Ya estamos en Mayo, mes que después de las dos últimas jornadas de liga terminará con la final de copa.
A la extraña sensación que tengo en el cuerpo desde que se supo que jugaríamos en el Camp Nou, se añade ahora esa huelga del fútbol. Todo contribuye al hastío. Pero es una tentación que hay que combatir: nos jugamos mucho.
También nos lo jugamos en la liga. Hace unas semanas lo de el objetivo del 7º puesto me parecía una quimera, un simple truco para mantener la tensión competitiva en jugadores y entorno para llegar a la final con el nivel óptimo de revoluciones mentales y físicas. Tendría huevos que con el adefesio de temporada que hemos hecho pudiéramos llegar a Europa por clasificación liguera.
Los tropiezos del Málaga lo convirtieron en un objetivo asequible. Los nuestros propios lo han vuelto a poner más difícil, aunque todavía está a nuestro alcance. Por lo tanto, son muy importantes los dos partidos que nos quedan.
Sobre nuestros tropiezos en casa, que han tenido el interludio de un serio partido en el Manzanares, ya lo habéis dicho todo. Solo añadiré que este equipo confunde enfriar un partido con enfriarse ellos. Y así no hay manera. Al menos no ante dos equipos hipermotivados por el complejo estructural de unos y las problemas coyunturales de los otros. Lo que nos lleva a que a las carencias individuales de nuestra plantilla hay que añadir unas lagunas como colectivo que nos lastran, y mucho. Nos falta un hervor, por más que a base de arreones y con la mediocridad rampante a veces lo disimulemos hasta el punto de querer olvidarnos de ello. Pero la realidad vuelve tozuda.
Todo ello les lleva a algunos a pensar que igual no estamos para Europa, que ese no es nuestro sitio, al menos ahora. No estoy de acuerdo. Si queremos progresar, debemos reforzarnos, si; pero el escenario donde ejercitar esos refuerzos y crecer como equipo es en Europa. Solo en ese marco de exigencia es donde creo que mejoraremos, por más que tendríamos que volver a oir lo de las tres competiciones.
Así que aunque sea un topicazo no estamos ante una final, sino ante tres. ¡Mentalización, señores!
De Tebas, Villar y la m____ que les p____ prefiero pasar.
Aunque sea brevemente, abro esta entrada con motivo del partido de esta noche: día y hora infames. Gracias TV.
La gente respondemos a incentivos. Incentivar la TV sobre el público y terminaréis vaciando los estadios; lo que quedará feo en la pantalla, me temo. No sucederá hoy ni mañana, pero terminará pasando. Aquí más tarde que en otros lugares, pero puede que también.
Sobre nuestras prioridades a estas alturas del campeonato, he seguido con gran atención las opiniones de Forever y Taoteking en la otra entrada.
Forever: "Una sola gota de sudor que no revierta en mejorar para la final, es una gota malgastada"
Taoteking: "lo más importante es que el equipo esté on fire, que llegue a la final con la camiseta aún impregnada del sudor del último partido de Liga"
Yo estoy de acuerdo... con ambos: prioridad la copa, pero seguir enchufados en la liga como forma de preparar la final. Pero ojito: esto último para mí debe ser más un medio que un fin en sí mismo, y me temo que la matraca del séptimo puesto más que en un medio se está convirtiendo en una distracción.
He criticado hasta la saciedad que reabramos polémicas sobre entrenadores pasados, pero no puedo resistirme... Según se dice, la ruptura definitiva entre Bielsa y la plantilla se debió a que aquel quería mantener la tensión al 100% en cada partido para preparar las finales, mientras que la muchachada prefería descansar como mejor preparación. Es curioso que los plumillas que daban la razón a la plantilla y acusaban a Marcelo de "quemar" equipos no digan ni una palabra sobre el enfoque de Valverde. Al menos que yo sepa.
Más cosas: 96% de los socios apuntados al sorteo. Cuatro de cada cinco conseguirán entrada. Presiento que no todos la retirarán. Sospecho que en muchos casos habrá varios carnets diferentes movilizados para unas mismas personas; y francamente: creo que la tomadura de pelo de la sede va a influir y que hay menos ambiente viajero que en finales anteriores. También me llega de algunos mentideros que muchos de los que más se están moviendo para conseguir entradas son gente más interesada en la chufla que en el fútbol.
No sé vosotros, pero yo no me termino de creer lo de el objetivo del 7º puesto. Para mí, desde que la última racha buena de partidos ganados nos hizo decir adiós al fantasma del descenso, todo gira alrededor de la final.
Hay que reconocer que, al menos para mí, esta temporada está siendo rara de narices. No recuerdo semejante tobogán de sensaciones.
Empezamos con la ilusión desbocada: en Champions y con la confianza que nos daba el temporadón que hicimos el año pasado.
Le eliminamos al Nápoles y la ilusión se convirtió en euforia. Con una lectura algo superficial: nos facilitaron mucho la tarea con fallos defensivos impropios de un equipo de ese nivel, y encima italiano.
Luego vinieron las primeras rebajas: inicio decepcionante en la liga.
Más tarde la cruda realidad de lo que es la Champions: se nos atraganta el Shaktar. De nuevo hicimos una lectura superficial: el empate, más que el fracaso que se percibió, fue un resultado digno frente a un rival más duro que lo que nos habíamos imaginado desde nuestra arrogante ignorancia.
Continuó la mediocridad liguera. Pero aunque algo mosqueados, no nos habíamos desencantado del todo: al fin y al cabo podíamos estar pagando el desgaste de tres competiciones y quedaba mucho por delante en liga y Champions, sobre todo en esta última: estábamos en un grupo asequible.
Pero entonces llegó el que considero el punto más bajo de toda la temporada: el esperpento perpetrado en Borisov. Y a partir de ahí la depresión total dentro y fuera del vestuario.
No voy a torturaros con los detalles. Ya sabéis que nunca fuimos capaces de remontar lo de Borisov en la Champions, y que en la liga hemos alternado rachas con números de descenso con otras más lustrosas, incluida una de equipo de lujo, provocando ese tobogán de sensaciones al que aludía, sensaciones que han incluido el miedo de volver a los dos llamados años pese a que veíamos que tenemos plantilla para otra cosa, si; pero también que con rachas de 2 puntos sobre 21... El fantasma del Atlético de Hasselbaink ha estado planeando sobre nosotros: tampoco ellos tenían plantilla para bajar, pero eso no cuenta cundo no se suman puntos.
