jueves, 31 de marzo de 2022

Grada de animación

No: no están detrás de una portería
No: no están detrás de una portería

Dentro de una semana, el siete de abril, tendrá lugar en el Euskalduna la Asamblea General Extraordinaria para debatir la Grada de Animación.

Los argumentos a favor y el entusiasmo que al explicármelos puso mi pilier de cabecera tiempo ha, han conseguido que a pesar de mi rechazo instintivo haya intentado tomarme este asunto con una mentalidad abierta, pero aún así no puedo evitar decirlo claramente: estoy en contra.

Por ponerlo claro: se nos propone una solución drástica, injusta, polémica y susceptible de crear una gran división social, a un problema... que no existe.

Atribuyen al Dr. Goebbels, el siniestro ministro de propaganda nazi, la cita de "Una frase repetida cien veces se convierte en verdad". Pues yo me siento así exactamente en relación con el mantra de "En el nuevo San Mamés no se anima".

Lo curioso es que uno de los que repite que tenemos un problema con la animación es nuestro presidente, que es el mismo presidente que se ha hartado de repetir hasta la saciedad, durante lo peor de la pandemia, que éramos el equipo más perjudicado por jugar a puerta cerrada, que San Mamés es el estadio que da más puntos. ¿En qué quedamos? ¿Cómo nos puede perjudicar juagar a puerta cerrada si parecemos un teatro de ópera? Perjudicados serían esos maravillosos estadios que nos ponen como modelo al que parece que hay que replicar, esos templos del megáfono machacón y las coreografías de espaldas al terreno de juego ante los que babean algunos y que se parecen tanto a nuestro estilo como un huevo a una castaña.

Se nos dice que hay que unir a los grupos de cuarentones que gozan ya del privilegio de pagar menos por la misma localidad, con los jóvenes del Gazte Abono. Eso se hizo en otros lugares (Valencia, por ejemplo) y el resultado es que los chavales han sido atraídos al lado oscuro de grupos no del todo limpios que estaban en trance de desaparición o al menos decadencia, y que ven ahora como se han perpetuado gracias a la aportación de carne fresa a la que han podido modelar. Es cierto que nuestros grupos son bastante menos cafres que los de otros equipos, pero eso no quiere decir que sean unos querubines. No voy a entrar en detalles porque no se trata de tirarnos trastos entre nosotros, pero cualquiera que me lea tendrá sus propios recuerdos.

Sin entrar por lo tanto al detalle, sí voy a decir un par de cosas:

  • Que esos grupos a veces tienen su propia agenda y sus propios objetivos, ajenos al Athletic en sí, y que cuando ambos intereses colisionan a menudo prevalece el particular sobre el colectivo.
  • Que cuando estaban detrás de la portería nos cerraron el campo varias veces, cosa que se ha corregido desde que les pasaron a una esquina. Eso, lo de la esquina, se le suele reprochar a Urrutia, cuando creo recordar que fue una recomendación de la Ertzaintza, recomendación que la disminución de incidentes parece avalar.

Esto nos lleva a que quieren estar detrás de la portería, y no en el corner. Perjudicando gravemente a los socios ubicados allí en estos momentos. ¡Claro! Es que es por el bien del Athletic, dicen. No soy un experto en acústica, pero no acabo de entender por qué los gritos de apoyo al equipo son más efectivos dependiendo de que procedan de detrás de una portería o de una esquina. Tampoco entiendo por qué concentrar a la hinchada presuntamente más animosa es mejor que crear dos o tres pulmones. Con la separación en dos zonas, por ejemplo, ¿No se favorece que se releven una a la otra? ¿Qué compitan entre sí (en el buen sentido)? ¿Qué se cree variedad de gritos y estilos de animación? ¿O es que precisamente lo que se busca es la uniformidad, la homogenización al dictado de unos "elegidos"?

¿De verdad todo esto se sostiene después de ver cómo se anima en San Mamés desde que está operativa la grada joven de sur alta? Yo he vivido noches de animación maravillosas este año, sin necesidad de reubicar a la masa social ni hacer nada de lo que nos quieren vender como poco menos que imprescindible.

