viernes, 24 de septiembre de 2021

A retomar la buena senda


Visitamos Valencia mañana sábado a las 16:15. Nunca ha sido una salida fácil, como tan poco suele ser fácil competir con los equipos que entrena Bordalás.

Considerando el estilo del entrenador ché y nuestras propias armas, los amantes del fino estilismo mejor que dejen la TV y se apunten a ver videos de Ronaldinho en YouTube. Va a ser un partido de los de ponerse el buzo. Esperemos que el tropiezo del martes, lejos de amilanarnos, nos espolee y ofrezcamos nuestra mejor cara.

El pasado valencianista de nuestro entrenador y sus viejas cuentas con Bordalás se están aireando mucho pero, sinceramente, no creo que vayan a influir mucho en el partido en sí.

Mientras, en el plano institucional el presidente amenaza con tres asambleas de aquí a fin de año, y si bien manifiesta sus dudas sobre si se va a volver a presentar, parece que otro socio, o grupo de socios, sí que está montando algo. Ciertos rumores han llegado a Ambigú Press, y seguro que a algún parroquiano también le ha llegado el asunto (para cuando algo me llega a mí es que está a punto de entrar en la rotativa o convertirse en un whatsapp de esos de "reenviado muchas veces")

lunes, 16 de agosto de 2021

Balas de verdad


Me lo recordaba ayer el maestro Tao tomando una cerveza: ahora empieza lo que Caparrós (Jokin) llamaba jugar con "balas de verdad".

Tengo que reconocer que solo he seguido la pretemporada a través de los periódicos. Por cierto: para los que dudan de la viabilidad de las ediciones impresas frente a las digitales este verano ofrece un argumento incontestable: la utilidad del papel para encender la casi imprescindible chimenea una vez leído el periódico.

Aunque como digo no he visto un solo minuto, me fío del criterio del maestro, que afirma estar ilusionado ante nuestro arranque de liga esta noche en Elche. A Tao le gusta lo que ha visto, aunque le preocupa que dentro de una buena impresión general continuemos teniendo desconexiones puntuales que cuando las balas dejan de ser fogueo pueden causar daños irreparables.

Como soy de natural optimista (como he demostrado hoy mismo saliendo a la calle sin paraguas: por supuesto me he mojado) me quedo con el lado bueno del diagnóstico taoista y espero impaciente el debut liguero.

Sobre el asunto del fondo de inversión, aunque llego tarde y ya lo habéis comentado con buen tino en la entrada anterior, quiero dejar constancia de que opino que la directiva ha acertado en el fondo y en la forma: creo que han hecho bien en rechazar el acuerdo y además el comunicado en el que se explican me ha parecido impecable.

Esto es un préstamo usurario de esos que solo se aceptan cuando el prestatario necesita liquidez desesperadamente y no encuentra quien le preste en condiciones razonables. Creo que el Athletic, ni está tan necesitado de liquidez, ni tendría problemas para conseguirla en condiciones más favorables. Así que bien por la directiva.

martes, 15 de junio de 2021

Comenzó la Eurocopa

Siguen sin gol

El comienzo de la pospuesta Eurocopa me da pie para abrir esta nueva entrada; y es que nos estábamos jugando la clausura del Ambigú ya que estabais todos apelotonados, sin distancia de seguridad e incluso me han dicho -aunque me cueste creerlo- que algunos escribíais sin mascarilla.

La verdad es que las primeras fases me suelen interesar poco, sobre todo cuando, como en este caso, para favorecer el negocio y la inflación de partidos existe ese engendro de la clasificación de los "mejores terceros".

Sin embargo sí que vi anoche el partido de España. Para hacerlo tuve que proveerme de información previa: si no llega a ser porque los colores de las camisetas de ambas selecciones eran los tradicionales, no hubiera sabido distinguir a un equipo de otro. Entre que la mayoría de los españoles juegan fuera, que no veo partidos de otras ligas, y que tampoco veo las fases clasificatorias de España (solo sigo al combinado nacional en fases finales) no conocía casi a nadie.