Todo ello superpuesto con la copa, en la que un sorteo favorable y unos partidos clave jugados a buen nivel nos han llevado a la final.
Y vuelta al tobogán: le ganamos al Madrid y uno trata de mentalizarse de cara a la final de que esta vez igual es posible, que a la tercera puede ser la vencida... y ¡zas! La primera en toda la boca. No lo voy a ocultar: el golazo que nos han metido en los despachos me ha hecho perder casi toda la ilusión.
Por no hablar de la lesión de Muniain.
Lo que me lleva a la última sensación extraña de esta extraña temporada: estoy como ido de la liga, distraído con una final... que no solo no me ilusiona, sino que me produce amargura y enfado cada vez que recuerdo como se ha gestado lo de su sede.
Pero nada esto ha influido en el prolongado estado de abandono en el que he tenido el blog: ha sido el trabajo.
Pero hoy que puedo, aprovecho para castigaros con esta especie de terapia que me ha supuesto este rollo.
¡Ah! Y mañana a las 22:00 en San Mamés, recibimos al Getafe. Arbitra Mateu Lahoz.
¿Saben ese que dice que cuando ves a un budista tibetano en una escalera no sabes si sube (yin) o si baja (yang)? Discúlpenme, es un chiste taoista. Malo, pero un chiste al fin y al cabo. Eso sí, indicativo de lo mal que se encuentra uno y de lo mucho que necesita, urgentemente, un descanso. No sé si es la astenia primaveral o si es que ya van, nada menos, cuarenta y siete partidos oficiales en lo que va de temporada. Lo cierto es que me encuentro cansado, muy cansado, y el número cuarenta y ocho (esta noche, a las 20:00 horas en San Mamés, Athletic – Valencia) creo que me viene demasiado grande como para hacer un comentario mínimamente aceptable, dado el nivel exigente de este elegante local.
La prolongada desaparición del Almirante, de quien se rumorea que está en su castillo-fortaleza de los montes guriezanos entregado a la redacción de su obra cimera, “Aquel gol de Uriarte...”, y la repentina ausencia del Cónsul, enfrascado en la elaboración del esperadísimo catálogo de lencería para el próximo verano, ha sumido al Ambigú en un enorme vacío de poder. Más aún si tenemos en cuenta que el orden y la seguridad dentro del garito corren el peligro de salirse de madre en cualquier momento por la ausencia temporal del General, atareado como está en diseñar una ambiciosa operación para tomar Barcelona a sangre y fuego, así como en organizar el subsiguiente traslado de un voluminoso contingente de culés a los correspondientes centros de reeducación. Total, que la autoridad competente, la superioridad, no ha encontrado nada mejor que a un servidor para que se haga cargo de la guarda y custodia de la tortilla verdusca (que tanto queremos y respetamos... Por eso no la hincamos el diente) y demás género de dudosa salubridad que hay en el tugurio. El problema es que, como ya les he comentado antes, esta temporada, más larga que un día sin pan, está empezando a pesarme en los dedos, que caen a plomo y cada vez con menos agilidad y destreza sobre el teclado. Y lo que es peor, si físicamente uno está pidiendo la hora, ni les cuento cómo tengo el cacumen: un batiburrillo de ideas deshilachadas que no soy capaz de poner en orden.
En estas penosas circunstancias, ¿qué decir, pues, del partido que hoy afronta el Athletic? Poca cosa que contarles a ustedes se me había ocurrido hasta que observé que sobre una de las mesas del local reposaba un cartapacio que alguien debía haberse dejado olvidado. En su interior un informe, clasificado como confidencial, escrito en italiano y firmado por el Coronel Contini, jefe de Inteligencia y Operaciones Especiales en la zona norte de la Gi-20. En dicho informe un escueto pero acertado resumen de las claves del partido de esta noche en San Mamés:
Hoy toca un partido duro contra el Valencia, un rival de parecidas características al Sevilla. No se nos suele dar bien últimamente, es un bloque rocoso con gente rápida y vertical adelante. Pueden notar las ausencias, Parejo, Gayá o Enzo Pérez, pero creo que tiene suficiente banquillo para suplirlas con las debidas garantías, aunque la de Parejo es importante.
Ganar significa pelear de lleno por la séptima plaza, perder nos deja en un limbo junto a varios equipos. Espero que se sepa solucionar la ausencia de Muniain en lo futbolístico y en lo anímico, hay que saber sobreponerse a ello.
A por la victoria.
Post scriptum: Mucho ánimo a Iker Muniain y nuestros mejores deseos para que tenga una buena (ya que, desafortunadamente, no va a ser rápida) recuperación de su grave lesión.
Franz Schubert compuso en 1827 un ciclo de lieder titulado Winterreise (Viaje de invierno). Basado en un conjunto de poemas de Wilhelm Müller de idéntico título, las canciones del compositor austriaco se zambullen en las reflexiones y los sucesivos estados de ánimo a lo largo del invierno de un caminante cuyo amor por una chica no es correspondido. Como puede suponerse, el invierno es la metáfora del artista para describir la soledad, la tristeza y la desolación de este hombre. El undécimo lied de la colección se titula Frühlingstraum (Sueño de primavera) y trata de las ensoñaciones que tiene el viajero sobre la llegada de la primavera y, junto a ella, del amor. Lo problemático es que, cuando despierta bruscamente del sueño, nada es real y la melancolía lo atrapa. Cuándo llegará al fin la primavera y podré tener en mis brazos a mi amada, se pregunta.
No hace demasiado tiempo que el Athletic aún viajaba por el frío y oscuro invierno de la presente temporada. Un invierno largo que comenzó allá por septiembre. Agosto fue un mes, futbolísticamente, otoñal: hubo días agradables, como fueron los de la eliminatoria europea frente al Napoli o ante el Levante en San Mamés, y días tormentosos, como el tropiezo en la primera jornada liguera, en Málaga. Luego, el invierno cayó como una losa, a plomo, en septiembre, mes en el que todo fueron derrotas o empates caseros. Y lo que, según como se mire, fue peor es que a los fríos resultados habría que añadir una tenebrosa falta de luz en el juego del equipo. Un largo invierno que, con los normales altibajos de esta estación, algún que otro día soleado entre tanto aguacero, ventiscas y nevadas, se ha extendido hasta mediado el mes de enero. Concretamente hasta el día en que el equipo rojiblanco cae derrotado en Villarreal, cerrando una semana en la que encadenó tres derrotas: dos en casa, contra el Elche (liga) y Celta (copa), a sumar a la citada en El Madrigal (último partido de la primera vuelta de la liga).