¿Hay margen de mejora? Sí. Aunque en mi opinión se trata más de hacer menos que de hacer más. Hay una serie de iniciativas bienintencionadas que yo creo que son contraproducentes. Lo de la txalaparta, por ejemplo. La idea en sí suena bonita: el sonido de la txalaparta es muy evocador (aunque habría que ajustar el volumen: a veces es demasiado alto para la salud auditiva) pero al igual que el megáfono y otras cosas quita espontaneidad, que para mí es un valor superior. Mientras suena la txalaparta el campo enmudece. Y lo mismo es aplicable a otras cosas. La animación a base de forzar los decibelios que es capaz de alcanzar nuestro sistema de megafonía es algo artificial, que está al alcance de cualquiera y por lo tanto dudo de que sea algo que marque diferencias en algún sentido positivo. ¿Os acordáis de la eliminatoria de copa contra el Sevilla en el viejo San Mamés? Un cuarto de hora antes de empezar el partido el campo ya era un volcán: desde el Sagrado Corazón ya se oían los gritos de ánimo como si estuviéramos remontando en una prórroga. Hoy, entre las luces discotequeras, la txalaparta y el exceso de megafonía ¿hubiera sido eso posible? Y "eso" es lo que para mí es animar: cada athleticzale del campo implicado, sin delegar en el del megáfono, los de la txalaparta, el speaker ni los de las bocinas. Eso es lo que sí marca la diferencia.

La diferencia... Cada temporada hay alguien que nos hace sacar pecho por las cosas que dice de San Mamés. Desde la danesa del hermano del renano, que flipó cuando el KKK le llevó a San Mamés, al árbitro que pide a la federación que su partido de despedida se juegue en la catedral, pasando por entrenadores, jugadores e hinchas de equipos que nos visitan: son legión los que nos dicen que somos algo con una personalidad admirable.

Por eso, y porque llevo 50 años yendo a San Mamés, me duele especialmente que en vez de apostar por lo nuestro unos papanatas de tres al cuarto se queden babeando ante lo que hacen en Dusseldorf, Liverpool o incluso en Donostia. ¿Nos hemos vuelto locos? No digo que por ejemplo en dos de los tres sitios mencionados no se lo monten bien, pero niego que tengamos que copiar a nadie. ¡Qué nos copien ellos, cojones, que tenemos nuestro propio estilo! Ese estilo que cuando viajábamos con el equipo nos hacía despreciar a los que confundían animar con dar la matraca con lo que en música llamarían un "bajo continúo" de megáfonos, tambores y ruido: eso no es animar; al menos no lo ha sido en San Mamés. Inoiz ez, nunca, never, jamais.

En resumen: no tenemos ningún problema, salvo el egoísmo de unos, el papanatismo de otros y la ingenuidad de muchos que se están creyendo las monsergas de la táctica goebbelsiana arriba mencionada.

Egoísmo de los que quieren erigirse en grupo de aficionados pata negra con privilegios a costa de reubicarnos a todos los socios (tremenda caja de Pandora que no hay que abrir) o jorobar, directamente, a los socios de norte baja.

Papanatismo de los acomplejados que defienden que tenemos que copiar a otros en lugar de apostar por nosotros mismos. Como diría Unamuno: ¡Qué nos copien ellos, coño!

¿Facilidades para que los jóvenes vayan a San Mamés a precios asequibles? ¡Todas! ¿Aprobar este gravoso e innecesario proyecto basado en una propaganda tan machacona como irreal? ¡Ni hablar!

Por terminar con la animación, ojo con las luces de discoteca y las bandas de tela zurigorri: esas cosas funcionan cuando no se hacen siempre. Convertirlas en rutina les quitan todo valor.

Espero que a pesar de que hablo claro los muchos que legítimamente discreparán no se cabreen demasiado. Lo más gordo que he escrito es la palabra "egoísmo", que es de lo que los defensores de este peregrino proyecto acusan a los socios de Norte Baja que no quieren inmolarse para esta "no solución" a un "no problema". Y al fin y al cabo, no he llamado hijoputa a nadie. Ni siquiera a los que a veces me lo llaman a mí, socio de tribuna principal (y a mucha honra) de forma coral.

