodía como un disciplinado Orfeón (iba a poner “donostiarra”, pero me niego… jajaja:
¡Iríbar,... Iríbar!.... Iribar es cojonudo,... Cómo Iribar... no hay ninguno!...

Y otra vez sentí que era el socio mas afortunado del mundo por poder disfrutar de algo así, tan hermoso, tan emotivo… de ser testigo presencial de ese reconocimiento espontáneo y tan nuestro al mejor portero del mundo…

Acabó por fin el partido y ganamos por ese exiguo 1-0... Pero a todos nos supo a goleada... Los jugadores de cada equipo lógicamente emprendieron cada uno de ellos camino a sus respectivos túneles de vestuarios por donde habían salido al inicio,... pero una media docena de canarios parecía que se negaban a abandonar el campo,... seguían allí, en el medio del círculo central, apelotonados, quietos, como sonámbulos por la derrota, como esperando que pasara algo…

Pero no!,.... no era que se negasen a marchar del campo en protesta por la injusticia anterior del árbitro al conceder el luego, a posteriori, famoso Telegol.... El único "despistado" allí era obviamente yo... Los canarios aguardaban como devotos fieles a que llegase a su altura esa "sombra" mítica que caminaba hacia ellos pausadamente por el césped desde Ingenieros en busca de su entrada en chiqueros por el túnel de La Misericordia… Querían antes de marchar de vuelta a casa poder estrechar aquella mano mágica que les había impedido el empate minutos antes....

Y como si de un "besamanos" papal se tratase, uno a uno Iribar les fue estrechando la suya, a la par que les daba una palmada de apoyo en la espalda y, sin decirles nad, les esbozaba a cada uno un rictus de sonrisa siempre tímida, esbozo de cariño sin mariconadas...
Tan sólo ese gesto comedido... tan sobrio como sus paradas Los canarios que aguardaban en la cola eran conscientes de que era un momento único y emotivo en su carrera deportiva... sabían que el fútbol es algo efímero, y tal vez no habría otra oportunidad de poder hacerlo... de poder sentir la tensión de los dedos de su admirado ídolo apretando su mano,.... aquel fenómeno que había parado 5 penaltis en una eliminatoria de Copa,… ese ser superior que jugando el Mundial de Inglaterra había causado enorme admiración en las Islas, donde se inventó el "football", pese a las derrotas de la Selección ante Alemania y Argentina... el único portero coetáneo suyo con un título de Campeón de Europa... Estaban pues ante: Iribar,... !el Cojonudo!....
Los rivales del Txopo se conformaban con eso… tan sólo con sentir el calor de esa mano grande que les estrechaba la suya con nobleza ya que sabían que no le podían pedir intercambiarse aquella zamarra negra que portaba casi siempre cuando jugaba... eran conscientes de que aquel "niqui" era algo sagrado para él y también consustancial a su emblemática y enigmática figura...

Pero no les importaba,… les bastaba con el recuerdo de ese gesto sencillo del Txopo, de persona humilde y buen compañero pese a su grandeza deportiva... y años mas tarde, cuando ya serían abuelos, se sentirían felices de poder decirle a sus nietos:
- Yo, hijo.., le estreché una vez la mano a "la sombra de San Mamés",... que como la de aquel otro árbol de Gironella... !también era alargada!...

Atendidos educadamente sus rivales, El "Txopo" -como siempre- enfilaba hacia vestuarios, pero antes de entrar en la boca del tunel, con los guantes quitados, en mano alzada como si fieran dos orejas del astado que había lidiado, saludaba siempre tímidamente a la afición, que aún le esperaba quieta quien, antes de entrar, volvía a entonarle otra vez el homenaje coral a su ídolo en retirada... !Iríbar,…. Iríbar es cojonudo!"... hasta que la sombra finalmente desaparecía confundiendiose con la oscuridad de aquel túnel de vestuarios...

El gran Juan Guedes, en cambio, no pudo ya nunca mas estrechar la mano a su mítico compañero de Selección, ni darle un abrazo fuerte al acabar el partido, como hacían siempre, ya que ese año, dos meses mas tarde, ponía punto final a su agonía…
Juanito, -así era como le llamaban sus compañeros-, fue uno de los mejores y sabrosos frutos deportivos que ha dado esa tierra maravillosa canaria llena de contrastes,… fue además un hombre muy apreciado por todos los aficionados de aquella época… prueba de ello es que su temprana muerte, a los 28 años, impactó a toda España,… su gente le dió el día de su funeral uno de los más sentidos homenajes que se recuerdan en Gran Canaria…

Su zancuda forma de jugar siempre quedará grabada en mi paleocortex zurigorri,... como su recuerdo perdurará entre los aficionados canarios que le adoraban y que inclusive le erigieron un busto de bronce en su Estadio, de forma similar al nuestro de Pichichi…

Por si fuera poca la desgracia canaria, tres años después, fallecía a los 31 años, victima de otra grave enfermedad, el gran líbero Tonono…

Puede que ambos hayan muerto pero, parafraseando aquella bella estrofa de Wordsworth,... aunque ya nada pueda devolverme la época de ese esplendor "amarillo" en la hierba,... ni la gloría de sus goles,... la belleza de aquel fútbol de seda... siempre subsistirá en mi recuerdo!…