El inicio de la segunda vuelta coincidió con la disputa de la eliminatoria de cuartos de final de la copa frente al Málaga. Por esa época, finales de enero, aún no se sabía que el Athletic estaba entrando en su particular primavera, algo que aún tardaríamos semanas en percibir. De hecho, el nuevo ciclo arrancó con dos empates frente a los malacitanos que sembraban más dudas que certezas y, si bien, se consiguió superar la eliminatoria copera y ganar al Levante de nuevo en la liga, la incertidumbre era el estado que mejor definía a la parroquia zurigorri respecto a su equipo. Al igual que la llegada de la primavera coincide con los días cada vez un poco más largos, los aficionados trataban de ver que en cada partido se iba mejorando algo, aunque fuera poco, respecto del anterior. Pero no se acababan de ver las cosas tan claras como para asegurar que el invierno había terminado: una contundente derrota en casa frente al Barcelona, un triste empate en la ida de las semifinales de copa contra el Espanyol y una desesperante igualada ante un Granada con un jugador menos hizo que se temiera que el invierno en Bilbao sería aún largo y penoso. Si en ese momento la afición no cayó en la mayor de las desesperaciones, como el caminante de Schubert al despertar de su sueño, fue porque en el debut de la Europa League se obtuvo un meritorio empate ante el Torino en su campo y el siguiente duelo del campeonato doméstico, contra el Rayo Vallecano en La Catedral, se ganó.
La eliminación del torneo continental, tras caer derrotados en San Mamés en un partido en el que se hicieron algunas cosas muy buenas a la par de cometer unos errores de bulto, apenas tuvo tiempo para digerirse. En apenas tres días se visitaba Ipurua y lo que se imaginaba como un partido difícil de sacar adelante se convirtió en una victoria con cierta autoridad, con actuación estelar de algunos jugadores que, aprovechando las bajas que ese día sufría el equipo, reivindicaron su futura importancia en el nuevo tiempo que empezaba a vislumbrarse. Desde entonces, ya en el mes de marzo, todos los partidos que se han disputado se han contado por victorias, algunas de ellas tan importantes como la de Cornellá, que valió el pase a la final de la copa, o la gran exhibición en casa ante el Real Madrid hace un par de semanas. Visto en perspectiva todo este periodo, desde Villarreal para acá, el Athletic ha jugado catorce partidos y sólo ha perdido dos. Si centramos nuestro análisis sólo en la liga, se han disputado ocho jornadas de la segunda vuelta y únicamente se han dejado escapar los tres puntos en un partido, la fuerte derrota sufrida frente al ahora líder, el Barcelona. Se han empatado dos partidos y el resto, cinco encuentros, han sido victorias, las cuatro últimas consecutivas. Junto a los buenos resultados se han recuperado buenas sensaciones futbolísticas, se ha mejorado considerablemente la seguridad defensiva y crear ocasiones de gol y marcarlas ya nos una tarea tan dificultosa como lo era hace no demasiadas semanas.
Hoy viernes, a las 23:45 horas de la noche, se producirá el equinoccio de primavera. Algunas horas más tarde, mañana sábado a las 22:00 horas, el Athletic recibe en San Mamés al Almería. Un rival que está luchando en la zona baja de la clasificación y que, dado el estado de forma de los leones, invita a pensar que será un objetivo sencillo para sumar la quinta victoria consecutiva en la liga (hito que no se produce desde hace tres décadas, en la temporada 1984/85), alejarse definitivamente de cualquier mínima posibilidad de correr peligro por abajo y fijar la vista en el por ahora lejano séptimo puesto que expediría automáticamente, pase lo que pase en la copa, el pasaporte para Europa. Pero, aunque ya nadie duda de que la primavera zurigorri ha llegado para quedarse, todo el mundo es consciente de que en esta estación, de vez en cuando, se produce una tormenta que puede aguarle el día a uno. Esperemos que esto no ocurra y que mañana en La Catedral veamos a un Athletic tan alegre y bullicioso como un vals primaveral de Johann Strauss.
La gerencia de este elegante Ambigú ha detectado entre sus clientes una preocupante falta de acierto en sus vaticinios previos a los partidos. Es obligación de la dirección de este local velar por su bien ganada fama, prestigio y distinción y es por ello que se vea en la obligación de solicitar a la cátedra de tan exclusivo garito que, en lo sucesivo, se abstenga de pronosticar lo que va a suceder en los partidos que dispute el Athletic.
No obstante, en el empeño de que esto no merme en absoluto la calidad de los servicios que presta, se ha decidido la externalización de los citados pronósticos. En este sentido, es grato para este Ambigú comunicar a su clientela el acuerdo al que se ha llegado con un gabinete astrológico para que, a partir de este momento, se encargue del análisis de los partidos del equipo rojiblanco. Si este nuevo servicio fuera del agrado del respetable, la dirección del local se compromete a extenderlo a otros ámbitos de interés, como los partidos del equipo femenino o, eventualmente, al Torneo VI Naciones, incluso a las regatas de la Bandera de La Concha.
Se estrena, pues, el servicio de cartas astrales del Ambigú Zurigorri con el partido que este próximo domingo, a las 17:00 horas, disputarán Eibar y Athletic en el campo de Ipurua. Estos son los resultados que arroja la carta astral...
A partir de estos datos, ¿qué opina la clientela del garito sobre el partido? ¿Tendrá más influencia la posición de la luna (creciente) o la recuperación en tan pocas horas del esfuerzo físico y del abatimiento anímico tras la eliminación de la UEFA Europa League? ¿Habrá que temer más a la influencia de Mercurio en Sagitario o al arbitraje del menor de los Teixeira Vitienes (también conocido como El Malo)?
Parece que fue ayer cuando el Athletic comenzó a la competición oficial en Napoles, allá por agosto, y ya van treinta y nueve partidos disputados. El del domingo ante el Rayo Vallecano (San Mamés, 17:00 h.) será el cuadragésimo, el vigésimo cuarto de la liga.