P.S. He omitido comentar lo que dicen algunos jugadores sobre este asunto. No le doy ningún valor.

jueves, 17 de febrero de 2022

Haciendo sitio


Yo pensaba que si abandonaba el Ambigú alguno de los que estáis de administradores abriríais una entrada,aunque fuera para decir ¡Hola! para no apelotonaros, pero ya veo que no.

Así que lo haré yo, hoy que por fin tengo un ratillo. Había pensado en hacer lo de saludar, dejar la entrada y marcharme, pero voy a decir algo más.

La liga a estas alturas no es que me la refanfinfle (de hecho sufrí viendo a la cosa esa verde en Mallorca), pero solo puedo pensar en una cosa: el partido de vuelta de Valencia. Los jugadores, que son profesionales, deberían pensar en algo más. Pero bueno: a pesar de la debacle mallorquina yo veo la botella medio llena.

Lo habréis comentado ya, pero que hayamos sido capaces de eliminar al Madrid y al Barcelona con el tándem Dani-Vesga me parece digno de un programa de Cuarto Milenio. El que estemos rotando y aún así ganando partidos como el del Espanyol, también. No recuerdo en años recientes un Athletic que con tantos cambios en su alineación tipo consiguiera mejores resultados. Y creo que el mérito es de Marcelino. Espero que siga muchos años, porque necesitamos entrenadores que trabajen a largo plazo y no veo dónde encontrar uno mejor que este (lo de Iraola, al menos a estas alturas, me parece "wishful-thinking" o en castellano: confundir deseos y realidad)

Lo de Mallorca con las bajas que teníamos no lo disculpo pero ¡caramba! que las bajas de Iñigo, Vencedor y Nico Williams significan para nosotros mucho más que las que usan los galácticos para justificar cagadas ignominiosas. Aunque lo peor es que ha coincidido que es el partido donde más se le han saltado las costuras a Nuñez (que no debe volver a jugar) con que no hayamos sabido ver que con el empate a dos ellos estaban muertos, y que con solo seguir apretando con un cierto instinto depredador podríamos haberles hecho un roto de la órdiga. Para mí, eso fue lo peor del partido.

Así que nada: menos rasgarse las vestiduras y a seguir adelante, que a mí no me parece que estemos haciendo una mala temporada para nada.

No me resisto a compartir un comentario que ha hecho un habitual de este blog en otro medio: ya se puede ir preparando Rubiales si la próxima supercopa la juegan Sevilla y Villareal (liga) y Athletic y Rayo (copa). Será curioso ver qué se le ocurre para que de todas formas vayan Madrid y Barcelona para evitar ser citado a una embajada o consulado saudí y ser "deconstruido".

martes, 21 de diciembre de 2021

Primera impresión del proyecto de estatutos (y otro par de cosillas)

¿Dónde estaba lo de los presupuestos?

Empezando por el par de cosillas, la primera es que el domingo volví a ser feliz en San Mamés. No durante todo el partido, que durante un buen rato me tuvo sumido en la melancolía, pero sí a partir del golazo del empate de Williams. Creo que aunque no hubiéramos metido el tercero hubiera salido contento de la catedral. A ver si la racha buena, pronosticada por Forever, realmente ha llegado y se queda al menos unas semanas.

La segunda es lo de Koldo Asúa. No me gustó nada la ausencia de un recuerdo institucional pero hay que reconocer que la directiva lo tiene difícil. Establecer un protocolo que funcione en plan robotizado como un algoritmo en vez de juzgar con sentido común y buena fe caso por caso puede levar a absurdos como que un directivo de los 70 que solo hizo número en la junta de turno prevalezca sobre personas clave.

Pero para evitar los automatismos hay que dejar libertad a la directiva para usar su criterio. ¿Estamos preparados para hacerlo? Yo lo dudo mucho, porque con el cima cainita que se ha vuelto endémico en el Athletic, lo del agravio comparativo sería otra piedra que poder tirarnos unos a otros, y la mentalidad actual de no dejar pasar ningún día sin sentirse ofendido por algo, alimentada por la trituradora moral de las redes sociales, no ayuda nada tampoco.

