
Pequeño, robusto, rubio de rostro sonrosado, ojos azules y mirada traviesa, así es uno de mis compañeros de mesa sin mantel este frío Sábado londinense. Dos pasiones iluminan la vida de este escocés errante, la cerveza, de la que nunca parece beber suficiente, y por encima de todo lo que voy descubriendo que es su gran amor, el Celtic.
Después de un buen rato de conversación le reclamo un solo nombre y una sola historia. "¿Uno solo?" me dice sonriendo..."¿podrías tú encontrar un solo nombre, una sola historia para resumir lo que es esto?... (me lo dice levantando la bufanda del Athletic que le he regalado)... "Steve, doy por hecho que un solo nombre jamás podrá explicar todo lo que se esconde tras nuestra Historia....pero dame una, una que evoque una parte de su espíritu, que me ayude a entender qué es el Celtic".....Me mira, deja de sonreir, da un largo trago a su pinta y me dice:
"Bueno, imagínate la grada de Celtic Park repleta, y de repente toda la afición que extendiendo sus bufandas comienza a cantar:
"So come all you Glasgow Celtic
Stand up and play the game
For between your posts a spirit stands
Johnny Thomson is his name""¿Quién es Thomson?"....Steve nos contó su historia, preciosa y triste, una historia que requiere las inflexiones y tonos de su voz impregnada en alcohol para alcanzar su verdadera dimensión. Steve me puso sobre la pista y, una vez documentado, este es el relato que me atrevo a acercaros:
Thomson nació cerquita de Glasgow, de familia humilde, era solo un niño cuando ya bajaba, cada mañana, al infierno de los pozos mineros. Con el casco puesto y el rostro tiznado de carbón soñaba con ponerse bajo los palos y triunfar. El lo tenía claro, quería ser portero. Los ojeadores del Celtic se fijaron en él enseguida, tras verle en un partido de juveniles en el que, como siempre sucede, habían ido a interesarse por el portero rival.

Su informe era definitivo "Alto, fuerte, seguro, futuro portero de la selección escocesa". Era el año 1926. Solo había un problema, se rumoreaba que el chico había sido educado en el protestantismo y que eso hacía inviable que fuera portero del equipo que representaba a los católicos. Como en todas las casas cuecen habas, un par de partidos amistosos sirvieron para que los críticos callaran y Thomson se hiciera con la portería del Celtic. Debuto contra el Dundee a los 17 años.
Thomson resultó ser un portero majestuoso, de grandes cualidades, joven aquel año 1931 (22 años) en que con él bajo palos el Celtic ganó la Copa de Escocia. Un presente magnífico y un futuro espléndido. Un gran Celtic aquel que cruzó el charco en una gira de trece partidos por la costa este de EEUU, gira en la que Thomson mantuvo su portería a cero, convertido ya en el gran bastión defensivo de su equipo y de la selección escocesa.
Al comienzo de la temporada siguiente los seguidores del Celtic ya le consideraban el jugador más importante del equipo por delante incluso del que había sido hasta entonces el idolo local, McGrory, delantero centro capaz de meter un balde por la escuadra. Y como no podía ser de otra manera pronto apareció por Glasgow el lobo inglés, en este caso en la piel del Arsenal, dispuesto a saciar su hambre. Darían lo que fuera por ficharlo y estaban dispuestos a triplicar lo que cobraba en Escocia. "Malditos ingleses" volvieron a mascullar los hinchas católicos, entre trago y trago en los pubs de la época, resignados ya a perder a su buque insignia. Y en esto Thomson zanjó el debate...."En la vida hay cosas más importantes que el dinero" todavía recuerdan que dijo...."¿qué hay más importante que el dinero, Thomson?"..."Pues....por ejemplo...está el Celtic"...
La grada de Celtic Park le juró amor eterno. Y llegó el esperado 5 de Septiembre, aquel Sábado del año 1931 se jugaba el "Old Firm". Rangers contra Celtic, en Ibrox Park. Mientras 75.000 aficionados reventaban las gradas creando un clima infernal para el contrario, el Celtic acudía tranquilo, sabiendo que poseía un portero imbatible, su gigante, el gran John Thomson....!que griten y canten cuanto quieran!.
Llegó el minuto 50 con empate a cero, cuando el Rangers avanza y English, un irlandés que jugaba en el Rangers, se plantó solo en el área. No hubo dudas en el valiente Thomson, salíó rápido a tapar el disparo del irlandés que ya tenia la pierna armada....el delantero solo quería marcar un gol, el portero quería llegar antes que el rival, el delantero aceleró la carrera, el portero se lanzó a sus pies, como un felino. Dos voluntades férreas, valientes e inocentes.....el delantero adelanta la pierna en un ultimo esfuerzo ....su rodilla iniciaba el viaje trágico hasta impactar de manera brutal contra la cabeza del portero....
A Steve le contaron que se oyó desde la grada más cercana el crujir de huesos. Thomson quedó inerte, con la cabeza manando sangre. El irlandés se acercó cojeando, temiéndose lo peor. El capitán del Rangers también reaccionó, había estudiado medicina, así que llamó a gritos la atención del árbitro, pidió la asistencia de los camilleros. Thomson fue retirado dejando un resto de sangre en el área del Celtic. La porteria la ocupó un centrocampista que apenas tuvo trabajo porque era tal el estado de shock que se instaló en aquellos rudos hombres que nadie quería seguir jugando. El partido terminó con empate a cero. Un empate y dos equipos derrotados. Todos fueron conscientes de que mientras ellos jugaban por un balón, Thomson jugaba por su vida. Y estaban en lo cierto.
En el Hospital los doctores comprobaron que el portero del Celtic se había roto el craneo. Que no tenía solución. A las 21:30 de aquel maldito Sábado su corazón dejaba de latir. !Rie, de nuevo, Diosa del Azar! Has lanzado otra vez tus malditos dados.
El Miércoles fue su funeral, debió ser bonito ver subir al capitán del Rangers al estrado en una iglesia católica y rezar una oración por su alma. Con voz entrecortada solo pudo decir "fue el mejor rival, un hombre bueno y justo. Nunca lo olvidaremos ni los del Celtic ni los del Rangers"...