Esta larga serie de partidos disputados por el Athletic ha dejado malas sensaciones por lo visto hasta la fecha y bastante incertidumbre por lo que puede llegar a verse hasta el final de la temporada. Si bien en las competiciones del K.O. se está en disposición de resolver favorablemente las eliminatorias en curso (una de ellas algo más a favor que la otra, aunque ambas aún abiertas para el partido de vuelta), la errática trayectoria en la competición liguera está haciendo que cierta desazón cale hasta los huesos del aficionado. Siendo objetivos y poco apasionados, la situación en la clasificación (la jornada comenzará con el Athletic a cinco puntos de los puestos de descenso) es manifiestamente mejorable, esto es obvio, pero tampoco es tan desesperada como hay quien se empeña en decir. Lo peor que podría ocurrir es que una lógica preocupación ahora, a falta de casi toda la segunda vuelta, se convirtiera, a modo de profecía autocumplida, en un desastre sin precedentes a final de curso. Y es que tiene su lógica que quienes llevan vistos hasta treinta y nueve partidos del Athletic esta temporada y han observado que el equipo no acaba de carburar tengan temor a que la cosa se complique aún más. Lo que ocurre es que en la misma situación que el Athletic o peor hay diez equipos más y si para los rojiblancos no va a ser fácil sumar los veintitantos puntos que le den la tranquilidad, no lo va a ser tampoco para el resto de sus rivales. Ese mensaje tan repetido por algunos de 'nos vamos de cabeza a segunda' hoy por hoy tiene el mismo valor de quien pudiera hacer valor el legendario 'UEFA posible' de Howard Kendall. Pongamos las cosas en su sitio.
La realidad es que, tras una gran temporada pasada, con la ratificación de la eliminatoria agosteña frente al Napoli, en la que el club bilbaino se ganó merecidamente un ascenso de categoría (meterse en la zona noble del futbol europeo), durante este curso se ha manifestado con crudeza esa gran verdad que enuncia el Principio de Peter: en una organización, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia. Dicho de otro modo, el Athletic, este Athletic, con esta plantilla y sus actuales circunstancias y no otras, tocó techo en agosto y luego todo lo demás ha sido un enorme ejercicio de incompetencia. Recuerden a Walter, aquel pirado que dio vida John Goodman en El gran Lebowski, cuando le decía al personaje interpretado por Steve Buscemi: 'Estás fuera de tu elemento, Donny. Calla la puta boca'. Efectivamente, este Athletic ha estado fuera de su elemento y eso ha acabado condicionando todo lo que llevamos de temporada.
La cuestión a dilucidar ahora es si, una vez alcanzado el máximo nivel de incompetencia (esto es, el que hace frontera con la incompetencia) e iniciada una fuerte descompresión hasta la más cruda de las realidades, el equipo sigue cayendo, buscándose a sí mismo, o si ha conseguido estabilizarse, encontrarse. Repasando los últimos partidos ha habido un poco de todo: ratos buenos y esperanzadores, momentos malos y desoladores. No parece claro una cosa ni la contraria, por lo que la incertidumbre sigue siendo legítima. Habrá quien se agarre al empate frente al Torino como hito sobre el que comenzar el tránsito hacia territorios más plácios; habrá, sin embargo, quien haya visto que en Turín se hizo un juego tan plano y tan romo como siempre pero que, al menos, se consiguió marcar en las escasísimas oportunides que se tuvieron, por lo que un buen resultado podría estar enmascarando unos problemas que siguen sin solucionarse. El partido frente al Rayo nos dará alguna pista más sobre lo que podemos esperar del equipo rojiblanco en el tramo final de la temporada.
Nos distraen los oropeles de acabar de medirnos con el Barcelona, de jugarnos el paso a una final de copa y de enfrentarnos a un histórico como el Torino.
Pero las alubias están esperándonos en Granada; y los granadinos las necesitan tanto como nosotros, están en su casa, descansados y centrados.
Nosotros estamos como estamos: mal física y anímicamente. No es empresa fácil.
Encima la gestión de plantilla y la administración de esfuerzos de estos últimos días ha sido cuando menos pintoresca -suscribo los comentarios de MarioSila al final de la entrada anterior-. Nada de ello invita al optimismo, pero sin embargo yo quiero serlo: antes de visitar al Almería estábamos poco más o menos igual y si entonces insistíamos en que íbamos a salir adelante, que teníamos mejor plantilla que lo que parecía y que en cualquier momento lo demostraríamos... yo, pasados los último disgustos, quiero seguir con esa idea: se puede ganar.
Tal y como están las cosas, que cada vez que creo que voy a volver a tener tiempo para ocuparme mínimamente del blog pasa algo, me empiezo a preguntar si no habrá que pasar página y dar mi capítulo de blogger por terminado. Al fin y al cabo, nunca pensé que esto fuera a durar toda la vida...
Pero bueno: me han aplazado una cita y aprovecho la media horita que se me ofrece para mencionar, sin abordar más que muy ligeramente, algunos temas que se han ido suscitando.
Bono para tres partidos.
Viendo algunas reacciones, parece que esta directiva ha inventado lo de los medios días del club y lo de pagar por los partidos de la UEL. Incluso alguno casi lo insinúa. Nada más lejos de la realidad: son dos prácticas consolidadas desde antes de que Carlos ganara el último Pichichi rojiblanco.
No me vale el argumento de la caja llena. Una caja llena por extraordinarios no debería alterar la estructura de ordinarios. Además, bastante han hecho con lo de los bonos. Nos representa un tres por el precio de dos. Es la segunda vez que lo hacen esta temporada. O sea, que si sumamos que en el partido ante el Napoles no hubo que pagar, los que hamos sacado los dos bonos habremos visto siete partidos por el precio de cuatro.
Arremeter con esto contra Urrutia solo me lo explico en clave preelectoral.
Nos mojamos.
El año pasado estaba el campo sin terminar. Este año parece lógico esperar que termine la temporada para hacer un análisis. El último partido en San Mamés, con ese tiempo, probablemente nos hubiéramos mojado igual en el campo antiguo. Bien. Pero sin embargo creo que es de justicia recordar que a los socios de preferencia se les ha subido más que proporcionalmente el precio del carnet con el argumento de que no se iban a mojar; también que la que era la localidad más cara no se mojaba casi nunca, y ahora lo hace casi siempre. Con esto a la vista, al acabar la temporada hay que hacer un análisis y llevar a la próxima Asamblea na propuesta de cambio en el precio de ciertas localidades. No se trata de buscar culpables, sino de hacer las cosas con justicia.