Así que resumo: lamento que no se recordara a Koldo, pero renuncio a abrir otro frente con este asunto.

Después de este preámbulo, paso a hablar del proyecto de estatutos.

Tengo que empezar reconociendo una falta que espero sea leve: me voy a guiar por un resumen publicado por un medio de comunicación. Os aseguro que me he metido en el txoko de los socios para descargarme el anteproyecto pero parece que lo ha redactado Jaburu: 213 páginas. O lo imprimo y además de dar un mordisco al bosque amazónico me paso la mañana leyéndolo, o salvo la biosfera gastando igualmente la mañana leyéndolo en pantalla para a continuación pedir hora al oculista.

Así que espero que el resumen que me han mandado, que creo que es de DEIA, sea bueno y no meter la pata.

Lo primero que me llama la atención es el intento de fijar la filosofía. Los que sois clientes hace tiempo igual recordáis que nunca he sido partidario de tal cosa. Si la definiéramos bien, de forma no interpretable, estaríamos incumpliendo todo el acerbo legal de la UE. Y si no, pues creamos un coladero. La comisión de estatutos ha optado por lo segundo, hablando de apuesta y de formación en categorías inferiores y clubes convenidos. Vamos: que podemos traer a Lezama un chaval de dónde sea con 16 ó 17 años, o hacer que un tipo que debute con 20 ó 21 en un club convenido cumpla con la llamada filosofía. No me gusta nada. En la práctica, sabiendo el entusiasmo con el que algunos responsables de captación hacen trampas al solitario, en unos años nos cargaríamos la filosofía, me temo.

La siguiente cosa es lo de establecer en estatutos que, salvo decisión en contrario de la Asamblea, las cuotas se actualizan automáticamente con el IPC, pero solo si es positivo. No me gusta por varias razones:

  • No me parece que algo de naturaleza tan concreta se deba meter en un marco tan general como son unos estatutos. Me parece de un afán reglamentista que no viene a cuento.
  • Si la última palabra la tiene la Asamblea (luego veremos, al hablar de presupuestos, que igual no es tan última), que puede aprobar otra cosa distinta, ¿qué se gana con esto? Pues que la subida del IPC sea una referencia. ¿No lo es ya en el subconsciente de todos? Yo creo que sí. Lo veo innecesario.
  • Si un año la inflación es negativa y no se bajan las cuotas, ¿qué pasa si al año siguiente es positiva? ¿Se aplica el IPC positivo sobre la última cuota o se calcula el IPC neto de los dos años? ¿Regulamos este caso? ¿Y el de que un año positivo no baste para compensar el negativo y haya que hacerlo en dos años? ¿Lo haríamos sumando índices, como instintivamente harán la mayoría de los socios, o multiplicando, como realmente habría que hacerlo? ¿Vamos a entrar en tanto detalle en unos estatutos? ¿En serio?

Lo de que el socio pueda designar a su sucesor sin limitarse a un familiar directo me parece bien: creará picaresca y se harán transmisiones con ánimo de lucro, pero a primera vista me parece que las ventajas superan a los inconvenientes.

Se crea la posibilidad de decidir algunos temas en el formato de Asamblea Universal (vulgo referéndum) si lo piden un 10% de los socios o un tercio de compromisarios. Me gusta. Respeta la existencia de la Asamblea de Compromisarios, pero al mismo tiempo abre la puerta a la votación global en temas cuya importancia haya calado verdaderamente entre un número significativo de la masa social.

A primera vista no veo nada que no me guste en la ampliación de competencias de la Asamblea (salvo en un tema que va aparte) aunque seguramente esto requiere una reflexión más profunda de la que puedo hacer ahora.

El tema aparte es lo de reducir el umbral de la cantidad de endeudamiento que ha de ser aprobado por la Asamblea. Pasa del 40% al 10% del presupuesto. Me parece mucho reducir y creo que encorseta demasiado la libertad de actuación de las directivas. Creo que pasar a un 25%, o como mucho a un 20% sería más razonable.

