No... no son los partidos jugados en Copa... o los goles en competiciones europeas de los jugadores rojiblancos...
La cifra "451" son los grados de temperatura en la escala Farenheit a la que el papel de los libros se inflama y arde.

Guy Montag es un bombero del futuro que pertenence a la "Brigada 451" pero que tiene una actividad muy particular, ya que no se dedica a apagar incendios, sino que los crea quemando libros ya que, según su gobierno, leer impide ser felices porque genera angustia entre los humanos; al leer libros con mensajes contradictorios, y con argumentos opuestos, los hombres empiezan a ser y pensar diferente, cuando resulta que son mas felices cuanto mas iguales son.
La Brigada 451 acude, con su camión "salamandra", a la llamada de emergencia de cada propietario de libros localizado, ciudadanos que son denunciados por sus convecinos (estar en posesión de libros es un crimen en ese régimen), y lanzan petróleo sobre ellos tras apilarlos, para incinerar hasta la última hoja públicamente, ante los ojos de los ciudadanos.
El Capitán de la Brigada de Montag, Beatty, piensa que los libros sólo sirven para hacer sentir mal a las personas, y que los tratados de filosofía sólo dicen que el autor tiene la razón y los demás no. El Capitán afirma que la filosofía es "cuestión de modas". Es un hombre sagaz.
En este aparente "mundo feliz", Montag conoce a una joven, Clarisse, quien le cuenta que a ella y a su familia los tachan de "antisociales" porque formulan preguntas, en lugar de que su entorno las pregunte y las respondan ellos mismos. Al principio, Montag la etiqueta de loca, pero la joven empieza a generar en el bombero la duda sobre si verdaderamente es un hombre feliz.
Montag acude a "un incendio" en el que había que quemar la casa de una anciana que tenía una biblioteca clandestina. Antes de echar el petróleo, Montag coge un libro y lo esconde. La propia vieja prende fuego con una cerilla, y se autoinmola a lo bonzo, lo que impacta aún más a Montag y le hace dudar.
En casa de Montag, su esposa, totalmente alienada, sólo está interesada en lo que emiten tres pantallas de televisión que hay en la sala. Montag quiere compartir con ella sus inquietudes, pero ella se niega a escucharle. Montag comienza entonces a frecuentar los círculos de los lectores clandestinos de libros.
Un día, al llegar a su casa, encuentra a su esposa y a unas amigas hablando. Molesto por su ignorancia y por ver que son incapaces de dar cariño incluso a sus maridos e hijos, Montag saca un libro de poemas y lee uno. Una de las amigas se pone a llorar y otra se enfada con él.
Finalmente decide enfrentarse a su Capitán Beatty, pero éste se muestra muy astuto y no consigue derrotarlo. Suena de pronto en la Brigada un nuevo aviso de alarma y deciden atenderla. Era la casa de Montag. Al llegar el camión-salamandra, su mujer sale corriendo de la casa. El Capitán le dice a Montag que fue ella quien hizo la denuncia. Le ordena quemar a él mismo la casa, a la par que empieza a golpear y a provocar a Montag. Enfurecido, Montag quema vivo a su Capitán con su lanzallamas.

Montag huye ayudado por sus amigos, los poscritos literarios y, a pesar de que se había organizado una intensa búsqueda, logra escapar, dando finalmente con un grupo de académicos, los hombres-libro, cuya misión es memorizar libros para transmitirlos oralmente y así, un día, poder imprimirlos.
La película de Truffau, basada en el libro de Roy Bradbury, pone en evidencia la sociedad orwelliana en la que Montag y sus coetáneos viven adocenados. Una Arcadia aparentemente feliz donde la libertad de pensamiento no está permitida, la lectura está absolutamente prohibida y donde charlar, discrepar, formularse preguntas, debatir, o cualquier actividad que induzca al pensamiento diferente está mal visto por todos. Tan solo está permitida y fomentada la T.V. pública.
A lo largo de estos años he asistido en foros a duros debates sobre la intangibilidad de la filosofía que ha seguido el Athletic. He visto de todo: a numerosos aficonados/socios "puristas" - los mas- defender con vehemencia que sólo pueden tener cabida jugadores nacidos en Euskalherria o formados futbolísticamente en Clubs vascos desde chavales... pasando por hinchas con posiciones intermedias en las que se admitía también a hijos de peñistas foráneos o descendientes en primer grado de vascos de la diáspora,... o incluso nacidos en provincias limítrofes... hasta digamos "apóstatas" partidarios de fichar jugadores de calidad independientemente de su lugar de nacimiento o formación...
La pléyade de epítetos peyorativos y descalificaciones personales que se han dedicado unos a otros para menoscabar al que pensaba diferente podría dar para llenar las páginas de un voluminoso tratado del insulto y menosprecio. Pocas veces se mantienen las formas en el transcusrso del acalorado debate.
Pero hay un hecho de toda esta diatriba "filosófica" que me molesta en sumo grado. La circunstancia de etiquetar como un "traidor" o un "hereje" al que no es partidario de mantener la filosofía y prefiere abrir las fronteras y jugar con jugadores foráneos.
Y viendo esta reacción tan "totalitaria", me surge una serie de inquietudes, como converso que soy de dicha forma de entender la filosofía del Club...
¿A qué tenemos tanto miedo los que somos partidarios de la ortodoxía de seguir jugando con gente de la tierra, si "los infelices" se supone son "los otros" y son además muy pocos los que se hacen preguntas "estúpidas" sobre quiénes somos o adonde vamos?.
¿Acaso cuando te haces socio de este Club, además de la cuenta bancaria, un par de fotos, tu DNI, nombre y domicilio, te piden un juramento de fidelidad a los principios zurigorris?...
¿Dónde están escritos en los Estatutos esos inviolables preceptos que debe cumplir un jugador para vestir la zamarra rojiblanca para que así sepan los socios "conjuros" que herejía han cometido y dónde se encuentra en la carta fundacional del Athletic ese hipotético mapa cartesiano que delimita el lugar de nacimiento ?.
¿Quién ha sido ungido entre la masa social del Club para poder ejercer el papel de Inquisidor y acusar a otro de "impío" y fomentar su destierro a otro Club distinto al que ha seguido desde pequeño?.
Sospecho que detrás de esta sarta gratuita de descalificaciones hacia "los disidentes" se esconde un miedo cerval a que el Athletic pueda ser vivido o mantenido de forma diferente a como cada uno lo sentimos, lo percibimos,... o nos lo han hecho percibir.