Rueda de prensa.
De la rueda de prensa del Presidente me quedo con tres cosas:
Que los periodistas no preguntan bien.
Que la actitud de Urrutia ante ellos, que al fin y al cbo son la correa de transmisión entre él y nosotros, ya no me hace gracia y empieza a parecerme intolerable. No olvidemos que representa al Athletic.
Que no entiendo esas pajas mentales del sentimiento Athletic, de quien debe jugar aquí... Se han diho muchas tonterías y para sostenerlas pese a la evolución de los hechos, hay que añadir sobre las tonterías una dosis de incoherencias y ambigüedades que resultan esperpénticas.
Cita electoral.
Hace días comenté un galimatías que descifré en el sentido de que JL Bilbao igual se quería presentar.
Lo incompatible del calendario, y ciertos hechos que han puesto la lupa sobre un hasta hace poco ocupante de un despacho en la Gran Vía me hacen ver que lo que se insinuó también casa con otro personaje, al que acaban de segar la yerba bajo los píes de forma sorprendente. Eso coincidiría con que al Alderdi no le haría gracia que se presentara, que era lo que decía el insinuador.
En todo caso, pasan las semanas y nadie da un paso al frente. ¿Habrá elecciones?
El domingo, partido.
Y el domingo recibimos a un Barça en racha. Viendo la diferencia entre los dos equipos, San Mamés tendrá que pesar mucho para que demos la cara. Pero siempre hay esperanza.
Creo que casi todos los años los sorteos de copa deparan alguna situación como esta: un partido de liga en medio de dos partidos de copa con los mismos protagonistas.
Este año nos ha tocado al Málaga y a nosotros.
El asunto no pasaría de una anécdota si no fuera por dos pequeños detalles:
1) Que estamos casi al borde de la desesperación en la liga.
2) Que estamos convencidos casi todos de que, hoy por hoy, el Málaga es superior al Athletic.
Estas dos circunstancias han disparado el pesimismo -al menos en mi entorno más inmediato- y están produciendo ejercicios de fútbol-ficción del tipo: "cambio eliminación por sumar los tres puntos".
Estas cosas me recuerdan algo que leí hace mucho tiempo sobre un filósofo, creo que era Kierkegaard aunque puedo equivocarme... Decía el artículo que el filósofo en cuestión, en relación con no sé qué problema, planteaba una apuesta decidida por una postura inclusiva, una actitud de "y... y..." en contraposición a la excluyente de "o... o...".
Y es que aunque sea verdad que puestos a perder algo una eliminación es una contrariedad y una derrota en liga una tragedia, eso no quiere decir que se pueda elegir, ni que se deba elegir.
Parte de la crisis es psicológica, de confianza. Afecta a profesionales y aficionados. Jugar mal y perder en la copa no ayudará a mejorar en la liga. Veo más fácil lo contrario. Aprovecho para saludar a Gardata diciendo que jugar bien y sacar un mal resultado... puede ser aún peor. Demoledor, diría yo.
Otra cosa es que si se quiere probar algo nuevo en busca de un punto de inflexión... Igual es más sensato hacerlo en la copa. Pero eso es cosa de Valverde.
Lo mío es desear que hagamos pronto ese "click" que comentaba MarioSila (creo) el otro día, y que empecemos a conseguir juego y resultados. Y si empezamos el miércoles, mejor que si lo hacemos el domingo. Por los jugadores y por el público, así lo deseo.
Quería preparar bien la entrada de hoy, pero el trabajo me ha atacado por varios frentes, y encima me entretenido demasiado en la otra entrada.
Telegráficamente: propongo dos temas.
Villareal-Athletic
Mal campo para resucitar. Y sin embargo hace falta. ¿Qué cara ofreceremos en El Madrigal? Yo no veré el partido. Ya me lo contaréis vosotros.
Elecciones
En la entrada anterior ya se ha comentado algo sobre los rumores que airea JOL sobre la posible candidatura de Macua. "El Imperio Contraataca", pero no: eso no es un western (bueno: sí lo es, pero trasladado a una galaxia, muy, muy lejana...) ¿Será el "Atraco al tren del dinero"? Por seguir con los símiles cinematográficos de la entrada anterior...
Bueno: a lo que iba.
La decisión de Urrutia de celebrar las elecciones en Marzo tiene consecuencias negativas y positivas en el aspecto deportivo.
Negativas: puede desestabilizar.
Positivas: el que gane va a poder planificar mejor la próxima temporada.
Todo ello al margen de otras consideraciones de tipo puramente electoral en las que me gustaría entrar pero no tengo tiempo. Solo adelanto que no me parece que sea tan criticable como dicen algunos. Si sale el tema ya me extenderé.
La cuestión es: en vista de cómo está el equipo, si antes de los últimos esperpentos era razonable una discusión sosegada sobre si las ventajas superaban a los inconvenientes, ¿no han cambiado las cosas? ¿no estaría justificado reconsiderar las fechas? ¿qué opináis?
... que encima no ha ganado nunca en San Mamés: veinte visitas, ninguna victoria.
Viendo los precedentes que han sentado esta temporada el Granada y el Córdoba, es como para preocuparse.
Si a eso añadimos que el juego desplegado, con fortuna dispar, en la gira gallega ha sido paupérrimo (eso cuentan los convalecientes que se atrevieron a verlos) y que estamos necesitados de sumar tres puntos YA para no empezar a pasar sudores fríos, tenemos todos los ingredientes para mirar el teóricamente fácil partido del domingo con una cierta desconfianza.
Incluso han llegado rumores a Ambigú Press de que en el santuario de Gardata a algún miembro de la sekta tikitakista se le ha llegado a oír decir que hay que ganar "como sea". No sé qué crédito concederles...
El partido comienza a la nostálgica hora de las cinco de la tarde, y será arbitrado por Iglesias Villanueva.
Visita siempre difícil la que tenemos que cursar a la vecina Donostia. Es cosa sabida que para ellos somos como el Real Madrid para otros: el equipo ante el que hay que crecerse.
Lo malo es que aunque los txuri-urdin no atraviesan un buen momento, nosotros tampoco. Antes de Alcoy y de la visita del Córdoba hubiera sido optimista: nos habíamos convertido en un equipo difícil de ganar -testigos Sevilla, Valencia y Shaktar- y los argumentos futbolísticos de los donostiarras no me impresionaban.