Me parece correcta la reducción de avales del 15% al 5%. Opino que es suficiente para garantizar la responsabilidad de las directivas pero sin convertirse en una barrera casi infranqueable.

Entiendo que es correcta la mayor posibilidad de participación por medios digitales. No se me escapa que se presta a abusos, pero probablemente las ventajas superen a los inconvenientes y sobre todo, es lo que marcan los tiempos y no se pueden poner puertas al campo.

Totalmente de acuerdo con quitar el anacronismo de los días del club. Pero que no se nos olvide subir las cuotas en paralelo.

La reducción de las mayorías reforzadas del 67% al 60% no me parece mal.

Me parece muy bien que se aumenten los plazos de antigüedad para ser presidente (10 años) y directivo (5 años)

Moción de censura, comisión de control, uso del euskera, defensor del socio... Lo veo todo normal.

Renovación de compromisarios cada tres años y no cada cuatro. Me parece una tontería, pero no me opongo.

Pero hay una última cosa que creo que no sale en el resumen de DEIA y que sí comentó El Correo que que me parece infumable y razón suficiente para rechazar el proyecto si no se corrige: la posible aprobación de cuentas y presupuestos (por lo tanto también de cuotas, creo entender) diga lo que diga la Asamblea. No apelando a la masa social o Asamblea Universal, no: simplemente por la validación de la comisión de control junto con un segundo informe de auditoría (las cuentas) y de la LFP (el presupuesto)

A ver: esto, de hecho, es eliminar a la Asamblea como órgano de control. Y desde luego deja de ser el órgano soberano. Con esta reforma, las directivas sucesivas podrían pasar olímpicamente de las asambleas, convertidas en una especie de rito sin consecuencias prácticas.

A mí no me vale el segundo informe de auditoría. Las cuentas reflejan algo más que lo que puede validar un auditor. Hay operaciones que son interpretables. Recuerdo por ejemplo la discusión que hubo en su día sobre si lo que pagaron los socios berria era un ingreso o un pago a cuenta. Puede ser que contablemente haya motivos razonables para una cosa o la otra, que la auditoría constate que la elección se ha reflejado coherentemente en la contabilidad, pero que la Directiva haya elegido una opción diferente a la que hubiera elegido la Asamblea. Quiero decir con esto que la propuesta de los nuevos estatutos sería correcta si esta cuestión fuera solo técnica, pero no lo es; por lo menos no siempre.

¿Y qué decir de los presupuestos? Esta entrada ya es muy larga y no me voy a extender, pero tal y como interpreto el texto, la Junta puede, por ejemplo, aplicar la subida de cuotas que le salga de cualquier parte de su anatomía y la Asamblea solo puede patalear aunque se le reconozca, eso sí, el derecho de hacerlo dos veces (está prevista la aprobación después de la segunda asamblea que los rechace)

Me parece inadmisible. Y salvo que me lo expliquen mejor, yo votaría que no a día de hoy. Por esto y también por lo de la filosofía, que me parece dar luz verde a la madre de todos los coladeros.


martes, 30 de noviembre de 2021

Asamblea y aluvión de partidos


Esta tarde tendrá lugar la asamblea general extraordinaria para tratar de aprobar los presupuestos, y mañana comienza la importante serie de partidos de diciembre. Recapitulemos:

  • Hoy martes 30 a las 19,15: Asamblea.
  • Mañana miércoles 1 a las 21,00: Real Madrid - Athletic Club.
  • Lunes 6 a las 21,00: Getafe - Athletic Club.
  • Sábado 11 a las 21,00: Athletic Club - Sevilla.
  • Domingo 19 a las 16,15: Athletic Club - Betis.
  • Miércoles 22 a las 21,30: Athletic Club - Real Madrid.

Todo ello salvo cambios imprevistos, que no sería la primera vez que ocurren.

Por empezar por lo más inmediato, ya hemos tratado sobre lo de la asamblea en entradas anteriores.