A pesar del tiempo que hacía que no veía un partido completo de la cosa esta tan ilusionante, tuve la misma sensación que se suele tener cuando te reencuentras con un amigo de verdad al que no has visto en mucho tiempo: que tienes la sensación de que acabas de estar con él. Y es que vi lo mismo que lo que recordaba: sobeo ad nauseam del balón, un porcentaje de posesión alucinante y cero goles.

Los suecos fueron descaradamente defensivos, en la primera parte parecían el Athletic frente al Barcelona en la segunda llamada final, y aún así tuvieron dos clarísimas.

No puedo opinar por un solo partido, pero yo, que no creo en posesiones ni tikitakismo sino en aquello de "fútbol es fútbol y gol es gol", a ratos me aburrí y concebí presagios pesimistas para el futuro de "La Roja" en esta competición. Igual es una conclusión precipitada y errónea, pero me dio la sensación de que a alguien se le ha parado el reloj en la época del Barcelona de Guardiola. Y sin Messi. Pero la culpa es del césped, por lo visto.

Me perdonareis si paso de comentar la actualidad zurigorri: me deprime. Os lo dejo a vosotros, que seguramente y con buen criterio pasareis de el pretexto con el que abro esta entrada y os ocuparéis del tema en vuestros comentarios.

viernes, 14 de mayo de 2021

La botella medio llena


Tengo que reconocer que al leer que mi admirado Unamuno era un pseudointelectual había pensado en dejar de escribir en el blog por no dar el nivel ante gente tan elevada.

Pero veo que os amontonáis en la entrada anterior y ya que ninguno de los que puede se anima, abro esta para airear, que la ventilación es importante en estos tiempos de pandemia.

Y lo hago después del lamentable partido de Huesca para ir contracorriente e insuflar algo de optimismo.

Señores: cuando ganamos la Superliga al Madrid y al Barcelona (que había eliminado previamente al adalid del jogo bonito) decíamos que la clave habían sido los ahora denostados Williams y Muniain, junto con la mejor versión de Raúl García.

Si entonces nos hubieran dicho que sin el protagonismo de esos jugadores íbamos a ganar al Sevilla y al Atlético, no nos lo hubiéramos creído. Como tampoco hubiéramos creído diez minutos antes de rodar el balón en la semifinal contra el Madrid que íbamos a ganar la Supercopa, ni que íbamos a llegar a la segunda final de copa consecutiva.

La forma en la que jugamos las dos finales coperas fue vergonzosa y ahí está la madre del cordero: son dos grandes árboles que no nos dejan ver el bosque.

Empatar frente a Osasuna se vio como una afrenta por como se produjo, pero en diciembre, por ejemplo, con esa alineación (¡con esa defensa!) todos hubiéramos puesto un "2" en la quiniela.

Empatar contra el Valladolid después de ganar al Atlético se vivió como un fracaso y una muestra de que "pasábamos" de ser ambiciosos. Que por esas fechas un Barcelona al que le pusimos a huevo la liga palmara contra el Granada no se vio como una prueba de cualquiera le puede hacer un roto a un gran equipo, incluso cuando este está supermotivado, no; nos comparamos con el Granada (cualquiera le puede ganar al Barcelona) en vez de con el propio equipo culé (hasta los mejores caen: no hay enemigo pequeño)

Me parece que la tremenda desilusión de las finales de copa nos ha hecho entrar en modo don Pésimo y que todo nos parece mal.

Pues yo veo la botella medio llena. En la Supercopa vimos que con Rulo, Iker e Iñaki en forma se pueden hacer grandes cosas. En otros partidos hemos visto que algunos (yo, por ejemplo) hemos podido precipitarnos al descartar que Sancet y Morcillo pudieran tener recorrido en el Athletic. Vencedor, con los altibajos propios de un recién llegado a la categoría, se está asentando cada vez más. Balenziaga, un sospechoso habitual al que dábamos por amortizado, sigue centrando al cuerpo del rival pero ha cumplido bastante bien en defensa ¡hasta de central! ¿Qué nos han metido goles? El contrario también juega. ¿Qué ha habido errores tontos? También los cuatro que se están jugando la liga los han sufrido.