Pero después de este nuevo bache -el partido del miércoles no me sirve de referente: demasiado flojo el rival- ya no lo tengo tan claro.
La previsible presencia de Aduriz inspira algo de confianza, pero creo que la clave será que nuestros jugadores sean capaces de meter la intensidad necesaria para equilibrar la de ellos.
Partido muy, muy abierto, como suelen ser siempre este tipo de partidos. E importante. Importante para ellos por su neurosis con nosotros; e importante para nosotros porque después de perder contar el Córdoba y con los del el Frente ad portas, los tres puntos son vitales para no volver a alejarnos de lo que debe ser nuestro sitio en la tabla.
El árbitro será Fernández Borbalán. Domingo 14 a las 21,00.
Supongo que si no abro esta entrada el Maestro Tao, con su inagotable generosidad, me supliría una vez más. No solo eso: lo haría mucho mejor que yo.
Pero tengo un poco de tiempo, así que como no quiero abusar me pongo a ello. Si me permitís, voy a hacerlo mezclando dos temas.
Viene el Córdoba
Un viejo equipo regresa a San Mamés
Colista, no ha ganado nunca en Bilbao... El rival lo tiene todo... ¡Para preocuparme! Batir este tipo de récords es una de nuestras especialidades cuando tenemos "uno de esos días", y el partido de Alcoy es un precedente demasiado reciente en el sentido de que no podemos dar por zanjada nuestra crisis de melancolía de esta temporada. Encima parece que igual no juega Aduriz.
Más allá de este tópico, que no deja de ser el típico "no hay enemigo pequeño" no se me ocurre mucho más. Pero algo sí puedo decir:
Que siento curiosidad por ver qué tal se porta Aurtenetxe.
Que tengo ilusión por ver si Viguera juega y sigue progresando poco a poco, con golitos incluidos.
Que estoy expectante de ver si la mejoría de Beñat se confirma.
Que una victoria nos haría rematar una racha en liga impresionante (más en resultados que en juego, aunque este ha mejorado mucho sobre todo en los aspectos defemnsivos, no tanto en los ofensivos)) Lo que a su vez sería lo mejor para afrontar el partido ante el Bate con más seguridad, si cabe.
De Williams no quiero hablar: no creo que sea la primera opción para suplir a Aduriz y considero que un exceso de ruido puede perjudicarle.
Mal rollo institucional.
¿Un zorro cuidando gallinas?
Unos y otros hemos estado comentando que el último asesinato del Frente Atlético podía producir una reacción peligrosa. Estamos en ello. Este país no tiene remedio. De la inacción y la complacencia hemos pasado, sin solución de continuidad, a una sobrerreacción alucinante. Los mismo que han estado años mirando para otro lado ahora están a ver quién suelta la más gorda. La diarrea normativa que esta pandilla puede producir en un momento mediático como este empieza a dar miedo. ¿Análisis? ¿Reflexión? ¿Racionalidad? No. Si se tratara de eso, se habrían tomado medidas antes. Esto no es más que un momento de histerismo que vamos a ver en qué queda.
Aventuro una hipótesis: normativas cada vez más incómodas para las gentes del común que no somos violentos, continuidad de la impunidad de los verdaderamente violentos y ensañamiento con los que no lo son tanto.
No os extrañe que acabemos sin poder llevar paraguas a San Mamés, por ejemplo, que tengamos que acudir media hora antes para que nos cacheen a todos, y que nos suspendan un partido con pérdida de puntos si coreamos lo de "tonto"; mientras seguirá siendo suicida pasearse por el Manzanares o la Castellana con la bufanda de un equipo visitante.
Después del ignominioso partido de Borisov y, unos días más tarde, la goleada encajada en el Bernabeu no había vuelto a ver un partido del Athletic. En realidad, llevaba desde principio de octubre sin ver jugar al equipo rojiblanco por una razón de fuerza mayor: aquel día, en el momento en que Benzema marcaba el cuarto, Manuel sufría un limaquillo que lo dejaría en coma durante varios días. Tras recuperar la consciencia, los médicos insistieron en que debía evitar que se sobresaltase en exceso y por ello recomendaron a su mujer que, entre otras cosas, no le informara sobre la situación del Athletic. La mujer les decía que durante ese tiempo el equipo había tenido una leve mejoría y que eso quizás sirviera como estímulo para la recuperación de Manuel, pero los doctores fueron concluyentes al respecto: ¿ha visto usted cómo se consiguieron los tres puntos de Almería? Esa recuperación, al igual que la de su marido es aún frágil y por el momento conviene ser prudentes. Manuel fue dado de alta en el hospital, regresó a su casa, continuó sin ver ningún partido y tampoco recibió información alguna de la evolución del equipo. Su esposa, incluso, pidió a las visitas que se abstuvieran de hablar de futbol.
Y así fueron pasando los días hasta que ayer, sábado, la mujer, creyendo que su marido ya estaba plenamente recuperado y que podía volver normalmente a su rutina, trató de convencerlo de que debía salir de casa y una buena excusa para hacerlo sería bajar al bar de Antonio a ver el partido del Athletic en Getafe. Manuel, para quien la historia zurigorri se había detenido en Borisov y en el Bernabeu, se hacía el remolón. No le apetecía nada, no quería regresar a la triste realidad que casi le lleva al otro barrio. Pero su mujer fue insistente: bajas, le saludas, ves un rato del primer tiempo y ya está. Al final, Antonio accedió y con mala cara guió sus pasos hasta el bar de Antonio.
El partido ya llevaba un buen rato cuando Manuel apareció por la puerta. La algarabía era enorme. San José acababa de marcar para el Athletic el 0-1 y entre el griterío general y los saltos de alegría, Manuel llegó a escuchar a varias personas decir vaya partidazo estamos jugando. Extrañado, se acercó a la barra y, después de fundirse en un abrazo con el dueño del bar, a quien no veía desde hacía dos meses, le dio con poco convencimiento: Vamos sacando la cabeza, ¿no?Antonio, rebosante de felicidad por ver de nuevo recuperado a su amigo, le dijo: 18 puntos. Manuel no daba crédito a lo que estaba oyendo y comentó: Si, hombre, 18 puntos este equipo... Acercándose a su amigo, con voz temblorosa, Antonio aclaró: 18 puntos, 5 de cuando te dio el pampurrio y 13 de las últimas cinco jornadas. Y Manuel, emocionado, con el gesto contraído y los ojos bañados en lágrimas, no pudo más que murmurar Antonio...