Resumo mi postura:

  • La situación, reconozcámoslo, era muy difícil de gestionar, por lo que esta y cualquier directiva se merecía una cierta benevolencia de partida.
  • Aun admitiendo esto, creo que lo han ido haciendo bastante mal desde el principio: en el fondo, en la forma y en la comunicación.
  • La propuesta que se va a votar mañana será todo lo perfectible que se quiera, pero a estas alturas lo que procede es taparse la nariz, aprobarla para el bien del Athletic y de los que vengan a sustituir a los que han dicho que se irán en unos meses, y a esperar que el próximo proceso electoral nos depare un junta fuerte y capacitada que enderece la marcha del club.

Itziar Iriarte lo ha explicado bastante bien en la entrada de hoy de su blog de DEIA.

¿Pronóstico? Ni idea. Tengo un pequeño pálpito de que se van a aprobar los presupuestos, pero me pregunto si no estaré confundiendo el ser con el querer.

De lo que sí estoy casi seguro es de que pase lo que pase, decidan lo que decidan, a los compromisarios les van a a caer palos. Por empecinados..., por veletas... Y los que discrepen del resultado de la votación, sea el que sea, dirán que lo votado no representa a los socios. ¿Os jugáis algo?

En cuanto al partido de mañana, servidor siempre le tiene ganas al Madrid, pero con lo que ha rodeado al esperpento de las fechas esta vez tengo más interés, si cabe, en dar la sorpresa.

El problema es que lo veo difícil: no tanto por el mal juego del Athletic en los últimos partidos (no sería la primera vez que resucitamos ante un rival superior) sino porque parece que el Madrid está enderezando su rumbo y porque nuestras bajas en el eje de la defensa me temo que van a ser una losa muy pesada.

En fin: la esperanza es lo último que se pierde.

P.S. Hace unos días comentaba que es una pena que la buena pluma de Agiriano esté tan condicionada por sus fobias y filias personales. Hoy demuestra lo que puede hacer cuando aparca esas filias y fobias en un acertado artículo sobre el uso del VAR en el que -felicitémosle- ha conseguido no mencionar a Urrutia.

martes, 16 de noviembre de 2021

Ajuste de cuotas: un malentendido de base

¿De verdad queremos acabar así?

Como últimamente había vuelto a subir el ritmo de entradas no pensaba insistir en este asunto creando otra exprofeso, sino limitarme a lo que he ido diciendo, apoyado en cierto modo por Forever, en los comentarios de la entrada anterior.

Pero hay una cosa que pensándolo bien conviene decir aparte.

Todo este asunto se ha enredado de una manera diabólica desde el principio por lo que creo que es un malentendido de base, radical, que encima se ha complicado con otros secundarios.

El pecado original que hemos cometido al enfocar el asunto todos: directiva, compromisarios y socios en general, tiene que con una cuestión básica: ¿En concepto de qué pagamos los socios una cuota?

Se ha dicho que una parte es por el derecho de ver los partidos de San Mamés, parte que según la calidad de cada localidad tiene un precio variable. Y la otra es por el resto de derechos que tenemos como socio que sería una parte fija.

El que esos dos conceptos implícitos no se hayan separado nunca creó los primeros problemas que afrontamos al tratar de establecer qué debíamos pagar los socios y qué no por las dos temporadas afectadas por la COVID-19.

Pero creo que nos hemos equivocado todos. No solo pagamos para ver los partidos en San Mamés (eso lo hacen los abonados) pagamos para que el equipo juegue. Hay además otra parte de cuota social que corresponde a Lezama, el femenino, la administración... Pero la mayor parte de lo que pagamos es para que el primer equipo compita, vayamos o no a verlo. Y el equipo ha jugado.

Al enfocar el asunto desde el principio como un coste por partido visto, la directiva y nosotros nos hemos ido enredando en un cálculo que no puede salir bien porque está errado de base.