¿Por qué hay tanto pavor a que haya muchos socios con el carácter timorato del protagonista Montag que, ante una racha desastrosa a nivel deportivo, crean que la filosofía sea realmente "una cuestión de moda" y se dejen seducir por los posibles títulos a conseguir, como el bombero con la bella joven?.
¿O tan sólo obedece esa reacción visceral al hecho de que como es un sentimiento tan primitivo, tan enraizado, creemos que algo tan atávico debería ser procesado de la misma manera por todos y cada uno de los que sufrimos y gozamos con él?,... como si fuese la sensación primigenia del hambre o de la sed, y no pueda ser modulado con el paso del tiempo...
Craso error...
El Athletic, nos une a todos,... pero no es de nadie... aunque tampoco es un ente apátrida... mas no cabe en él que ondee otra bandera que la rojiblanca...
Y hereje es, en realidad, quien pretende apropiarse de su historia, de su idiosincracia, o de su futuro, en base a sus particulares y sesgadas creencias políticas o personales...
Yo no tengo ningún miedo a que la postura de "los revisionistas" de la filosofía rojiblanca acabe siendo mayoritaria.
Por ello no me altera en absoluto que ellos deambulen por nuestras calles, debatan en los foros, escriban en los periódicos, hagan mítines, o se sienten en un asiento de socio al lado mío.... De ahí que, cuando les detecto (leo), jamás les denuncio a la Brigada 451, ni tampoco acudo a esa llamada de la campana del bombero cuando recibe un aviso de "biblioteca clandestina"...
Yo no recelo de "los libros" aunque contradigan, a menudo, mi pensamiento o mis creencias,... ya que si algo sé que soy fundamentalmente es un ser contradictorio.
Pero no es precisamente en mi forma de entender este Club donde esa cualidad mas se haya hecho patente, aunque debo confesaros una cosa:
Cada vez tengo mas miedo a que el talibanismo excluyente se apodere del Club, ya que observo que la defensa de la filosofía de competir sólo con vascos se propaga facilmente asociada a otros peligrosos compañeros de viaje: la política, el patrioterismo rancio o la xenofobia,...
Hace poco leí a una forera, supuestamente inteligente, que en el Athletic no podían jugar los españoles... Me quedé perplejo...

También percibo con la misma intensidad ese otro odio proviniente del "exterior" hacia nuestro hecho diferencial de jugar con estas condiciones peculiares. Noto ese afán de acabar como sea con nuestra singular "disidencia" a la hora de competir con respecto a todos los demás, supuesta debilidad que nos ha mantenido vivos, en Primera, todos estos años, en un hábitat hostil. Hay también ahí fuera bastantes "Capitanes Beatty" deseosos de aplicar un manguerazo de fuego a todo lo que huelan a euskaldún...
Para finalizar, por si acaso voy a ir escogiendo un libro de mi biblioteca particular, un libro que leí en mi juventud sin comprenderlo muy bien, para ir poco a poco memorizandolo,...
Es por si, en el futuro, acaba triunfando "el pensamiento único" y nos convertimos todos en clones, tipo la oveja Dolly, creados por un único ingeniero genético que nos introduce en el cerebro el mismo chip pnemónico con idénticos recuerdos,... mismo pasado,... igual filosofía... para que así seamos felices mientras visionamos todos los días, y a todas horas, en la pantalla de la caja tonta el único programa que se emite por el Canal 451...
La novela elegida se titula "El lobo estepario"...
Espero que me dé tiempo a leerla, y no acabe teniendo que inmolarme prematuramente con mi libro inacabado, como aquella anciana, cuando lleguen de repente "los bomberos"...
¿Y tú, amigo zurigorri?...
Si tuvieses también que convertirte en un hombre-libro...
¿Cuál aprenderías de memoria para librarlo de la quema?...