Creo que con Marcelino entrenando desde la pretemporada, los lesionados recuperados y los jóvenes enchufados, podemos ver la temporada que viene la consolidación de un buen equipo para dar guerra durante unos años. Nos puede jorobar que absurdos intereses cortoplacistas, como el señuelo de la 2ªA para el Bilbao Athletic (algo que a mí me parece un regalo envenenado), o una gestión economicista de la JD se interfieran en el camino, pero soy optimista. Y no lo digo después de ganar al Atlético o al Sevilla: lo digo después del bochorno oscense.

Espero poder volver a decirlo después del partido contra el Madrid; y con más razón, si cabe.

No quiero terminar sin añadir que hay una cosa que es un verdadero escollo para mi optimismo, y el que este se haya abierto paso en mi estado de ánimo venciendo un escollo de semejante tamaño me hace creer que tiene que haber razones poderosas de fondo para ser positivo: no tenéis NI IDEA de lo mal que lo paso cada vez que le veo a Ibai en la banda a punto de salir (no digo ya nada si sale de titular) El verle me da un bajón de la órdiga. Es algo que está poniendo a prueba mi paciencia hasta extremos de resistencia que no podía imaginar que tenía.

¿Recordáis la escena de "Como matar la propia esposa" cuando Jack Lemmon pinta con tiza un botón que se supone que al apretarlo puedes matar a alguien sin que nadie sepa nunca que tú has sido el causante de la muerte? Pues si cuando le veo a Ibai a punto de saltar al campo alguien pusiera a mi disposición dos botones, uno para él y otro para el que le saca, creo que tendría que agotar mis reservas morales para resistir la tentación de pulsar ambos botones. Y dudo de que lo consiguiera. Es algo que me sobrepasa y que me está amargando este final de temporada. No puedo con ello.

martes, 20 de abril de 2021

El futuro está aquí

 


Wu Jiechi había aterrizado nervioso y contrariado. Los vuelos en avión siempre tenían ese molesto problema de depender de la climatología.

No se acostumbraba. Por eso en China siempre cogía el TAV para hacer sus gestiones en Beijing. Pero su familia no perdonaba las vacaciones en Europa. Era algo obligado por su estatus de miembros de la floreciente clase media alta china.

Unos días en Londres y ahora tocaba ir a España. Encima eso. Pero su mujer estaba empeñada en hacer algo de turismo cultural en Toledo. Y estaba su hijo: fanático como era del Beijing Madrid Great Wall estaba encantado de visitar el museo madrileño de Concha Espina, una calle de Madrid donde al parecer nació y jugó la franquicia antes de su traslado a China. Porque, aunque costara recordarlo, los clásicos entre el Great Wall y su eterno enemigo, el Shanghai Barcelona Dragons, que paralizaban al gigante asiático al menos cuatro veces al año, treinta años antes se jugaban en España.

España… Según las guías hubo una época en la que el país fue rico. O creyó serlo. Incluso llegaron a tener un sector industrial de cierto peso. Costaba creerlo ahora, cuando su casi único ingreso era el turismo de las florecientes clases medias de India y China.

Pero lo cierto es que Wu Jiechi estaba llegando a un país del que solo sabía lo que había estudiado en la escuela de negocios, en la que el caso español se usaba como ejemplo del colapso sistémico de un estado. Maldita las ganas que tenía de estar allí. Pero allí estaba. Y encima por el mal tiempo –la borrasca Florentina que azotaba Madrid- habían tenido que aterrizar en esa pequeña ciudad desconocida llamada Bilbao.

Ahora tenían que quedarse allí al menos un día. ¿Y qué hacer? En el hotel les oyeron lamentarse de que igual no les quedaba tiempo de visitar el museo de Concha Espina antes de ir a Toledo y les dijeron que, si les interesaba el fútbol, la ciudad tenía un pasado glorioso digno de estudio. Les prometieron un guía.

Cuando el guía llegó, lo primero que hizo su hijo fue preguntarle si el Great Wall había jugado alguna vez allí. El guía sonrió “Por supuesto que sí. De hecho en pocos sitios ha jugado más veces que aquí. Pero claro: ustedes no han oído hablar del Athletic Club”. 

Así que aquel hombre empezó a hablar. Y les contó una triste historia mientras les llevaba a ver el lugar “donde el antiguo Real Madrid jugó al menos una vez al año durante todas las temporadas en las que participó en la liga española, y donde los Dragons cosecharon la mayor derrota de su historia”.