No se debería haber tratado de establecer una compensación por los partidos no vistos, separándolos de los gastos de mantenimiento del club entendiendo estos como algo marginal, ya se calculara como porcentaje o como cuota fija. Se trataba de que como propietarios del club somos responsables al cien por cien de que el equipo siga jugando podamos o no ir a verlo. ¿Inconvenientes sobrevenidos por una fuerza mayor? Nos correspondería a nosotros haberlos asumido como propietarios del Club que somos. Si acaso, se podría haber tenido un detalle, presentándolo como tal, en forma de rebaja con cargo a la hucha (que también es nuestra) pero nos hemos enredado en dar por bueno que pagamos por partido visto y eso ha creado un efecto letal sobre cualquier forma razonable de calcular las cuotas.

En la web amiga JosefinaOlan ha puesto de manifiesto una paradoja matemática consecuencia de que la base de partidos de 2020 es 17 y la de 2021 es 22 y que por lo tanto, según el criterio que estamos dando por bueno, unos son más caros que otros. Porque esto es así: nunca hemos pagado por partido, sino por temporada, por lo que el cálculo por partido de la directiva lleva a absurdos como el efecto del partido del Real Madrid previsto para diciembre. ¿Vamos a pagar cuotas anuales diferentes de ahora  en adelante en función de los caprichos del calendario?

Partiendo de este error de enfoque inicial, agravado por haber renunciado a girar ninguna cuota por 2021, nos hemos metido en un callejón sin salida tan lleno de contradicciones, agravios comparativos y paradojas matemáticas, que llegados a este punto es imposible solucionar el asunto sin que alguien se sienta damnificado.

Por eso creo que decía Forever en la entrada anterior que dejemos de plantear cálculos alternativos a los de la junta. Por eso decía yo que ya no es hora de calculadoras. Los cálculos, más o menos acertados, que hagamos cada uno con nuestro maravilloso criterio personal, ya me importan un bledo.

Es hora de simplificar los razonamientos y pensar en que de los 70 millones que dicen que ha perdido el Athletic por la COVID-19, 47 millones son por lo que nos hemos ahorrado los socios; que nos piden que devolvamos cinco (Forever dixit), lo que es una miseria y bastante menos de lo que han aportado con la rebaja de sus sueldos, pese a no haber dejado de jugar, los jugadores (que como asalariados no son los que deben asumir los riesgos de la gestión del club, o al menos hacerlo en mucho menor medida que sus propietarios)

¿Vamos a rechazar otra vez los presupuestos porque no nos ponemos de acuerdo tampoco ahora en los matices del reparto de ese 10,7% del dinero que nos hemos ahorrado hasta la fecha? ¿Hasta cuando? A estas alturas, andar con esto me parece como quedarse mirando al dedo en lugar de a la luna, que diría aquel.

Estamos haciendo el ridículo, lanzando un mensaje negativo a la sociedad y a los jugadores, y poniendo en peligro la estabilidad del club. 

Aprobemos los presupuestos y aceptemos que nos quedan 7 meses con esta junta. Y luego elecciones. A ver si se presentan planchas capacitadas y votamos con cabeza, que va a hacer falta mucho cerebro gris en Ibaigane para paliar las consecuencias de lo poco que nos están pidiendo y que tanto nos está costando aceptar.

La directiva está desquiciada, enredada en unos cálculos que ya no pueden salir bien. No nos desquiciemos también nosotros siguiendo por el camino de tratar de encontrar una fórmula mágica que no existe.

lunes, 15 de noviembre de 2021

Encuesta entre lobos: ¿hacen falta los perros pastores?

Suponiendo que los lobos pudieran hablar, ¿No os parecería una encuesta absurda? ¿Haría falta preguntar para saber el resultado de la encuesta? ¿O cae por su propio peso que los lobos decidirían por unanimidad suprimir la figura del perro pastor? ¿Debería eso tranquilizar o intranquilizar a las ovejas?

Pues en El Correo creen necesario preguntar lo evidente. El sábado el diario de Vocento dio una vuelta de tuerca más a sus campaña contra la asamblea de compromisarios, con una encuesta entre expresidentes, que ¡oh sorpresa! eran partidarios de suprimir dicha asamblea y la figura del compromisario.