Es muy habitual que quien acumula algunos quinquenios como aficionado lamente lo mucho que ha cambiado el futbol en los últimos tiempos. Para mal, claro. Prestar atención al desarrollo de la competición liguera se ha convertido en una carrera de obstáculos, por lo que, además de la predisposición natural que se le supone a todo forofo, hay que añadir grandes dosis de buena voluntad. Por gracia de las mentes pensantes organizadoras de la competición, las jornadas de la Liga se han convertido en maratonianas: jornadas-río que empiezan la noche de un viernes y acaban la del lunes siguiente. Y qué decir de unos horarios que se escalonan inmisericordemente durante las tardes de los sábados y domingos... De locos.
Además de esta sinrazón de las fechas y los horarios hay otro factor que ha contribuido decisivamente a hacer del futbol actual algo muy diferente al que los aficionados con mayor antigüedad han conocido: los numerosos parones que se producen en las competiciones domésticas por eso que, eufemísticamente, ahora se conoce como compromisos de las selecciones. Los organismos internacionales que controlan el futbol, la FIFA y las respectivas organizaciones continentales, han desarrollado una voracidad sin límite conocido. Ya no les vale con que una vez cada cuatro años se organice una Copa del Mundo o, en su caso, los campeonatos que proclamen al campeón de cada continente. Esto se les ha hecho poco para mantener su enorme (y muchas veces opaco) negocio, de modo que han ido ampliando el número de participantes en dichos campeonatos, se alargan las fases de clasificación para los mismos y se ha facilitado la posibilidad de que se jueguen más partidos amistosos entre selecciones. Todo esto sin pararnos a observar que idéntico esquema que para los mayores se ha creado para las categorías inferiores (desde la sub-21 hasta la sub-16, pasando por un sinfín de categorías más). Como en el futbol rige un pintoresco sistema jerárquico, rayano en la institución medieval del derecho de pernada, a los equipos profesionales (en su mayor parte empresas con forma jurídica de sociedad anónima, incluso cotizadas en los mercados bursátiles) no les queda más remedio que plegarse a esta organización arbitraria y lesiva para sus intereses. Lo dicho: de locos.
Hoy, viernes, el Athletic recibe en San Mamés al Espanyol. El partido, correspondiente a la 12ª jornada de liga, comenzará a las 20:45 horas y, desde que se inició la temporada, será la tercera vez que se reanudará la competición tras una pausa por los llamados compromisos de las selecciones. Además, para que no falte de nada, se prevé que a la hora del partido en Bilbao haya rachas moderadas de viento sur. Una vez más: de locos.
El Athletic llega este partido en el undécimo puesto de la clasificación tras haber sumado doce puntos. El Espanyol se presenta en La Catedral una posición por detrás, con un punto menos y con la desazón de no conocer aún la victoria fuera de su campo. Ni leones ni pericos encajan demasiados goles, aunque ambos tienen muchos más problemas a la hora de marcarlos, problema este extraordinariamente acusado en el caso de los bilbainos. Se trata, por tanto, de un partido entre dos equipos que han hecho un primer tramo de la Liga muy similar y que, en consecuencia, se prevé muy equilibrado y de incierto resultado.
Después de enlazar dos triunfos y un meritorio empate fuera de casa, el Athletic, que no ha recibido un sólo gol en estos tres últimos partidos, tiene ante sí la oportunidad de confirmar que esa pequeña racha positiva realmente es el principio de una tendencia general similar a la que el año pasado permitió alcanzar un excelente cuarto puesto liguero. La fórmula de aquel éxito se basó en el buen equilibrio del equipo para mantener su puerta a buen recaudo (acabó la temporada como el cuarto menos goleado) y gozar de una notable producción goleadora (el quinto que más anotó). En los once partidos disputados de la Liga (y, en cierto modo, también en la competición europea, si cabe con rasgos más acentuados) el Athletic ha adolecido de algunos defectos que han resquebrajado esa línea de equilibrio del curso anterior. Atrás el equipo no ha estado excesivamente mal, más bien al contrario. Ha sufrido, eso sí, algunos errores individuales que han supuesto una fuerte penalización en forma de puntos, pero, si nos abstraemos de la goleada encajada en el Bernabeu, la realidad es que se ha recibido un número de goles más propio de equipos mucho mejor clasificados. El gran problema y donde más fuerte ha sido el desequilibrio del equipo ha sido en el juego ofensivo. Marcar solamente siete goles en once partidos es un bagaje ínfimo (sólo el Granada, con seis, y el Levante, también con siete, no han marcado más goles). Y lo más paradójico es que el equipo rojiblanco cuenta con uno de los delanteros más solventes de la competición, Aduriz, que ha marcado cuatro goles y ha dejado la sensación de que si hubiera tenido más oportunidades hubiera marcado muchos más. El atasco ofensivo del Athletic tiene una explicación doble: por un lado, otros jugadores, principalmente los llamados de segunda línea, no están marcando como sí lo hacían el año pasado (recordemos la enorme productividad de San José o Rico); por otro, sobre todo, hay un déficit enorme en la creación de oportunidades de gol. El centro del campo no está teniendo las ideas claras a la hora de generar juego de ataque y eso está cortocircuitando también a otros jugadores, como los de las bandas, que se ven un poco desconectados del centro de mando. Estos problemas, no obstante, han parecido atenuarse ligeramente en los últimos partidos. En realidad han sido pequeños chispazos, aunque suficientes si sumamos los buenos resultados como para pensar que la recuperación está en marcha y que sin más dilación veremos de nuevo a este equipo en su versión más reconocible: fuerte en la presión, seguro atrás y resolutivo arriba.
A falta de despejar algunas incógnitas en forma de molestias físicas que podrían condicionar la composición del equipo titular, valga el siguiente dato como base para una probable alineación. Este Athletic - Espanyol será el decimoctavo partido desde que, allá por agosto, el balón echó a rodar para los leones en competición oficial. Los once jugadores que más minutos han disputado (entre paréntesis los partidos) son estos:
Probablemente Etxeita entre por Gurpegui, algo que ya parece normalizado en este momento. Es muy posible que este sea el único cambio sobre el once base anteriormente citado.