“¿Cómo es eso?” Preguntó el hijo, excitado ante la idea de tener algo que contar a sus fastidiosos compañeros de colegio que animaban al equipo de Shanghai (como casi todas las provincias de China, la de Wu Jiechi estaba dividida entre ambos equipos, a los que seguían más que a sus propios equipos locales, polaridad que el Partido fomentaba inteligentemente para distraer al pueblo)

“Pues sí”, contestó el guía. “Aquí, hace más de un siglo, el equipo local ganó 12-1 al Barcelona de entonces”, especificó ante la estupefacción del muchacho.

En ese momento llegaron ante un estadio de fútbol visiblemente abandonado, que parecía no haberse usado en mucho tiempo y al que incluso le faltaba una de las tribunas de gol, abierta hacia una gran plaza en la que apenas paseaban un puñado de sombras. “¿Fue aquí?” “¿Y qué pasó con el fútbol en este país?”

“Todo empezó con el llamado dopaje financiero, la escalada de las deudas de los clubes llamados grandes, el poner los horarios pensando en ustedes y no en nosotros, la liga cerrada de clubes-franquicia…”

lunes, 19 de abril de 2021

Tercera oportunidad ¿la aprovecharemos?


Un equipo como el nuestro que no puede ir al mercado a fichar las piezas concretas que necesite para completar el equipo necesita como el comer la planificación, el construir a largo plazo.

Desgraciadamente a los entrenadores lo que más les pesa es la presión de los objetivos a corto plazo y eso en nuestro caso dificulta las transiciones, la planificación de la plantilla, las incorporaciones ordenadas de los jugadores de la cantera. Siempre hay un partido importante que ganar para eludir el descenso o incorporarnos a la esperanza europea.

Sin embargo las dos últimas temporadas tuvimos las circunstancias ideales para aprovechar el tramo final para pensar a largo ya que estábamos salvados y las esperanzas europeas eran solo aritméticas. Fueron dos ocasiones perdidas.

Este año la temporada ya ha acabado para nosotros. Y pese a todo no ha sido una mala temporada: clasificados por segunda vez consecutiva para la final de copa y ganadores de una supercopa. Ni tan mal, a pesar del pésimo rendimiento de las dos últimas finales.

Pero las carencias del equipo están a la vista y en parte yo las atribuyo a esa falta de trabajo a largo plazo los dos años previos.

Pienso que es imprescindible mirar al final de la temporada 2020-2021 como si fuera una pretemporada adelantada 2021-2022. Pero no tengo claro que vaya a ser así. Esta vez el "problema" es que el Bilbao Athletic va a jugar el play-off de ascenso y claro, será el enésimo objetivo a corto que se cruza en el necesario trabajo a largo.

Si nunca es el momento de pensar a largo, si los objetivos del primer equipo se subordinan a los del filial... no nos quejemos si el año que viene seguimos siendo previsibles, dependientes de un puñado de vacas sagradas para las que no hay alternativas cuando no están en forma, y acumulando medianías en una plantilla larga porque no tenemos a nadie que marque diferencias y a falta de calidad apostamos por una cantidad que al final no sirve de nada (solo pueden jugar 11 a la vez), cantidad que a su vez no evita que afrontemos la temporada con solo tres centrales.

Espero que Marcelino de de cuenta. O que alguien (directiva, dirección deportiva...) se lo haga ver.

Cambiando de tema, no quiero despedir esta entrada sin una mención al principal diario local. La portada de ayer, los titulares de los artículos, el tono de los mismos... todo ello fue un lamentable ejemplo de oportunismo periodístico. El mismo medio que ha estado calentando las dos finales ad nauseam, fomentando un triunfalismo desaforado y alimentando el forofismo en su vertiente más de pandereta, se ha apresurado a hacer leña del árbol caído de una manera nauseabunda.

Solo le salvo a Latxaga, la única voz que aporta algo en ese gallinero que no sea partidismo (en medio de las críticas, Agiriano se apresuraba a proteger a Elizegi de lo que le pudiera salpicar) o puro amarillismo bipolar.

Claro que todo tiene un porqué. ¿Apostamos algo a que van a sacar de nuevo, y más pronto que tarde, el debate de la "filosofía"?