Ayer el Bayern hizo bueno el pronóstico y pasó con holgura ante el Olympique.

Nuestra gratitud a los de Lyon por las satisfacciones que nos han dado en esta edición de la Champions, pero ya era hora de que los bávaros volvieran a una final europea.
Y esta noche el plato fuerte.
Barcelona e Inter se juegan la otra plaza.Si fuera otro equipo el que hubiera encajado el 3-1 de la ida, diría que no tiene posibilidades de levantar el resultado ante este Inter.
Pero si este Barça está inspirado ... puede pasar de todo.
De momento las dos partes tratan de calentar el partido a su manera. Xavi, por ejemplo, habla de hacer que durante 90 minutos los jugadores del Inter se arrepientan de haber elegido la carrera de futbolistas.
Mou, por su parte, alude a la obsesión blaugrana con el Madrid para trasladar presión al otro bando.
La tensión sube: Mourinho necesitó escoltas y su furgoneta fue golpeada. Un ultra se parece más a otro ultra de su equipo rival que a un aficionado "normal" de su propio equipo.Creo que vamos a ver un partido apasionante entre dos estilos diferentes y con el resultado previo óptimo para que el choque sea muy emocionante: una renta menor daría demasiadas opciones al Barça; una mayor se lo dejaría demasiado fácil al Inter.
Creo que lo vamos a pasar bien. Aunque no es descartable que el Inter consiga espesar el partido y los aficionados a los fuergos artificiales tilden a su juego de "antifútbol", los que tenemos un criterio más amplio de lo que es el buen fútbol probablemente disfrutemos de lo lindo, independientemente de qué tipo de juego prevalezca.
Yo personalmente lo tengo claro. No le tengo al Barça la fobia que al Madrid, pero la idea de escuchar a la masa de periodistas deportivos patrios quejándose de que haya pasado el equipo que "ha venido a cargarse el espectáculo, ¡qué injusto es a veces el deporte!" me hace estremecer de alegría.