Han pasado ya dos días y lo que sucedió en San Mamés ante el Oporto ya es historia.
Hay que centrarse en la liga, y el domingo a las 19:00 visitamos Valencia.
Si el esperpento de alineación del miércoles se explica en función de este partido, habrá que estar expectante a ver qué equipo presentamos en Mestalla y qué tal se desenvuelve.
Por otra parte, si como hemos comentado MarioSila y yo en los últimos comentarios de la entrada anterior, nos queda agarrarnos a la copa -sorteo propicio- y a la UEL -hay que ganar al Bate- hay que conseguir tranquilidad en la liga. Sin ésta, conseguir buenos resultados en aquellas se me antoja una quimera.
Así que hay que sumar puntos cuanto antes para afrontar con tranquilidad al Bate y al Alcoyano (si fuimos capaces de perder en Borisov, quien sabe lo que puede pasar en Alcoy si nos empeñamos en hacer el ridículo)
Sumar puntos... ¿Estaré preparando una nueva oda al resultadismo? No. Más bien lo contrario. Lo que me sale es una elegía por la lesión de Aduriz. Con el equipo como está, y sin el delantero donostiarra, puntuar ante el Valencia en su feudo se me antoja una quimera. Con el buen momento de los chés habrá que dar por hecho que al menos marcarán un gol, y con Guillermo como argumento ofensivo... No me cebo con el chaval, sino más bien con los encargados de surtirle de balones jugables. Para sacar algo de los melones que mandamos al canterano, hacen falta una cualidades que no tiene cualquiera, y menos un jugador al que todavía le están creciendo los espolones.
El partido, siento decirlo, me huele a derrota.
Por eso, he reducido mis expectativas para este partido y voy a estar más pendiente del juego que del resultado (guiño a Gardata) en la confianza de que, aún perdiendo, veamos una mejoría en el juego que nos haga afrontar con confianza los siguientes partidos.
Ganar jugando de pena nos daría más confianza, por supuesto. Pero eso, que funcionó en Almería, algo me dice que no funcionará en Valencia.
Digámoslo de otra manera: lo que yo espero de este partido es que se den las condiciones, ya sea por juego o por resultado pero siendo más difícil éste último, que nos permitan afrontar con confianza los siguientes partidos. Espanyol, Getafe, Córdoba... Con el intermedio de Alcoy, son partidos ganables que nos deberían permitir salir al campo contra el Bate sin tener la mente puesta en otra cosa que no sea ese partido, que va a ser, si el Oporto se porta, una auténtica final.
Los sevillistas no pueden andar mejor: colíderes, con 7 victorias, un empate y una única derrota. Además entre semana se han divertido aplastando al Sabadell 1-6.
Por nuestra parte, no podemos andar peor. Lo que empezó siendo un bache se ha convertido en un socavón. Un equipo capaz de firmar bodrios como el de Borisov o el reciente de Almería -aunque se saldara con una victoria- puede ser un juguete en manos de los de Unai Emery. Es un partido que a priori invita a la preocupación.
Sin embargo, también hay razones para el optimismo: la victoria de Almería ha debido de relajar la tensión que atenazaba a los nuestros, que tal vez sean ahora más capaces de mostrar un juego más cercano a su nivel real. Por otra parte, es contra los equipos buenos contra los que solemos mostrar nuestra mejor cara. Añádase que esta semana no hemos tenido partido europeo ni copero... y sobre todo recordemos que el Sevilla en San Mamés tiene un sabor especial.
¿Se podrá repetir?
Dos de los partidos más importantes de los últimos años se han disputado en San Mamés frente al Sevilla, y los dos se han ganado con autoridad. Me refiero a la ya algo lejana semifinal de copa de 2009 y al más reciente enfrentamiento de abril de este año, que nos confirmó en el cuarto puesto que nos ha permitido regresar a la Champions tantos años después.
Al Sevilla se le da mal San Mamés últimamente. A eso me agarro. A eso y a que no es posible que tantos jueguen tan mal durante tanto tiempo. En algún momento hay que mejorar, y ¿por qué no este domingo?
Como ya sabéis, el partido será a las 12:00. Alguno sustituirá la habitual cerveza o vino en Pozas antes del partido por un café con leche y un bollo de mantequilla. Para luego tomarse unas rabas a la salida. ¡O tempora, o mores!
En vista de que el Maestro tampoco saca tiempo, pues eso: que abro esta mini entrada para el partido de mañana.
Nos jugamos mucho...
No podemos volver con menos que una victoria...
Es una final...
Un campo propicio...
... y va a hacer un calor de la pera. Se esperan 26-27 grados. ¿Viento sur? No. Levante. Que para el caso, y en esa zona, viene a ser el equivalente. Sí: ya sé que igual soy repetitivo y exagero, pero después de los calores de Oporto, ¿esto? Es un tema que me está amargando la vida
¿Cuándo cesará esta tortura meteorológica que se ensaña con el Athletic?
Por decir algo más... Ya sé que las leyes del fútbol hablan de que en momentos de zozobra hay que tirar de la gente con experiencia, galones, o como queráis llamarlo... Pero a mí me gustaría ver algún cambio inesperado que sirviera de revulsivo.
Por ejemplo: que De Marcos vuelva a la "media punta", y que le den una oportunidad al Bustinza ese -al que no he visto jugar- en el lateral derecho. No sé: algo. No cuatro o cinco cambios, pero si algún ajuste, a ver si sirve de punto de inflexión.
Porque lo que pasó el martes fue curioso: cuando por fin parece que, ante el Celta, se había acertado con la tecla, basta que algo salga bien para que lo cambien. Ya me lo temí cuando Valverde dijo que el ponerle ahí a De Marcos fue por las características del Celta... No sé. Él sabe más.
Claro que, con todo el respeto que tengo por Valverde -al que considero un magnífico entrenador, y más para nosotros- otra ley del fútbol dice que, si bien el entrenador sabe más que nosotros, los aficionados, la clasificación ¡amigo! sabe incluso más que los entrenadores.
El cuerpo también me pide dejar en el banquillo a Iturraspe, pero no acabo de ver clara la alternativa... ¿Beñat? ¿Rendiría jugando por detrás de De Marcos? Le va más, pero aún así... Le sigo viendo lento.
Bueno. Al menos la infame hora (16:00) me permitirá tomarme un buen gin-tonic en el garito donde veré el partido. Espero que no se me atragante.