¡Qué bien le hubiera ido a Lamikiz no tener asamblea! Se hubiera ahorrado los sapos que tuvo que tragar por lo de Zubiaurre, que casi nos arruina, o por su forma creativa de gestionar el banquillo del Athletic, que casi nos hace descender. Por cierto, ¿hubieran bastado las broncas de San Mamés para forzarle a los salvíficos fichajes de Clemente y Mané? ¿O también le pesó tener que dar la cara ante la asamblea? Nunca lo sabremos, pero yo me alegro de haber tenido esa bala adicional.

¿Y qué diremos del gran amañador de sorteos? ¿Qué no hubiera sido capaz de hacer sin tener que someterse al control de los compromisarios? ¿Y quién le hubiera afeado a Arrate el extravagante fichaje de Roberto Ríos? ¿O que blindara los contratos de todo Pichichi?

Se gobierna mejor sin asamblea, no cabe duda. Sí claro: queda el voto telemático de los socios. "Un socio un voto" ¡Qué bonito! Los mismos socios que pasaron mayoritariamente de aportar nada a la consulta que se habilitó sobre los estatutos, que tuvo una participación paupérrima.

Aquí conviene recordar la frase de lord Acton: "El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente". Por eso los sistemas democráticos se basan en el equilibrio de poderes. Por eso hay parlamentos a los que el poder ejecutivo debe dar cuenta (otra cosa es que en sistemas partitocráticos como el español eso se haya pervertido), y por eso en los clubes hay una asamblea.

¿Funcionaría ese sistema de controles apelando directamente al socio? Pues no. Para cualquiera que no quiera engañarse, es evidente de que la mayoría de los socios se ven a sí mismos como espectadores más que como socios. El grado de implicación en los pesados temas contables e institucionales es mínimo. Por supuesto alguno puede pensar que me equivoco, que el sistema funcionaría. Pero gracias a El Correo, tenemos la prueba del nueve, porque, ¿Qué más prueba queréis que la unanimidad de los lobos, quiero decir, de los expresidentes? Si los cuatro encuestados (los tres citados más Lertxundi) quieren eliminar la asamblea es para que las presidencias tengan menos control. Lertxundi llega a decirlo expresamente (se agradece la sinceridad): no puede ser que a los presidentes se les censure y martirice (sic)

El principio de un socio un voto ya está consagrado en el club en las votaciones para elegir la junta y en la recolección de firmas para ser compromisario. Todos valemos lo mismo independientemente de lo que paguemos.

Identificar la Asamblea Universal con el principio "Un socio, un voto" es demagógico y engañoso. La existencia de un órgano representativo intermedio no va en menoscabo de la democracia del club, en absoluto. Sin embargo la sustitución de la asamblea por un sistema plebiscitario anual llevaría a que los temas se trataran con menos profundidad y rigor, dificultando la labor de control que es la razón de ser de la asamblea.

Se critica a los compromisarios porque muchos votan en grupo, obedeciendo a intereses exógenos. Es posible que así sea. Pero junto a ese tipo de compromisario hay otro que se preocupa de estudiar la documentación, asistir a las reuniones previas y en general, de informarse bien. Eso desaparecería con la asamblea universal, que multiplicaría el voto que se emite de forma superficial o por filias y fobias. Por no hablar del poder que eso daría a medios que todos sabemos tienen una gran capacidad para influir en que la gente veamos la botella medio llena o medio vacía con la forma de informar o de titular.

No. Yo, como oveja, a pesar de que el perro pastor tiene algún achaque que limita su eficacia, estoy más tranquilo con él que sin él. Y el que los lobos quieran suprimirlo, no hace sino reafirmarme. El que El Correo se meta en esto con tanta saña solo puede querer decir una cosa: que la Asamblea es ahora más necesaria que nunca. Necesita un cambio en la forma de celebrarse y seguramente habría que pensar en otra forma de elección (aunque todas las que se me ocurren tiene sus pegas) pero hace falta. 

P.S. Permitidme añadir una cosa. Que nadie se engañe: los Agiriano, JOL y demás muñidores de la campaña de El Correo no están en contra de la asamblea por un exceso de celo democrático. Lo que no les gusta es que no vota como ellos quieren. Lo demás es ruido de fondo.