Miles de hinchas portaron coronas de flores, su equipo de la infancia se gastó todos sus ahorros en levantar un monumento a aquel portero que fue internacional a los 19 años. Muchos aficionados hicieron caminando los 80 kilómetros desde Glasgow hasta su localidad de origen, durmiendo a pie de carretera. La gente se subía a los tejados para ver pasar el féretro portado por los jugadores del Celtic con su venerable manager a la cabeza. Sobre la madera de roble del cajón, una pequeña alfombrilla verde y los palos de una portería trenzada con flores blancas.
En el epitafio de la tumba de Thomson se grabó una inscripción que reza así:
They never die
who live in the hearts
they leave behindEn el siguiente partido del Celtic las inmediaciones del estadio aparecieron plagadas de ofrendas florales, de camisetas del Celtic y de recuerdos para honrar la memoria del portero fallecido. Los futbolistas accedieron al césped en fila india y con la mirada perdida en el cielo. Escocia entera guardó dos minutos de emotivo y respetuoso silencio por el alma de Thomson.
El que no encontró la paz fue el delantero del Rangers, Sam English. Atormentado por provocar la muerte del portero del Celtic, no volvió a ser el mismo. A pesar de que todos los aficionados absolvieron a English de cualquier responsabilidad, el delantero del Rangers, abrumado por la culpa, decidió emigrar. Nunca fue el de antes, pasó el resto de su vida traumatizado y murió, con 58 años, víctima de una extraña enfermedad neuronal.

Han pasado casi ochenta años de aquella trágica muerte y los hinchas del Celtic como Steve siguen recordando esa historia que pasa de padres a hijos, la historia del que fuera su mejor portero, el más valiente entre los valientes, su Príncipe entre los palos. Hoy los más jovencitos aficionados del Celtic saben de él por sus mayores y por sus canciones, que hablan de su figura gigantesca, de su leyenda y de su muerte en el área. Es el tributo de una afición incapaz de olvidar, que mantiene vivo el recuerdo de sus jugadores, que aunque fallecidos no abandonan el campo, su espíritu sigue vagando por las tribunas mientras las estrofas resuenan, como un trueno majestuoso, en Celtic Park. Una leyenda hecha canción, un himno que pasa de padres a hijos, como una herencia. Canciones que hablan de memoria, de honor y de compromiso.
Algún dia Steve, cumpliré mi promesa y los dos cantaremos en Celtic Park....
So come all you Glasgow Celtic
Stand up and play the game
For between your posts a spirit stands
Johnny Thomson is his nameJohn, tenías sólo 22 años cuando te jugaste la vida en una salida y la perdiste, un poquito más allá del área pequeña, allí donde nacen los goles y , a veces, mueren los porteros. A cambio, te hiciste inmortal, y es que tu fantasma traspasa el tiempo y las paredes, vagando por las tribunas de Celtic Park. Es el alma de John Thomson, el Principe de los porteros.
Que gustazo poder cantar en San Mamés una cancion que recordara a nuestras leyendas... una magnifica forma de explicar Historia...
En el video se ve perfectamente la trágica jugada...